jueves, 25 de septiembre de 2014

¿mariposeas?



Las preguntas que introducen cada comentario no son realmente preguntas que tengan un sí como respuesta. Suelo tomarlas prestadas de conversaciones con personas diagnosticadas con trastorno bipolar como yo, o de otras conversaciones que he mantenido con personas cercanas que no tienen nada que ver con la enfermedad.

Hace algún tiempo, unos amigos me invitaron a cenar a su casa. Después del postre, le comenté a la mujer de mi amigo -buena amiga también- uno de los problemas que arrastré durante mucho tiempo. Después de explicárselo de una manera que no recuerdo, ella me dijo algo que me sorprendió:

        -"Así que lo que te gusta a ti es mariposear"

La verdad es que no me molestó pero tampoco me sonó muy bien. Como nos suele sonar todo que lleva una buena carga de razón. Mi amigo le quitó importancia a la palabra porque es una persona que no se siente cómodo con las palabras que pueden decir muchas cosas y ninguna al mismo tiempo. Cuando les comenté que tuve muchas dificultades para centrarme en algo y la necesidad de hacer cosas muy diferentes en mi propio trabajo, una mariposa se posó en la mente de ella. Muy curioso y muy significativo. Antes de encontrar aquello que me mantiene enfocado, di más vueltas que un molino. Y acabé por terminar un poco a lo "Don Quijote". Aunque ahora puedo reírme de mi mismo, nada de lo que me pasó tuvo ninguna gracia.

Hay personas con trastorno bipolar que se quejan a menudo de que no encuentran en lo que centrarse. Encontrar algo que te mantenga permanentemente centrado tiene un único nombre: pasión. Exactamente lo que siento desde hace cinco años. El mismo tiempo que llevo dedicándome a lo que me dedico y que ya bien sabes si lees este blog con regularidad. En otros comentarios encontrarás otras cosas que tienen que ver con éste. Sin embargo, en el de hoy encontrarás una imagen con la que te puedes identificar o no. La imagen de una mariposa que no para quieta.



sábado, 20 de septiembre de 2014

¿quieres evitar sorpresas desagradables?





Estos días he andado peor de tiempo y no he encontrado el momento y la tranquilidad para escribirte. Que sepas que no me olvido de ti.

Evitar una crisis no debe ser tan fácil cuando, según los expertos, las estadísticas de recurrencia de la depresión y la manía - o hipomanía- obligan a referirse al trastorno bipolar como una enfermedad altamente recurrente. Bien tratada se espera un buen pronóstico, también afirman. Mejor tratada, opino yo, para muchos dejaría de ser una enfermedad crónica. El problema es doble: ni se cuenta con los recursos necesarios, ni se apunta en la dirección correcta. Aunque hay iniciativas y proyectos de investigación que tienen mucho interés, a nivel práctico, los psiquiatras parecen tener dificultades para convertir conocimiento en competencia. Aunque admiro cómo hacen su trabajo algunos, no me gustaría estar en su piel. Cambiar la vida de una persona con dos conversaciones al año y un talonario de recetas es misión imposible en demasiados casos.

Pensando en lo que sí depende de ti te voy a comentar algo importante.Tiene que ver con una capacidad que todos tenemos y no siempre aprovechamos: la capacidad de prever. Aunque es mejor que hayas aprendido mucho sobre ti antes de pulir esta capacidad, puedes empezar a ponerla en práctica desde hoy mismo. Personalmente, no la utilizo a diario, Sin embargo, cuando pienso en las consecuencias que algo puede atraer a mi vida, me cuido mucho de valorar los riesgos. La última gran lección en este sentido la tuve hace ya varios años. Después de aprendida la dejé escrita en un post-it que está en mi escritorio para no olvidarla. Ahora mismo puedes escribir una nota si este comentario te ha traído algún recuerdo a tu memoria.

Algo que me hace sentir especialmente bien es saber que soy competente en lo que hago. En el año 2012, cuatro de cada diez personas que habían pasado por la asociación Esperanza Bipolar se sentían mucho mejor que en el momento en que llegaron al grupo. Conozco muchos de los porqués y voy a seguir trabajando en la misma dirección. Al menos, durante los próximos dos años. Más adelante, ya veremos :)

martes, 9 de septiembre de 2014

nunca voy a...?




