viernes, 25 de julio de 2014

¿sobrellevar el trastorno bipolar?



Hace unos días he recibido un correo electrónico que hablaba de estrategias para sobrellevar el trastorno bipolar correspondiente a la investigación del post anterior. La palabra sobrellevar no es una palabra que invite a superar o dejar atrás los síntomas, quizás simplemente no me guste por este motivo. Además, sobrellevar suele ir acompañado de la palabra "carga" o "problema", y estoy convencido de que no todos tenemos que sobrellevar la enfermedad. Aunque desgraciadamente algunos sí, pienso que la utilización de este tipo de palabras por los profesionales de la salud es una equivocación más importante de lo que pueda parecer.

Afortunadamente, leo, escucho, veo y observo cosas que no me gustan pero no me afectan. Ni sobrellevo ni padezco los síntomas, con lo que la enfermedad ya no es enfermedad para mi. He visto y conocido otras personas, muy pocas, que se encuentran en la misma situación. Aunque puede no servirte de mucho saberlo, puede ayudarte a darte cuenta de que es posible. Yo escribo en este espacio desde hace tiempo, para contarte cosas que sí pueden servirte. Si me he decidido a escribir este comentario no ha sido tanto por el e-mail que llamó mi atención, sino porque sé que hay muchas personas que hoy en día están obligadas a sobrellevar la enfermedad.

Mi actitud nunca fue la de sobrellevar sino la de superar el trastorno bipolar. Aunque sé que la actitud no siempre es suficiente, sin ella hay cosas que resultan imposibles. Dejar atrás la enfermedad es una de ellas. Es una verdadera lástima que sea una de muchas otras, igual de importantes o incluso más. Sin embargo, hablo hoy de ella porque me parece importante hacerlo. Y no se trata simplemente de una actitud positiva. Se trata de una actitud determinada a sentirse bien y mantener el bienestar. Cuanto más tiempo, mejor. Y cuanto mejor te sientas, más fácil te resultará mantener lo ganado porque no querrás perderlo nunca. Llevo en esta situación cinco años y la sensación es un auténtico placer :))


viernes, 18 de julio de 2014

quiero pedirte algo...



Hoy algo diferente. Tiene que ver con el trastorno bipolar, algo que ya no creo que te extrañe si lees este blog desde hace tiempo. Una psicóloga, Ainara, está preparando su doctorado en la Universidad de Deusto y necesita colaboración. Si no la conociera lo suficiente, no escribiría este comentario para pedirte que la ayudes rellenando un cuestionario en el siguiente enlace http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Qn.aspx?EID=1739709.

La contraseña es estudioresiliencia, aunque no te llevará mucho tiempo rellenarlo, tienes que tener un poco de paciencia y tomártelo con tranquilidad. La confidencialidad es absoluta. Si lo harías por mi, por favor, házlo por ella.

No utilizaría este espacio para apoyar una iniciativa en la que no creyera. Aunque se están destinando grandes recursos a la investigación de nuevos fármacos para las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, la iniciativa de Ainara Echezarraga también cuenta con el apoyo de la investigación sanitaria sobre la enfermedad. Para completar la muestra necesita personas mayores de edad diagnosticadas con trastorno bipolar para sacar algunas conclusiones que serían de utilidad en un futuro para el avance de la ciencia. Aunque no esté muy de acuerdo con la manera de hacer ciencia de algunos, la ilusión y dedicación de Ainara compensó el tiempo que dediqué a rellenar el cuestionario. Para que la ciencia avance, necesita de la colaboración de todos. Yo, aunque haga las cosas a mi manera, no voy a entorpecer a la ciencia. Ainara está unida a la enfermedad aunque no la padezca. Como muchas personas cercanas a quienes la sufren o la han sufrido. Ese motivo es suficiente para que la dedique mi tiempo :))

miércoles, 9 de julio de 2014

¿cómo es tu vida?


Recuerdo la época en que mi vida era plana como una hoja de papel. Solía pensar que mi vida era demasiado normal cuando, en realidad, el pensamiento lo único que reflejaba era una sensación de falta de estímulos, de ilusiones, o de intensidad. Momentos demasiado frecuentes en los que echaba en falta una chispa que convirtiera mi vida en algo diferente, más valioso, una vida más satisfactoria en cierta manera. Cuando no estaba deprimido, me sentía apagado o con poca vida. Muchos de mis males tenían que ver con mi profesión. Algunos con el mundo de la empresa o las actividades profesionales que desempeñaba. Tuve que bajarme de un autobús que me conducía a ninguna parte para volver a vivir. Con treinta y ocho años, una edad en la que muchos ya tienen la vida más que enfocada.

