martes, 24 de junio de 2014

¿te fijas en los detalles?




No hay ninguna manera de dejar atrás el trastorno bipolar sin aprendizaje. El tratamiento es un airbag químico y no garantiza siempre la seguridad ni en todos los casos. Aunque no esté totalmente de acuerdo con la teoría de la avería que la ciencia propone, pueden influir tantos factores en la enfermedad que hoy me voy a centrar en una manera sencilla de mejorar tu salud. Poco a poco o a saltos. Al principio, poco a poco. Con el tiempo, con la sensación de ir subiendo peldaños de una pequeña escalera.

Hace falta sentirse bien para empezar a ir extrayendo de los detalles de tu vida y de tu bienestar, conclusiones que te sirvan para seguir adelante. Yo, a pesar de llevar una trayectoria bastante atípica, sigo aprendiendo. Tengo la inmensa fortuna de hacerlo gracias a mis compañeros de la asociación, un espejo en el que reconozco a la persona que yo mismo era hace tiempo. De todas formas, quedan todavía quedan muchos detalles del "Alberto de antes" que no veo la necesidad de cambiar. Otros, aunque quisiera no podría cambiarlos. Además tengo poco que ganar y demasiado que perder. Firmaría hoy mismo mi vida para el resto de mis días. Auque solamente sea una forma de hablar, espero que lo entiendas.

Hablando de lo importante: los detalles. Hoy mismo, me he dado cuenta de un pequeño detalle que te voy a regalar. Suelo andar en bicicleta en la ciudad en la que vivo, Santander. Como tengo dolor crónico, es mi silla con ruedas. Siempre observo a los niños que encuentro en mi camino y, hace un rato, un niño avanzaba en dirección a mi bicicleta con sus dos pequeños puños hacia adelante. Un diminuto Superman que se dirigía hacia mi como si no hubiera más mundo que su fantasía. Una buena imagen que refleja muy bien a  una persona diagnosticada con trastorno bipolar que se ha subido al cohete de la hipomanía o la manía. Hace más de doce años yo era el niño que me he cruzado hoy. Un niño con más de treinta años. Piensa en tu último viaje e imagina al pequeño superhéroe. Mi pequeña lección de hoy :))



miércoles, 18 de junio de 2014

¿eres capaz de emocionarte?




Hace algún tiempo leí que una investigación revelaba que aquellos capaces de emocionarse a través de los demás, probablemente, tendrían un mejor pronóstico que aquellos que no sentían lo mismo por el otro. Me refiero a personas diagnosticadas con trastorno bipolar. He conocido personas en la asociación que han dejado de venir porque se contagiaban con las emociones de los demás. Otros, que después de tres años dejándose contagiar, no han vuelto porque ya no lo necesitan. Se sienten bien y hacen su vida. Me gusta recibir mensajes del tipo: "Me encantaría ir pero no puedo...". La asociación Esperanza Bipolar logró con algunos lo que nadie antes había logrado con ellos durante muchos años. Ni psiquiatras, ni psicólogos, ni tratamiento farmacológico. Saberlo y ver la evolución de muchos que todavía siguen viniendo es uno de mis mayores placeres de hoy.

La cuestión del comentario de hoy es muy sencilla de comprender. Si eres capaz de emocionarte con una película triste, alégrate. Si eres capaz de enfadarte con el cabreo de tu vecino, celébralo. Si eres capaz de sonreír con la alegría de tu pareja, invítala a comer un día. Si te contagia la tristeza de alguien, mucho mejor que si no lo hiciera. Déjate traspasar, haz un esfuerzo por sentir lo que el otro siente. Aunque haya quien todavía crea que se trata de debilidad, es todo lo contrario. Una fortaleza para tu salud.

Cuando uno vive en la cabeza, y no tanto en el corazón, está embotado. Los sentidos están tan adormecidos a cualquier hora del día como después de una paella en verano. Yo, sigo trabajando para estar cada día más conectado con mis emociones. No analizo, siento. Veo y saboreo. Escucho y amo. Nunca antes me había sentido tan bien. Ahora mismo me siento tan feliz que todo lo demás sobra. Esta tarde voy a dirigir un taller de escritura en la asociación y tengo una sorpresa para quienes cambien este día de verano por una tarde con las palabras. Las palabras son muy buena compañía. Te lo dice un escritor :)

miércoles, 11 de junio de 2014

¿te empeñas en ser tú mismo?




