domingo, 18 de noviembre de 2018

un antes y un después de este blog sobre el trastorno bipolar


Para no convertirme en el abuelo que siempre cuenta la misma historia, éste será mi último post en el que hablaré sobre cosas que me pasaron y cómo afectaron en mi vida durante los años que sufrí los síntomas del trastorno bipolar. Si quieres saber más tienes muchos comentarios aquí de los últimos diez años.

Antes me sacaban de quicio las personas mediocres. Yo no me soportaba a mí mismo por ser mediocre y eso me hizo sufrir mucho. Aunque no fue el único motivo que me hizo sufrir, sí que me hizo daño durante los años que me costó aprender mi oficio como ingeniero que fueron ocho largos años.

Años después, exploté contra personas que eran parte de mi vida o se cruzaron en ella y fueron mediocres conmigo. También acumulé rabia contra quienes me hicieron mucho daño sin querer. El día que me di cuenta de lo que me habría dolido que alguien hubiera cargado contra mí durante mi mediocridad, me curé de esas explosiones.

Antes, las personas de mi familia que eran muy diferentes a mí podían llegar a desquiciarme con su actitud o sus palabras. El día que aprendí a aceptarles como son, me sentí como un mar en calma. Perder mis miedos fue crucial para poder aceptar sus decisiones cuando afectaban a mi vida. Aprender a no desear ayudarles también mejoró mi salud. Llegar a comprender algunos de sus motivos también fue fundamental. 

Antes también era capaz de hacerme daño por no dañar al otro. El día que aprendí a no permitir que me dañaran, no me volvió a ocurrir. Para no acumular rabia o ira, y aprender a perdonar, me ayudó mucho darme cuenta de que todos somos víctimas de las circunstancias de algún modo.

También me hacía daño con algunas cosas que me estresaban. Llegó un momento en que llegué a analizar demasiados porqués. Quería proteger a las personas que sufrían el trastorno bipolar y me equivoqué al pensar que era la mejor manera de hacerlo. 

Un día una persona que sufría me dijo que me había sentido más cercano. Ese día ese hombre, sin saberlo, me ensñó qué era lo que tenía que seguir haciendo y qué era lo que tenía que dejar de hacer. En mi dedicación a los otros, el estrés desapareció de mi vida espero que para siempre.

El día del aniversario de mi blog, te contaré en lo que se convertirá a partir de ahora. Se acerca el final del año y me encantaría que puedas disfrutarlo aunque sea un poco. O un mucho.

martes, 6 de noviembre de 2018

otro gran cambio que me parece definitivo



Una de las cosas que me hace sentir tan bien tiene que ver con mi forma de relacionarme. Mis mayores cambios quizás tengan su origen en esta nueva manera de hablar.

Antes tendía a callarme o a no reaccionar cuando algo me molestaba. Poco a poco, empecé a hacerme escuchar. Era muy "hacia dentro". Si tú eres muy "hacia fuera" puedes saltarte esta línea. Después comencé a soltar la presión, cuando se me acumulaba, demasiado "de golpe". Cuando algo me hacía daño tendía a retenerlo. Cuando lo soltaba, abrasaba a la persona que tenía enfrente. Una mierda para mí y para los demás.

No sé si nunca más me pueda volver a pasar. Lo que sí sé es que cada día es mucho más difícil que me pase y empiezo a verlo casi imposible. Hace tiempo me di cuenta de que sólo tenía que tener siempre presente algo que va mucho conmigo: no hacer daño a nadie.

Sé cómo soy y no quiero cambiarme en lo esencial. Cuando algo se me clava, he aprendido a explicarlo a quien sea desde lo que siento. Más de una vez, los cambios que he visto en los demás y en mí vienen de esa nueva manera de comunicarme. 

Aunque pocas personas se dan cuenta de sus errores, yo he aprendido a ver cuando cometo uno. Y eso también me ha ayudado mucho a mejorar.

¿Lo negativo? Que acabo de pillar el trancazo del invierno :))