lunes, 11 de diciembre de 2017

fin de semana en el Guggenheim



Este fin de semana lo hemos pasado muy bien con unos amigos. Nunca fui una persona de tener muchos amigos y ahora no me faltan. La mayoría de mis nuevos buenos amigos son bipolares y es uno de los grandes premios de dedicarme a lo que me dedico. En mi último cumpleaños invité a algunos a mi casa y lo pasamos genial. El mes que viene, repetiré.

Antes solía tomarme a mal cuando algún amigo me fallaba. Ahora no te voy a decir que me da igual, pero casi. Aprendí que cuando alguien no quiere compartir tu tiempo contigo es por algo y que hay que respetarlo. No soy una persona para todos los gustos, ni mucho menos. Así que nunca más insisto con las personas que veo que no se sienten atraídas por mí, aunque yo antes sí me haya sentido atraídas por ellas. Cuanto menos me molesta, más amigos tengo. No creo que tenga mucho que ver. O sí, quién sabe.

Me encanta el arte y el sábado estuvimos viendo la exposición de un pintor que me gusta. Me gusta observar los cuadros sin juzgarlos. Es un momento mágico que me hace disfrutar de una manera muy especial. Con el tiempo me he dado cuenta de que hay muchas más cosas que me gustan que cosas que me disgustan. Me bastó con quitarme de encima aquellas que me disgustaban para empezar a sentirme mejor. De eso, hace ya más de diez años. Tuve que descubrir nuevas fuentes de placer cuando mi vida me llevaba de depresión en depresión, y ahora me he convertido en un disfrutón. De la mañana a la noche, de lunes a domingo. 

Ten en cuenta que lo que te gustaba de adolescente, es muy posible que te siga gustando. Quizás simplemente lo hayas abandonado y hayas perdido una posibilidad importante de sentirte bien. En mi caso, yo tenía la música. No hay un sólo día de mi vida que pase sin escuchar música. Piensa en tus favoritos y añade a tu vida tantos como puedas. Como en tu navegador. Si todavía no tienes este blog, puedes añadirle ahora mismo. Te acompañaré por aquí durante el tiempo que quieras. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

9



Este año está terminando muy bien para mí. En el cuestionario de once preguntas que he diseñado para valorar el bienestar de una persona bipolar, o neurotípica, me he valorado con un 9. Ha sido el mejor año de mis últimos veinticinco años, edad en la que no sabía lo que era el trastorno bipolar. Muchos son los motivos que me hacen sentir tan bien.

El otro día estuve con Enrique, un amigo al que estoy muy unido. Hace seis años lloré por él. Había dejado de ayudarle porque yo quería dedicar todo mi tiempo a Esperanza Bipolar. Él lo había perdido todo y ahora se ha encontrado con la cara de la moneda. Recibe premios, sale en los periódicos, la televisión y no tiene tiempo ni para quedar conmigo. Ya sabes que soy un egocéntrico, Enrique. Me alegro mucho por ti y por Marta, tu mujer. Casi me haces llorar la semana pasada cuando me hablaste de algunas de tus dificultades de ahora.

Fui a verle hablar de su experiencia en un encuentro para emprendedores. El primer ponente era una persona con nombre y no cabía un alfiler en la sala: todos se sienten atraídos por los hombres mediáticos a quienes escuchan atentos.  A la hora de mi amigo, la sala estaba casi vacía. Cuando llegó el turno de preguntas, se me ocurrió hacer una pregunta a Enrique porque me picaba una curiosidad. Mi amigo Enrique me miró y se empezó a reír antes de que yo hablara. Sólo con verme no podía parar. Me encantó. Unos días antes, dentro de mi coche me explicó que en su "éxito" tuvo que ver mucho lo que él llama "churro". Ahora que no hace previsiones tiene más trabajo del que puede abarcar. Parecido a lo que me pasa a mí. Mierda de éxito :))

jueves, 23 de noviembre de 2017

se acabó



La sensación que más se repite en el último año es nueva para mí. Se llama se acabó. El sufrimiento, los síntomas y el estrés. Los cabreos, la tristeza o la desmotivación. Me encuentro en un momento dulce que voy a estirar todo lo que pueda. Aunque nada pueda compensar todo lo que pasé, me siento un privilegiado en todos los sentidos. Como ya no me queda miedo y he aprendido a que no se me suben las cosas a la cabeza, empiezo nuevos proyectos.

Como no podía ser de otra manera, todos están relacionados con el trastorno bipolar. Ahora estoy enfocado en aplicar métodos estadísticos para hacer un estudio comparativo y compartir las conclusiones que extraiga a través de Internet. He pasado ocho años intensos que darán paso a otros ocho mucho más relajados. He identificado once claves para sentirse bien con bipolaridad y todo mi trabajo futuro irá en la dirección de trabajar para mejorar la vida de las personas. Más de lo mismo, con nuevos recursos. Ya no me enfado con los psiquiatras ni con las opiniones que no comparto respecto a la enfermedad, que son casi todas. No estoy de acuerdo con lo que afirma la ciencia de una manera tan tajante. Trabajaré de forma independiente como lo he hecho hasta ahora y seguiré volcado en iniciativas que puedan permitir que cualquier persona tenga acceso a mi conocimiento. Como sé que llegar donde he llegado es como encontrar un elefante enano, sacaré todo el partido posible a lo aprendido en beneficio de los demás.

Estoy muy agradecido a todas las personas que han hecho posible que yo llegara hasta aquí. Todos los que me valoraron y siguen valorando mi dedicación me ayudan a continuar. A todas las personas que han hecho posible todo lo que he aprendido. Gracias, esto va por vosotros.


jueves, 16 de noviembre de 2017

más relajado




Este año que termina me siento más relajado. Soy una persona tranquila, pero eso no quiere decir que no me haya llevado mucho tiempo aprender a relajarme. Exactamente cincuenta años. Una de las claves para sentirse bien con trastorno bipolar es llegar a dominar este arte tan complicado. Aunque los detalles darían para un libro, te lo cuento en pocas líneas para que te ahorres tiempo y dinero.

Lo más importante, y lo que más me ha costado, es aprender a relajarme después de pasar por una situación en la que la dopamina se me ha subido a la cabeza. Sabrás bien de qué te hablo porque es la clásica sensación en que no puedes dejar de pensar en algo y has perdido la capacidad de prestar atención a nada que no sea tu propio raca-raca. Este último paso tiene bastante dificultad porque depende de muchas cosas. En situaciones de estrés resulta más complicado parar el coco. Cuando te has expuesto a una situación emocional intensa también. He aprendido a no sentirme desbordado y a tomarme todo con la ligereza suficiente como para matar a mi gorila. Siento las cosas pero no me hacen daño. Me puedo llegar a emocionar con algo pero me afecta durante un tiempo limitado. La emoción que más soy capaz de mantener hoy en día es la alegría.

Aunque he tenido que pensar mucho sobre las reacciones que más daño me hacían para reconducirlas, quizás lo más importante haya sido darme cuenta de algo vital. No cedo a lo que los demás puedan querer de mí pero tampoco obligo a nadie a que hagan nada que no quieran. Acepto las reacciones de todo el mundo aunque no las comprenda muchas veces. Respeto las opiniones de todos aunque no las comparta. No malgasto ni una gota de saliva con quien piensa al revés que yo aunque sepa que está equivocado. He perdonado a las personas que más daño me hicieron y me he dado cuenta de que pocas personas tienen mala intención. Algunos hacen daño por ignorancia y otros porque no pueden evitarlo. No tuve suerte en momentos críticos de mi vida, pero me alegro de haber sabido reconducir mi vida. Hoy no te he hablado mucho del trastorno bipolar. O sí. Me sorprende a menudo leer a personas que son capaces de distinguir lo que tiene que ver con el trastorno bipolar y lo que no. Como si en un árbol se pudiera separa la savia del tronco. Aunque a partir de ahora te pareceré una persona cualquiera que escribe en un blog personal. 

martes, 7 de noviembre de 2017

mi miniciencia para recuperarse del trastorno bipolar




Tengo la sensación de que llegué a un tope de conocimiento respecto al trastorno bipolar. Ocho años y nunca antes había tenido esa sensación. Hasta a mí me extraña. Me encanta aprender y no suelo parar hasta llegar al fondo de las cosas. Ya no sufro ni padezco el trastorno bipolar y mi miniciencia ha dado sus resultados. 

He seguido el método científico que puede estar al alcance de una persona cualquiera que ama aprender. También tengo que agradecer a los científicos su conocimiento porque ellos son los que han confirmado muchas de mis intuiciones y me han permitido construir sobre lo que ellos reconocen como válido. Aunque los descubrimientos más importantes son propios, sin su ayuda no hubiera podido llegar. Ahora toca vivir, y seguiré aprendiendo con cuentagotas.

El otro día una mujer me decía en las redes sociales que no hay bipolar estándar. Me hizo gracia la palabra y me he dado cuenta de que muchos piensan que no puede haber algo útil para casi toda la población bipolar. Nadie cuestiona que el zumo de naranja es bueno para casi todos, ni el trabajo, ni el amor. Si te fijas en la playa tampoco hay cuerpos estándar y, sin embargo, hay toneladas de conocimiento  para que las personas adelgacen, o su peso se acerque a lo que la ciencia reconoce como saludable. 

Tengo en mente mi ocupación de los próximos dos años. Si todo sale bien también la de los próximos cuatro, y si mi salud me lo permite, de los veinticinco siguientes que espero alcanzar todavía activo intelectualmente. Siento que el comentario de hoy sea tan poco útil a efectos prácticos. Estoy resfriado y me ha costado un poco ponerme a escribir. Espero recuperarme y te prometo pensar en ti al escribir mi próximo comentario.

martes, 31 de octubre de 2017

mi gorila ha muerto



Hoy tengo algo que celebrar. Mi gorila ha muerto. Veinte años ha convivido conmigo a ratos, y no tengo ni la más remota idea de cómo se ha ido al otro barrio. Raro, raro, en un pensador como yo.

