martes, 31 de octubre de 2017

mi gorila ha muerto



Hoy tengo algo que celebrar. Mi gorila ha muerto. Veinte años ha convivido conmigo a ratos, y no tengo ni la más remota idea de cómo se ha ido al otro barrio. Raro, raro, en un pensador como yo.

Me da la sensación de que se ha muerto poco a poco, como nos acabamos por morir todos. Quizás la diferencia es que yo quería matar a mi gorila y ahora tengo más ganas de vivir que nunca. Mi gorila me visitaba un par de veces al año. A veces, acompañado por mi padre. Las menos por mi hermano y las más por mi mujer, Isabel. Ampliando el círculo de acompañantes de mi gorila estaba mi vecina, mi fisioterapeuta y un banco de los que no sirven para sentarse. También un psiquiatra, los psiquiatras que no falten. Me resulta gracioso darme cuenta de lo tonto que he sido durante años. Si lo llego a saber antes, me cargo a mi gorila el primer día. Todos llevamos un gorila dentro, de ahí la facilidad que tenemos de engorilarnos en algunas circunstancias. Y si se juntan dos gorilas, todavía peor.

Llegar a este punto me ha costado cuatro libros, diez años y millones de neuronas. Todo ha merecido la alegría. Para celebrar el entierro de mi gorila, quiero hacer el boca a boca a mi oso de peluche. Me voy a arriesgar y continuaré por este camino hasta donde me lleve. Eso sí, me cuidaré de los gorilas, no sea que ellos no sepan jugar con mi osito.

Venga, vale. Te voy a desvelar un secreto. Mi gorila no ha muerto. Me ha abandonado rendido ante tu amor, Isabel. Gracias, cariño.

10 comentarios:

  1. Mi amor, mi cielo, mi vida, eres tu y siempre seras..... el unico!! Tu tambien has sabido como ayudarme en muchas ocasiones. Esta felicidad a la que hemos llegado y estas lagrimas que estan saliendo de leer esto son gracias a los años que hemos pasado juntos!! TE QUIEROOOOO!!!

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  2. Hola Alberto te escribo desde Buenos Aires.. tengo una gran amiga que está teniendo meses de depresión y me emocioné mucho al leer tu relato.. saludos

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    1. Lo siento mucho por tu amiga. Si la acompañas, quizás pasé antes por ese sufrimiento. Aunque seguro que ya lo estás haciendo...

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  3. Hola, les dejo unos poemas bipolares por si tienen ganas/tiempo.
    Hay carisma, depresión, encierro, intento de suicidio, amor, alcoholismo, esperanza, espiritualidad, sobriedad y fe. Saludos!
    http://www.poesiabipolar.com

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    1. supongo que hacer poesía de un intento de suicidio es el acto creativo más difícil. Ojalá tu poesía gane en belleza de forma paralela a tu vida.

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  4. Hola Alberto, hace tiempo no escribía pero siempre te leo. Me alegra saber que tu gorila se ha rendido ante el amor de tu querida Isabel. Es esperanzador para mi.
    Por mi parte no ando bien. Doy mi examen de grado en unos días más, me queda que estudiar aún y paso de la mania a la depresión, a eso súmale crisis de angustia por hacer todo lo contrario a lo que sabemos no tenemos que hacer...dormir poco y meterte mucho estimulante (no drogas ilícitas) para rendir. Ya no soy jovencita y debería estar titulada hace rato pero ésta condición a veces es limitante y me da rabia...o será que yo sola me limito?
    En fin, leerte siempre es motivador y me da fe en que el gorila se puede alejar.
    Un abrazo.
    Mane

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    1. Mane, siento que no te encuentres bien. La enfermedad es limitante, sin duda. Incluso cuando ya no lo es, y sólo es vulnerabilidad, como es mi caso. Ojalá encuentres la tranquilidad después de tu examen. Y que lo apruebes también. Muchas gracias por tomarte un tiempo para escribirme.

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  5. Te he leído a la inversa, desde la actualidad hacia atrás. Enhorabuena, veo que estás cada vez mejor. Tienes familia, a "tu Isabel", hijos,... cuídales y déjate querer,; ni te imaginas lo que es la soledad cuando esta empieza a ser ya física porque perdiste al marido y los hijos se han hecho mayores... Estoy pendiente de incapacidad permanente para trabajar, y ya no sé si desear que me la den o que no me la concedan pero por nada del mundo quiero volver a ingresar porque a la salida, me espera la misma nada, el mismo nadie, solo que ahora, encima, sin dinero. Perdona, no sé por qué te cuento esto...

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    1. Ojalá nunca vuelvas a ingresar, eMe. Y si te reconocen la incapacidad, ojalá seas capaz de tener una vida con salud.

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