lunes, 30 de enero de 2017

¿somos como los demás?



Cuántas más personas bipolares conozco a fondo, más diferentes me parecen a las que no lo son. Muchas son las diferencias, y hoy aquí me limitaré a escribir sobre la que me parece más llamativa y común. Yo antes me identificaba con ella. Ahora ya no.

La sensibilidad a ser heridas me parece la más importante a trabajar para poder tener una buena vida. Recuerdo que con poco más de veinte años, hubo algo que me hizo un daño especial. Uno de mis hermanos y yo habíamos dedicado mucho tiempo y más ilusión en imprimir unas camisetas. Con distintas planchas, estampábamos colores, letras e imágenes de todo tipo. Un día nuestro hermano mayor nos encargó unas camisetas y, al verlas, él y su mujer sólo vieron defectos en ellas. Yo vi el defecto en ellos.

El enfado me duró meses. Aquello me dolió más que una cuchillada. En aquel entonces, mi vida era normal. Nunca había tenido ningún problema de salud. Ahora he aprendido a que las cosas me resbalen más, aunque sigo teniendo la mala costumbre de aguantar más de la cuenta. Doy dos oportunidades a mi paciencia. A la tercera, me hago escuchar y pongo límites a los demás si necesito hacerlo.

lunes, 23 de enero de 2017

50 eneros




Y con éste van cincuenta. Yo creo que ya he pasado lo peor: la crisis de los veinte, la de los treinta y la de los cuarenta. La de los ochenta, seguro que promete.

Con veinte andaba cazando mariposas, con treinta incubando mucho sufrimiento, y con cuarenta en silla de ruedas.Si miro para atrás, me planto. Cuanto mayor me hago, más sé y menos quiero saber. Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo ignorante que era. Cuanto más hago, más capaz me siento. Importante: cuanto más descanso, más me lo agradece mi cabeza. Si me respeta la vida, me queda fiesta para rato.

Hoy ha sido un día especial para mí. He disfrutado mucho sin parecerlo. Como suelo hacerlo casi siempre porque mi felicidad siempre ha sido muy silenciosa. Y este sábado celebraré mi cumpleaños con muchos de mis amigos. Otro gran regalo que me espera.



martes, 17 de enero de 2017

Ay Dalai



Este año empecé con muy buenas sensaciones. En los últimos días ya no necesito ni la media pastilla que tomaba para dormir cuando me despierto de madrugada por el dolor. Me llama la atención que haya logrado llegar a este punto cuando el dolor crónico provoca depresión y ansiedad en gran parte de la población. 

Vivir sin fármacos puede ser importante para personas como yo. Con trastorno bipolar, me parece un objetivo equivocado si te lo planteas como tal. Yo me he ido marcando mis propios objetivos sobre la marcha respecto a mi bienestar y me siento mucho más que satisfecho. Tengo cuerda para rato y espero poder seguir prestando mi tiempo a quien pueda necesitarlo.

Hace tiempo, un amigo me decía que yo no respondía a los estímulos. Por mi comentario anterior puedes deducir que estaba equivocado, pero es que hay estímulos y ESTÍMULOS. Lo que sí me veo es cada vez más cerca de la serenidad a pesar del estrés rebotado de los demás. Sólo me falta comprarme las gafas modelo Dalai Lama :))

miércoles, 11 de enero de 2017

tragar rabia



Esta Navidad ha sido especial. He comido turrón y he tragado rabia. Como suele suceder en estos días entrañables, la familia se reúne al calor del hogar.

Lo llamativo es que la rabia de hace un mes, ha salido a presión un día como hoy. Menos mal que soy lo suficientemente inteligente para soltarla en un momento más adecuado, aunque no con la persona más adecuada. Al soltar mi rabia, he contagiado tristeza. De emoción a emoción y tiro porque me toca. Lo que he aprendido esta vez es que no conviene tragarse los sapos sin vomitar. Quien vomita, goza de mucha mejor salud.

Ahora me pregunto si la población que visita psicólogos y psiquiatras es sólo el sumidero de mierda de los que no lo hacen. Menos mal, porque si no, las colas serían como las del Corte Inglés en rebajas. Antes de la crisis, claro.

jueves, 5 de enero de 2017

el mundo


Me llama la atención ver cómo las distintas personas perciben el mundo de muy diferente manera. Para muchos es un vertedero, para unos pocos algo más parecido a un lugar agradable. En realidad, es un poco de las dos cosas. Lo que más influye en cómo lo ves, es cómo te sientes en él.

Todas las mañanas leo varios periódicos. Salto las noticias de política, la sección internacional y los deportes en bloque porque no me interesan, con la ventaja de que tardo menos en ojearlo. Si evitas estas páginas y las noticias de la televisión, te sentirás mejor en menos de un mes. Estarás un poco menos informado si las ves el fin de semana en lugar de una vez al día. Sólo te perderás algo importante si se anuncia la tercera guerra mundial o el fin del mundo: dos noticias altamente improbables.

Muchas personas con bipolaridad tienden a esperar demasiado del mundo y de los demás. Yo, antes, también lo hacía. Desde hace tiempo, he aprendido a no esperar gran cosa de los demás y soy mucho más feliz que antes. Es difícil hacerme daño. Mi ambición constante por ser feliz me ha llevado a este punto tan dulce. Y cuanto más ciencia leo, más absurdo me parece el mundo. Ahora me refiero a las personas que habitan en él.