miércoles, 24 de junio de 2015

¿te gusta trasnochar?




No lo sé. Igual ya no tienes edad como yo. Es una broma. Hay quien no pierde las ganas.

Yo hace mucho tiempo que no trasnocho. Como quiero seguir teniendo la vida que tengo sin tener que tomar pastillas, he decidido cuidarme mucho. Los detalles que incluye cuidarse mucho dan para un libro completo que quizás algún día escribiré. Si trasnochar supone pasar una noche sin dormir, no te lo recomiendo con trastorno bipolar. La fiesta se puede alargar más de lo que esperas. También acabar de una manera inesperada. La última vez me pasó en el año 1999. No estaba celebrando el fin del milenio. Estaba estudiando en Oxford y recuerdo que tenía muchas ganas de bailar. Y acabé en el hospital.

La mayoría de los días del año me meto en la cama a las once y media como un clavo. Y consigo dormir sin problemas a pesar del dolor. Ya es un viejo conocido y nos llevamos bien. Cuento con muchos trucos para poder dormir bien. Tuve fiesta hasta los veinticinco. Fiestas de alcohol, que tampoco te recomiendo si estás diagnosticado. Yo no lo estaba cuando bebía en las vacaciones de verano. Nunca tuve problemas graves con el alcohol. Si tú los tienes, el problema es gigante. Aunque no voy a hablar de él porque nunca hablo de aquello de lo que no tengo experiencia.  


lunes, 22 de junio de 2015

tratamiento integral del trastorno bipolar



Hace cuatro años me casé con Isabel. Era mi segunda boda y nos fuimos a pasar una semana a Ibiza para celebrarlo. Antes estuve casado con Reyes, mi primera mujer. Hasta que perdió la vida sin haber cumplido cuarenta años. Entró en nuestra casa en llamas y a oscuras. Las llamas rugen. No pude despedirme de ella aunque estábamos en boxes de cristal contiguos en la unidad de grandes quemados de un hospital. Nuestros hijos están hoy a nuestro lado gracias a ella.

Hablar del trastorno bipolar después de recordar los días más difíciles de mi vida no es fácil. Así todo, voy a hacerlo. Los profesionales de la salud hablan de un tratamiento integral que en la práctica resulta difícil y no es accesible a todos. Uno de los grandes problemas que parece inevitable para que las personas dejen de sufrir. Si quieres descargarte un documento puedes hacerlo en este enlace de la psiquiatría. Si lees el resumen verás algunas conclusiones respecto a la psicoeducación. En el 2010 las cosas estaban así. Daniel Goleman escribió su libro "Inteligencia Emocional" en el año 96 y todavía algunos no saben lo que es. Como muchos profesionales no hacen algo útil con lo que ya se sabe, lo iré haciendo yo.

El otro día leí una entrevista al Dr. Vieta en un diario digital. Afirmaba que los profesionales intentan tratar de forma integral a sus pacientes. Me llamó la atención el verbo intentar. Como científico que es, habla con mucha precisión. Adelante. Háganlo y dejen de intentarlo.




miércoles, 17 de junio de 2015

Carlsberg y Guns&Roses




Ayer estuve con dos amigos en un bar. Ella, bipolar; él, diferente. Hablando sobre la asociación y la enfermedad llegó un momento en que tuve que explicar algo. 

-Lo siento, no creo en la psiquiatría -me salió así.

-¿Y en tu psiquiatra? -me preguntó ella.

-mi psiquiatra es el anti-psiquiatra - dije.

-¿y eso? - me preguntaron.

Después de mirar a un lado de nuestra mesa, vi un cartel de Guns and Roses.

-Si la psiquiatría mira hacia allí - dije girando la cabeza hacia las pistolas y las rosas, mi psiquiatra mira hacia Carlsberg - afirmé al ver blanco sobre verde. 