Me da la sensación de que se ha muerto poco a poco, como nos acabamos por morir todos. Quizás la diferencia es que yo quería matar a mi gorila y ahora tengo más ganas de vivir que nunca. Mi gorila me visitaba un par de veces al año. A veces, acompañado por mi padre. Las menos por mi hermano y las más por mi mujer, Isabel. Ampliando el círculo de acompañantes de mi gorila estaba mi vecina, mi fisioterapeuta y un banco de los que no sirven para sentarse. También un psiquiatra, los psiquiatras que no falten. Me resulta gracioso darme cuenta de lo tonto que he sido durante años. Si lo llego a saber antes, me cargo a mi gorila el primer día. Todos llevamos un gorila dentro, de ahí la facilidad que tenemos de engorilarnos en algunas circunstancias. Y si se juntan dos gorilas, todavía peor.

Llegar a este punto me ha costado cuatro libros, diez años y millones de neuronas. Todo ha merecido la alegría. Para celebrar el entierro de mi gorila, quiero hacer el boca a boca a mi oso de peluche. Me voy a arriesgar y continuaré por este camino hasta donde me lleve. Eso sí, me cuidaré de los gorilas, no sea que ellos no sepan jugar con mi osito.

Venga, vale. Te voy a desvelar un secreto. Mi gorila no ha muerto. Me ha abandonado rendido ante tu amor, Isabel. Gracias, cariño.

miércoles, 25 de octubre de 2017

un vacío que llenar





Hay quien piensa que todos tenemos un vacío que llenar. Aunque es una forma de hablar, puedo identificarme con el pensamiento recordando mi pasado. Hace veinte años tenía muchos vacíos que llenar. Me sentía un inútil y no era capaz de disfrutar con lo que hacía. Me sentía solo y me faltaba valor para enfrentar algunos problemas y abrirme a los demás. Todo es pasado y el cambio se refleja en mi salud y en mi felicidad.

Aunque puede haber quien no sienta vacíos, pensar de esta manera puede ayudarte a identificar mejor tus problemas. Llenar huecos de tu vida siempre te va a hacer sentir mejor. Ahora mismo yo no siento que me falte nada importante y no hay sensación más agradable que no echar nada en falta. En lo últimos años he tenido que aprender a dejar de ser yo mismo tres veces. Ahora quiero reposar todo lo aprendido para ser más yo mismo. Cuando se habla de desaprender, se trata de tirar a la basura lo que fue útil alguna vez y ya no lo es. Darse cuenta y hacer limpieza es imprescindible para andar ligero y seguir caminando. Como no hay mayor peso que el miedo, y me deshice de esa carga hace un año, puedo disfrutar ahora de una manera muy especial de mi vida.

Este blog sobre el trastorno bipolar ha mudado de piel en los últimos años. Si vas a los primeros comentarios verás que mi evolución ha tenido algunos momentos difíciles como la vida de cualquier persona. Mi debilidades hasta ahora eran las propias de una persona bipolar. Ahora son muchas menos y la mayoría no son limitantes. Veo más posibilidades que problemas y me siento tranquilo. Creo que no hay mejor señal de que voy a por el buen camino. 

Ya no me estresa casi nada. Cuando siento una pequeña señal de estrés sé cómo parar las sensaciones. Cuando tengo alguna dificultad para dormir, sé cómo recuperar el sueño. Cuando tengo un problema con alguien, sé cómo reconducirlo. Muchas cosas las he aprendido hace poco tiempo. Las más importantes me acompañan desde hace más de siete años. El mismo tiempo que llevo sin padecer los síntomas del trastorno bipolar.

lunes, 16 de octubre de 2017

8 años dirigiendo grupos



A veces me gusta echar un vistazo a mis agendas. El otro día encontré una en la que estaba anotada la fecha de mi primera reunión con personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Todavía no había fundado Esperanza Bipolar y no tenía mucho conocimiento respecto a la enfermedad. Simplemente quería hacer algo por los demás y con eso fue más que suficiente. De las personas que empezaron conmigo, ya sólo quedan dos que todavía vienen a algunas reuniones. El resto, unas diez personas, son grupos establecidos ya hace tiempo. Este año han comenzado a venir algunas por primera vez. 

Ocho años han dado para mucho, pero son sólo el principio de lo que me gustaría hacer en el futuro. Para algunos ha sido el final, porque han dejado de venir en el momento en que ya no lo necesitaban. Para los que sigan viniendo tengo intención de seguir reforzando algunas cosas y compartiendo otras nuevas que he aprendido en los últimos años. No conozco mayor placer que ver cómo muchos se han recuperado gracias a lo que hacemos en las reuniones. Personas de todas las edades. Algunas que llevaban sufriendo media vida. Otras que acababan de salir del hospital. Me acuerdo de todas y me siento muy feliz de haber podido hacer algo por ellas.

Si cuando empecé sabía poco, ahora he aprendido mucho más de lo que nunca esperé. Tampoco me extraña porque he dedicado muchas horas al tema. Dicen que hay que dedicar más de diez mil para dominar cualquier cosa. Aunque no deja de ser una referencia, yo me he pasado ya de largo de esa cantidad. Ahora es el momento de ir reposando todo lo aprendido y de continuar permitiendo que tú lo aproveches si lo encuentras útil.

Soy muy consciente de que también he sido muy afortunado en el proceso de aprendizaje. He llegado a conclusiones que es muy difícil que otra persona pueda llegar. Ni bipolar ni neurotípica. LLevar el laboratorio encima y tener la luz de mi oficina encendida todos los días está al alcance de pocos. Nací pensador, curioso y observador. Las tres cualidades han permitido mi remisión, junto con otras muchas cosas que me facilitan tener una vida sana.  

lunes, 9 de octubre de 2017

¿cómo te levantas de la cama?



Hoy comentaba una persona en las redes sociales que estaba durmiendo mucho y se levantaba cansada. Me ha hecho recordar la época en que me costaba levantarme porque no me gustaba lo que me esperaba. No odiaba mi trabajo porque yo nunca he sido de odiar, pero mi trabajo me gustaba menos que los callos o los morros. Si a ti te gustan, mi cuerpo los rechazan. Igual con mi trabajo de oficina me pasaba lo mismo, véte tú a saber.

Desde hace tiempo me levanto todos los días sin despertador y duermo entre seis y ocho horas. Bailo un poco después de ducharme. Tranquilo, con la puerta del baño cerrada para que no me vea nadie. No quiero que mi mujer se alarme de mi buen humor todas las mañanas. Dice que no se puede ser feliz todos los días y me convertiría en sospechoso de algo. Todos conocemos las suspicacias familiares en torno a la bipolaridad, y no es cuestión de jugársela por hacer un poco el tonto en tu propia casa. Estoy convencido de que mucho tiene que ver con que todo lo que me espera en el día me sabe a magdalenas. Los que estudian dicen que el cerebro anticipa lo que está por venir. Pues va a ser que sí. Como me hace ilusión lo que me espera, otro mundo nada parecido al gris de mis peores años. Este años cumplo diez años de color y quiero celebrarlo contigo.

La rutina de la mañana tiene mucho que ver con el estado de ánimo general del día. Algún día te hablaré de lo que me funciona. Esta semana leí que algunos somos alondras, otras búhos y otros colibríes en función del cronotipo. Los que están más despiertos de día, los que prefieren la noche o los que funcionan bien de día y de noche. Yo creo que a algunos les gusta madrugar para dar un paseo por la playa y a otros ver la película de la televisión por la noche. Queda menos científico que hablar de cronotipos, pero me parece más científico con todo lo leído. Viva las clasificaciones dentro y fuera del fútbol. No sirven de mucho pero estamos mejor informados. Y estar informado da gustito pero yo prefiero hablarte de algo más útil: la experiencia.

domingo, 1 de octubre de 2017

cómo respiras para reducir la ansiedad con trastorno bipolar




Investigadores de la universidad de Stanford han descubierto en ratones que la respiración tiene una conexión directa con el centro de excitación cerebral. En humanos, habrá que esperar. Yo, que no soy nadie, te lo adelanto: si aprendes a respirar reducirás tu nivel de excitación.

Casi nunca siento ansiedad. Cuando noto una pequeña sensación desagradable en la garganta, respiro profundamente cinco veces bajando el aire hasta el estómago. La sensación se me pasa y me doy cuenta de que la mente se aquieta. Parar los pensamientos, a veces, puede ser tan sencillo como eso. Con un nivel de ansiedad muy elevado las cosas no son tan fáciles. Aprender a respirar puede ser tan fácil como buscar un vídeo en YouTube o ir a clases de relajación. No voy a contarte cómo lo hago yo porque hay muchos otros lugares donde lo puedes encontrar.

La ansiedad siempre está relacionada con un exceso intelectual que puede estar relacionado, o no, con una situación que te desborda. También con la anticipación de una desgracia, una pérdida o con el miedo en estado puro. No poder construirse un futuro también genera ansiedad. El futuro se construye en el cerebro y no hay cerebro que pueda funcionar bien sin una anticipación de futuro consciente o inconsciente. Si no hay mañana, el presente es la depresión. Cualquier futuro puede ser bueno. Al menos, un futuro genera una mínima sensación de tranquilidad. No hay nada que genere mayor nerviosismo ni mayor ansiedad que no saber qué puedes hacer mañana. Si no sabes qué hacer, haz cualquier cosa, pero haz algo. El futuro se construye muchas veces de una manera así de sencilla. Uno empieza cogiendo un pincel, y uno acaba pintando mil cuadros.

