lunes, 30 de marzo de 2015

¿eres impulsivo?




La psiquiatría ha encontrado en la impulsividad un rasgo común de muchas personas que sufren trastorno bipolar. Aunque no todas las personas que conozco son impulsivas, muchas sí tienen algún problema de frenos. Yo mismo, a veces, lo tengo. Por decir un número aproximado, tres al año. Antes, muchas más.

Como tengo intención de enfocar este blog a partir de ahora en las soluciones, en este comentario dejaré una de ellas que considero importante. Para mejorar tu impulsividad tienes que mejorar tu capacidad de atención. ¿Cómo hacerlo? Como todo, poco a poco. 

La mejor manera  es encontrar una actividad que te guste y ayude a mantener tu atención focalizada. Si ya la has encontrado, más fácil todavía. Tocar la guitarra, hacer tai-chi o leer un libro pueden servirte. Dibujar o cocinar también. Cuanto más tiempo seas capaz de estar haciéndolo, mejor. Aunque empieces con quince minutos, no importa. Cuando llegues a cuarenta, puedes considerarlo un éxito. Las escaleras se suben peldaño a peldaño. En poco tiempo, verás que ya has subido unos cuantos pisos. 

La atención funciona como una cuerda floja que necesita tener cierta tensión siempre. Pero relájate, que no cuesta tanto como parece :)

sábado, 28 de marzo de 2015

¿quién soy?



Una persona que sufrió la enfermedad y ha aprendido a no volver a sufrirla. Una persona que tuvo la suerte de encontrar a un médico que trabaja de una manera diferente y cambia la vida de muchas de las personas a las que atiende. También una persona que estuvo a punto de perder la vida hace ocho años y que no olvidará nunca el horror de aquella experiencia. Y que, como muchos otros, gracias a ella aprendió a valorar la vida de una manera especial. Una persona que vive con dolor crónico y disfruta de la vida todos los días.

Si alguna vez te has preguntado en la vida quién eres o qué haces aquí, has estado al otro lado de la vida sin estar muerto. Son el tipo de preguntas estúpidas que uno se hace cuando sufre hasta el extremo. Yo también estuve allí. Y sigo viendo a personas que se encuentran todavía donde uno no siente y sólo piensa. Quien piensa en exceso, ni vive ni siente. Así todo, todavía no dejan de sorprenderme los cambios que experimentan quienes vienen a la asociación. El otro día, una persona a quien aprecio, me dijo que estaba impartiendo clases de alemán y asistiendo a clases de dibujo. Cuando le conocí, hace siete años, daba pena verle. Vivir para ver. La enfermedad, en general, no está bien tratada. 

El vivir para ver puede transformarse en vivir para ser. No eres quien piensas que eres. Lo que traías de fábrica y todo lo que has vivido, te ha hecho tal y como eres. Tímida, con carácter o solitaria. Hiperactivo, chispeante o cachondo. He conocido personas con trastorno bipolar de todos los colores y sabores. La mayoría, personas maravillosas: agradecidas, sensibles. cariñosas y honestas. Generosas muchas de ellas. Y todas con muchas posibilidades de sentirse todavía mejor. Yo estoy en un momento en el que sólo puedo perder :))

miércoles, 25 de marzo de 2015

curiosidad sobre la inteligencia




Un poco de ciencia para el miércoles. Muchos se preguntan si el trastorno bipolar y la inteligencia tienen algo que ver. Posiblemente lo mismo que el trastorno bipolar y la timidez: nada o casi nada.

Como la ciencia no vive de opiniones, si te interesa el tema puedes encontrar la posible relación entre ambas en esta investigación reciente. Me sorprende que se dedique tiempo, dinero y esfuerzo a este tipo de cosas. Los que deciden están un poco verdes. Como la psiquiatría siga esta línea, tenemos enfermedad para rato.

Después de haber conocido muchas personas con la enfermedad, he llegado a la conclusión de que las personas con trastorno bipolar son bastante inteligentes en general. Aunque si has leído un poco sobre el tema hay expertos que hablan de ocho tipos de inteligencia. La inteligencia sólo es una virtud cuando se convierte en una herramienta útil en tu vida. Desgraciadamente, muchas veces te ayuda más a enredarte que a enfrentar o solucionar problemas. Del estudio me sorprende el hecho de que las personas con trastorno bipolar destaquen en humanidades. A ver si, al final, no pude ser un buen ingeniero por culpa de mi biología. Quien sabe. Vivir para ver. Y para aprender :)


domingo, 22 de marzo de 2015

a la fuerza




Durante años llevé una vida a la fuerza. Me sentí forzado con dieciocho años a estudiar en la universidad algo que nunca hubiera elegido. No haberme enfrentado en aquel entonces a mi padre, supuso tener que dedicarme durante otros diez años a algo que tampoco hubiera elegido por mi propia voluntad.