Un buen resumen en pocas palabras. Después de charlar un largo rato sobre mi experiencia y mi visión sobre la enfermedad, me di cuenta de muchas cosas. La más importante quizás sea el porqué me hace sentir mal saber cómo se trata la enfermedad. No creo en la psiquiatría, creo en las personas. En abstracto, no creo en el enfoque de la psiquiatría. De todas formas, tengo que convivir con ella. Tiene que ser una profesión muy dura y difícil.

lunes, 15 de junio de 2015

el cerebro bipolar




Roberto y Raquel, de pequeños, jugando en la nieve. No se me ocurre un placer mayor para un niño. O un mayor.

Decidí escribir comentarios enlazando a la ciencia por varios motivos. El primero es simple: mucho de lo que he aprendido lo he hecho a través de los hombres de ciencia. Los reconocidos y los no reconocidos. Otro día escribiré otros motivos que me han decidido a enlazar a contenidos científicos.

El enlace de esta semana es muy interesante y habla del cerebro bipolar. Hace algún tiempo, los hombres de ciencia me preguntaron sobre los cambios estructurales en el cerebro de algunas personas que padecen trastorno bipolar. Me interesé por el tema y encontré información importante. La posible vulnerabilidad a padecer la enfermedad por causas genéticas y más cosas. 

El último párrafo siempre es de mi cosecha. Aunque no sea un hombre de ciencia, hago ciencia. Hasta ahora he visto pocas personas que no hayan podido recuperarse después de venir a Esperanza Bipolar. La recuperación de algunos con la ayuda apropiada es bestial. Te costaría creerlo si lo vieras. Sé que yo hago las cosas de forma diferente. Aún así, me sigue asombrando.


miércoles, 10 de junio de 2015

la enfermedad no es así




Hay quien piensa que la enfermedad es como un castillo. Con los límites bien definidos, sólida y altas murallas. Y no es así. Quienes lo afirman, trabajan como si supieran lo que hacen. Muchos no tienen ni idea. Y propagan su idea, contagiosa como un virus. Algún día explicaré a qué se parece más el trastorno bipolar.

Una persona a quien quiero está en el hospital. Dejó de venir a la asociación hace meses. Le conozco bien y sé que tiene problemas muy importantes en su vida. Mucho más importantes que la propia enfermedad que algunos llaman etiqueta. Hay familiares que hablan sin saber qué es la enfermedad. No lo saben los propios psiquiatras, como para saberlo ellos. Yo he escrito una pequeña parte de lo que sé en un libro de doscientas páginas. Lo importante que se dedican a enseñar desde la psiquiatría oficial se resume en media página.

Me siento impotente. Algún día, yo también tendré que re-jubilarme. Aunque me considero una persona fuerte, el dolor también es contagioso. Afortunadamente, el físico no. Así que puedes venir a la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao para contagiarte con lo demás mientras dure. Que espero sea mucho tiempo. Por lo menos, lo que dure mi ilusión.

lunes, 8 de junio de 2015

el tratamiento según Alberto




A Roberto no le gusta que le haga fotos Raquel. Aunque no se parecen en nada, se quieren mucho. Isabel y yo tampoco, y también nos queremos.

El tratamiento del trastorno bipolar es, sobre todo, farmacológico. La mayoría de los psiquiatras trabajan desde esta perspectiva, yo tuve la fortuna de encontrar uno que no. Hace años tomaba de todo, y no me sentía nada bien. Hoy en día tomo casi nada para dormir y de vez en cuando. Y me siento muy bien. Tengo dolor crónico, y en la cama siento el dolor más que en movimiento. Hasta que me tengo que sentar porque me duelen los pies y las piernas.

En el siguiente enlace a un libro, encontrarás la historia resumida de la farmacología para el trastorno bipolar y más cosas. John Cade descubrió los efectos beneficiosos del litio en 1949. Ha llovido mucho desde entonces y sigue siendo el tratamiento de preferencia en muchos casos. Más de medio siglo y la ciencia avanza a su ritmo. También encontrarás otros fármacos eutimizantes y su historia.