Para salir de la depresión, todos recomiendan no ceder al abandono. Yo estoy de acuerdo, pero le añadiría una sola cosa: no te fuerces a hacer nada que suponga un esfuerzo intelectual. La depresión tiene su origen en un exceso de intelectualización, y el esfuerzo intelectual, cuando el piso de arriba no está en condiciones, es contraproducente. Al cuerpo sí que puedes obligarle un poco dentro de tus posibilidades. Con el cuerpo en resposo, la depresión se solidifica. Estos últimos párrafos se los dedico a mi amigo José. Deseo que te recuperes.

sábado, 23 de septiembre de 2017

muy cerca de dominar el sueño



Cada día estoy más cerca de lograr mi reto más difícil: dormir de un tirón todos los días. Como tengo dolor crónico puede que no lo logre nunca, pero yo insisto. He probado ya tantas cosas que tendría para un libro. Como en este blog trato siempre de concentrar en pocas palabras mi experiencia, aquí van mis últimos avances.

Para dormir bien cuento con un cojín inflable, un bolsa de gel muy frío que meto en la nevera, y la ropa de la cama dispuesta de tal manera que no se me calienten las piernas y los pies por la noche. Son mis zonas de dolor. Cuido mucho la postura de la cama, la posición de piernas, brazos y cabeza. También sigo un ritmo de respiración profunda muy consciente y acabó por quedarme dormido en menos de diez minutos. Algunos días me despierto de madrugada por el dolor, pero sigo pensando en nuevas maneras para lograr dormir todo seguido. Hasta ahora he puesto gran parte de mi inteligencia al servicio de mi salud, así que no es casualidad que haya logrado la remisión. No todo el mundo tiene el tiempo ni las circunstancias necesarias para hacerlo, por eso me encanta facilitar lo que yo he aprendido a otras personas.

Las estadísticas son importantes y se pueden tener en cuenta. Yo siempre he intentado formar parte de la estadística de lo improbable. Ocho de cada diez personas con dolor crónico tiene un trastorno del sueño. Yo estoy a punto de ser una de las dos personas que logran dormir a pesar del dolor sin ningún fármaco. No me obsesiono con ello ni es un objetivo ineludible para mí. Simplemente sigo insistiendo. 

En las redes sociales, una persona me ha comentado que le cuesta creer que las cosas sean tan simples como yo las describo. Lo que se describe de una manera simple puede ser muy complicado de llevar a la práctica. Yo no tengo esa sensación porque me ha llevado casi veinte años llegar al punto en el que estoy. Si eso es simple, me pregunto cómo será lo complicado. Hoy no te he hablado del trastorno bipolar pero todo te puede servir. Dormir bien es clave y facilita muchas otras cosas que tienen que ver con la enfermedad. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

la química de las personas



Te he hablado de tantas cosas en este blog sobre el trastorno bipolar que corro el riesgo de convertirme en un abuelo que siempre cuenta la misma batallita. Como me gustaría seguir aportando valor, hoy te hablaré del mayor cambio que he sentido este año. Antes andaba muy precavido porque todavía tenía sensaciones que me recordaban mi fragilidad al estrés. Sin embargo, he perdido el miedo a algunas cosas gracias a lo último que he aprendido, y eso me hace sentir más tranquilo.

Explicar cómo he perdido el miedo no es sencillo. Alguna forma de afrontar las reuniones de Esperanza Bipolar me sobrecargaba demasiado. Tuve que darme cuenta de lo que hacía y el efecto que tenía en mi mente para poder empezar a cambiar la manera en que lo hacía. Estimularme intelectualmente me hacía daño y he tenido que escuchar de otra manera a los demás. LLegué a un punto en el que pensaba más de la cuenta. Además lo hacía mucho tiempo después de haber escuchado a alguien contarme algo. Lo hice durante años y en parte me alegro porque muchas cosas importantes que he aprendido sobre el trastorno bipolar tienen su origen en una atención muy focalizada y las reflexiones posteriores. Hace un tiempo que he dejado de hacerlo y vuelvo mucho más relajado a casa. Soy capaz de desconectar en menos tiempo que antes y puedo fijar mi atención en la televisión o cualquier otra cosa. La capacidad de desenganchar el pensamiento para fijar la atención en el exterior es la mayor fortaleza que puedes cultivar para vivir alejado de los síntomas. Yo estoy en período de aprendizaje y he logrado un avance importante que me permite hacer todo sintiéndome mejor. De rebote, puedo hacer un poco más sin poner en riesgo mi salud.

Hace seis meses, me cuidaba mucho de no hacer ciertas cosas porque veía riesgos. Ahora estoy empezando a sentirme más seguro después de haber superado algunas situaciones que antes me hubieran desestabilizado. He colaborado para poner en contacto a personas de Argentina y España a través de grupos de Whattsapp y mi primera experiencia en uno de ellos está siendo muy positiva. Estoy muy convencido del gran poder de las pequeñas cosas porque durante los últimos años he visto progresos sorprendentes en personas gracias a algo aparentemente "sencillo". Cada vez creo más en la química de las personas. Natural y sin contraindicaciones. Me ha bastado con crear las condiciones para que el intercambio sea positivo y siempre con la intención de que todos salgan ganando. Cuanto más veo, más creo en lo que hago.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿te parezco arrogante?



He dejado de escribir unas semanas porque han operado a Raquel y Roberto de sus injertos. Todo ha salido bien y ojalá nunca tengan que volver a un quirófano. Sufrieron tanto que ha sido especialmente duro para mi hija tener que pasar por el hospital de nuevo. Cuando fueron operados por última vez eran muy pequeños y los hospitales, con la edad, dan más miedito.

He pasado uno de los mejores veranos de mi vida. He disfrutado de todo con mucha tranquilidad y he pasado por situaciones que me podían haber desestabilizado hace no tanto tiempo. Me he dado cuenta porque soy mucho más consciente de lo que me puede afectar y ahora tengo formas de bloquear lo que antes me ponía en riesgo. Son demasiadas cosas para contarte en un comentario pero lo importante es que tú seas capaz de aprender cuáles son las tuyas. Aunque en el fondo son las mismas, o muy parecidas, te resumiré en una frase mi mayor avance. He aprendido cómo no volver a deprimirme, cómo no volver a sufrir una manía y cómo no volver a sufrir un brote psicótico. Me ha costado veinte años llegar a este punto y los últimos diez años de dedicación casi completa a aprender de aquí y de allá.

Después de todo el recorrido, ya no necesito tratamiento farmacológico para mantenerme bien. Hace varios años que no tomo medicación diaria y tengo supervisión médica dos veces al año. Cuando comencé a enfocarme en el trastorno bipolar, nunca pensé que llegaría tan lejos. Tengo la sensación de que ya no necesito aprender más, y quienes me conocen bien, saben lo que eso significa. Suelo ser una persona bastante insaciable en el aprendizaje y no paro hasta que llego al fondo de las cuestiones que me interesan. Ahora ya sólo necesito tiempo para escribir los libros que tengo intención de dedicarte. 

Hace mucho tiempo le comenté a una persona que trabajaba en una librería: 

-He escrito un libro sobre el trastorno bipolar que puede cambiar la vida de mucha gente que sufre.

El hombre me miró de una manera que no olvidaré y me respondió con un comentario que no recuerdo bien. Ahora lo traduciría como un "notelocreesnitú".

Un tiempo después, le volví a ver y se puso nervioso. Me pidió disculpas y no sé por qué. Era su opinión y me sirvió de mucho. Es bueno que alguien te pinche el globo de vez en cuando. 

Hace unas semanas, una persona se sintió molesta por un comentario que escribí en este blog. Me envió un mensaje ofendido por mi arrogancia. Me subió la fiebre nada más leer la palabra "arrogancia" pero la bajé en menos de un minuto. Mi cuerpo me reveló mi arrogancia por un espacio de tiempo muy breve. Me di cuenta de que me había equivocado con él y le invité al primer grupo de Whatsapp de Esperanza Bipolar. Somos cinco personas de distintos puntos de España, después de que dos de ellas abandonaran el grupo sin ningún problema aparente. Le pedí disculpas y estoy muy contento de haberlo hecho. Ni yo quería ofenderle, ni él tampoco a mí. Mi comentario estaba motivado por el exceso de importancia que doy a las palabras. Resulta fácil ofender cuando generalizas. Tengo espíritu crítico y una opinión firme, pero nunca pretendo ser ofensivo. Si no tuviera espíritu crítico, no habría aprendido cosas que muchos profesionales desconocen. Perdí la arrogancia que no tuve y gané un amigo. Ojalá algún día nos conozcamos en persona. He visto una fotografía de su familia y me encantó su mirada.

Si no creyera en lo que hago, no podría hacerlo. Lo que veo me suele reafirmar y me hace muy feliz. Mi ilusión era llegar donde he llegado para compartirlo. Ahora sólo me queda continuar compartiéndolo contigo. Y si me escribes un post comentándome si te parezco arrogante intentaré dejar de aparentar lo que creo que no soy.


miércoles, 16 de agosto de 2017

probando se aprende y descubre lo que hace bien



LLevo quince días de vacaciones de Facebook. Cuando lo comenté, muchos pensaron que había tenido una recaída. Muchos me deseaban que me recuperara pronto. Ni recaída ni nada por el estilo. Cuando decidí descansar pensé que echaría de menos visitar los comentarios de los grupos relacionados con el trastorno bipolar, y me he llevado una sorpresa. Además de no necesitarlo, me siento más tranquilo que hace dos meses.

Hay veces que se aprende haciendo cosas nuevas. Eso lo sabe todo el mundo. Lo que pocos saben es lo que se aprende dejando de hacer cosas que haces a diario. Si eres bipolar, te recomiendo que lo pruebes a menudo. Es una prueba que dice mucho de ti, porque te enseña lo que necesitas y lo que no. Y saber lo que necesitas y lo que no, es fundamental para saber la vida que te conviene llevar. No hace falta necesitar mucho ni necesitar poco, lo importante es descubrir lo que realmente necesitas.

