domingo, 26 de marzo de 2017

tú eres tu propio laboratorio para superar el trastorno bipolar



Después de mucho tiempo dedicado a tratar de sentirme bien y a disfrutar de la vida, he llegado a un punto difícil de mejorar. Siete años con un estilo de vida que he ido puliendo poco a poco en el que he podido repartir mi tiempo a muchas actividades enfocadas con el mismo fin: Esperanza Bipolar. 

Si soy capaz de haberlo logrado cuando muchos piensan y dicen que no es posible, en gran parte, tiene que ver con la capacidad que tengo de aprender de mi propia experiencia. Sin haberme apoyado en los conocimientos científicos tampoco hubiera llegado a esta situación ideal. Así que agradezco a la ciencia el que me haya servido de base de conocimiento para profundizar más.

Con bipolaridad, es bueno pensar que tú eres tu propio laboratorio. Probando y viendo los resultados de las decisiones que tomas, y lo que te conviene y te perjudica, puedes avanzar mucho.Tanto, que es difícil saber cuál es el límite de tu bienestar porque el progreso puede ser muy importante.

Lo único que me faltaba ha llegado a mi vida. Por fin, he logrado conseguir dormir una larga temporada sin necesidad de tomar ninguna pastilla. Y lo importante para mí no es la pastilla, es lo bien que me siento. 


domingo, 19 de marzo de 2017

cinco minutos al día a tu bipolaridad



En los últimos años he dedicado mucho tiempo a pensar en mí y en lo que ha supuesto la bipolaridad en mi vida. Cada día me limita menos porque conozco muy bien mis riesgos aunque también siento cada vez menos miedo a hacer una vida con mucha libertad. Te recomiendo que dediques todos los días un tiempo a pensar en tu bipolaridad. Yo lo he hecho en los últimos años y me ha servido de mucho.

La clave para la remisión del trastorno bipolar para mí está en cuidarme mucho y tener una vida lo suficientemente estimulante. De esta manera, disfruto todos los días y puedo seguir con mi dedicación a la bipolaridad: una verdadera pasión. Son ya ocho años los que llevo acumulando conocimiento y experiencia personal en la dirección de la asociación Esperanza Bipolar en Bilbao. He visto tanto que ya pocas cosas me sorprenden. La que todavía más me sorprende es lo poco que tarda mucha gente en recuperarse cuando llegan a las reuniones de los grupos.

La bipolaridad es todo y nada en mi vida, ahora mismo. Todo, porque dedico mucho tiempo a mantener mi salud sin perder de vista todo lo aprendido. Y nada, porque me siento incluso mejor que antes de ser diagnosticado de trastorno bipolar. 

domingo, 12 de marzo de 2017

¿Que cómo me lo monto?



El otro día me dice una persona a la que he visto dos veces en los últimos treinta años:

- ¡Cómo te lo montas!

Es curioso ver cómo las personas nos montamos una película de dos horas escuchando una sola frase. A las cuatro de la mañana, cuando estoy leyendo una novela para despistar el dolor, me lo monto bien dentro de las opciones que tengo. Y a las dos y media de la madrugada, cuando me tomo una pastilla para dormir, me lo monto genial. Con dolor crónico necesito todavía alguna droga. El problema es que, después de tomarla, me despierto de peor humor. Son los únicos momentos del día que cambiaría si pudiera.

Ahora voy a lo importante. Me lo monto muy bien. Entre todas las opciones que tengo, siempre me quedo con la mejor. Me ha costado perfeccionar el método mucho tiempo y me va de maravilla. Si un libro se escribiera en un mes empezaría hoy mismo uno con un título sugerente: "Cómo aprendí a montármelo para ser feliz siendo bipolar".  Si llego a los diez mil de mi primer libro, igual me lo planteo. Aunque antes habré escrito otros seis.

 

sábado, 4 de marzo de 2017

sábados de blog sobre el trastorno bipolar



A partir de ahora, escribiré en mi blog sobre el trastorno bipolar el fin de semana. El canal de YouTube que acabo de estrenar hace dos semanas, me ocupa un tiempo que no puedo robar a otras actividades a las que me dedico.

El otro día estuve en un bar escribiendo sobre una servilleta. Lo hago casi todos los días acompañado de un libro y un café con leche. De esta manera, ando por la mañana hasta la cafetería lo necesario para sentirme bien y llevar mejor el dolor físico de mis pies y piernas. Por la tarde, muchos días también camino para salir a la calle y moverme. Esta rutina me acompaña desde que sufrí el accidente tan grave que casi me cuesta la vida.

Han pasado muchas cosas desde aquel año 2006 tan doloroso para mi familia y para todos las personas cercanas. No me duele recordarlo, y ahora tengo la sensación quizás equivocada  de que aquella experiencia ha hecho mi vida más valiosa. Sin embargo, todo lo que se perdió aquel día nunca se podrá recuperar.