sábado, 23 de septiembre de 2017

muy cerca de dominar el sueño



Cada día estoy más cerca de lograr mi reto más difícil: dormir de un tirón todos los días. Como tengo dolor crónico puede que no lo logre nunca, pero yo insisto. He probado ya tantas cosas que tendría para un libro. Como en este blog trato siempre de concentrar en pocas palabras mi experiencia, aquí van mis últimos avances.

Para dormir bien cuento con un cojín inflable, un bolsa de gel muy frío que meto en la nevera, y la ropa de la cama dispuesta de tal manera que no se me calienten las piernas y los pies por la noche. Son mis zonas de dolor. Cuido mucho la postura de la cama, la posición de piernas, brazos y cabeza. También sigo un ritmo de respiración profunda muy consciente y acabó por quedarme dormido en menos de diez minutos. Algunos días me despierto de madrugada por el dolor, pero sigo pensando en nuevas maneras para lograr dormir todo seguido. Hasta ahora he puesto gran parte de mi inteligencia al servicio de mi salud, así que no es casualidad que haya logrado la remisión. No todo el mundo tiene el tiempo ni las circunstancias necesarias para hacerlo, por eso me encanta facilitar lo que yo he aprendido a otras personas.

Las estadísticas son importantes y se pueden tener en cuenta. Yo siempre he intentado formar parte de la estadística de lo improbable. Ocho de cada diez personas con dolor crónico tiene un trastorno del sueño. Yo estoy a punto de ser una de las dos personas que logran dormir a pesar del dolor sin ningún fármaco. No me obsesiono con ello ni es un objetivo ineludible para mí. Simplemente sigo insistiendo. 

En las redes sociales, una persona me ha comentado que le cuesta creer que las cosas sean tan simples como yo las describo. Lo que se describe de una manera simple puede ser muy complicado de llevar a la práctica. Yo no tengo esa sensación porque me ha llevado casi veinte años llegar al punto en el que estoy. Si eso es simple, me pregunto cómo será lo complicado. Hoy no te he hablado del trastorno bipolar pero todo te puede servir. Dormir bien es clave y facilita muchas otras cosas que tienen que ver con la enfermedad. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

la química de las personas



Te he hablado de tantas cosas en este blog sobre el trastorno bipolar que corro el riesgo de convertirme en un abuelo que siempre cuenta la misma batallita. Como me gustaría seguir aportando valor, hoy te hablaré del mayor cambio que he sentido este año. Antes andaba muy precavido porque todavía tenía sensaciones que me recordaban mi fragilidad al estrés. Sin embargo, he perdido el miedo a algunas cosas gracias a lo último que he aprendido, y eso me hace sentir más tranquilo.

Explicar cómo he perdido el miedo no es sencillo. Alguna forma de afrontar las reuniones de Esperanza Bipolar me sobrecargaba demasiado. Tuve que darme cuenta de lo que hacía y el efecto que tenía en mi mente para poder empezar a cambiar la manera en que lo hacía. Estimularme intelectualmente me hacía daño y he tenido que escuchar de otra manera a los demás. LLegué a un punto en el que pensaba más de la cuenta. Además lo hacía mucho tiempo después de haber escuchado a alguien contarme algo. Lo hice durante años y en parte me alegro porque muchas cosas importantes que he aprendido sobre el trastorno bipolar tienen su origen en una atención muy focalizada y las reflexiones posteriores. Hace un tiempo que he dejado de hacerlo y vuelvo mucho más relajado a casa. Soy capaz de desconectar en menos tiempo que antes y puedo fijar mi atención en la televisión o cualquier otra cosa. La capacidad de desenganchar el pensamiento para fijar la atención en el exterior es la mayor fortaleza que puedes cultivar para vivir alejado de los síntomas. Yo estoy en período de aprendizaje y he logrado un avance importante que me permite hacer todo sintiéndome mejor. De rebote, puedo hacer un poco más sin poner en riesgo mi salud.