Yo sé lo que necesito todos los días del año, y hago precisamente todo lo que necesito hacer. Así llevo más de diez años y así llevo casi ocho sin síntomas. Ni subo ni bajo. Me siento bien casi siempre. Sé lo que tengo que hacer para no deprimirme y también lo que necesito hacer para dormir bien. También sé lo que tengo que hacer para no ser vulnerable a la psicosis ni a la manía. Lo he comprobado con mi cuerpo y con todo lo que he aprendido de la biología del cerebro. Mi propia teoría no sólo es coherente, sino que es respaldada por mi vida y mi salud.

El otro día una persona me mandaba un mensaje para derivar algunas personas a una asociación de bipolares de una ciudad española. La palabra derivar me da alergia. Las personas se contagian del vocabulario médico y muchos se dedican a hablar del estigma sin darse cuenta de que lo promueven desde su manera de hacer las cosas. Hoy, una persona me contaba que para acudir a una asociación tenía que pasar antes una entrevista con un psicólogo. Menos mal que me siento libre. La manera de funcionar de la mayoría de la gente hace que muchos vayan por la vida siguiendo la flecha. Como en Ikea.

martes, 8 de agosto de 2017

descanso pero no paro




Hace tiempo una persona me pregunto qué hacía los fines de semana. Yo le contesté que lo mismo que todos los días. Se sorprendió mucho por la respuesta y quiso saber más con un ¿por qué?.

No supe qué responderle pero un tiempo después descubrí uno de los porqués. Y aquí va mi respuesta:

"Hago todos los días lo mismo porque necesito hacer todos los días lo mismo; para poder disfrutar todos los días"


Ayer vi a mi amigo Roberto mal. Hoy, al pedirle el café le he comentado que le veía mejor y me ha contestado:

-"Es imposible estar  bien todos los días"


Ha coincidido con la frase favorita de mi mujer. Yo voy camino de ser el hombre imposible. Tengo momentos de pim-pam-pum, como todo el mundo, pero me duran menos de cinco minutos. Ni tristeza, ni aburrimiento ni monotonía. Mis días sólo pueden cambiar por el típico cabreo familiar latino. El resto son una gozada. No me como la cabeza por nada, algo fundamental para evitar la depresión bipolar. Tampoco cometo ningún exceso, vital para dormir bien. He aprendido a evitar la psicosis y algún día escribiré un libro sobre cómo se hace. Aunque un libro te puede explicar lo que hay que hacer, sé que es mucho más complicado hacerlo. Sin embargo, existen libros y guías para todo. Si los libros no le sirven a todo el mundo, tienen mucho en común con los psiquiatras, amiga Marta.

Para mí, un libro es al conocimiento lo que los fármacos a un psiquiatra de manual: la pareja ideal.

Como pocos dicen lo que hay que hacer con trastorno bipolar para recuperarse, yo he decidido contárselo a todo el que quiera escuchar. No tengo miedo porque sé que todo lo que propongo es muy útil. Si quieres empezar con mi primer libro, házlo cuanto antes. He terminado mi segundo libro y creo que el año que viene podrás leerlo. 

Aunque es verano y no tendrás ganas de escribir un comentario, te agradecería que lo hicieras. Y si dejas la opinión respecto a mi blog Esperanza Bipolar sobre el trastorno bipolar, otros pueden ver lo que a ti te ha aportado. Y si te parece que digo muchas tonterías, también escribe, por favor :))




jueves, 3 de agosto de 2017

pastillas para no dormir con trastorno bipolar




Una persona preocupada dejaba un comentario en Facebook con una foto de una colección de pastillas. Duerme cinco horas y no comprende cómo no puede dormir tomando lo que toma. Va por su psiquiatra número once. Me gustaría que mi amiga Marta tuviera una conversación con este hombre. Ella dice que yo pienso que a nadie le sirven los psiquiatras. 

No dormir es un problema muy gordo. Yo duermo casi todos los días más de seis horas sin pastillas y tengo dolor crónico. Un dolor que siento en reposo y hace más difícil dormir bien. Para llegar a este punto he tenido que probar muchas pequeñas soluciones. La última es una bolsa de gel fría para adormecer mi pierna dolorida. Me voy a la cama todos los días a la misma hora y he ido probando distintas posturas de mi cuerpo para dormir hasta dar con la más efectiva. También me preocupo de no pasar frío ni calor para no despertarme porque, si lo hago, con el dolor me cuesta volver a coger el sueño. Tengo la fortuna de que soy pensionista y puedo llevar una vida bastante tranquila. Pero esto sólo explica una pequeña parte. Soy bipolar y he sufrido varias depresiones en mi vida. También manías y brotes psicóticos. Que me lo explique un psiquiatra de libro, por favor. Siento que todo es pasado, y nunca antes lo he sentido con tanta claridad. Me cuido mucho, me alimento bien y camino todos los días por la mañana y por la tarde. Leo el periódico a diario, ciencia actual y todo lo relacionado con el trastorno bipolar que encuentro a través de Internet. Me interesan más las experiencias de los demás que lo que dice la psiquiatría, porque lo que está dirigido a los pacientes cabe resumido en media hoja de papel. Ya no aprendo más porque lo necesite para evitar los síntomas. De momento he aprendido lo suficiente para disfrutar de la vida y no sufrir más la enfermedad. Ahora aprendo por placer y el placer es muy importante.

Ojalá esta persona de la que hablaba al principio duerma mejor. Yo no sé si su problema son las pastillas, pero desde luego no son la solución.

Muchas personas con dolor crónico sufren de depresión y ansiedad. Ocho de cada diez tienen trastornos del sueño. Si esta estadística corresponde a la población general puedo considerarme un bicho raro. Este verano está siendo una auténtica gozada. Me siento muy tranquilo y muy bien. No puedo pedir más no sea que me quiten algo. :))



miércoles, 26 de julio de 2017

¿quieres conocer personas con trastorno bipolar de tu ciudad?




En las redes sociales he conocido a una persona a la que le gustaría reunirse en Pontevedra con personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Yo le hablé de mi experiencia en Bilbao y él me contaba que tenía dificultades para llegar a las personas que pudieran estar interesadas en conocerse. Hace ya algún tiempo que vengo pensando en la posibilidad de facilitar estos encuentros. Con el teléfono móvil de Esperanza Bipolar, he pensado en una manera sencilla. Si envías un mensaje de texto al teléfono de la asociación 633664788 con tu nombre y el nombre de tu ciudad, crearé grupos de Whatsapp para que entréis en contacto entre vosotros. Con tres seréis suficientes para charlar y conoceros más si os apetece.

Después de haber visto cómo mejora casi todo el mundo que se reúne a hablar de sus síntomas, sus problemas o su vida, me he dado cuenta de algo muy importante. La medicina alternativa debería ser la farmacológica. A muchos y muchas, las pastillas no les hacen el efecto deseado sin la medicina social. Con la medicina social hay algunas personas que pueden disfrutar mucho de la vida. Esperanza Bipolar no incluye psiquiatras ni expertos. Si además de bipolar eres psiquiatra, psicóloga, coach, soldador, camarera, cocinero o ama de casa, también te invito a que mandes un SMS. Si quieres participar de esta iniciativa, lo tienes fácil. Sólo tienes que contactar conmigo a través de este blog, Facebook o el canal de Youtube Esperanza Bipolar. Puedes empezar en cuanto tengas tiempo y ganas. 

También me gustaría provocar un encuentro entre personas con los mismos intereses. Artistas, actrices, músicos, bailarines, escritores, informáticos, diseñadores, creativos, fotógrafos, solidarios, o emprendedores. Si quieres conocer otras personas bipolares que sientan la misma pasión que tú por algo, puedes mandar un mensaje al mismo número de teléfono con tu nombre, tu ciudad y tu pasión. Podéis encontraros y hacer algo muy importante: pasar un rato agradable.


martes, 18 de julio de 2017

cómo evito sobrecargarme para sentirme bien



Hay algo importante que me ayuda a llevar la vida que quiero y necesito. Soy pensionista y dispongo de todo el tiempo para dedicarlo a lo que me ocupa y me interesa. Además, cuando necesito descansar puedo hacerlo porque dispongo de libertad para tomarme mis momentos de parada. En los últimos años me he dedicado a mantener mi salud como prioridad sin dejar de lado a mi familia, Esperanza Bipolar y el aprendizaje sobre el trastorno bipolar. Como he llegado a un punto en que me resulta difícil aprender más sobre la enfermedad porque no lo necesito para mi vida, ni para hacer lo que hago, ya no tengo tanto interés sobre la ciencia ni el cerebro. Hace cinco años dedicaba mucho más tiempo a la lectura que ahora. Ahora me dedico a tocar la guitarra en mis ratos libres. No se me da bien pero me sienta muy bien. Si eres una persona con un trabajo intelectual, te lo recomiendo. Es la mejor manera de relajar el estrés de cualquier actividad que tire en exceso de tu cabeza. 

Con el tiempo me he dado cuenta de muchas cosas. Una importante es que siempre hay que ir cambiando algo para sentirse bien. Al menos, a mí me pasa. Suelo tender a necesitar un punto de novedad que una vida rutinaria no me permitiría. Antes escribía por necesidad, ahora escribo para ti. Antes me reunía con personas diagnosticadas con trastorno bipolar como yo, también por necesidad. Ahora lo hago de una manera diferente. Siento que necesito hacerlo porque los demás necesitan que lo haga. Para mí es un síntoma de buena salud no hacer nada por necesidad o para ocupar el tiempo y evitar la ansiedad de no tener nada que hacer. Como soy una persona que necesita estar bastante ocupada en algo, tener menos necesidad de hacer me hace sentir mucho mejor. Más tranquilo y más relajado. 

