miércoles, 28 de octubre de 2015

ya no me deprimo



Desde hace seis años. Aunque me alegro mucho de no haber vuelto a caer en una depresión, me alegro más de saber cómo no volver a caer. Me ha llevado mucho tiempo descubrir la manera de disfrutar desde que me diagnosticaron con trastorno bipolar.

Aunque este tema da para un libro, aquí van algunas líneas. Sentirte incapaz o sin ilusiones puede llevar a algunas personas a la depresión. Ahora no cumplo ninguno de los dos requisitos y me siento feliz. Si eres vulnerable a la depresión, más importante es para ti encontrar algo que te ayude a encontrar motivos para vivir. En los últimos años, yo tengo muchos que me hacen levantarme de la cama sin esfuerzo y, muchas veces, con una sonrisa. Nada que ver con lo que fue mi vida durante los cinco años en los que mi salud era muy frágil. Me deprimí más de una vez, acabé en el hospital también más de una vez, y cuando me estaba recuperando, la vida me dió el último zarpazo.

Han pasado ya nueve años desde entonces. Puedo decir que he tenido cuatro vidas en una, La primera, hasta mi primera depresión con treinta años. La segunda, hasta los treinta y cinco, edad a la que empecé a recuperarme. La tercera duró sólo tres años hasta el día en que perdí a mi mujer, y casi pierdo mi vida o a mis propios hijos. Es un lujo tenerlos a mi lado. Y a mi segunda mujer. Mi vida es excepcional por muchos motivos. La tuya seguro que también lo es, o lo fue.

miércoles, 21 de octubre de 2015

las causas del trastorno bipolar




A veces no tomo el café solo. Sin compañía me refiero. Hoy escribiré de las causas del trastorno bipolar según mi experiencia. Aunque ni siquiera los expertos las conocen, yo he pensado mucho para encontrar algunas. Como no se pueden escribir en un comentario, algunas ya están escritas en este blog en forma de vacunas o remedios. Otras están en el libro.

La teoría actual de la avería es una hipótesis sin demostrar convertida en teoría. La causa es única y biológica. Lo sorprendente es que no se conocen ni biomarcadores ni genes que determinen la enfermedad. La etiología, por lo tanto. es desconocida. El origen, en otras palabras. El entorno puede influir tanto como la genética. En algunos casos, incluso mucho más. En algunas circunstancias tú puedes elegir el ambiente que más te convenga. Por cierto, si puedes, házlo. Sin embargo, los genes no se eligen a la carta. Nadie habla con claridad de esto. Ni de esto, ni de otras muchas cosas.

Sinceramente, creo que si la psiquiatría tuviera el objetivo de curar la enfermedad la gente sufriría menos y ya no se consideraría crónica. Yo encontré a alguien que trabaja en esta dirección. Con el objetivo de tratarla, hay mucha gente que sigue sufriendo. La misma gente que acabo por conocer en la asociación y que necesitan muchas cosas que no tienen. Algunas, cuando dejan de venir, ya se han llevado muchas con ellos.


miércoles, 14 de octubre de 2015

cariñoso



El otro día alguien que me conoce bien dijo que últimamente me encuentra hasta cariñoso. El "hasta" me llamó tanto la atención como a él mi "cariñosidad". Sorpresa, sorpresa: fue mi padre.

Para recuperar el cariño tuve que ir perdonando muchos daños poco a poco. Tengo casi cincuenta cumpleaños y me alegro mucho de haberlo conseguido porque siento una tranquilidad que no había sentido hasta hoy. Contarte los detalles de esta parte de mi vida no tiene ningún valor. Todas las vidas se parecen demasiado cuando uno entra en detalles. En la asociación Esperanza Bipolar me doy cuenta de lo parecidos que somos todos. Aunque contar una historia es necesario para llegar al final, aquí no. Tu imaginación hará el resto y no se equivocará mucho.

Mirando atrás me veo como una persona cariñosa capaz de devolver el cariño multiplicado por dos. Han tenido que pasar muchos años para que vuelva a ser capaz de darlo sin tanta medida. También es verdad que mi vida no ha sido la más bonita del mundo hasta hace cuatro días. Empecé a volver a vivirla en Ibiza, con Isabel y recién casado. Como me ves en la fotografía.






miércoles, 7 de octubre de 2015

el jefe de la manada



El otro día estaba hablando con mi mujer de nosequé y de repente me dijo:

-Sí, pero tú eres el jefe de la manada.


Aquello me sonó como si me dijera que tengo los ojos verdes. Yo que llegué a ser tan ridículo como para pensar que tenía un elevado grado de consciencia. Comparado con el de mis treinta años sí. El problema es que a los treinta era muy inconsciente. La verdad es que me gusta que me despierten. Nos hemos reído más de una vez recordando algo porque suelo volver al río cuando hay algo que pescar.

Después de un tiempo pensando sin pensar entendí bien a qué se refería Isabel con la frase animal. Me di cuenta de que siempre ella me deja tomar las decisiones últimas si no estamos de acuerdo. Mal rollo. Eso quiere decir que me tengo que estar equivocando a menudo. He empezado a dejar hacer y a dejar decidir. Los pequeños detalles me siguen enseñando cosas sobre lo que los psiquiatras llaman el trastorno bipolar y que para mi ya no es una enfermedad. Ser bipolar, o haberlo sido, deja siempre un poso: lo que yo llamo la naturaleza bipolar. Algo que conozco muy bien aunque cada vez sea más invisible en mi.