Hace seis meses, me cuidaba mucho de no hacer ciertas cosas porque veía riesgos. Ahora estoy empezando a sentirme más seguro después de haber superado algunas situaciones que antes me hubieran desestabilizado. He colaborado para poner en contacto a personas de Argentina y España a través de grupos de Whattsapp y mi primera experiencia en uno de ellos está siendo muy positiva. Estoy muy convencido del gran poder de las pequeñas cosas porque durante los últimos años he visto progresos sorprendentes en personas gracias a algo aparentemente "sencillo". Cada vez creo más en la química de las personas. Natural y sin contraindicaciones. Me ha bastado con crear las condiciones para que el intercambio sea positivo y siempre con la intención de que todos salgan ganando. Cuanto más veo, más creo en lo que hago.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿te parezco arrogante?



He dejado de escribir unas semanas porque han operado a Raquel y Roberto de sus injertos. Todo ha salido bien y ojalá nunca tengan que volver a un quirófano. Sufrieron tanto que ha sido especialmente duro para mi hija tener que pasar por el hospital de nuevo. Cuando fueron operados por última vez eran muy pequeños y los hospitales, con la edad, dan más miedito.

He pasado uno de los mejores veranos de mi vida. He disfrutado de todo con mucha tranquilidad y he pasado por situaciones que me podían haber desestabilizado hace no tanto tiempo. Me he dado cuenta porque soy mucho más consciente de lo que me puede afectar y ahora tengo formas de bloquear lo que antes me ponía en riesgo. Son demasiadas cosas para contarte en un comentario pero lo importante es que tú seas capaz de aprender cuáles son las tuyas. Aunque en el fondo son las mismas, o muy parecidas, te resumiré en una frase mi mayor avance. He aprendido cómo no volver a deprimirme, cómo no volver a sufrir una manía y cómo no volver a sufrir un brote psicótico. Me ha costado veinte años llegar a este punto y los últimos diez años de dedicación casi completa a aprender de aquí y de allá.

Después de todo el recorrido, ya no necesito tratamiento farmacológico para mantenerme bien. Hace varios años que no tomo medicación diaria y tengo supervisión médica dos veces al año. Cuando comencé a enfocarme en el trastorno bipolar, nunca pensé que llegaría tan lejos. Tengo la sensación de que ya no necesito aprender más, y quienes me conocen bien, saben lo que eso significa. Suelo ser una persona bastante insaciable en el aprendizaje y no paro hasta que llego al fondo de las cuestiones que me interesan. Ahora ya sólo necesito tiempo para escribir los libros que tengo intención de dedicarte. 

Hace mucho tiempo le comenté a una persona que trabajaba en una librería: 

-He escrito un libro sobre el trastorno bipolar que puede cambiar la vida de mucha gente que sufre.

El hombre me miró de una manera que no olvidaré y me respondió con un comentario que no recuerdo bien. Ahora lo traduciría como un "notelocreesnitú".

Un tiempo después, le volví a ver y se puso nervioso. Me pidió disculpas y no sé por qué. Era su opinión y me sirvió de mucho. Es bueno que alguien te pinche el globo de vez en cuando. 

Hace unas semanas, una persona se sintió molesta por un comentario que escribí en este blog. Me envió un mensaje ofendido por mi arrogancia. Me subió la fiebre nada más leer la palabra "arrogancia" pero la bajé en menos de un minuto. Mi cuerpo me reveló mi arrogancia por un espacio de tiempo muy breve. Me di cuenta de que me había equivocado con él y le invité al primer grupo de Whatsapp de Esperanza Bipolar. Somos cinco personas de distintos puntos de España, después de que dos de ellas abandonaran el grupo sin ningún problema aparente. Le pedí disculpas y estoy muy contento de haberlo hecho. Ni yo quería ofenderle, ni él tampoco a mí. Mi comentario estaba motivado por el exceso de importancia que doy a las palabras. Resulta fácil ofender cuando generalizas. Tengo espíritu crítico y una opinión firme, pero nunca pretendo ser ofensivo. Si no tuviera espíritu crítico, no habría aprendido cosas que muchos profesionales desconocen. Perdí la arrogancia que no tuve y gané un amigo. Ojalá algún día nos conozcamos en persona. He visto una fotografía de su familia y me encantó su mirada.

Si no creyera en lo que hago, no podría hacerlo. Lo que veo me suele reafirmar y me hace muy feliz. Mi ilusión era llegar donde he llegado para compartirlo. Ahora sólo me queda continuar compartiéndolo contigo. Y si me escribes un post comentándome si te parezco arrogante intentaré dejar de aparentar lo que creo que no soy.