Este cambio ha sido posible gracias a que me he dado cuenta de que algunas cosas me hacen daño si me dejo llevar. Digo no a muchas cosas porque sé que me perjudicaría dejarme llevar por todo lo que me apetecería hacer. Sacrifico intensidad por tranquilidad y siento que mi vida es mucho más intensa que nunca. Y cuando hablo de intensidad no me refiero a la sensación eufórica de la hipomanía o la manía. Me refiero a la intensidad de disfrutar cada minuto de mi vida, algo que requiere de disponer de tu tiempo, tu espacio y tu libertad de elección. Búscalos porque ahí es donde puedes encontrar todo lo que necesitas. Nada más que la serenidad suficiente para disfrutar de todas las pequeñas y grandes cosas de la vida.

martes, 11 de julio de 2017

actividades diarias para recuperarse del trastorno bipolar



Si te contara lo que hago para sentirme bien y lo hicieras mañana es posible que acabaras deprimido o deprimida. Como quiero que este comentario sea útil para ti, te contaré lo que puedes hacer para sentirte mejor. Como depende de la situación inicial en la que te encuentres, puede que no te ayude de mucho, pero así todo, lo intentaré.

Haz todo lo que te haga sentir bien o lo que te hacía sentir bien antes de sentirte mal. Así tendrás más opciones. No te fuerces, deja que poco a poco lo que haces tenga su efecto en tu cuerpo. Entre todo lo que yo hago a diario, te voy a contar lo que te sentará bien si eres capaz de hacerlo. Sal a la calle todos los días y haz algo de ejercicio físico. No es necesario que sea intenso, incluso puede ser mejor que no lo sea. Yo paseo por la mañana y por la tarde porque tengo dolor crónico y es lo que mejor sienta a mi cuerpo. Si no tienes una rutina, la puedes construir poco a poco haciendo las cosas que te hacen sentir bien. Mucho de lo que te gusta y nada de lo que te disgusta o hace daño. Si estás mal, es muy posible que no tardes mucho en empezar a sentirte mejor. Véte a la cama todos los días a la misma hora. Evita actividades estimulantes en las horas finales del día. Relaciónate a diario con personas con las que te sientas bien. Amigos, familiares o compañeros de trabajo. Dedícate mucho tiempo a ti mismo sin ningún límite. Si sientes que necesitas estar solo o sola, házlo. No pienses en hacer lo que hacen los demás porque a ti puede que no te sirva para nada. Haz lo que tengas ganas de hacer. Intenta mantener una buena relación con el mayor número de personas, pero sin dar más de lo que te cuesta. Dáte pequeños placeres diarios porque te mantendrán con un buen estado de ánimo general. Busca cosas que te hagan sentir bien si todavía no las has encontrado, la única manera de descubrirlas es probar y probar. Haz pequeños esfuerzos si ves que no hacerlos empeora tu situación pero ten en cuenta que la solución definitiva a tus problemas no suele estar en el esfuerzo. 

El sexo, el chocolate y el amor ayudan. Lo hacen de diferente manera, pero lo hacen. Preocuparte por los demás ayuda también mucho. Divertirte es fundamental. Disfrutar con lo que haces es necesario. No romperte la cabeza por nada en particular es clave. No pensar mucho en el mañana ayudar a reducir mucho el estrés. Elegir entornos en los que te sientas tranquila puede anularlo por completo. Con un poco de aquí y un poco de allí puedes dar la vuelta a tu vida. Si lo necesitas, que no lo sé. Puede que no te encuentres en una situación tan desesperada como era la mía hace veinte años. Ojalá así sea. Si yo he salido, me encantaría que tú también pudieras. Este es el motivo principal que me mueve a escribir en este blog, grabar vídeos en el canal de YouTube Esperanza Bipolar y dirigir una organización que trabaja por la recuperación de las personas que sufren la enfermedad. Mi objetivo era la remisión y ya lo he alcanzado. Tú eliges el tuyo. 

domingo, 2 de julio de 2017

siento que mi procesión de remisión del trastorno bipolar está cerca de completarse




Me siento cada día más seguro de mi bienestar. Me enfado como cualquiera y exploto como cualquiera. Cada día soy más normal, si la palabra normal significa algo. Me siento una persona normal que lleva una vida poco convencional y extraordinaria. He llegado hasta aquí después de haber sufrido de todo. Mucho tuvo que ver con el trastorno bipolar. Todavía más tuvo que ver con mi padre, mi trabajo y el accidente que sufrí sin haber cumplido los cuarenta años.

El otro día una amiga me amargó un rato una cena. Celebraba con mi mujer y otra pareja nuestros aniversarios. Me casé el mismo día que uno de mis mejores amigos: Enrique. En un momento de la conversación, su mujer me dice:

-¿tú eres anti-psiquiatras, no?

Me jodió. Cuando alguien habla de oídas y tiene una opinión de oído se suele equivocar. Hablar de lo que no has vivido es lanzar un dardo a una diana con los ojos cerrados. Para mi desgracia pasada, soy un experto en psiquiatras y enfermedad mental. Para mi fortuna actual, soy un experto en trastorno bipolar y salud mental. El título me lo pongo yo. Un privilegiado. Conozco al detalle lo que se hace mal y es mucho. Conozco al detalle lo que es importante y muchos psiquiatras no tienen ni pajolera idea. No me siento ni más listo ni mejor persona que nadie, pero sé de lo que hablo. Muchos psiquiatras no saben de lo que hablan y tienen unos resultados con sus pacientes que me avergonzarían. Por este motivo, lo pueden hacer mucho mejor. No soy anti-psiquiatras.
No soy anti-nada.

-¿entonces la psiquiatría no le sirve a nadie? -me pregunta.

Supongamos que le sirve a uno de cada tres pacientes. A una de cada tres personas, el placebo les sirve para que una depresión remita. Lo siento, me ha dado el ramalazo científico. 

Hace un tiempo una mujer vino a que aprendiéramos algunas cosas a un taller del grupo de la asociación Esperanza Bipolar. Semanas después, le pedí que me describiera con cuatro palabras. Me pareció una buena oportunidad para conocerme. 

-Luchador, resurgir, anti-sistema y crítico.

Touché. 

Un amigo me dedicó un libro con una palabra más bonita: contra-cultural. Si la cultura sostiene que la salud mental depende, sobre todo, de las pastillas que tomes, me siento bienvenido a la contra-cultura.  Si ser crítico supone hablar de lo que se hace mal y lo que se puede hacer mejor, me siento bienvenido al sector crítico. Resurgir. Claro que sí. Estuve a punto de morir. 

¿Luchador? No especialmente. Pero la vida me ha enseñado que dos pilares importantes sobre los que una buena vida se sostiene son el amor y la inteligencia. Como no podía ser de otra manera, con trastorno bipolar también. Si buscas la remisión del trastorno bipolar, cultiva el amor y desarrolla la inteligencia. Todos podemos hacerlo. Incluso los multipolares :))

viernes, 23 de junio de 2017

una situación difícil que todavía no sé cómo resolver



Una persona que aprecio mucho ha pasado tres semanas en el hospital. El otro día hablando con él por teléfono lloré por dentro. Haber aprendido tanto me ha ayudado mucho más a mí que lo que puede ayudar a los demás. Soy muy consciente pero me cuesta aceptar que hay cosas que no puedo evitar. Cuando tengo la oportunidad de decirle algo importante a alguien, ya no me callo. En la última reunión de Esperanza Bipolar de esta semana, le comenté a una persona la manera en que yo he aprendido a evitar caer en la psicosis. Sé que es efectiva porque la he probado en mi propio cuerpo y mi salud ya no depende tanto de lo que me rodea. No vivo blindado ni estoy más atento de lo que está una persona cualquiera en su vida diaria. He pasado la prueba más difícil hasta ahora y seguiré intentando ayudar a otros mientras pueda hacerlo.

Si las reacciones de nuestro cuerpo fuesen previsibles, no pasaría lo que pasa. Yo tengo muchas claves que me guían y estoy convencido de que son claves que pueden ayudar a cualquiera. Si no fuese así, no llevaría ocho años escribiendo en este blog ni hubiera empezado a grabar vídeos para el canal de Youtube de Esperanza Bipolar. Tampoco seguiría reuniendo a personas en Bilbao ni seguiría escribiendo libros sobre el trastorno bipolar. Hay días que escucho cosas que dicen algunos psiquiatras que ya ni me molestan. Se trata de una buena señal de salud, sigo mejorando día a día. Si algunos psiquiatras hablaran menos e hicieran mejor su trabajo, la salud de sus pacientes mejoraría de manera radical. Cada día estoy más convencido de que gran parte de ellos tienen pocas posibilidades de mejorar la salud de muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Viven en una ilusión que se refleja en unas estadísticas muy mejorables. Su trabajo no es fácil. La salud mental requiere muchas habilidades de las que carecen muchos. Si la mayoría cuidara los detalles en su atención y su forma de trabajar, muchas personas mejorarían. Yo es lo que hago cuando me relaciono con personas con trastorno bipolar, y lo logro con la mayoría.

Antes me hacía tanto daño mi propia mediocridad que cuando la superé apareció un nuevo problema: no soportaba la mediocridad de los demás. Un día me di cuenta de algo importante. Si yo no era responsable de ser un ingeniero mediocre, los psiquiatras mediocres tampoco lo son. También me he dado cuenta que ser mediocre es lo normal. El problema es cuando uno sufre por ser normal. Yo quise ser excepcional en lo que hacía antes y no lo logré. Mis resultados ahora son bastante excepcionales y me siento muy bien. Hay cosas que son muy difíciles de cambiar en uno. Deben estar escritas en esa complicada espiral que obsesiona a los científicos. Mientras sigan buscando en el cajón equivocado, las cosas no cambiarán. Se acercan meses de descanso que voy a disfrutar al máximo.




martes, 13 de junio de 2017

volver a ver a mis hijos es un placer





Mis hijos han regresado para pasar el verano con nosotros. Yo no he sufrido el síndrome del nido vacío porque nadie me había hablado antes de él. Es una broma. No los he echado tanto de menos porque los hemos podido ver en Navidades y también en Semana Santa. Me hace feliz verles disfrutar y espero que sigan así durante mucho tiempo. Este verano los dos tienen que pasar por el quirófano para unas intervenciones en sus injertos.

