viernes, 29 de diciembre de 2017

genial



Lo ha pasado genial estas Navidades. Me siento genial y he disfrutado a lo grande. La fotografía de hoy son mis pimientos rellenos. Los hago una vez al año y esta fotografía es de hace un año por estas fechas. En Año Nuevo los volveré a hacer para mi familia.

Mi familia política es más familia que política. He tenido mucha suerte con mis cuñados y cuñadas: son maravillosos. A la madre de mi mujer -también llamada suegra- le pongo un 11, como diría ella. He comprado algún regalo para todos: cava, bombones, calendarios, canciones y una PlayStation para Roberto. Isabel y mi madre han necesitado cinco años para que yo me dejara convencer. Cuando me pongo burro no hay quien me gane. Cuando me pongo demasiado burro pienso que es el momento de dejarme ganar. Apunta la frase porque es la que más tiene que ver con el trastorno bipolar del comentario de hoy.

Me gusta mucho cocinar pero no lo hago a menudo. Como ahora voy a tener más tiempo, voy a retomar la cocina. Tengo libros de recetas para llenar un librería. De las grandes. Muchas veces he pensado que hubiera sido un buen cocinero. También un buen psicólogo, un buen científico o un buen investigador. Un buen diseñador, experto en márketing o en finanzas. He tocado todos estos palos de una manera u otra. Pocos piensan que el mejor psicólogo puede ser tu peluquera; o el mejor científico, la persona que acierta nueve de cada diez veces cuando toma decisiones. Me llama la atención que quizás lo que nunca hubiera llegado a ser es un buen ingeniero. Sin embargo, me las ingenio muy bien para disfrutar de la vida a tope estando diagnosticado con trastorno bipolar. Ciencia en mayúsculas.

El reto intelectual de descubrir qué se esconde tras los síntomas y cómo evitarlos ya está alcanzado. Nueve años. Ahora empezaré a utilizar los números. Llegó el momento de las matemáticas. Voy a seguir haciendo lo que hago con las personas que llegan a la asociación y están en un pozo profundo. Algunas empiezan a ver un poco de luz, otras han empezado a sentir cosas nuevas.

Feliz fin de año. El 2018 pinta muy bien para mí.


martes, 19 de diciembre de 2017

pongo en contacto a personas con trastorno bipolar



Ahora también me voy a dedicar a que hacer algo nuevo. Después de publicar un comentario en este blog, muchas personas me mandaron mensajes o escribieron en redes sociales para conocer otras personas con trastorno bipolar en su ciudad. Incluso en otros países donde yo no puedo hacerlo, como Argentina o Chile.

Hasta ahora no lo había hecho con nadie, a partir de ahora lo haré contigo si quieres. Se crearon dos grupos de Whatsapp que todavía están activos. Para mí es mucho mejor conocerse físicamente. Mi experiencia de los últimos ocho años me dice que la tecnología está muy bien pero cuando no hay mejores alternativas. 

Hace poco puse en contacto a personas en Vitoria y Santander. En Bilbao, la asociación Esperanza Bipolar lo hace desde que empezaron las reuniones. Esperanza Bipolar ha permitido que muchas personas hagan amistad con otras. A la mayoría les sienta mejor que bien. He pensado que ayudar a que os conozcáis es una manera de regalar un poco de salud a más personas sin necesidad de dedicar un tiempo extra. 

Se acerca el fin de año y tengo muchas cosas que celebrar. Ya no tengo ni síntomas ni rastro de malestar. Ojalá tú estés en una situación parecida.

lunes, 11 de diciembre de 2017

fin de semana en el Guggenheim



Este fin de semana lo hemos pasado muy bien con unos amigos. Nunca fui una persona de tener muchos amigos y ahora no me faltan. La mayoría de mis nuevos buenos amigos son bipolares y es uno de los grandes premios de dedicarme a lo que me dedico. En mi último cumpleaños invité a algunos a mi casa y lo pasamos genial. El mes que viene, repetiré.

Antes solía tomarme a mal cuando algún amigo me fallaba. Ahora no te voy a decir que me da igual, pero casi. Aprendí que cuando alguien no quiere compartir tu tiempo contigo es por algo y que hay que respetarlo. No soy una persona para todos los gustos, ni mucho menos. Así que nunca más insisto con las personas que veo que no se sienten atraídas por mí, aunque yo antes sí me haya sentido atraídas por ellas. Cuanto menos me molesta, más amigos tengo. No creo que tenga mucho que ver. O sí, quién sabe.

Me encanta el arte y el sábado estuvimos viendo la exposición de un pintor que me gusta. Me gusta observar los cuadros sin juzgarlos. Es un momento mágico que me hace disfrutar de una manera muy especial. Con el tiempo me he dado cuenta de que hay muchas más cosas que me gustan que cosas que me disgustan. Me bastó con quitarme de encima aquellas que me disgustaban para empezar a sentirme mejor. De eso, hace ya más de diez años. Tuve que descubrir nuevas fuentes de placer cuando mi vida me llevaba de depresión en depresión, y ahora me he convertido en un disfrutón. De la mañana a la noche, de lunes a domingo. 

Ten en cuenta que lo que te gustaba de adolescente, es muy posible que te siga gustando. Quizás simplemente lo hayas abandonado y hayas perdido una posibilidad importante de sentirte bien. En mi caso, yo tenía la música. No hay un sólo día de mi vida que pase sin escuchar música. Piensa en tus favoritos y añade a tu vida tantos como puedas. Como en tu navegador. Si todavía no tienes este blog, puedes añadirle ahora mismo. Te acompañaré por aquí durante el tiempo que quieras. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

9



Este año está terminando muy bien para mí. En el cuestionario de once preguntas que he diseñado para valorar el bienestar de una persona bipolar, o neurotípica, me he valorado con un 9. Ha sido el mejor año de mis últimos veinticinco años, edad en la que no sabía lo que era el trastorno bipolar. Muchos son los motivos que me hacen sentir tan bien.

El otro día estuve con Enrique, un amigo al que estoy muy unido. Hace seis años lloré por él. Había dejado de ayudarle porque yo quería dedicar todo mi tiempo a Esperanza Bipolar. Él lo había perdido todo y ahora se ha encontrado con la cara de la moneda. Recibe premios, sale en los periódicos, la televisión y no tiene tiempo ni para quedar conmigo. Ya sabes que soy un egocéntrico, Enrique. Me alegro mucho por ti y por Marta, tu mujer. Casi me haces llorar la semana pasada cuando me hablaste de algunas de tus dificultades de ahora.

Fui a verle hablar de su experiencia en un encuentro para emprendedores. El primer ponente era una persona con nombre y no cabía un alfiler en la sala: todos se sienten atraídos por los hombres mediáticos a quienes escuchan atentos.  A la hora de mi amigo, la sala estaba casi vacía. Cuando llegó el turno de preguntas, se me ocurrió hacer una pregunta a Enrique porque me picaba una curiosidad. Mi amigo Enrique me miró y se empezó a reír antes de que yo hablara. Sólo con verme no podía parar. Me encantó. Unos días antes, dentro de mi coche me explicó que en su "éxito" tuvo que ver mucho lo que él llama "churro". Ahora que no hace previsiones tiene más trabajo del que puede abarcar. Parecido a lo que me pasa a mí. Mierda de éxito :))