viernes, 22 de marzo de 2013

el trastorno bipolar y la renuncia




Mirando hacia atrás me doy cuenta que no he tenido que renunciar a tantas cosas en mi vida a causa del trastorno bipolar. Aunque dejé mi profesión hace tiempo, no lo hice en el momento en que más sufría o los síntomas interrumpían mi vida, trabajo incluido. Muchas de las razones por las que sufrí de insatisfacción tenían que ver con él y mi incapacidad para adaptarme a un trabajo demasiado rutinario para mi. El problema no era tan sencillo de resolver porque no veía una alternativa clara. Teniendo en cuenta que la mayoría de las posibilidades para un ingeniero incluían una rutina laboral no muy diferente a la que tuve durante más de una década, el cambio tenía que ser bastante radical.

Renunciar no es tan fácil porque hay que vencer muchos miedos. El miedo al vacío de no saber qué hacer con tu vida puede ser el peor. El miedo a volver a equivocarme o a fracasar en la elección no me afectó a pesar de que no era la primera vez que intentaba buscar una salida sin éxito. De lo que más me alegro es de no haber dejado de intentarlo porque me hubiera perdido lo que he vivido en los últimos años. Sea cual sea tu situación no dejarse vencer es una de las claves. Si no tienes lo que necesitas, la búsqueda te permitirá llegar hasta alcanzarlo. Si lo que necesitas y no tienes está dentro de ti, no te queda otro remedio que cambiar hasta atesorarlo. Lo que más me sorprende precisamente son los cambios tan llamativos que me han transformado de la cabeza a los pies. Algunos, como consecuencia de la mayor desgracia de mi vida. Otros, nunca hubieran sido posibles si no hubiera cambiado de entorno. De no haber comenzado a desarrollar todas las actividades en torno al trastorno bipolar que ocupan gran parte de mi vida seguiría siendo el hombre que siempre fui. Bastante introvertido, con un entorno social reducido, demasiado reflexivo, y con tendencia a la inacción durante años.

Mi conclusión es que si no te conoces lo suficientemente bien o estás en el lugar equivocado, no resulta tan sencillo reconocer a lo que tienes que renunciar para empezar a respirar otra vez. Sin la ayuda de mi psicóloga nunca hubiera logrado descubrir la primera parte. No es tan raro tener un concepto equivocado de uno mismo, incluso las personas que no sufren muchas veces se ven muy diferentes a como les ven los demás. Tampoco es tan raro estar en el entorno equivocado o con la compañía inadecuada durante demasiado tiempo sin reaccionar. No se puede elegir y decir sí, antes de renunciar y decir no. Decir no, no es tan fácil. Elegir a qué decir sí y acertar tampoco lo es. Creo que haber logrado ambas cosas al mismo tiempo constituye uno de los motivos más importantes por el cuál  me encuentro tan bien después de haberme sentido tan mal. Aunque reconozco que no deja de ser más que uno de otros muchos motivos que iré dejando en próximos comentarios.

viernes, 15 de marzo de 2013

el trastorno bipolar y los demás





El trastorno bipolar no afecta a todos por igual. Cuantas más personas conozco, más diferencias encuentro en la forma en que afrontan, rechazan o aceptan la enfermedad. Una de las cosas que más me llama la atención últimamente es darme cuenta de que muchos al ver que alguien se encuentra mejor que ellos mismos, empiezan a creer que encontrarse bien es posible. Y después de un tiempo, son ellos quienes se empiezan a encontrar mejor. En realidad, voy aprendiendo sobre la marcha cómo ayudar a través de la asociación a quienes se acercan a ella y cada día veo algo nuevo que me llama la atención. Me gusta aprender de los detalles porque dicen mucho de la realidad que viven muchos de ellos. Hay algunos que me sorprenden cómo han aprovechado el impulso de los demás para arrancar y creo que es difícil que vuelvan a la situación en la que se encontraban el primer día que cruzaron la puerta del centro cívico de Bilbao.

La gran ventaja de los grupos es doble. Uno deja de sentirse tan diferente cuando comparte sin complejos con los demás sus experiencias, algo que seguramente ninguno de nosotros habíamos hecho antes de conocer a otros con el mismo problema. Las enfermedades mentales pueden hacer sufrir mucho y no suelen ser comprendidas por los demás como cualquier otro problema de salud. Si uno no se encuentra bien del todo, las relaciones con los demás son todavía más difíciles porque lo normal es aislarse para no contagiar a los demás. No sé si todos lo hacen, pero yo siempre trataba de aparentar que no pasaba nada cuando la realidad es que pasé muchos años en los que me costaba sonreir. Ahora lo hago todos los días porque he logrado encontrar lo que tanto tiempo eché en falta: la ilusión.