Aunque este es un post de ciencia, ahora voy a ser fiel a su título. El tratamiento farmacológico puede ser imprescindible. En determinados momentos, vital. A largo plazo no es ninguna solución. De hecho, conozco muchas personas muy medicadas que no se sienten bien. Muchos psiquiatras piensan que la mayoría de los males se deben al abandono del tratamiento. A las personas que se sienten bien, no las conozco porque no vienen a la asociación Esperanza Bipolar. A los que vienen, les faltaba de todo, menos pastillas. Los que dejan de venir con el tiempo, no lo hacen por las pastillas que toman o dejan de tomar.



miércoles, 3 de junio de 2015

la enfermedad es así





El otro día una persona dijo que había estado un poco "bajito" la última semana.
-Bueno... la enfermedad es así -dijo rascándose la cabeza.

La semana anterior habíamos estado juntos en la asociación pasando páginas de nuestras vidas. Él había elegido una muy dura, como persona inteligente que es. Cuando le miro, no veo la misma persona que conocí. Como a otros muchos. En unos días volveré a verle. Me hace mucha ilusión ver cómo se encuentra y que se encuentra mucho mejor.

Yo no pienso que la enfermedad sea así ni "asao". Quizás sea algo que los médicos dicen a menudo, o los propios familiares. Mi opinión es muy diferente. Para muchos la enfermedad hoy es así, mañana es asao, y el año que viene quién sabe. En realidad, hoy te sientes así, mañana asao y el año que viene quién sabe. O también hoy sufres, el año que viene padeces y dentro de cinco sonríes. Depende de tantas circunstancias que no hay espacio suficiente en la gran telaraña de internet para escribirlas. De hecho, en la web hay mucho y todavía no he leído a nadie que diga cómo es la enfermedad. Cómo se manifiesta, sí. Eso lo sabemos todos. 

Enfermedad y síntomas son casi sinónimos en todas las enfermedades. En las mentales, un poco menos. El motivo es que se desconoce mucho más que lo que se conoce. Este blog contribuye a que conozcas más. Y si escribes un comentario, todos sabremos más todavía :)

lunes, 1 de junio de 2015

tratamientos psicológicos



El año pasado celebramos mi cumpleaños en un restaurante. Lo pasamos muy bien mi madre, mi mujer y mis dos hijos. A partir del año que viene, haré una fiesta en casa para celebrarlo con las personas a las que más quiero.

Me han tratado dos psicólogas en mi vida. Aunque ya hablé en un post por encima de mi experiencia, hoy voy a profundizar un poco más. Conozco muchas personas que han tirado la toalla por haber tenido malas experiencias con psicólogos. Y también conozco personas que han retomado la terapia con otra persona y están encantados. El mejor psicólogo es aquel que no te juzga ni dice lo que tienes que hacer. Facilita que tú lo descubras por tus propios medios a través de la conversación y las preguntas. 

El debate sobre cuál es la mejor terapia me da la risa. Los esfuerzos deberían centrarse en cómo diseñar una terapia específica para quienes están diagnosticados con trastorno bipolar. La psicoeducación es un pequeño paso. Con todo lo que la ciencia sabe, poca cosa. A ese ritmo, los coches serían de caballos. El foco está en diseñar fármacos.

Si quieres leer un documento sobre los tratamientos psicológicos recomendadas oficialmente, encontrarás también información sobre el litio. El estudio afirma que no se sabe si la psicoterapia es eficaz realmente. ¿Tan difícil es de medir? Yo lo hago en la asociación con una simple pregunta.

Lo importante no es cómo está construido un puente. Lo importante es que no se caiga. En psiquiatría, se debate sobre mucho sobre los puentes. Y los puentes siguen derrumbándose. No comprendo porqué se centran tanto en lo que sí y lo que no. Resultaría más sencillo que se centraran en cómo tratar mejor a los pacientes.