miércoles, 21 de agosto de 2013

stop




Aunque este comentario quedó pendiente porque estaba escrito hace más de una semana, hoy vuelve a la actualidad. Desgraciadamente. En los últimos días, he tenido que romperme la cabeza para mantener un buen clima en casa pero ha llegado el momento de parar. Después de una discusión con mi mujer sobre algo que no acabamos de arreglar, mi hijo empezó a decir después de la cena: "Stop, stop". Como suele ocurrir siempre, los niños ven más que los mayores.

Cuando terminamos le pregunté a Roberto qué hay que hacer para dejar de discutir y sus ojos azules no supieron responderme al momento. Después quise saber qué hacía él con sus amigos del colegio cuando discutía, y me contestó: "Esperar al día siguiente. Siempre se pasa al día siguiente". Cuando me lo dijo, me di cuenta de que la regla de las 24 horas suele funcionar pero esta vez me está empezando a fallar. Mi mujer es muy diferente a mi, y hay cosas que están empezando a saturarme. Llevo demasiado tiempo haciendo el esfuerzo de calmar las aguas por el bien de todos y hoy he decidido que se acabó. Voy a tomarme unas vacaciones mentales. Que cada palo aguante su vela. Tengo la sensación de que ya es hora de descansar. Estoy cansado y me rindo. Creo que mi mujer no valora lo que hago por ella y por mis hijos. Lo único que hace es darle al raca-raca y conozco demasiado bien donde se termina con esa manera de rayarse. No lo quiero para mi,  yo ya tuve bastante. Desde luego, no seré yo quien vuelva al psicólogo.

En realidad, Roberto sí sabía qué hay que hacer para parar una discusión. Sus primeras palabras tenían la solución: "Stop, stop". Aprender a parar no es fácil, quizás simplemente haya que hacerlo sin pensar. Puede que creas que este comentario no tiene nada que ver con el trastorno bipolar. No habla de síntomas. Sin embargo, no voy a permitir que nada altere mi rutina de sueño. Dormir bien con dolor crónico no es fácil y llevo más de cinco años haciendo el pino con las orejas para lograrlo.

¿Cuál va a ser mi remedio para los próximos días? Una frase de mi cuñado, una persona muy inteligente para todo: "Estoy en un momento muy importante de mi vida porque... paso de todo, colega". Tiene sesenta años.Y si no paso, voy a intentarlo con todas mis fuerzas :)

viernes, 9 de agosto de 2013

pensar en grande



Hoy he desayunado con una cita del filósofo José Ortega y Gasset que dice:
"Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos".

Casi se me indigesta la fruta. Cuando leo algo que me chirría porque me trae recuerdos de la época en que estaba como las maracas de Machín, algo salta dentro de mi. La cita aparecía en el muro de una persona bipolar como yo, que educadamente me dijo que a él le había ayudado mucho.Tras pensar un rato sobre ella, el estómago sigue diciéndome que si eres bipolar, evita pensar en grande y mirar a lo lejos. Muchos hábitos y formas de pensar que sirven para la mayoría de los mortales, a nosotros nos pueden perjudicar mucho más de lo que nos pueden beneficiar. Habrá excepciones, como siempre, pero escribo teniendo en mente no sólo lo que he vivido, sino lo que he escuchado en conversaciones con buenos amigos. No lo hagas, y si lo has hecho una vez y te ha funcionado sigue haciéndolo.

Me gustan las citas de Ortega y Gasset, hace tiempo que tengo apuntado su nombre en la lista de libros pendientes. Sin embargo, y con todo el respeto que se merece su pensamiento y su persona, escribo mi versión adaptada:.

"Se puede progresar más pensando en pequeño todos los días, que viviendo pensando en grande".

