lunes, 29 de enero de 2018

la importancia de las prioridades con trastorno bipolar



Si sabes qué es lo más importante en cada momento, puedes comenzar el camino de tu recuperación. Más difícil es que no olvides lo que es importante cuando ya te sientes bien. Para tenerlo en cuenta en tu vida necesitas recordar a menudo. Lo doloroso también.

Hace varios años pasé por una situación de riesgo. La recuerdo tan bien que podría escribir tres páginas con ella. Lo importante es que tú recuerdes tu última situación de riesgo relacionada con el trastorno bipolar. Con el mayor detalle posible. La memoria fija los recuerdos de una manera especial haciendo este pequeño ejercicio. Aquel día me fui a la cama con la cabeza hirviendo café. No podía dormir porque me había metido en un problema yo solo. El clásico problema de una persona bipolar: hacer algo que tiene demasiadas ganas de hacer. 

Hoy, mis prioridades no son mis prioridades de hace un año. Tampoco hago lo que hacía hace cinco, diez o quince años. Hace mucho tiempo leía bastante. Luego me dediqué también a escribir. Siempre dediqué mucho tiempo a recordar y a pensar. Ahora mi prioridad es vivir porque ya no necesito ni leer, ni escribir ni pensar. Lo sigo haciendo, pero por placer la mayoría de las veces. Ya no lo necesito. Nunca conviene hacer cosas sin necesidad. Ahora mi mayor necesidad es disfrutar de la vida. Tengo la sensación de que la vida casi siempre me sonríe desde que aprendí a vivir :))

lunes, 15 de enero de 2018

rico, rico



Lo que hago es como el postre de la fotografía: bonito, dulce y rico. Además, siempre me apetece repetir. Enmarca esta frase porque es muy importante para dejar de sufrir los síntomas del trastorno bipolar. Para llegar a este punto he pasado por distintas etapas que te contaré otro día.

Desde un principio me enganchó. De la misma froma que uno se aficiona al chocolate, no a la cocaína. Es una gran diferencia que tienes que tener en cuenta porque las sensaciones no engañan. Para una persona diagnosticada con trastorno bipolar es mucho mejor un amor gradual y creciente que una pasión desenfrenada. Aplica a personas, actividades y aficiones. Si piensas en un chicle, tendría que tener un sabor que te gusta desde un principio y te apetece comer todos los días. Si el sabor hace que quieras tragártelos de tres en tres, véte pensando en cambiar a otra cosa.

La biología que hay detrás de este ejemplo es aburrida. Para los amantes de la ciencia como yo, no lo es. Lo que te he explicado hoy es mucho más que una opinión. Lo difícil es encontrar el sabor y luego aprender a masticar el chicle. Hoy quédate con la idea porque el chicle me empezó a saber amargo hace dos años y tuve que cambiar la manera de masticarlo. Si no hubiera aprendido cómo hacerlo, ya estaría dedicándome a otra cosa. Me alegro mucho de seguir dedicándome a lo que me dedico. Me encanta lo que hago.

sábado, 6 de enero de 2018

el que recoge la basura se jubila



LLega el frío. Y nunca mejor dicho. Una situación muy dura me ha hecho tomar una decisión. Ya no voy a recoger la basura de los demás.

Con veinte años recogí la basura de mi padre. El tenía mi edad de ahora y para sus cincuenta años debía de haber acumulado bastante porquería, a juzgar por su bilis. Me partió por dentro y se lo perdoné. O lo olvidé, no lo sé muy bien. El año pasado uno de mis hermanos soltó su basura por la boca y se quedó como Dios. Se lo soporté y le perdoné, lo sé muy bien. Para celebrar las fiestas mi otro hermano soltó su basura a mi hija Raquel. Demasiada basura en poco tiempo. 

Me he hartado de ver cosas que duelen mucho. Vivir de la paciencia de los demás no sé si es fácil, comerse la mierda de los demás no lo es. Así que me jubilo. No sé si los demás aprenderán lo que necesitan para no acumular basura, espero que no tengan que sufrir tanto como sufrí yo. Eso no se lo deseo a nadie. También me he dado cuenta de algo muy importante.

Es muy fácil que una persona "normal" como yo acabé en un psiquiátrico por la "gracia" de terceras personas. Me llama la atención que los psicólogos no tengan trabajo. Eso sí, los psiquiátricos están a tope. Parece que nunca llueve a gusto de todos. A mi alrededor unos cuantos necesitarían un buen psicólogo. Si has nacido con el gen de la generosidad ya puedes empezar a poner a trabajar tus neuronas. Si sabes manejarte bastante bien en situaciones complicadas todavía peor: te acompaño en el sentimiento. Vas a sufrir más.  Yo poco puedo cambiar ya, pero sé que voy a cambiar. A peor para los demás, seguramente. Para mí todavía no lo sé.

En unas semanas cumpliré 51 años. Para celebrarlo no lo celebraré. Me iré tranquilamente a dar un paseo con un paraguas.