Dicen que educar a unos hijos es la asignatura más difícil de la vida. Para muchos lo es, para mí no. Como soy bastante juguetón, me entiendo muy bien con ellos. Además todo lo que he sufrido en la vida intento que sea la fuente que les da de beber. Aunque nadie escarmienta en cabeza ajena, tengo bastante claro lo que tengo que hacer y lo que no en cada momento. Todos nacemos con unas cualidades innatas y otras podemos aprenderlas- o no!- con el tiempo. Yo tuve la suerte de nacer con estrella en este sentido. En otros muchos, nací estrellado. Raquel tiene diecinueve años y Roberto quince. Con un poco de suerte, con  mucha vida por delante. 

Hace tiempo que me dedico sólo a aquellas cosas que son importantes para mí. Con trastorno bipolar, la base del bienestar puede estar en esta sencilla regla. Sólo necesitas añadirle una segunda: antes de volcar tus energías en algo tienes que haber comprobado que no te hace daño. Esta segunda regla es más importante todavía para evitar los síntomas del trastorno bipolar. En especial, la hipomanía o la manía. Si reduces tu lista de cosas importantes a tres, mucho mejor. Yo podría estar haciendo mil y una cosas y sigo centrado en tres. Esperanza Bipolar, la escritura y mi familia. La música, los libros y caminar llenan el resto de huecos. Me levanto todos los días con la ilusión que me faltó durante los peores años de mi vida. No me siento un afortunado, sé que soy un afortunado. Tengo lo que necesito y no busco nada en particular. Como ya lo encontré, ya no tiene sentido buscar para mí. Durante años me dediqué a demostrarme a mí mismo que valía. Cuando me lo demostré, empecé a hacer algo nuevo. Han pasado más de diez años desde aquel momento y me alegro mucho del camino elegido. Quizás fuese el mejor entre los posibles. Visto lo visto, me cuesta imaginar uno mejor. Todo ha sido ganar. De momento, seguiré.


miércoles, 7 de junio de 2017

otro logro conseguido después de mucho insistir





Hace menos de una hora un policía municipal ha dudado de mi tarjeta de aparcamiento para discapacitados.

-Esta tarjeta no es válida. -me dijo
-Sí lo es. -le contesté.
-Está muy deteriorada. Le faltan datos. -insistió.

La manera de hablarme era digna de un policía que persigue narcotraficantes. Hace menos de un año, para devolver una multa indebida por el mismo motivo, me tuvieron una hora en una comisaría. Cosas sin importancia. Hace no tanto tiempo hubiera escupido fuego como un dragón. Ya no. Después de lo que he vivido este último año, ya no soy el mismo. Por suerte para mí, y para quienes se me clavan vaya usted a saber por qué motivo.

He llegado a este punto después de vivir tres situaciones críticas que me han enseñado mucho. Me han mostrado mi peor parte y me han permitido mejorarla. La primera fue con uno de mis hermanos, quien estalló un día y decidí cambiar mi manera de relacionarme con él. Volvió a estallar una segunda vez sin ningún motivo, y tuve que ponerle un límite porque en esta segunda ocasión no venía a cuento. Le perdoné porque sí había un motivo: mi hermano últimamente suda estrés. En otra ocasión fui yo quien le estalló a una persona y venía a cuento. El problema es que una cosa es el cuento, y otra muy diferente es herir a alguien en lo profundo. Esa vez lo hice y me di cuenta de que no se podía volver a repetir esa situación nunca más en mi vida. Suelo cumplir las promesas que me hago a mí mismo y ojalá esta vez no me falle. No me voy a permitir reaccionar con agresividad verbal nunca más. 

LLegar a este punto no sé si está a tu alcance o no. Con tiempo, quizás todos podamos acercarnos a una serenidad a prueba de bomba. Mientras tanto hay mil trucos. Evitar situaciones o evitar personas. Salir o alejarse antes de que se produzca el vómito de bilis. Yo he pasado por todas las etapas. Incluso con mi mujer hubo una época en que salía a la calle a tomar el sol de noche. El aire, quise decir. A veces, el cuerpo es sabio cuando la cabeza está caliente. En la redes sociales, la palabra neurotransmisores arde cuando las personas hablan del trastorno bipolar. Si tradujera este artículo al lenguaje de la química perdería todo el encanto. Si es que lo ha tenido.


miércoles, 31 de mayo de 2017

mi primer año libre de sensaciones en mucho tiempo



Hoy voy a contarte algo que es muy importante para mí. Llevo más de un año sin tener ninguna sensación diferente que pueda tener algo que ver con un problema grave de salud mental. Durante los últimos ocho años no he sufrido ninguno de los síntomas propios del trastorno bipolar; la depresión, la hipomanía o la manía. La última depresión que todavía recuerdo me duró seis meses y veo muy difícil que pueda volver a deprimirme ni a pasar por ningún tipo de crisis. He aprendido lo que tengo que hacer para no deprimirme, para no sufrir una manía y para no sufrir un brote psicótico. 

Lo que más me ha costado ha sido lo último. En los últimos años he pasado por algunas situaciones en las que he tenido sensaciones demasiado conocidas por mí como para olvidarlas. Estas sensaciones llamadas por los médicos pródromos suelen repetirse cuando la persona se ve sorprendida por determinados síntomas físicos que sólo han vivido las personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Pienso que el final del camino que tenía que recorrer se encontraba precisamente aquí. Ahora toca continuar con mi vida sin olvidar nada de lo aprendido. Los fármacos son un apoyo externo con el que ahora no cuento al estar en fase de remisión. Cuanto más aprendo sobre el trastorno bipolar más me doy cuenta de lo difícil que puede ser recuperarse de esta enfermedad. Sin incoporar a mi vida todo lo que he aprendido en los últimos años habría cometido errores que me hubieran costado la salud. 

Mi proceso de recuperación ha sido muy largo: veinte años desde mi primera depresión. Lo he vivido de una forma escalonada y las situaciones más delicadas me han servido para aprender lo más importante que tengo que tener en cuenta el resto de mi vida. Si me lees a menudo, sabrás que considero la condición bipolar como una condición crónica. Esto quiere decir que, aunque ya no sufro la enfermedad ni estoy en tratamiento farmacológico, acepto que no puedo vivir olvidando todo lo vivido y sufrido. Hago casi todo lo que quiero porque me siento capaz de hacerlo. Me cuido mucho para no exponerme a situaciones que me pudieran llevar a cometer excesos o a bloquearme. Hacer más de lo que puedo hacer con facilidad sería el camino más corto para encontrarme con situaciones que podrían desbordarme. Si disfruto al noventa y nueve por ciento, no veo motivo para hacer el tonto. A estas alturas de mi vida va a ser que no.

jueves, 25 de mayo de 2017

un repaso a mi vida que refleja mi evolución con trastorno bipolar

 


Hay quien recomienda llevar una especie de diario donde reflejar cómo te sientes con trastorno bipolar. Yo no lo he hecho nunca, pero escribir una vez a la semana en este blog no deja de ser una forma de hacer lo mismo aquí en los últimos años. Como me imagino que puedes no haber leído todos mis comentarios, voy a resumirte cómo me he sentido desde que tengo treinta años. A esa edad tuve mi primera depresión.

Durante los seis años siguientes, sufrí un episodio psicótico grave que supuso mi ingreso en un hospital psiquiátrico. Tres años después tuve las mismas sensaciones que preceden a un brote psicótico y pasé por otro ingreso forzoso de nuevo en el mismo hospital. Estas mismas sensaciones se repitieron con menos intensidad otras cuatro veces en los últimos años y me alegro de haber aprendido a evitarlas. Tengo sensaciones muy positivas después de haberme encontrado en situaciones que hace años me hubieran desbordado. Hoy puedo afirmar con tranquilidad, que es el primer año en mucho tiempo que no tengo ningún síntoma ni ninguna sensación fuera de lo que se puede considerar como normal. A partir de ahora contaré los años con una ilusión especial. Estoy muy satisfecho porque no he tenido que parar ni dejar de hacer nada de lo que llevo haciendo en los últimos años relativo al trastorno bipolar. Esperanza Bipolar crece con un tercer grupo y ya no depende todo de mí.

Un mañana me dediqué a escribir en una hoja mis peores años. En las situaciones que peor acabaron me encontraba sometido a distintas presiones. Al principio fueron profesionales, otras fueron personales y tuvieron que ver con mi entorno familiar más cercano. Aunque mi vida ha cambiado en muchos sentidos, yo he cambiado tanto o más que mi vida. En situación de remisió del trastorno bipolar sigo cuidándome mucho y teniendo muy presente todo lo aprendido hasta ahora. Mi vida ahora es fácil pero no pierdo de vista mis debilidades. Porque conocer tus debilidades es tu mayor fortaleza con trastorno bipolar.

miércoles, 17 de mayo de 2017

mi ilusión se mantiene y supera a mi ilusión vital antes de sufrir el trastorno bipolar


Hace mucho tiempo fui perdiendo la ilusión día a día hasta caer en una depresión. Me recuperé de ella y volví a mi vida de siempre pero no acabé de encontrar aquello que me hiciera levantarme todas las mañanas con ilusión. Hubo temporadas en las que hacía mi trabajo sin mayores problemas, pero ahora que conozco lo que es la motivación y la ilusión, nunca antes la había sentido a diario como ahora.

