lunes, 30 de septiembre de 2013

¿quieres ayudarme a ayudar a los demás?




Este verano pensé que podía ser un buen momento para aprovechar la experiencia de la asociación Esperanza Bipolar. Ya son más de cuatro años los que llevo aprendiendo con las personas del grupo que nos reunimos en Bilbao, y me encanta ver que a algunas personas haber asistido a las reuniones les ha cambiado la vida.

Además, me resulta muy sorprendente que con tan poco se pueda lograr tanto. Se necesitan sólo sillas y personas. Muchos hablan y todos escuchan. Todos aprendemos de las experiencias de los demás. Algo que me llamó la atención, casi desde el principio, es que algunos dijeran que habían aprendido lo que es la enfermedad después de haber asistido a las reuniones del grupo y no antes. Personas que llevan o llevaban tiempo sufriéndola, al verse reflejados en otros, habían comprendido mejor lo que habían vivido. Personas que finalmente comprendían lo que es el trastorno bipolar con personas como ellas. Otras, descubrían que al explicar a los demás situaciones personales muy duras, se habían liberado de ellas para dejarlas atrás y no volver a vivirlas como una carga.

También disfruto mucho viendo cómo personas que antes sufrían, han dejado de hacerlo. Y al dejar de hacerlo, ayudan con sus comentarios y su experiencia a otros que llegan en una situación parecida, años después. Curiosamente, la mayoria se sienten mejor después de estar juntos un par de horas cada quince días.

Personalmente creo que el término enfermedad debería ser vivido con el significado de vulnerabilidad. Ser vulnerable a vivir la euforia o la depresión no es lo mismo que ser un enfermo. Se pueden hacer tantas cosas por evitar los síntomas que nunca habrá espacio suficiente en este blog para contarlas todas. Desde que te levantas hasta que te acuestas. Algunas muy sencillas, otras no tanto.

Si quieres formar un grupo en tu ciudad, tengo tiempo y me haría ilusión ayudarte. Además, te echaría una mano con lo que he aprendido no sólo en la asociación, sino de tú a tú, con mi experiencia personal.

¿Y cuál es la forma en que Esperanza Bipolar ayuda a sentirse mejor a través de los grupos?
Simplemente reuniéndose personas que se tratan como personas que comparten una circunstancia de vida y aprenden de los demás. Al final, un grupo de "más que amigos" :)

domingo, 22 de septiembre de 2013

aquellos días en los que comí lengua





Han pasado muchos años desde que tengo el siguiente recuerdo. Más de diez y menos de quince. Me sucedió al menos en dos ocasiones sin saber que aquello correspondía a una palabra conocida en la terminologia médica como manía. He recordado aquellos días porque hace poco tiempo he podido comprobar cómo dos personas, una de ellas bipolar y la otra no, responden a la necesidad de descanso. En muchas ocasiones, cuando una persona no duerme bien responde al cansancio con una mayor activación. La semana pasada, uno de mis hermanos que padece apnea me hablaba sin parar después de dos noches sin dormir lo suficiente.

-"¿Has comido lengua, hijo? Solían decir a los pequeños que no callaban cuando yo era niño.

La falta de sueño parece ser combatida por nuestro cuerpo con una respuesta contraria a la fatiga como la lógica nos podría hacer pensar. Mi hermano, desde luego, me explicaba con todo lujo de detalles algo que otro día cualquiera me hubiera resumido con dos frases. Como un coche sin frenos o una locomotora vomitando humo por la chimenea. Si mi hermano fuera bipolar como yo, hubiera acabado en el andén de un psiquiatra. Afortunadamente no lo es, otros corrimos peor suerte. A pesar de ello, creo que para volver a vivir la euforia, Beyoncé me tendría que invitar a un helado de chocolate. Algo bastante improbable.

Recientemente he estado con personas que he conocido a través de la asociación en un estado tan solo ligeramente parecido. Basta con cruzar una línea invisible a la que muchos se refieren como "click" para terminar diagnosticado con trastorno bipolar. Personalmente, nunca lo viví como un click. Quizás la imagen que me viene a la cabeza tendría más similitud con una salida de Fórmula 1, no con el lanzamiento de un cohete. Mi intuición me dice que el proceso comienza a un nivel inconsciente y, por este motivo, se puede vivir como un click.

Aunque últimamente estoy durmiendo un poco peor, estoy muy tranquilo. Hoy en día, hay pastillas que dormirían a un caballo. Ya son siete años desde que vivo con dolor y, además de los fármacos que obligan a dormir y necesito de cuando en cuando, cuento con muchos recursos para no perder la tranquilidad. No hay mal que por bien no venga, aunque puestos elegir prescindiría del mal hoy mismo :)

viernes, 13 de septiembre de 2013

mi médico



Antes del verano tuve consulta con mi médico y la conversación fue digna de una película de Woody Allen. Él me habló de una vaca tudanca rica en Omega3, y yo le hablé del trastorno bipolar. El mundo al revés, una situación bastante curiosa que dice mucho de la relación entre él y yo. Lo que más me llamó la atención es la curiosidad que demostró cuando le pregunté si quería que le comentara una conclusión a la que llegué respecto a la enfermedad hace varios años. Si muchos médicos mostraran su curiosidad ante la enfermedad, la enfermedad dejaría de hacer sufrir a quienes todavía sufren con ella. Al acabar la consulta, dijo que quería volver a verme. Yo creo que se asustó, y no es para menos. Que un paciente, ingeniero, le hable del cerebro a su psiquiatra es para preocupar a cualquiera. Menos a mi.

