viernes, 25 de marzo de 2016

el gusanito




Para relajar un poco las neuronas te propongo el segundo juego de escritura. Si no te gusta escribir, no importa. Tendrás que esperar a leer dentro de diez días. Leer es una buena manera de aprender. Escribir es una buena manera de descubrir.

Dejaré en un comentario mensual cada uno de los juegos del taller de escritura "Descubrir escribiendo". Más adelante, te propondré otros ejercicios de distintos talleres que he diseñado y puesto en marcha en Esperanza Bipolar. Como no me puedo multiplicar ni estar en todas partes, podrás aprovechar estas herramientas a cualquier hora y en cualquier lugar. 

Si quieres dejar un comentario con tu ejercicio escrito, servirá a otros. Aquí copio y pego el ejercicio anterior de Inés. Palabras que dejó en las redes sociales hace unos días.

"De pequeña tenía emociones muy ricas y agradables... Hasta que empezó la mala racha. Decidí sentir mis necesidades vitales y fuí capaz"

sábado, 19 de marzo de 2016

el único culpable




Qué bien suenan juntas estas dos palabras. Cuántas veces hemos pensado en que el único culpable de algo es el padre perpetuo, la pareja del momento o el político de turno.

Cuanto más aprendo más me doy cuenta de que no hay únicos ni culpables. La palabra culpa cuando has perdonado a quien te ha hecho daño desaparece de tu vocabulario. Hace tiempo pensaba que mi padre había sido el único culpable de todo. Como resumen no está mal, como historia es bastante incompleta. Ahora sería capaz de escribir doscientas páginas que explicarían mucho mejor lo que me ocurrió en los años de más sufrimiento. Como no tengo interés en hacerlo porque el relato no sería muy útil, quédate con estas líneas. Valen más que el libro completo.

Hoy es el día del padre. Una persona me ha llamado para felicitarme por lo buen padre que soy y mis hijos se han olvidado. No me importa porque el día de la felicidad es mañana. Y si ellos son felices, yo soy feliz. O quizás mis hijos no creen que yo sea tan buen padre :))




jueves, 10 de marzo de 2016

consecuencias muy chungas





Antes dejaba pasar el tiempo sin poner soluciones a algunos de mis problemas. 

Por ejemplo, dediqué lo mejor de mi vida a estudiar en la universidad sin ninguna ilusión. Nada más y nada menos que siete años, el tiempo necesario para dominar casi cualquier campo, incluso el trastorno bipolar. Ahora puedo explicar las matemáticas a Raquel y Roberto. 

Después me ocupé en una profesión que no me gustaba para acabar deprimido: cinco años. Iba mejorando en tiempo de reacción y empeorando en salud. Más tarde, pasé a dar palos de ciego para acabar en un hospital. Como no podía ser de otra manera, los tiempos se acortaban y yo empeoraba: dos años.

Durante seis años me trató el mismo psiquiatra que contribuyó con su mediocridad a mi mala salud. Con trastorno bipolar es muy frecuente ir de Guatemala a Guatepeor. Con un médico y un psicólogo mediocre, el viaje es seguro. 

La conclusión a la que he llegado es inútil, como muchas que se basan en la historia personal. Así todo te la voy a contar. Las consecuencias de no tomar una decisión  pueden ser muy chungas. No es que me haya quedado como en la fotografía. Son las maravillas de Steve Jobs que antes nos hacían reír en los parques de atracciones.

Me encanta ver la cara de Raquel cuando ve las fotos y se parte de risa :))


domingo, 6 de marzo de 2016

el día antes de anteayer




Hace ocho año me reuní por primera vez con cuatro personas bipolares en un centro cívico. Aunque yo había dejado de sufrir el trastorno bipolar, ellos y ellas todavía no. Yo estaba bien, ahora me encuentro mucho mejor. Hoy dos de ellas siguen viviendo a las reuniones de vez en cuando. Las otras dos hace tiempo que dejaron de venir como tantos otros. Me alegra saber que muchas personas que no vienen, ya no lo necesitan.

Disfruto haciendo lo que hago casi lo mismo que cuando empecé. En realidad, lo disfruto de una manera muy diferente porque he aprendido tanto que ya no soy el mismo. Y cuando dejas de ser el mismo, todo es diferente. Hace un año sufrí el desgaste de dedicarme a los demás también por primera vez. Quizás sea lo mejor que me haya podido pasar porque también la experiencia me ha enseñado a recordarme mis límites. 

Ahora quiero que siga la fiesta. La música es diferente y me permite bailar casi todos los días. Quería celebrarlo contigo porque el recuerdo del cinco de marzo del año 2008 es muy especial para mi :)