Abandonaba el hospital y no tardaba mucho tiempo en volver a pensar en grande. Muy en grande. Terco como un burro. También sufría en grande. Decepciones y fracasos. Y viajes en globo. Ahora pienso en pequeño y los resultados son muy diferentes. Disfruto en grande y avanzo diez veces más. Hay algo que no puedo pasar por alto: "no dedicándome a lo mismo que me dedicaba antes". Si hubiera pensado en pequeño tampoco hubiera avanzado mucho más. O sí, quién sabe. Pero me temo que no. En cualquiera de los dos casos, intuyo que una buena parte de los problemas que sufría se tradujeron en síntomas, y tenían mucho que ver con esta forma de pensar. Estilo cognitivo, lo llaman los expertos. Me encantaría explicarte en qué se traduce  este estilo cognitivo a nivel biológico, pero bastante tiene mi mujer con aguantarme para que lo tengas que hacer tú también.

Este comentario daría mucho que hablar. Cuando decidí escribir mi primer libro pensé en grande. Estoy escribiendo el tercero. Ha sido la única vez que he pensado en grande hasta ahora, y han pasado ya ocho años. Cuando comencé un taller de escritura y le dije a mi profesora que iba a escribir un libro, no recuerdo lo que me dijo exactamente, pero me miró con la clásica mirada "estenosabeloquedice". Cuando comencé a trabajar en la asociación sin apoyo de profesionales de la salud, a médicos me refiero, actué en grande. Sin pensar. Cuando comencé a buscar explicaciones a esta enfermedad considerada como crónica, no pensé en grande. Empecé a leer como si no hubiera nada más interesante en el mundo que el trastorno bipolar. De hecho, sigo teniendo la misma sensación. Simplemente me dejé llevar por la misma curiosidad e interés que mueve a un niño. Y disfrutando como un niño. Y lo que me queda.
Me equivocaré más de una vez, pero siempre intento pensar bien las cosas antes de actuar. Pensar bien, no en grande. Con este comentario me interesa especialmente tu opinión. Para seguir aprendiendo, que es de lo que se trata..

sábado, 3 de agosto de 2013

la espada de Damocles



Las sensaciones muchas veces dicen más que las propias palabras. Ayer leí un comentario de una persona en el muro de un grupo de bipolares como yo, que hablaba de la sensación de vivir con una espada de Damocles permanente sobre ella. Yo ya no vivo con esa sensación, pero no olvido la espada ni tengo intención de olvidarla nunca. Aunque hacerlo no me garantice el bienestar, no hacerlo puede suponerme una recaída. No tengo miedo pero prefiero no olvidar del todo. Aunque mi vida gire alrededor del trastorno bipolar, bien podría olvidar mis propios riesgos. Tenerlos presentes y seguir escuchando a mi cuerpo es mi forma actual de cuidar de mi.

Hace ya algún tiempo, escuché un comentario a una persona en la asociación que habló de polvorín. Como ejemplo, me pareció muy gráfico y creo que puede representar muy bien la realidad de muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Descubrir aquello que puede "encender" tu polvorín pude ayudarte mucho. Personalmente creo que hacerlo tampoco garantiza tu bienestar futuro pero sí estoy convencido de que es un paso muy importante en la recuperación. El trastorno bipolar, todavía hoy en día, está considerada como una enfermedad mental grave y potencialmente muy discapacitante. No voy a negar esta realidad, pero sí me voy a dedicar a intentar que la situación de algunas personas cambie a mejor. LLevo más de cuatro años haciéndolo y las posibilidades de mejora son muchas. En el próximo comentario, hablaré de una encuesta de la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao para invitarte a participar en un proyecto. Basta con que estés diagnosticado con trastorno bipolar y te gusten las personas. Al hacerlo, te acompañaré y haré todo lo posible para que te sientas todavía mejor.

Y para terminar, una invitación y un gracias. Gracias a Neus, Ana, Fernando, Isabel, Itzia, Javier, Juanma y Cristina por haberme ayudado a publicar el libro. Si me he olvidado de algún donante anónimo, también gracias. Como las aportaciones no han sido muy numerosas, he donado a la asociación la cantidad suficiente para imprimir mi primer libro titulado: "Bipolar. Los 21 malos hábitos". Si quieres ayudarme, puedes entrar en www.esperanzabipolar.org y hacer tu donativo. Todos los fondos se utilizarán en la promoción online del libro, y los ingresos derivados de su venta se destinarán al mantenimiendo y desarrollo de las actividades de Esperanza Bipolar, hoy en Bilbao, y me gustaría que algún día, en tu ciudad :)