¿Sí?

Lo siento, no te puedo dar la enhorabuena. Voy a intentar explicarme. Sufrir o padecer el trastorno bipolar obliga a dejar de ser uno mismo para dejar de sufrir. Empeñarte en ser tú mismo entorpece el aprendizaje, y quieras o no, serás una persona diferente el año que viene, dentro de cinco años o después de la última discusión con tu pareja. Además, dejar de ser tú mismo será bueno para ti y para ella. Si no tienes pareja, aplícate el cuento con tu entorno más cercano.

Yo no soy el mismo que era antes de sufrir la enfermedad ni la misma persona que la sufría. Incluso sin padecerla sigo cambiando. Ni tampoco soy la persona que era antes de sufrir el accidente que casi nos cuesta la vida a toda mi familia. Ni el mismo que antes de vivir con dolor crónico y las limitaciones físicas que supone. Si me lees desde hace tiempo, te habrás dado cuenta de que tampoco soy el mismo que abrió para ti esta ventana a mi vida. Las reuniones de la Asociación Esperanza Bipolar en Bilbao me han cambiado tanto que me veo como una persona completamente diferente. Los demás me han permitido aprender sobre la enfermedad aquello que mi propia experiencia no me habría enseñado nunca.

Todo lo que hacemos nos cambia. Con quien estás, a quien escuchas o a quien lees también te cambia. Sólo se necesita una condición por tu parte: dejarse cambiar. Aprender no es más que eso. El aprendizaje nos cambia y nos ayuda a sentirnos mejor. Al principio, los cambios pueden no ser llamativos. Con el tiempo, pueden ser impresionantes. He visto personas rotas por dentro volver a sonreír. También he visto personas rotas por fuera volver a disfrutar. Personas antes abatidas, con nuevos proyectos. Personas sin vida, sintiendo de nuevo.

Espero que este blog te haya cambiado de alguna forma y te esté ayudando a dejar de padecer o sufrir los síntomas del trastorno bipolar. Aprender es la única manera de dejar de padecer el trastorno bipolar. Aunque te hablaría de plasticidad neuronal, me voy a contener. Mi mujer, la última vez que le invité a un helado, me dijo que no me acompañaba porque le iba a hablar de neurociencias. Pequeños conflictos de pareja :))

martes, 3 de junio de 2014

sex o no sex...




Ya lo decía Shakespeare: "Sex o no sex. He ahí el dilema". ¿Bipolar? Dilema difícil de resolver.

Ya ha llegado el buen tiempo, y con él, la alegría de vivir. Seas hombre o mujer, si te sientes bien no te escaparás a la influencia de la luz, el calor, los tirantes o la piel morena. Ni a lo que ilumina la luz o calienta el sol, lo que muestran los tirantes o lo que brilla la piel morena. Bienvenido al verano.

Aunque ahora estoy pensando en alguien que conozco al escribir este comentario, me aplico el cuento. O mejor dicho, me aplica el cuento. Cuando uno empieza a encontrar cierto atractivo a la farolas, o una padece la misma enfermedad con los semáforos, algo ha cambiado dentro de nosotros. Si te preguntas cómo lo llevo, te diré que de muy mala manera. Mente sana en cuerpo vivo, como una bombilla que lleva días encendida. Que todos los males sean como éste. He sufrido casi todos y no me voy a quejar. El sexo es tan natural como la vida y la vida sin sexo es como un jardín sin flores. Aunque puede ser muy bonito, parece que le falta algo.

A algunos nos da bastante pudor hablar de sexo. Como yo llevo ya más de tres años desnudándome ante ti no iba a hacer una excepción con este tema. Tampoco me gustaría que alguien creyera que quien está al otro lado del ordenador es una máquina muy bien programada. Soy humano. Exactamente igual que tú. Tengo muchos temas pendientes sobre los que escribir y éste no podía quedarse en el tintero. Y como es un tema muy íntimo y personal, hoy no hay conclusiones ni recetas mágicas. Soluciones muchas, eficaces no sé si tantas :)