Reinventarse, más que una palabra, es una experiencia que merece la pena vivir. Si aciertas, como casi todo en la vida. Después de equivocarme tantas veces, aunque podría decir que lo dificíl hubiera sido no acertar, no lo es. En realidad, no es tan difícil no encontrar aquello que te da la vida. Dicen que, en el terreno profesional, ocho de cada diez no lo encuentran nunca. No todos enferman, afortunadamente. Yo sí lo hice. Abandonar me acabó por alejar de los síntomas del trastorno bipolar, y puso tanta distancia entre ellos y yo, que la enfermedad ya no supone nada para mi en los últimos cinco años.

Para alcanzar mucho más que la salud se tienen que dar varias circunstancias al mismo tiempo. Una sola circunstancia muy desfavorable puede echar por tierra todo en un abrir y cerrar de ojos. Ahora mismo siento que la vida es un gran regalo. A pesar de ello, no creo que lo merezca especialmente porque tampoco creo haberme merecido las desgracias que me tocó sufrir. Quien crea que uno tiene lo que se merece, o ha tenido mucha suerte en la vida, o no ha vivido lo suficiente. Siento todo lo ganado en los últimos años como un aprendizaje que me ha cambiado la vida y me permite cambiar la vida de otros. Quizás simplemente sea esta oportunidad lo que convierte mi vida en algo muy estimulante. Para una persona diagnosticada con trastorno bipolar, una vida poco estimulante puede convertirse en una sufrimiento perpetuo. Lo he visto ya muchas veces, y lo he sufrido en primera persona. Así que si crees que algo te falta, búscalo allí donde puedas encontrarlo :)


martes, 1 de julio de 2014

¿piensas mucho?




Conozco personas que piensan mucho y hacen poco y otras que hacen sin pensar. Yo tuve que pensar mucho para no volver a caer ni en la depresión ni en la euforia. Lo más importante no es pensar mucho, sino pensar bien. Todo lo que encuentres en este blog no es más que mi manera de pensar. A mi me ha permitido dejar atrás la enfermedad durante los últimos cinco años. Para empezar a pensar bien hay que ir aprendiendo con la experiencia vivida, y sacar todas las conclusiones útiles posibles.

Cada día pienso menos, aunque nací pensador y moriré pensador. He aprovechado esta cualidad para dejar de sufrir, y ahora la empleo para intentar que otros también dejen de hacerlo. Con algunos lo estoy consiguiendo o lo he conseguido, con otros no. Haber dedicado tanto tiempo a pensar y a aprender me ha permitido hacer las cosas como las hago. Cada día doy lo mejor de mi mismo, y trato de hacerlo lo mejor posible. Pase lo que pase o haga lo que haga. me permito errores porque son inevitables. Intento, al menos, no repetirlos.

Pensar mucho no es bueno. Suele provocar estancamiento, dudas e inseguridad. Más vale dar un paso, que pensar diez. Mejor todavía, pensar un poco antes de dar un paso, sobre todo, si éste puede traer consecuencias importantes a tu vida. Pensar después de equivocarse, la mejor manera de aprender. Pensar después de haber acertado, la mejor manera de seguir aprendiendo. Tengo la sensación de que cada día me equivoco menos y de pisar terreno firme. Hace años caminaba sobre un barrizal. 

Desgraciadamente, las lecciones más importantes de la vida me llegaron de la peor manera posible. Si no fuese por todo lo que se perdió en aquella trágica noche, estaría muy agradecido a la vida. A pesar de estar vivo y poder contarlo, será muy difícil que llegue el día en que pueda agradecer con convicción todo lo que tengo. Especialmente por lo que perdieron mis hijos y los que no están.

Puedes disfrutar de la vida aunque haya heridas en ti que no curen nunca del todo. Todos vivimos heridos. Quien diga lo contrario, o tiene mala memoria, o prefiere no recordar. En este blog  podría hablar sobre todo el sufrimiento que el trastorno bipolar trajo a mi vida. Sin embargo, prefiero contarte lo maravillosa que es mi vida ahora. Porque, en realidad, el ahora es lo único que cuenta :)