miércoles, 29 de abril de 2015

¿terapia o no terapia?



A Roberto le gustan las chuches. En la foto, cuando era más pequeño, más todavía. He pensado en incluir fotos de mi familia en los comentarios que hablen de ciencia. Asi los distinguirás de los más personales. Al revés, para compensar si la ciencia te aburre.

Hace ya mucho escribí en este blog algo que sigo pensando. Si quieres leer un poco lo que decía la ciencia hace más de diez años, lo tienes en este documento. De hecho, te lo recomiendo antes de seguir con lo que viene a continuación: mi opinión personal.

Renunciar a la terapia psicológica con trastorno bipolar es una pésima opción. El cáncer sin quimioterapia o radioterapia no se concibe hoy en día. Sin embargo, poco médicos hablan con claridad respecto a este tema.  Las voces oficiales de la salud no han cambiado nada al respecto.

Me han atendido dos psicólogas en mi vida. La primera, mediocre. La segunda, excepcional. De la primera aprendí sólo una cosa pero muy importante: mis dificultades para sobrellevar la rutina. La segunda me cambió la vida. Literalmente. Dicen que la psicoterapia cognitivo-conductual es la más adecuada para el trastorno bipolar. Especialmente, una terapia centrada en asegurar que la persona tome la medicación y algunas otras pequeñas cosas. Importantes todas ellas, pero insuficientes demasiadas veces.  Con suerte, el tipo de terapia que deja a muchos a medio camino de ninguna parte.

Este blog es mi contribución a quienes no se sienten bien. Me gusta compartir mi suerte, por pequeña que haya sido en mi vida. Sea como sea, si tú ya te sientes bien, quizás te pueda enseñar algo :)


lunes, 27 de abril de 2015

en combate



Hace unos días encontré un papel de una encuesta que realicé hace cuatro años en la asociación. En ella, las personas del grupo completaban la siguiente frase: "Desde que vengo a la asociación, me encuentro...". Entre las opciones a elegir, estaban "como siempre", "un poco mejor", "estable", "regular", "muy bien" y otras. Una persona añadió una que me llamó la atención: "en combate".

Conozco y he conocido muchas personas que tienen la sensación de estar luchando diariamente por sentirse bien. Como si tuvieran que enfrentarse a un enemigo invisible: la enfermedad. Hablan de esta manera hasta que empiezan a sentirse mejor. Algunos han dejado de hacerlo porque ya se sienten bien. Y me alegro mucho de que así sea. Otros, han recuperado algunas sensaciones que disfrutaban antes de conocer las palabras "trastorno bipolar". No todos, claro está.

Yo nunca tuve la sensación de estar en combate con nada ni nadie. Era bastante inconsciente respecto a la mayoría de mis problemas. Ahora los conozco como si fuesen amigos de toda la vida. En todo caso, llegué a pensar que mi vida se estaba complicando porque mi salud estaba empeorando. En realidad, el día que dejé de luchar es el día que gané la batalla. Empecé a recuperar una tranquilidad en mi vida que me faltó durante años. Arranqué un árbol de raíz, sin saber lo que vendría después.

Así que hoy te dejo esto que muchas personas saben y pocas se atreven. Si tienes que arrancar "algo" o "a alguien" de tu vida, házlo sin miedo. La vida siempre vuelve. Y con más fuerza :)) 


martes, 21 de abril de 2015

¿desajuste?




No soy persona de debates. Así que no voy a hacerlo en esta ocasión. Simplemente voy a dar mi visión por encima respecto al trastorno bipolar. Para situarte un poco puedes visitar este blog. Te abrirá la mente, algo que nunca está de sobra. Estoy de acuerdo con el autor en muchas afirmaciones aunque suelo ver siempre el cuarto pie al gato.

La realidad es la siguiente: cualquier enfermedad que presente síntomas podría ser catalogada como biopsicosocial. Por lo tanto, el modelo actual habla del mar, la tierra y el aire. Bio es lo que supuestamente se conoce, psico lo que se desconoce y social, la madre del cordero. La asociación Esperanza Bipolar es una gran prueba de ello. La psiquiatría conoce un poco-mucho lo que ocurre en el cuerpo. Ojalá hicieran todo lo que pueden hacer con lo que ya saben. O, mejor dicho, ojalá pudieran o quisieran hacerlo. Si yo puedo, ellos también podrían, supongo.

Imagina una aspirina efervescente -y pensante- en un vaso de agua. En unos segundos, todo se le vuelven síntomas hasta deshacerse. Antes, durante y después de disolverse, la aspirina sigue pensando. A mi me deshizo el agua, entre otras muchas cosas. Piensa en las tuyas :))

miércoles, 15 de abril de 2015

¿vas por libre?





