domingo, 2 de julio de 2017

siento que mi procesión de remisión del trastorno bipolar está cerca de completarse




Me siento cada día más seguro de mi bienestar. Me enfado como cualquiera y exploto como cualquiera. Cada día soy más normal, si la palabra normal significa algo. Me siento una persona normal que lleva una vida poco convencional y extraordinaria. He llegado hasta aquí después de haber sufrido de todo. Mucho tuvo que ver con el trastorno bipolar. Todavía más tuvo que ver con mi padre, mi trabajo y el accidente que sufrí sin haber cumplido los cuarenta años.

El otro día una amiga me amargó un rato una cena. Celebraba con mi mujer y otra pareja nuestros aniversarios. Me casé el mismo día que uno de mis mejores amigos: Enrique. En un momento de la conversación, su mujer me dice:

-¿tú eres anti-psiquiatras, no?

Me jodió. Cuando alguien habla de oídas y tiene una opinión de oído se suele equivocar. Hablar de lo que no has vivido es lanzar un dardo a una diana con los ojos cerrados. Para mi desgracia pasada, soy un experto en psiquiatras y enfermedad mental. Para mi fortuna actual, soy un experto en trastorno bipolar y salud mental. El título me lo pongo yo. Un privilegiado. Conozco al detalle lo que se hace mal y es mucho. Conozco al detalle lo que es importante y muchos psiquiatras no tienen ni pajolera idea. No me siento ni más listo ni mejor persona que nadie, pero sé de lo que hablo. Muchos psiquiatras no saben de lo que hablan y tienen unos resultados con sus pacientes que me avergonzarían. Por este motivo, lo pueden hacer mucho mejor. No soy anti-psiquiatras.
No soy anti-nada.

-¿entonces la psiquiatría no le sirve a nadie? -me pregunta.

Supongamos que le sirve a uno de cada tres pacientes. A una de cada tres personas, el placebo les sirve para que una depresión remita. Lo siento, me ha dado el ramalazo científico. 

Hace un tiempo una mujer vino a que aprendiéramos algunas cosas a un taller del grupo de la asociación Esperanza Bipolar. Semanas después, le pedí que me describiera con cuatro palabras. Me pareció una buena oportunidad para conocerme. 

-Luchador, resurgir, anti-sistema y crítico.

Touché. 

Un amigo me dedicó un libro con una palabra más bonita: contra-cultural. Si la cultura sostiene que la salud mental depende, sobre todo, de las pastillas que tomes, me siento bienvenido a la contra-cultura.  Si ser crítico supone hablar de lo que se hace mal y lo que se puede hacer mejor, me siento bienvenido al sector crítico. Resurgir. Claro que sí. Estuve a punto de morir. 

¿Luchador? No especialmente. Pero la vida me ha enseñado que dos pilares importantes sobre los que una buena vida se sostiene son el amor y la inteligencia. Como no podía ser de otra manera, con trastorno bipolar también. Si buscas la remisión del trastorno bipolar, cultiva el amor y desarrolla la inteligencia. Todos podemos hacerlo. Incluso los multipolares :))

6 comentarios:

  1. Qué bello Alberto. Un saludo a tu mujer e hijos que sea un lindo verano.

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    1. Muchas gracias, lo mismo te deseo. LLegan días para descansar y disfrutar, Lore :))

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  2. Hola muy lindas palabras pero consideró que sería mucho más provechoso que seas más explícito. O sea quiero decir con menos poesía y más pragmático. Describir actividades de la vida diaria, paso a paso que es lo que uno tiene que ir haciendo que posibilite la remisión.
    Saludos.

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    1. Karina, hoy escribo un comentario para describirte algunas actividades diarias que posibilitan la remisiión.

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  3. Estoy de acuerdo con que consideres el amor y la inteligencia como armas para mejorar el TAB. Por que con estas te generas:con el amor, el ambiente adecuado para desarrollar tu inteligencia para ir descubriendo en el tiempo, poco a poco cuales son las actitudes positivas que mejoran este transtorno, cosa que si es personal.Por que el tiempo de mejoría es individual

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    1. Carlos, las actitudes que facilitan la recuperación no son personales. Algunos médicos tienden a la vaguedad con eso de que cada persona es un mundo y no hay nada que funcione en todos. Para las pastillas es para lo único que son deterministas.

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