domingo, 22 de septiembre de 2013

aquellos días en los que comí lengua





Han pasado muchos años desde que tengo el siguiente recuerdo. Más de diez y menos de quince. Me sucedió al menos en dos ocasiones sin saber que aquello correspondía a una palabra conocida en la terminologia médica como manía. He recordado aquellos días porque hace poco tiempo he podido comprobar cómo dos personas, una de ellas bipolar y la otra no, responden a la necesidad de descanso. En muchas ocasiones, cuando una persona no duerme bien responde al cansancio con una mayor activación. La semana pasada, uno de mis hermanos que padece apnea me hablaba sin parar después de dos noches sin dormir lo suficiente.

-"¿Has comido lengua, hijo? Solían decir a los pequeños que no callaban cuando yo era niño.

La falta de sueño parece ser combatida por nuestro cuerpo con una respuesta contraria a la fatiga como la lógica nos podría hacer pensar. Mi hermano, desde luego, me explicaba con todo lujo de detalles algo que otro día cualquiera me hubiera resumido con dos frases. Como un coche sin frenos o una locomotora vomitando humo por la chimenea. Si mi hermano fuera bipolar como yo, hubiera acabado en el andén de un psiquiatra. Afortunadamente no lo es, otros corrimos peor suerte. A pesar de ello, creo que para volver a vivir la euforia, Beyoncé me tendría que invitar a un helado de chocolate. Algo bastante improbable.

Recientemente he estado con personas que he conocido a través de la asociación en un estado tan solo ligeramente parecido. Basta con cruzar una línea invisible a la que muchos se refieren como "click" para terminar diagnosticado con trastorno bipolar. Personalmente, nunca lo viví como un click. Quizás la imagen que me viene a la cabeza tendría más similitud con una salida de Fórmula 1, no con el lanzamiento de un cohete. Mi intuición me dice que el proceso comienza a un nivel inconsciente y, por este motivo, se puede vivir como un click.

Aunque últimamente estoy durmiendo un poco peor, estoy muy tranquilo. Hoy en día, hay pastillas que dormirían a un caballo. Ya son siete años desde que vivo con dolor y, además de los fármacos que obligan a dormir y necesito de cuando en cuando, cuento con muchos recursos para no perder la tranquilidad. No hay mal que por bien no venga, aunque puestos elegir prescindiría del mal hoy mismo :)

4 comentarios:

  1. Alberto, yo tampoco duermo bien ultimamente. Me despierto siempre a la misma hora, sobre las tres de la madrugada. Pienso que mi cuerpo lo ha hecho una costumbre.
    Ya sabes que soy una persona poco habladora, pero en una ocasión me operaron de una fistula, me pusieron anestesia local y mientras me la extraian no paraba de hablar, eran los nervios.
    Estoy de acuerdo con lo que expones.

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    1. Yo me suelo despertar, de cuando en cuando, alrededor de las cinco. Siempre trato de volver a coger el sueño y dormir un poco más todas las noches. Con un horario laboral normal, sería totalmente imposible. Creo que mi cuerpo necesita dormir menos que hace diez años, quizás me esté haciendo mayor :)).
      Si que parece lógico pensar que el cuerpo se hace a un horario. Aunque así sea, yo no me permito dormir menos de siete horas al día porque sé que es una garantía de mi bienestar. Las tres es demasiado temprano, Fernando.¿ No te vuelves a dormir?

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  2. Para mí, haber comido lengua, dar la paliza sin consuelo, es un síntoma en sí mismo de que estoy en situación de riesgo. Y sí, me suele pasar por no haber dormido lo suficiente.
    En cuanto a los cliks, envidia me dan los que los escuchan en un momento u otro. Yo no los oigo y también me han hablado de ellos. No me he parado a pensar si están en mi subconsciente. Quiero pensar que son muy sutiles y que, con el tiempo, me he hecho más viejo y soy capaz de pillarlos y tomar medidas. Porque no dejan de ser avisos de que puedo estar entrando en fase maníaca. Es cuando me toca ponerme el mono de trabajo.
    Gracias por todo el curro.

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  3. Gracias Sergio por dejar tu comentario y escribir lo que has escrito :).
    Tengo un hermano que se llama como tú y has terminado con una frase que me ha despertado la curiosidad. ¿Qué supone para ti ponerte el mono de trabajo? Si lo detallas, puedes ayudar a todos los lectores de este blog. Y a mi, claro :))

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