El otro día una persona dijo en la asociación "nunca voy a..." con tanta seguridad que me llamó la atención. Unos minutos después de comentarlo con ella salió de sus labios la misma frase exactamente: "yo nunca voy a...". Lo que venía a continuación no es que no fuera importante, me interesa especialmente hablar de este "nunca" que se nos clava hasta hacernos sentir que se cumplirá "siempre".

Sé que cuando una persona habla así, lo hace desde el inconsciente verbalizando algo que ha quedado grabado a fuego en su cabeza.  Sufrir o seguir sufriendo planta "nuncas" en la tierra de nuestra vida. La tierra de los "nuncas" es difícil que dé frutos. Además uno sufre el doble y la sensación de incapacidad puede volverse crónica. Hace casi diez años, yo estuve a un paso de darme de baja de la vida por incapaz. Y no me refiero a suicidarme, sino a vivir muerto. Recuerdo que en los peores momentos de mi enfermedad pude llegar a pensar en términos de nunca, aunque quizás sólo como pregunta: ¿Nunca en la vida me volveré a sentir bien?

Aunque parece lo mismo, no lo es. Una vez que uno afirma, niega preguntas. El problema es que también puede negar actitudes. Con el trastorno bipolar, preguntas y actitudes son igual de necesarias para la recuperación. Yo sigo trabajando las dos porqué sé que el aprendizaje necesario para salir adelante requiere de curiosidad y actitud. Antes de introducir un cambio en mi vida, me hago varias preguntas aunque mi actitud siempre sea la de avanzar. Aunque en realidad estoy en un momento de mi vida en que me gustaría simplemente mantenerme, debo llevar escrito en los genes el verbo "avanzar". El trastorno bipolar no lo sé, esta predisposición sí.

Me gustaría que pensaras ahora aquello que "nunca vas a...". Escríbelo en una hoja y piensa cinco minutos en ello, te enseñará mucho sobre ti. Si quieres compartirlo en este blog con todos los lectores enriquecerás este espacio con tu experiencia. Exactamente lo que trato de hacer en la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao. Te contestaré hablándote desde mi experiencia :))

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿has encontrado la chispa de tu vida?




Con trastorno bipolar la chispa es imprescindible. Hace años mi vida no tenia chispa y salía de una depresión para entrar en otra.  Desde que he encontrado la manera de disfrutar, mi vida no se parece en nada a mi vida de antes. Han pasado ocho años desde que sufrí el accidente y me costó recuperarme tres, tiempo que dediqué a pensar sobre mi experiencia y a leer libros que me enseñaron a comprender. Llegué a las conclusiones más importantes sobre el trastorno bipolar reflexionando sobre mi vida, y me sorprendió descubrir que las neurociencias corroboraban mis conclusiones. He aprendido de aquí y de allí la manera de vivir siendo bipolar sin sufrir los síntomas.

A nivel teórico y práctico, he aprendido tanto sobre el trastorno bipolar que apenas leo sobre el tema. Sin embargo, mi curiosidad me empuja a seguir pensando en él. De vez en cuando lo hago para enterarme de los últimos avances y no perder la perspectiva sobre esta enfermedad que puede convertirse en un problema de salud muy grave. Yo, de momento, me he librado. Ya son cinco años los que llevo disfrutando de la vida. Ahora me dedico a facilitar que otros no sufran con la enfermedad que tanto me hizo sufrir.

Me siento muy afortunado porque sé que hay muchas personas, con trastorno bipolar o sin él, que dejan este mundo sin encontrar su chispa. Como todo en la vida, también influye el azar. Aunque me ha costado miles de horas encender mi chispa, ha merecido la pena y he disfrutado del proceso. Ahora se trata de disfrutar con la tarea de intentar cambiar la vida de los demás a mejor, una parte importante de mi vida desde hace tiempo.

En realidad, tú también puedes encontrar la chispa que cambie tu vida a mejor. A decir verdad, ni siquiera es necesaria para no sufrir. Yo estoy tranquilo porque sé que, si algún día tengo que vivir sin ella, podré encender otra chispa en otro lado. Lo único que puedo asegurarte es que mi único mérito fue no tirar nunca la toalla. Sabía que podía cambiar mi vida a mejor, y hice todo lo posible por que así fuera. Pensaba que podía hacer mucho por encontrarme cada día mejor, y lo hice. Hoy es el día que todavía sigo haciéndolo para mantenerme. Si la salud me acompaña tengo chispa y calor para los próximos cuarenta años :)