Aunque es fácil encontrar un motivo principal que explique todos los males, muchas otras circunstancias tuvieron que ver con los síntomas del trastorno bipolar que sufrí. Lo que sí recuerdo es que pensé que tendría alguna posibilidad de recuperar la salud al abandonar la profesión. Me alegro mucho de haberme reinventado porque hacerlo me ha permitido disfrutar de mi vida de ahora de una manera muy especial.

LLevar una vida a la fuerza es tener la misma ilusión por levantarte de la cama como por comprarte un cortauñas. Una vida en la que tienes que aparentar que no pasa nada cuando estás roto por dentro. En la que te esfuerzas todos los días por ser lo que no eres ni serás nunca. Una vida a la fuerza es aquella en la que tienes que compartir tiempo y espacio con personas tan diferentes a ti como te imaginas a los habitantes de otro planeta. 

Desde que no llevo una vida a la fuerza, disfruto de la vida a diario. Hago lo que quiero hacer y trato de hacerlo de la mejor manera posible. Así llevo ya cinco años y espero poder seguir haciéndolo mucho tiempo.


lunes, 16 de marzo de 2015

genes




Cuando escribo de ciencia aprovecho para relacionarla con mi experiencia. Si aprendes algo sobre el trastorno bipolar y tu propia experiencia, mejor que mejor. 

Habrás leído ya más de una vez que el trastorno bipolar tiene una componente genética importante. En algunos casos puede ser, quizás no en todos. A veces, me gusta pensar sobre mi caso particular. Si te dedicas a la ciencia pensarás que es una tontería. Puede que sí y puede que no. Si eres curioso de verdad, me extrañaría que lo pensaras.

He llegado a la conclusión de que mi carga genética, por llamarla de alguna manera, debe ser leve. Mi padre ha vivido y sigue viviendo en la cresta de la ola. Quizás sea una persona vulnerable a la enfermedad que nunca ha llegado a debutar. Tiene muchos rasgos de personalidad que pueden reflejar la biología que se esconde detrás de la bipolaridad. Esto me hace pensar que una parte de él me haya podido llegar en forma de espiral de ADN. Sea como sea, una vez que has vivido la intensidad de la euforia, te da igual si la genética ha tenido mucho que ver o no. Ya eres más vulnerable que los demás a volver a experimentar el desequilibrio.

Aunque se desconoce la genética de la enfermedad, aquí puedes ver los últimos avances descubiertos que servirán para el desarrollo de nuevos fármacos. Espero no necesitarlos. 


sábado, 14 de marzo de 2015

la batidora




Uno de los muchos problemas que afectan a algunas personas con trastorno bipolar tiene nombre de pequeño electrodoméstico: la batidora.

Cuando veo que alguien le da demasiado a la "batidora", me doy cuenta de algo muy importante: esa persona no está relajada. Por supuesto, me incluyo como no podía ser de otra manera. Nos afecta a todos: niñas, mayores, tímidas y calvos. Aprender a parar o a bajar las revoluciones de la batidora requiere de mucho entrenamiento. 

El estrés tiene que ver mucho con el trastorno bipolar. Ya he aprendido cómo y porqué el estrés puede perjudicar a quienes tenemos que vivir con esta condición. Limitar el estrés ha resultado ser la solución a mis problemas de salud. Desde que no tengo una vida estresante, me siento bien. No es la receta completa, tan solo un ingrediente. Muchos otros ya los habrás encontrado en este blog si no es la primera vez que entras. Aunque la vida siempre nos enfrenta a situaciones que nos resultan difíciles, hay muchas maneras de aprender a evitar o manejar el estrés. Yo empleo todas las que conozco.

¿Cómo parar la batidora? Encendiendo el horno o pasando la fregona. Cuando te escuches a ti mismo como el discurso del político que "noseacabanunca", ha llegado el momento de parar. Ordena un cajón, los papeles de la oficina o sal a la calle a pasear. Contempla las olas, el cielo o cómo caminan las personas de tu barrio. Funciona :) 


martes, 10 de marzo de 2015

¿te duermes?



