lunes, 29 de julio de 2019

cuidado con las convicciones




Tengo personas a mi alrededor tan convencidas de algunas cosas que pierden el control sin querer. Yo nunca fui la clase de persona segura de todo, y ahora que me siento muy seguro de algunas cosas sigo manteniendo cierta prudencia al hablar y al escribir. Tampoco he sido nunca una persona que hable por hablar. Sé que casi nada sirve para todos porque no hay dos personas que tengan los mismos recursos. Ni siquiera los fármacos sirven para todo el mundo. Además, para poder aprender he tenido que mantener en algunos momentos una capacidad de autocrítica muy sana.

Si lees este blog sobre el trastorno bipolar habitualmente, te habrás dado cuenta incluso mejor que yo de los cambios que he sufrido en los últimos años. Cuando llegué a estar demasiado seguro de mis certezas no tuve mi mejor época. Hace poco he podido comprobar en las redes sociales cómo algunas personas se comportan como Jackie Chan cuando tienen que defender algo. Yo pasé de Kung Fu a Jackie Chan sin darme cuenta y ahora he vuelto a "Be water, my friend".

Lo mejor de no tener convicciones demasiado arraigadas es la paz que ganas. Para dentro y para fuera. Y como lo de fuera te acaba volviendo el beneficio es doble. Suelo leer con atención incluso a las personas con las que no estoy de acuerdo. Como una persona nos solía decir en Esperanza Bipolar, todos tenemos un cinco por ciento de la verdad. Búscala siempre en lo que dicen los demás.

martes, 9 de julio de 2019

unas vacaciones muy especiales




Este verano está siendo uno de los mejores veranos de los que tengo recuerdos. Me imaginaba que no iba a ser uno más porque durante este año he tenido sensaciones muy positivas.

Físicamente me encuentro mejor, y tengo intención de mejorar un poco más haciendo más ejercicio que en invierno. Mi amigo Juanma me ha enseñado a respirar y ahora tengo más aguante. También he aprendido a estar con todos los amigos que tengo diagnosticados con trastorno bipolar sin estresarme, Hace años quería verles y no podía hacerlo muy a menudo porque me sobrecargaba. Necesitaba mis descansos y dosificaba el tiempo que pasaba con ellos. Sé que puede no sonar bien, pero era lo que me ocurría.

Ahora tengo más vida social y he dejado aparcado un poco el aprendizaje. No tiene sentido que siga al mismo ritmo que llevé durante más de ocho años, ya saqué mis conclusiones. Unas están en mis dos libros ya publicados, otras estarán en los que iré publicando. Sin embargo, mi mayor placer es estar al lado de personas que antes sufrían mucho, y ver que algunas están ya bien. Les agradezco que sean mis amigos porque son muy generosos conmigo. Mis amigas también lo son.

Los síntomas del trastorno bipolar ya son pasado. Mi última depresión fue hace más de diez años. Hace tres años, tuve sensaciones que me recordaron algún brote psicótico y ahora tengo mucha más confianza en que no me vuelva a pasar. La lección definitiva me mantiene tranquilo y con ganas de disfrutar de la vida sin miedo. Ahora es mi momento :))