domingo, 20 de mayo de 2018

qué hacer con un mal día



Esta semana tuve un mal día. En los últimos años apenas he tenido malos días sin saber por qué. Muy buenos, muchos. Regulares ninguno. Supongo que como mucha gente que no está diagnosticada con una enfermedad mental. Me sentía un poco triste y me puse a recordar.

Mirando al mar con mis auriculares estuve a punto de llorar. Recordé a la mujer que perdí hace casi doce años. Emocionarme me ayudó mucho. No provoqué la situación, simplemente dejé que ocurriera. No es la primera vez que me pasa algo parecido. He tenido una vida muy difícil y más de una vez he llorado al recordarla. Estoy convencido de que hacerlo me ha servido para sentirme bien después. 

Las lágrimas son como el programa rápido de la lavadora. Hacen una limpieza que te dejan como nuevo. Si eres una persona emocional y estas diagnosticado con trastorno bipolar, no reprimas tu tristeza. Mejor llorar al aire libre. Con música, mejor todavía. Supongo que todos no tenemos la misma facilidad para llorar. Si eres de las personas que sí, házlo siempre que lo necesites. Si las primeras lágrimas no te desahogan, ya es otro cantar. Yo probaría otras cosas diferentes.

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