Padecí los síntomas del trastorno bipolar durante más de ocho años y también tuve momentos de estabilidad. Había algo que me obsesionaba porque no acababa de encontrar mi sitio en el mundo de la empresa. Recuerdo que en mis últimos años me dediqué a hacer cosas muy diferentes para mantenerme vivo, pero siempre acababa en una especie de callejón sin salida. Eso era antes. Desde hace ocho años es justamente lo contrario. Me levanto por la mañana con ilusión porque todo lo que me espera me gusta y me motiva. Desde que me acuesto hasta que me levanto. Ando todos los días por la mañana y por la tarde. Disfruto aprendiendo y disfruto con mi dedicación a las personas que sufren todavía el trastorno bipolar. Cada vez somos más los que nos reunimos y ya cuento con ayuda de otras dos personas para moderar nuevos grupos. Me imaginaba que iba a suceder así. Y si la situación todavía es manejable, se debe a que la mayoría de los que vienen se recuperan y empiezan a hacer su vida. Pocas personas vienen a las reuniones si no es por necesidad. Me sorprende haber visto personas que han pasado de babear a dar clases particulares de alemán. Otras que han pasado de ser muros de silencio a empezar a hablar y sonreír. Algunas que conocí acababan de salir del hospital y, entre ellas, hay quien está trabajando y estudiando al mismo tiempo. No quiero pintar el cuadro de color de rosa pero estoy convencido de que sin Esperanza Bipolar para muchos no hubiera sido posible. 

Voy a estar bastante ocupado en los próximos años pero no dejaré de escribir en este blog. Los comentarios de los últimos años son interesantes y me encantaría que dejaras hoy aquí el tuyo con tu experiencia. Sea rosa, amarillo o gris. Sé muy bien lo que todavía significa el trastorno bipolar para muchos y por este motivo continúo con mi dedicación. 

martes, 9 de mayo de 2017

cómo aprender a reaccionar ante el estrés con trastorno bipolar me ha permitido avanzar



Se ha escrito mucho sobre el estrés y llegará el momento en que haya más centros de yoga que supermercados. Los únicos libros que se venderán serán mandalas y las terapias naturales dejarán de ser alternativas. Como a los científicos no les interesará demasiado el tema, seguirán mirando para otro lado. Muchas personas que se dedican a la medicina siguen menospreciando desde un punto de vista intelectual a la psicología y miles de personas siguen sufriendo mientras tanto.

El estrés es inevitable dicen los que parecen más inteligentes. No sé si lo son pero me da la sensación de que son unos privilegiados. Son la clase de personas que, o bien son capaces de soportar elevados niveles de estrés, o bien han tenido la fortuna de no conocer lo que es el estrés con mayúsculas. Como yo pertenezco a otro grupo diferente, te diré que el estrés se debe evitar siempre que puedas. Y se puede evitar exponerse a él la mayoría de las veces. Pocas veces es cuestión de vida o muerte aunque siempre tendrás que pasar por situaciones que desborden los límites de tu cuerpo. Tu elección más importante es decidir qué hacer a partir de ese momento. Yo me he visto sometido a estrés varías veces en los últimos años y he tenido que ir tomando decisiones sobre la marcha para soltar presión y no caer en el error de aceptar pulpo como animal de compañía. La primera vez tuve que decir no a algo que me hubiera encantado decir sí. La segunda tuve que decir no a una persona a quien me hubiera encantado tratarle como él me trató a mí y pude evitarlo. La tercera tuve que contenerme para no hacer daño a alguien que me hizo daño y sé que no estaba en su mejor momento. Tres situaciones delicadas que me han permitido aprender a tener un control mucho mayor sobre mis reacciones y frente a las situaciones que me  pueden desbordar en el futuro. Superar una situación crítica supone estar mejor preparado para la siguiente. Sin embargo, sigo manteniendo como mantra principal no someterme a determinadas situaciones que sé que me dañarían si me dejo llevar. 

Si eres capaz de identificar lo que te hace daño con detalle, estarás mejor preparado o preparada para trabajar con ello. Muchas veces el origen principal del estrés no está en la superficie. Casi siempre el estrés tiene que ver con el miedo, la incapacidad, las ofensas o la rabia. No suele estar dentro de uno, sino proyectado en los demás o en el futuro. Las amenazas futuras te paralizan, las personas que se comportan de una manera opuesta a como esperas te desesperan. Desde hace mucho tiempo no sufro el trastorno bipolar. Dejar de sentir estrés ayuda a no sufrir los síntomas. Resulta menos probable deprimirse aunque el estrés no sea el origen de todas las depresiones. También resulta más difícil sufrir un episodio hipomaníaco o maníaco, aunque el estrés tampoco sea el origen de todos los episodios. En mi caso, el estrés estuvo presente en varias situaciones que acabaron con mi salud. Desde fuera, una persona podría pensar que llevo una vida tranquila. Viéndome desde fuera, la vida de muchas personas que conozco es mucho más tranquila que la mía. Yo no soportaría su vida, ellos tampoco soportarían la mía. 

lunes, 1 de mayo de 2017

estar unido a mi pareja me hace sentir muy bien


Convivir con una persona nunca es fácil. Si eres la clase de persona que salta con facilidad resulta el doble de difícil. Yo tuve algunos problemas durante un tiempo porque, a veces, tenía reacciones con mi mujer que eran exageradas. No eran muy a menudo, pero cuando algo me hacía daño yo acababa haciéndola daño.

Adaptarse el uno al otro supone que cambien dos. A mí me costó mucho hacerlo y hoy es el día que me siento más cerca de poder evitar que se me vaya la cabeza. Elevar la voz o arrasar con las palabras cuando he aguantado demasiado tiempo sin desahogarme cada día me pasa menos. Me alegro mucho de que así sea porque me hace sentir muy bien poder tratarla tan bien como ella me ha tratado siempre. Tuve mucha suerte de encontrar una mujer como ella: generosa, paciente y cariñosa. Ella ha hecho mucho porque cada día nuestra relación sea mejor y lo ha conseguido. Mi parte ha sido más fácil porque mi trabajo principal ha sido cambiar aquellas cosas en mí que necesitaba para mejorar la relación. Primero aceptarla como es. Durante muchos años ella se volcó en hacerme feliz dándome todo lo que yo quería. Hace algún tiempo empecé a hacer yo lo mismo y últimamente he tomado decisiones que antes me hubieran resultado imposibles. 

Nunca he sido una persona egoísta. Sin embargo, pienso que con trastorno bipolar es fácil parecerlo en algunas ocasiones. Cuando queremos algo, lo queremos sí o sí. A veces para bien. Otras para mal del otro. Cuando choca lo que yo quiero con lo que quiere el vecino aparece un problema. Cómo llevar esta situación de la mejor manera no supone ceder. A mí me obligó primero a reconocer lo que quiere la otra persona. A pensar si puedo dárselo o no. Aprender a perder algo hoy para ganar mañana.  O para ganar tranquilidad hoy. De esta forma he aprendido a sentirme cada vez más unido a mi pareja, a disfrutar más juntos y a quererla más. Nos casamos hace casi seis años. Ella podría haberme dejado más de una vez por mis reacciones; reacciones que no me gustaba tener y ya no tengo casi nunca. Ella ha hecho mucho porque hoy la quiera como la quiero. Hace poco, me di cuenta de que había llegado el momento de hacer cosas importantes por ella. Ese tipo de cosas que son muy importantes para el otro y que a nosotros nos cuesta hacer. Ese tipo de cosas que, diagnosticado con trastorno bipolar, a veces resultan imposibles. Me alegro de seguir insistiendo. Insistir casi siempre me ha llevado lejos. Y el amor lo cura todo. 

lunes, 24 de abril de 2017

la manera en que llegué a sentirme satisfecho con mi vida después de sufrir la insatisfacción y el trastorno bipolar




Para combatir la insatisfacción con trastorno bipolar tuve que cambiar de vida de una manera radical. Normalmente, lo que te provoca satisfacción suele ser aquello que te hace sentir bien cuando te dedicas a algo. Para mí es muy importante para qué hago algo y me he dado cuenta de este detalle después de haber encontrado a qué dedicarme hace seis años.

Para encontrar algo que te apasione y tenga sentido para ti, tienes que hacer lo mismo que harías para encontrar el sabor de tu helado favorito: probar. Yo probé por lo menos tres sabores antes de quedarme con el que más me gusta. Primero estuve trabajando como ingeniero durante seis años y no le cogí gusto a mi profesión. Por el camino, probé otros dos sabores y, aunque uno de ellos me gustó mucho, no estaba preparado y me indigesté. Me faltaba confianza en mí mismo y tenía un miedo dentro que no me dejó terminar lo que empecé y me hubiera gustado continuar. Tenía una ambición de logro descontrolada y no era consciente de ella. Lo que pudo ser no fue a causa de una depresión, y el mayor problema de las depresiones es que tienden a agravar los miedos. El fracaso tiende a provocar mayor miedo al fracaso en cualquier faceta de tu vida: en el trabajo, en el amor, en las relaciones con los demás o en cualquier dificultad que tenga su origen en una debilidad personal. Yo me sentí un fracasado varias veces y cuando dejé de sentirme un fracasado me sentí insatisfecho. Tuve la suerte de empezar a hacer algo nuevo con mi vida y acertar. La lección que aprendí es que uno nunca puede saber cómo va a sonar la flauta antes de tocarla. Y después de la flauta, si no te gusta, tienes que probar el tambor.  