Después me dijo que todavía tenía dudas respecto a mi diagnóstico. Ahora soy yo, el que me voy a preocupar. Me da la sensación, y tengo casi la certeza, de que no soy un falso positivo. Entre otras muchas cosas, porque si no lo pensara no me dedicaría a lo que me dedico. La próxima consulta va a ser todavía más graciosa. El enfermo tratando de convencer al médico de que es un enfermo. En realidad, creo que ya no lo soy. Simplemente soy una persona diagnosticada con trastorno bipolar, que no es poco a juzgar lo que la enfermedad supone para muchas personas que conozco de la asociación y fuera de ella y lo que supuso para mi durante más de seis años.

Voy a volver a un comentario anterior para contradecirme. No me importa contradecirme en este caso porque es cierto que he tratado de comprender la enfermedad desde la experiencia. Mi propia experiencia y la de otros. ¿Subjetiva? Las conclusiones pueden ser subjetivas, pero nunca la experiencia. Y como subjetivas, pueden ser discutibles o incluso equivocadas. Todas ellas han contribuido a mi bienestar y me mantienen alejado de los síntomas de momento. Las comparto porque creo que merece la pena que lo haga. Puse en marcha la asociación Esperanza Bipolar en Bilbao, y me dedico a escribir y pensar sobre la enfermedad también por el mismo motivo. LLevo seis años dedicando una parte muy importante de mi vida a esto, y disfruto mucho viendo que mi ocupación beneficia a otros. Soy consciente de que muchas casualidades me han ayudado a aprender lo que he aprendido. He dedicado más de nueve mil horas a pensar exclusivamente en el trastorno bipolar. Sin embargo, mi mayor mérito no es éste. Es seguir sintiéndome bien después de lo que me tocó vivir. Que no es poco.

Ahora tienes la oportunidad de contradecirme tú también. Aprenderé mucho con ello. Lo que nadie me puede negar es la buena intención :)

viernes, 6 de septiembre de 2013

y después de las vacaciones?



Desde que sufrí el accidente, acabo las vacaciones siempre muy cansado. Las disfruto mucho porque puedo hacer algunas cosas que en invierno no puedo hacer; como andar en bicicleta, pasear por la playa acompañado por el calor del sol o ver a mis hijos disfrutar de los días sin colegio. El otro día, mi hija me dijo que había sido el mejor verano de su vida. Oirlo, después de saber lo que le he tocado vivir y haberlo sufrido junto a ella, me hace sentir muy feliz. Mi hijo es feliz todos los días del año, por lo que las vacaciones son más de lo mismo para él. Para mi, este verano también ha sido uno de los mejores que recuerdo de los últimos años, y el año que comienza se presenta muy bien.

Ayer tuvimos la primera reunión de la asociación y, a pesar de haber surgido un conflicto entre dos personas, aprendí mucho especialmente de una persona que vino por primera vez. Entre otras cosas, me di cuenta una vez más, de que las circunstancias personales y el entorno pueden derrumbar a una persona que podría tener una vida como los demás. También pude ver cómo el amor incondicional puede ayudar a alguien a sobrellevar unas circunstancias muy difíciles, como es el paso por un hospital psiquiátrico y lo que siempre espera a la salida de él: una cuesta arriba que requiere de mucho más que paciencia. En todas las reuniones aprendo algo nuevo que compensa el esfuerzo que me supone exponerme al sufrimiento de los demás. Sin embargo, me alegra ver que cada día son más los que contagian sus ganas de vivir y de no dejarse vencer por una enfermedad que no tiene porqué dominar nuestra vida. Sigo escuchando a personas que piensan que la enfermedad es imprevisible y puede poner tu vida patas arriba en cualquier momento. Aunque estoy de acuerdo con lo segundo, estoy convencido de que la enfermedad se manifiesta en circunstancias muy concretas y que uno puede aprender mucho para mantenerse alejado de ella. Y aunque no todos seamos igual de vulnerables, todos podemos hacer mucho por sentirnos cada día un poco mejor. Yo encontré la forma de ayudarme a mi mismo, y otros están empezando a sentir que es posible. Siempre hay obstáculos, porque en la vida de cualquier persona también los hay, pero uno aprende a convivir con ellos. Yo mismo, aunque pueda parecer que ya no me enfrento a ninguno, me encuentro con ellos a menudo. Algunas veces paso por encima de ellos, otras los evito, y lo que sí tengo claro es que no me van a parar.  Aunque así sea, mi vida no es una carrera de obstáculos, es un paseo agradable por la vida, a pesar del dolor. Y el motivo por el que hago lo que hago es doble. Me apena ver lo que veo y me siento muy bien al ver lo que puedo hacer para disfrutar de los cambios en los demás :)