jueves, 27 de junio de 2013

el fantasma



Una conversación reciente me ha recordado una situación que viví hace cuatro años. Problemas con mi mujer que me subieron por las paredes despertaron un fantasma dormido a mi alrededor que me hizo comprobar que tu pasado puede condicionar tu futuro de una forma muy diferente a quienes tienen un historial médico limpio. Tu futuro no sólo lo construyes tú, lo construimos siempre con nuestro entorno más cercano. Me refiero al "piso de arriba", al órgano de kilo y medio que puede haber sufrido por circunstancias tan variadas como uno pueda llegar a imaginar. Desequilibrios electroquímicos asociados a una vulnerabilidad que conllevan situaciones límite y dejan secuelas no sólo en uno mismo sino en todo aquel que es o fue testigo de nuestras cimas y simas en un tiempo récord. O viceversa. Situaciones límites que conllevan desequilibrios que pueden llegar a enfermar a una persona sana hasta que deja de serlo.

Contemplar en los demás que la función  no ha terminado cuando el drama se recuerda pero ya no se siente, es uno de los recuerdos más tristes que guardo de la enfermedad. Ver a las personas que más quieres llorando delante de ti cuando han llegado a conclusiones equivocadas por una enfermedad en la distancia, duele especialmente porque uno se siente víctima de los recuerdos que dan más miedo a los demás que los fantasmas a los niños cuando apagan las luces de su habitación.

He de reconocer que si te sientes identificado con este comentario es buena señal. Aunque duela. Darse cuenta de que para los demás la enfermedad todavía está viva cuando uno mismo siente que está dormida o en coma conviene tomárselo como un verdadero privilegio porque constituye un síntoma de buena salud. Aunque me temo que hay que estar realmente bien para que una situación así no encienda la mecha porque emocionalmente es muy doloroso que los demás te anclen a un pasado que puede -o no- repetirse.

¿Cómo intuir si los demás pueden estar viendo sólo fantasmas o verdaderos pródromos, es decir, los síntomas previos a la euforia?

La irritabilidad podría ser una buena señal para parar y pensar. Yo no la sufrí porque no tenía ninguna duda de que lo que estaba sucediendo era una situación ajena al trastorno bipolar. Si te surgen dudas en una situación parecida puede ser conveniente que para despejarlas lo comentes con una persona que te quiera y te conozca bien. Ambas circunstancias suelen ir bastante unidas. Despejadas las dudas, a seguir avanzando :)



sábado, 15 de junio de 2013

la montaña





Puede que te estés preguntando qué tiene que ver el trastorno bipolar con una montaña, y no me extraña.

Este comentario, aunque parezca demasiado evidente, quizás no lo sea tanto. Cuando empecé a sufrir los síntomas del trastorno bipolar tenía ante mi una montaña de problemas. Algunos de ellos me parecían difíciles de resolver, otros imposibles. Con el añadido del sufrimiento emocional que suponen los síntomas, que no es decir poco.

Aunque fui superando algunos de mis problemas algunos quedaron sin resolver. De hecho siguen sin estar resueltos porque en mi vida actual puedo convivir con ellos. El principal tiene que ver con mi estilo de vida, muy condicionado por el dolor crónico y una rutina imprescindible para llevarme bien con él. Aunque mi situación fuera distinta, es muy posible que seguiría teniendo dificultades con algunas de mis debilidades para mantener una rutina no creativa. Quien vive una vida creativa, sabe bien a qué me refiero. Problemas con mayúsculas para repetir una actividad monótona donde una tarea, una vez resuelta, ha perdido gran parte del sabor. Una carencia demasiado importante para poder ejercer la inmensa mayoría de las profesiones en la sociedad actual sin morir en el intento. Si tuviera que ejercer una profesión hoy en día, encontraría la forma de ejercerla de forma flexible. Es la manera en la que llevo viviendo los últimos años desarrollando todas las actividades en la asociación y el entorno digital. Ahora dispongo de  recursos que hace diez años no sabía ni que existían. Y no me refiero a recursos técnicos, sino a una madurez personal que me ha costado alcanzar media vida y mucho sufrimiento extremo. No te imagines nada espectacular, se trata de recursos emocionales y sociales bastante básicos. No todos, pero sí muchos de ellos.

Si tuviera que empezar por el principio, volvería a hacerlo de la misma forma. Si tengo un problema, busco una alternativa, que no una solución. Cuando uno conoce la solución no se puede hablar de problema, sino de reto. Desde hace tiempo me enfrento a más retos que problemas. Siempre resulta más fácil encontrar alternativas que soluciones. Con suerte, encontrarás alternativas a tus problemas cuando no seas capaz de afrontar los cambios necesarios para que dejen de ser problemas. No siempre es fácil encontrar alternativas, pero casi siempre hay alguna. Con suerte, las alternativas te llevarán a sentirte más ligero de equipaje, y en el trayecto, surgirán otras nuevas y nuevas habilidades. No volverás a ser el mismo porque las huellas de tus pasos siempre imprimen carácter y te convierten en una persona diferente. Ligeramente diferente o radicalmente diferente. No siempre los cambios radicales dan resultados, pero yo no los descartaría. En mi caso particular, un cambio radical fue el primer paso hacia el bienestar. La montaña de problemas empezó a diluirse con él aunque la vida me volvió a frenar en seco. Desgraciadamente, cuando estaba empezando a caminar, estuve a punto de no volver a hacerlo nunca más.

martes, 4 de junio de 2013

los 21 malos hábitos




Más de dos años escribiendo para ti. Ahora ha llegado el momento de publicar mi primer libro y voy a necesitar tu ayuda. El título del libro "Bipolar. Los 21 malos hábitos" no parece ser un gran título desde el punto de vista del marketing. La verdad es que el marketing me interesa bien poco. Se titula de esta forma porque en el trastorno bipolar puede ser tan importante lo que no conviene hacer que aquello que todos sabemos es muy saludable. A nadie nos gusta que nos digan lo que tenemos o no tenemos que hacer. El libro no es un atrevimiento sino una propuesta.

Como ya sabes, si llevas tiempo leyéndome, fundé hace ya casi dos años una asociación llamada Esperanza Bipolar que desarrolla sus actividades en Bilbao. A ella voy a dedicar una parte importante de mi vida. Una gran parte también de lo que has leído en este blog sobre el trastorno bipolar corresponde a una dedicación bastante intensa durante mis últimos cinco años. Henry Ford decía que pensar es el trabajo más importante. Yo he pensado mucho para escribir los comentarios que he dejado aquí y que espero te resulten útiles para alcanzar el bienestar. Tan útiles como lo han sido para mi para recuperar la salud, mantener la estabilidad emocional y ser feliz. Mi único propósito al escribir este libro o en este blog, de hecho, es intentar que te sirvan de ayuda.

Todos los derechos y beneficios de la venta del libro irán a la asociación que presido y me gustaría contar con tu donativo para imprimir los primeros ejemplares. Todos los donativos se dedicarán exclusivamente a la impresión del libro. Basta con acercarte a una sucursal del BBVA y hacerme el regalo. Soy una persona que no me gusta pedir pero el motivo lo merece. Si no puedes hacer ninguna aportación, no te preocupes, yo correré con los gastos iniciales que no queden cubiertos por los donativos. Espero y deseo que puedas adquirir el libro este mismo año. Cien personas como tú, donando 30 euros, serán suficientes.

Nº cuenta Asociación Esperanza Bipolar: BBVA 0182-0450-14-0201626697

La ilustración pertenece al libro y al autor: Jorge Ibañez Mestre. Un buen amigo y una gran persona.