jueves, 3 de agosto de 2017

pastillas para no dormir con trastorno bipolar




Una persona preocupada dejaba un comentario en Facebook con una foto de una colección de pastillas. Duerme cinco horas y no comprende cómo no puede dormir tomando lo que toma. Va por su psiquiatra número once. Me gustaría que mi amiga Marta tuviera una conversación con este hombre. Ella dice que yo pienso que a nadie le sirven los psiquiatras. 

No dormir es un problema muy gordo. Yo duermo casi todos los días más de seis horas sin pastillas y tengo dolor crónico. Un dolor que siento en reposo y hace más difícil dormir bien. Para llegar a este punto he tenido que probar muchas pequeñas soluciones. La última es una bolsa de gel fría para adormecer mi pierna dolorida. Me voy a la cama todos los días a la misma hora y he ido probando distintas posturas de mi cuerpo para dormir hasta dar con la más efectiva. También me preocupo de no pasar frío ni calor para no despertarme porque, si lo hago, con el dolor me cuesta volver a coger el sueño. Tengo la fortuna de que soy pensionista y puedo llevar una vida bastante tranquila. Pero esto sólo explica una pequeña parte. Soy bipolar y he sufrido varias depresiones en mi vida. También manías y brotes psicóticos. Que me lo explique un psiquiatra de libro, por favor. Siento que todo es pasado, y nunca antes lo he sentido con tanta claridad. Me cuido mucho, me alimento bien y camino todos los días por la mañana y por la tarde. Leo el periódico a diario, ciencia actual y todo lo relacionado con el trastorno bipolar que encuentro a través de Internet. Me interesan más las experiencias de los demás que lo que dice la psiquiatría, porque lo que está dirigido a los pacientes cabe resumido en media hoja de papel. Ya no aprendo más porque lo necesite para evitar los síntomas. De momento he aprendido lo suficiente para disfrutar de la vida y no sufrir más la enfermedad. Ahora aprendo por placer y el placer es muy importante.

Ojalá esta persona de la que hablaba al principio duerma mejor. Yo no sé si su problema son las pastillas, pero desde luego no son la solución.

Muchas personas con dolor crónico sufren de depresión y ansiedad. Ocho de cada diez tienen trastornos del sueño. Si esta estadística corresponde a la población general puedo considerarme un bicho raro. Este verano está siendo una auténtica gozada. Me siento muy tranquilo y muy bien. No puedo pedir más no sea que me quiten algo. :))



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