lunes, 27 de junio de 2016

10 años




Hace diez años estuve a punto de perder la vida y mi vida se partió en dos. 

La semana pasada, por circunstancias personales, recordé aquellos días. No escribí en este blog como llevo haciéndolo en los últimos años porque tenía que resolver un tema importante y no pude hacerlo.

Siento que mi vida hoy es mucho más fácil gracias a todo lo que he aprendido y a las personas que me rodean. Me dedicaré a escribir más libros sobre el trastorno bipolar porque sé que pueden ayudar a muchos. Seguiré haciendo lo que hago durante un tiempo porque he visto que con ello también algunos salen beneficiados. No sé que haré después pero siento la tranquilidad de que, el día que deje de hacerlo, muchas otras cosas llenarán mi vida. Esta sensación sí que es muy reciente y tiene mucho valor para mí.

Con este comentario y esta fotografía paso una página importante que ojalá no hubiera sido escrita nunca por todo lo que se perdió y nunca se recuperará. 

miércoles, 15 de junio de 2016

¿raro yo?




No, diferente como estas barcas. Bueno vale, un poco raro también. Aunque esta semana pasada me di cuenta de que no tanto.

Una mañana cualquiera, en la cafetería de todos los días, un hombre le pregunta al camarero:

-¿te gusta el flamenco?


Al cabo de un rato, el hombre saca una grabadora con una cinta del tamaño de un corta-uñas y pone su música como si estuviera en casa. Mi amigo Roberto y yo nos miramos con los ojos como dos bolas de billar. La música se mezclaba con la voz de Ana Rosa en la televisión. Menudo sarao. Yo no podía leer mi libro "Pensar rápido, pensar despacio" de Daniel Kahneman y me tuve que marchar para que el abuelo se quedara tranquilo. Más tranquilo todavía, quiero decir. Quizás aquel hombre era un enviado del Sur que nos quería transmitir la alegría a los del Norte. Conmigo no acertó.

Unos días después, en una biblioteca municipal, un hombre roncaba con la cabeza sobre un taco de hojas. Es verdad que después de comer hay a quien le entra el sueño, pero yo también acababa de comer hace poco. Aquel hombre inteligente me hizo gracia. Una persona así no creo que acabe nunca en un psicólogo. Una forma de inteligencia consiste en encontrar una solución rápida a un problema: una de mis habilidades que despliego con quien me lo pide.

Y si ves el mundo de una manera diferente, no cambies tu mirada por la de otros.

jueves, 9 de junio de 2016

¿y tú qué ganas?




El otro día le conté a una amiga de mi familia lo que llevo haciendo estos últimos años, y me preguntó:

-¿y tú qué ganas?

Me entró la risa y le expliqué lo que ganaba. Nunca me habían hecho esta pregunta.

Hace mucho tiempo, otra persona que me conoce bien me dijo:

-lo que tú sabes vale mucho dinero.

Este hombre me hizo sonreír. Me parece curioso que dos personas hayan pensado en lo mismo, pero al revés. En realidad, lo que yo gano lo entiende cualquiera: me hace feliz lo que hago. Ser feliz siempre fue una prioridad para mí, así que está claro por qué hago lo que hago.

He puesto una pegatina en mi coche con la dirección de este blog y me he dado cuenta de que no todo es ganar. A mi hija a y a mi madre no les ha hecho mucha gracia. De mi madre no me lo esperaba porque es una de las personas con la mente más abierta que conozco. Me he sentido un poco decepcionado porque es mala señal que la palabra bipolar llamé la atención de una manera tan especial. UNICEF O ACNUR parece que suenan mejor.

Un motivo más para seguir haciendo lo que hago como lo hago: a cara descubierta.

¿Y tú qué ganas con lo que haces?