Ahora mismo podría cambiar de vida y no lo hago por un motivo sencillo: mi vida sería peor. Disfrutaría menos, me sentiría menos satisfecho y no aprovecharía todo lo que he aprendido hasta ahora respecto al trastorno bipolar para ponerlo al servicio de los demás. Si viviera doscientos años, es difícil que dejara de hacer lo que hago para hacer otra cosa. Y aunque lo que haces es importante, más importante es por qué lo haces. La mayoría de las personas que conozco no soportarían mi rutina ni mis actividades principales. Yo tampoco soportaría las suyas y no es por casualidad. Aunque algunos psiquiatras se empeñan en hablar de llevar una vida normal, si pudiéramos ver la suya con nuestros ojos tampoco nos parecería nada normal. Algunos tienen como afición el psiconálisis, otros las redes sociales y muchos se desahogan con un instrumento musical. Yo no tengo una vida corriente pero sí me considero una persona bastante normal. Lo anormal es sufrir. Y yo ya no lo hago. Lo natural es vivir la vida, y últimamente se me da muy bien.

domingo, 16 de abril de 2017

lo que ha significado el trastorno bipolar en mi vida



Aunque comprimir mi experiencia con el trastorno bipolar no es sencillo, voy a hacerlo en este comentario en el que te contaré lo que considero más importante de mis últimos años. Después de deprimirme cuatro veces en mi vida, siento que todo lo que vivo ahora es maravilloso. El sufrimiento que no tuvo nada que ver con la enfermedad mental también fue muy intenso y tiene mucho que ver con lo feliz que me siento ahora. Aunque no suelo compararme con los demás, me siento un privilegiado porque disfruto mucho y tengo cada vez más posibilidades ante mí. Antes era todo lo contrario. Cada vez me veía con menos opciones y con más limitaciones. 

Para recordar todas las depresiones que he pasado, he tenido que hacer memoria más de una vez. Hace poco tiempo, en una servilleta acabé por recordar escribiendo en qué año las sufrí y qué momento estaba viviendo. También hice lo mismo con mis dos ingresos psiquiátricos. El primero tuvo lugar en Oxford mientras estaba estudiando un máster que terminó en un brote psicótico. El segundo fue un ingreso forzado que nunca debió ocurrir y con el tiempo me ha hecho comprender las debilidades del sistema actual que trata la salud mental. Con la perspectiva del tiempo, pienso que se trató de un episodio de hipomanía con tintes psicóticos. Los médicos nunca lo especificaron de esta manera pero yo me sentía y pensaba de una manera muy diferente. Mi único episodio maníaco me pilló por sorpresa como a todo el mundo. Tenía treinta y seis años y nunca antes me había sentido así. Por suerte, encontré un médico y un equipo que me cambió la vida. Tres años después, la explosión que arrasó a nuestra familia interrumpió mi proceso de recuperación de una forma dramática. Empezaba a sentirme yo mismo después de muchos años de sufrimiento y la vida me volvió a golpear más fuerte que nunca. Han tenido que pasar diez años para recuperar poco a poco mi vida de nuevo. Lo que me sorprende es que sólo el dolor físico me duela hoy de todo aquello. Hoy vuelvo a ser la persona que fui antes del accidente y antes del trastorno bipolar. 

De mis últimos diez años se pueden extraer muchas lecciones. La escritura me salvó la vida a la edad de treinta y siete años. Con cuarenta me volvió a rescatar una vez más. Hoy ya no necesito escribir. Mi vida ya no necesita de la escritura. Si lo hago es para los demás. Tampoco necesito ayudar a los demás. Si lo hago es por los demás. No hay grandes necesidades en mi vida porque tengo lo más importante: la salud. Todos necesitamos muchas cosas para vivir. Sólo me gustaría que te quedaras con lo siguiente. Encuentra aquello que necesitas de verdad porque puede que sólo eso te permita dejar de sufrir. Con suerte, incluso puede que llegues a recuperarte y no vuelvas a sufrir los síntomas del trastorno bipolar. Parece no ser fácil, pero no dudes de que es posible. Si yo no lo tuviera presente todos los días, quizás nunca hubiera llegado a este punto tan dulce. Ni hubiera logrado nada de lo que he conseguido durante los últimos años. Poco a poco y sin grandes esfuerzos. El esfuerzo justo para sentirme cada día un poco mejor. Este año está siendo muy especial. Intenso, pero con el placer y el disfrute de las muchas cosas que me ofrece la vida.

sábado, 8 de abril de 2017

sensación de final de mi proceso de remisión del trastorno bipolar


Comencé este año con una sensación muy especial y quiero explicarte hoy un poco más sobre lo que siento. En los últimos ocho años me he dedicado, en especial, a recuperarme y a aprender todo lo posible sobre el trastorno bipolar.

Después de llegar a un punto en el que me resulta difícil aprender más, voy a dedicarme a hacer una vida ligeramente diferente. Tengo en mente cuál será mi ocupación de los próximos dos años. Si todo va bien, la de los próximos cuatro también. El proceso de recuperación me ha llevado ocho años en los que he cumplido todo lo que me había propuesto. Aunque he pasado por situaciones críticas, no he sufrido ninguna recaída. Un médico hablaría de pródromos: sensaciones físicas previas a los síntomas. Situaciones que pueden acabar en depresión, psicosis o manía ahora me parecen mucho más controlables. Una de ellas fue hace tres años, y tuvo que ver con la depresión. La otra relacionada con un riesgo de psicosis fue más reciente. Siempre que he pasado por una situación difícil he pensado mucho sobre los motivos que me han llevado a sentirme así. No he dejado de hacerlo y voy a seguir haciéndolo si alguna vez me vuelve a ocurrir. No lo creo pero nunca se sabe. Si lees mi blog, ya sabrás a qué me refiero.

En una fecha determinada, este blog sobre el trastorno bipolar se transformó. En la primera etapa pudiste leer comentarios y reflexiones bastante profundas sobre el trastorno bipolar. Después, me dediqué a escribir sobre mi vida como cualquier otro blog personal con formato semanal. Ahora he comenzado con el canal de Youtube Esperanza Bipolar. Soy de la opinión de que se aprende más de lo escrito que de lo he escuchado. De hecho, hay investigaciones que parecen confirmarlo y mi intención es seguir escribiendo libros sobre el trastorno bipolar que iluminen o te enseñen algo nuevo que te resulte útil para dejar de sufrir o sentirte cada día mejor. En realidad, éste es el comienzo de un cambio en el que trataré de dar más valor. Hay muchas personas a las que este blog les ha cambiado la vida a mejor. Y para destacar algunas cosas importantes sobre los síntomas, la semana que viene volveré con alguna novedad.

domingo, 2 de abril de 2017

cómo disfruto todos los días diagnosticado de trastorno bipolar



Aprender a disfrutar de la vida todos los días me ha llevado tiempo. Más de cuarenta años. Primero me centré en dejar de sufrir. Luego descubrí cómo empezar a disfrutar, y ahora me ocupo de mantener todo lo que he ganado últimamente. La salud y la felicidad.

Para dejar de sufrir el trastorno bipolar tuve que descubrir las cosas que me hacían daño. Después tuve que abandonar las evitables y empecé a recorrer nuevos caminos. Todo lo que he hecho me ha permitido llegar a este punto tan dulce. Muchas cosas han llegado a mi vida sin querer, otras porque he querido. Hago lo que quiero y como quiero. Y no soy el único en el mundo. Escribe esta frase en letras grandes, es importante.

Este mes me he dedicado a descansar. Me viene muy bien hacerlo de vez en cuando. Algún día me dedicaré a hacer menos y a disfrutar de otra manera. Ahora estoy entrenándome y la cosa marcha.

domingo, 26 de marzo de 2017

tú eres tu propio laboratorio para superar el trastorno bipolar



Después de mucho tiempo dedicado a tratar de sentirme bien y a disfrutar de la vida, he llegado a un punto difícil de mejorar. Siete años con un estilo de vida que he ido puliendo poco a poco en el que he podido repartir mi tiempo a muchas actividades enfocadas con el mismo fin: Esperanza Bipolar. 

Si soy capaz de haberlo logrado cuando muchos piensan y dicen que no es posible, en gran parte, tiene que ver con la capacidad que tengo de aprender de mi propia experiencia. Sin haberme apoyado en los conocimientos científicos tampoco hubiera llegado a esta situación ideal. Así que agradezco a la ciencia el que me haya servido de base de conocimiento para profundizar más.

Con bipolaridad, es bueno pensar que tú eres tu propio laboratorio. Probando y viendo los resultados de las decisiones que tomas, y lo que te conviene y te perjudica, puedes avanzar mucho.Tanto, que es difícil saber cuál es el límite de tu bienestar porque el progreso puede ser muy importante.

Lo único que me faltaba ha llegado a mi vida. Por fin, he logrado conseguir dormir una larga temporada sin necesidad de tomar ninguna pastilla. Y lo importante para mí no es la pastilla, es lo bien que me siento. 


domingo, 19 de marzo de 2017

cinco minutos al día a tu bipolaridad



En los últimos años he dedicado mucho tiempo a pensar en mí y en lo que ha supuesto la bipolaridad en mi vida. Cada día me limita menos porque conozco muy bien mis riesgos aunque también siento cada vez menos miedo a hacer una vida con mucha libertad. Te recomiendo que dediques todos los días un tiempo a pensar en tu bipolaridad. Yo lo he hecho en los últimos años y me ha servido de mucho.

La clave para la remisión del trastorno bipolar para mí está en cuidarme mucho y tener una vida lo suficientemente estimulante. De esta manera, disfruto todos los días y puedo seguir con mi dedicación a la bipolaridad: una verdadera pasión. Son ya ocho años los que llevo acumulando conocimiento y experiencia personal en la dirección de la asociación Esperanza Bipolar en Bilbao. He visto tanto que ya pocas cosas me sorprenden. La que todavía más me sorprende es lo poco que tarda mucha gente en recuperarse cuando llegan a las reuniones de los grupos.

La bipolaridad es todo y nada en mi vida, ahora mismo. Todo, porque dedico mucho tiempo a mantener mi salud sin perder de vista todo lo aprendido. Y nada, porque me siento incluso mejor que antes de ser diagnosticado de trastorno bipolar.