Si la respuesta es sí y lo estás leyendo por la mañana, mal rollo. Tu vida puede parecerse a la de un oso polar en un zoo. Así es como me sentía en mi trabajo. Vueltas y vueltas alrededor de un círculo. Del tamaño de mi oficina. Si, por el contrario, lo estás leyendo antes de ir a dormir, buena señal. Graba tu rutina de los últimos días y no la abandones.

Hoy voy a publicar este enlace que habla sobre alteraciones del sueño y trastorno bipolar. Lo que ya se sabe, que lo sepamos todos. Lo que todavía no se sabe puede que lo encuentres aquí entre líneas. Aunque a veces lo incluya en líneas completas. 

Llegar tranquilo y relajado a la cama es todavía una prioridad para mi. Y lo será siempre. Dormir sin tener que tomar una pastilla y con dolor crónico, todo un reto. Aunque lo logro muchas veces, no olvido otra de mis mayores prioridades: dormir bien sea como sea. ¿Trucos? Ya te iré contando.

Antes dormía más porque mi vida era plana como un papel. Ahora duermo menos porque me encanta lo que voy a hacer al día siguiente. Un cambio bastante radical que tiene que ver con cómo somos y con cómo soy. Dormir seis horas por la noche, una obligación más que una prioridad. Si tu cuerpo te pide dormir más para sentirte bien, adelante. No te juzgues por perezoso o perezosa. Aunque el juez que todos llevamos en el piso de arriba no duerme, el cuerpo es mucho más sabio. O quizás nuestro juez también tiene alteraciones del sueño. Encima que le damos de comer gratis :)



miércoles, 4 de marzo de 2015

¿para toda la vida?




Una llamada de teléfono hoy me obliga a escribir este comentario. El trastorno bipolar, como condición, es para toda la vida. Como enfermedad puede no serlo. Intentaré explicar mejor el porqué.

Todas las enfermedades dependen de muchos factores que se conocen, y otros que se desconocen. En el caso de las enfermedades mentales, el conocimiento es muy limitado. El que una persona deje de sufrir una enfermedad, no es tan importante. Ni, muchos menos, suficiente para llegar a una conclusión equivocada: "la enfermedad no es crónica". La excepción nunca puede confirmar una regla. En el mejor de los casos, puede servir de ejemplo a otros.

En la asociación, un día alguien dijo que su psiquiatra le había comentado que una persona es bipolar o no lo es. No siempre estoy de acuerdo con los médicos, esta vez sí. Siempre y cuando uno no sea un falso positivo, es decir, esté mal diagnosticado. Yo soy bipolar, y hoy no sufro la enfermedad. Ni estoy curado, ni estoy enfermo. Hago la vida que hago porque sé que mi naturaleza es bipolar. Siento que estoy superando el trastorno bipolar, y así seguiré toda mi vida. Superándola. Es la actitud más inteligente si no quieres volver a caer. Luchar contra ella como si fuese un enemigo invisible desgasta y no lleva a ninguna parte. 

En el peor de los casos, sí. Puede llevarte a una conclusión equivocada. Creer que has vencido una batalla donde el vencedor y el vencido son la misma persona: tú.


lunes, 2 de marzo de 2015

la ciencia de la depresión





Primer lunes de ciencia. La depresión es una enfermedad y como tal se trata. El origen biológico, hoy en día, todavía se desconoce. Afortunadamente, se conocen algunos mecanismos que permiten tratarla con antidepresivos de distinto tipo. Como no sé si te interesa la biología, te contaré un poco de mi experiencia. Cuando leo algo, siempre aprendo entre líneas y avanzo un poco más en mi conocimiento sobre el trastorno bipolar. 

Me habré deprimido en mi vida tres o cuatro veces. La última hace cinco años. Sé muy bien cómo se siente alguien cuando está deprimido y no se me ocurre una sensación peor. Ahora he aprendido lo suficiente para no volver a deprimirme y espero seguir disfrutando de la vida los años que me queden. Me tocará sufrir también, como a todo bicho viviente. También sé lo que es. Mi vida ha respondido a cualquier adjetivo menos al de fácil. Sobre todo entre los treinta y los cuarenta años. Años de muchas dificultades y mucho sufrimiento.

Leas lo que viene en este enlace o no, te resumo lo más importante que he aprendido. El estrés deprime. Especialmente cuando una situación te desborda emocionalmente. Uno de los motivos importantes para hacer vida tranquila cuando tienes las primeras sensaciones que ya conoces. Pocas personas recomiendan no hacer "nada" cuando empiezas a sentirte mal. Justamente lo que yo te propongo hoy desde este blog. Dedicado especialmente a Ana. Una amiga a la que quiero.