Me encanta ir a Tenerife en verano. Es mi isla bonita. No tiene nada y lo tiene todo. Como cualquiera de nosotros. Si sigo cumpliendo años, acabaré allí. O yendo y viniendo que también es un placer.

Hay personas que necesitamos libertad y aire para vivir. Con la enfermedad, que ya no lo es, la necesidad sigue viva. Ir por libre es más que ser libre. Significa ser capaz de superar muchos miedos que no se ven, como el aire que flota a tu alrededor. Un salto al vacío que siempre tiene tierra bajo tus pies. Yo salté hace más de diez años y aquello fue lo más parecido a lo que algunos llaman renacer. Aunque mi vida ha sido demasiado extrema, la tuya seguro que también lo ha sido "a su manera". El trastorno bipolar convierte cualquier vida en extrema. Hasta que deja de sufrirse.

Ir por libre te expone a miedos irracionales. Leyendo neurociencia, muy racionales también. Todos los que asomaron la nariz antes de abandonar mi mesa forrada de papeles se apoyaban como una bola en un campo de golf: en un único punto. El miedo a la inactividad al abandonar mi profesión resultó ser como el miedo a los fantasmas que nunca aparecen. Nunca he estado tan activo ni he hecho tantas cosas como en los últimos años. Y nunca me he sentido tan vivo.

Si nacimos para ser libres, cierra los ojos y piensa en qué te encadena :))


lunes, 13 de abril de 2015

el estrés cuenta y mucho




Para este hombre de la caña no. Para quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar sí. Aunque ya escribí varios comentarios sobre el estrés al comenzar con este blog hace tiempo, hoy vuelvo con el tema. Puedes ver este enlace a un libro de un doctor que puedes comprar o leer en línea. En general, estoy de acuerdo con lo que afirma. Además deja algún consejo muy práctico, no muy habitual en los médicos que se ocupan de estos temas. De todas formas, añadiré mi grano de arena.

Hace más de quince años sufría de estrés, un problema que se convirtió en crónico durante un tiempo. Autodiagnóstico: exceso de responsabilidad y falta de recursos. El volante de una empresa de cincuenta personas sin carnet de conducir para uno. Resultado del partido: síndrome de burn-out y workaholic a partes iguales. Una mezcla explosiva cuando uno se convierte en un adicto a algo que le daña. Si alguien de ciencia lee esto no le extrañará mucho. Claro y en pocas palabras.

Hablar de estrés es como hablar de política. Todo vale. Estrés bueno y estrés malo. Blablablablabla. Si estás diagnosticado con trastorno bipolar, todo estrés te perjudicará. Te explicaría el porqué aunque el resumen es lo importante. Te pueden estresar tus hijos, tu pareja o el vecino. Los papeles de la oficina, las fechas de entrega o la hipoteca. También las fantasías y los sueños imposibles. Yo tuve que prescindir de un trabajo y algún sueño para empezar a sentirme bien. Y sigo prescindiendo de muchas cosas para seguir sintiéndome bien. Con mucho placer, eso sí :)




miércoles, 1 de abril de 2015

pasiones



Tengo muchas pasiones. Las dos primeras empiezan por R. Mis hijos: Raquel y Roberto. Otra la puedes ver y casi  escuchar en la imagen. Los vinilos han vuelto a mi vida veinte años después. Si me hicieran una analítica, encontrarían un nivel alto de música en sangre. 

Cuando tenía dieciocho pasaba horas escuchando música y viendo el mar. Un placer de fin de semana que disfrutaba con intensidad. El mismo placer que siento ahora cuando escucho un disco que pensé nunca más encontraría. El otro día compré uno de segunda mano que me hizo sentir lo mismo que sentí la primera vez que lo escuché. Durante años fui un viejo prematuro. El eterno adolescente sigue vivo y lo quiero mantener siempre. No pierdas nunca la chispa que tenías antes de que te enseñaran a pensar todo. No sea que pensar tanto te haya hecho perderla. 

Seguro que tú también tienes pasiones. Y si no las tienes ahora, las puedes encontrar o desempolvar, como yo acabo de hacer con los vinilos. Cuantas más pasiones sumes, mejor para ti. Tres es el mejor número con trastorno bipolar. Es una broma. Nunca sólo una. Empezar con una es lo ideal para empezar a recuperarse, si aún no te sientes bien. Cultivar la segunda lo mejor, si te sientes demasiado bien. Y si te sobra tiempo, busca una tercera. A ser posible que no tenga nada que ver con las otras dos.

Cuando ya tenga edad de abuelo, quiero recorrer España vendiendo la colección que acabo de empezar. Si quieres hacerme un regalo, envíame un vinilo a mi casa. Aunque puedo comprarlos, siempre hace más ilusión un regalo. Y si es tuyo, ni te cuento :))