Hablar de los demás es hablar de relaciones. Estar diagnosticado puede afectar nuestras relaciones con todo el mundo porque si los demás te ven como diferente, nada es igual. Afortunadamente, nunca todos reaccionan de la misma forma. A mi personalmente me importa bien poco cómo me vean los demás, incluso no evito ni oculto nada porque es mi manera de normalizar lo que los demás pueden percibir cómo diferente. En realidad no lo hago por mi, sino por ellos. Tampoco tiene ningún mérito que lo haga porque siento que para mi ya no significa nada especial el trastorno bipolar. Hace tiempo no podría haberme mostrado como lo hago ahora porque no me sentía como los demás, y eso siempre te obliga a discriminarte tú mismo. Así todo, siempre habrá personas que me discriminen aunque apenas me conozcan. A veces, los propios miembros de tu familia pueden tratarte de una forma diferente por el hecho de tener un diagnóstico. En realidad, entiendo perfectamente que sea así porque no es el diagnóstico lo que nos diferencia, sino las experiencias que hemos vivido y los demás han vivido con nosotros. Ni todas ellas comprensibles ni todas ellas vistas por los demás como experiencias límite, experiencias que pueden haber tenido uno, o muchos desencadenantes. Además de la vulnerabilidad, sin la cuál no las hubiéramos vivido con tanta intensidad.

Espero que cada día encuentres algo nuevo en este blog. Aunque sólo sea un punto de vista muy personal quiero que sepas que siempre pienso en ti cuando me siento a escribir. Ojalá tu situación respecto al tratorno bipolar se parezca cada vez más a la mía. :)

sábado, 9 de marzo de 2013

el trastorno bipolar y la flexibilidad




Aunque la flexibilidad ya estaba en la lista de comentarios pendientes, unas palabras que escuché el otro día en la asociación me han invitado a escribir hoy sobre una cualidad importante para quien padece trastorno bipolar. Como siempre, contaré mi experiencia en torno a esta cuestión que siempre nos facilita la vida y las relaciones.

El bambú joven crece hasta una gran altura y resulta ser un material más flexible de lo que aparenta. Siempre se ha tomado como un buen ejemplo para representar la flexibilidad y si prefieres pensar en algo más autóctono piensa en un simple junco. Podemos ser sensibles a los cambios de entorno, a determinados entornos o personas, o a determinadas actitudes. En cualquiera de los casos, aprender a ser cada día más flexible te permitirá adaptarte cada día mejor a cualquier situación que te enfrentes.

Hace mucho tiempo, aunque yo mismo podría haber llegado a pensar que era una persona muy flexible muy posiblemente era todo lo contrario. La flexibilidad tiene mucho que ver con tu capacidad para adaptarte, sortear, o afrontar los distintos obstáculos o retos a los que la vida te va a conducir antes o después. El trastorno bipolar posiblemente sea el mayor reto al que te tengas que enfrentar en esta vida, visto lo visto. Cuando tuve la fortuna de empezar a aprender cómo lidiar con él, una experiencia límite -en mayúsculas- me enseñó mucho más que cualquier lección aprendida hasta entonces. Sin embargo, las mayores lecciones relativas al trastorno bipolar las he aprendido tiempo después: leyendo, pensando y compartiendo. Dentro de tus posibilidades, te recomiendo que utilices todos los recursos que estén a tu disposición. El tiempo que dediques a aprender siempre merecerá la pena. Para compartir necesitarás acudir a una asociación o a un grupo, donde te descubrirás a través de las experiencias de los demás.

Si ahora disfruto de la vida de una forma especial, uno de los muchos motivos es simplemente que he ganado en flexibilidad. Necesito un verdadero temporal para perder los estribos. Así todo y como cualquiera, tengo mis propios límites. La paciencia y la tolerancia nunca son infinitas. Cuando alguien o algo excede mis límites, reacciono como todo el mundo. Cuando reacciono trato de hacerlo con cierta medida y de una forma que no haga daño al prójimo. Aunque me considero una persona con carácter necesito acumular "bastante" para acabar mostrándolo. Reconozco ser flexible pero no soy una goma. Existen tantas formas diferentes para ganar en flexibilidad que siento no disponer aquí de espacio para empezar. Muchas ya las conocerás, aunque lo más difícil siempre es poner en práctica lo que uno ya conoce. En ese momento se produce la verdadera transformación del conocimiento al saber. He aprendido a ser más flexible y actuar de una forma más flexible con el martillo del hábito. En realidad, no creo que haya otra manera. Sea cual sea tu situación, si tienes la sensación de que no necesitas mucho para quebrarte, es muy posible que tengas que revisar algunas cosas en ti. Todo se puede trabajar. No hay nada que no se pueda mejorar :)


martes, 5 de marzo de 2013

taller "aprender haciendo" en Bilbao



Este mes comenzamos una nueva actividad en la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao. Durante ocho meses nos reuniremos en el centro de innovación social Eutokia para seguir aprendiendo de una forma diferente. Dos horas al mes en las que uno mismo decidirá, acompañado por los demás, qué es lo que quiere aprender y cómo lo va a aprender. Un proceso sencillo en el que elegirá dónde quiere llegar y cómo va a llegar, para después pensar en qué puede hacer para llegar allí donde quiere llegar. Una forma de aprendizaje autodirigida y compartida, donde los demás tendrán la oportunidad de contribuir a los logros de uno mismo.

Aunque la mayoría ya nos conocemos desde hace algún tiempo, el taller está todavía abierto porque hay espacio disponible para integrar a un grupo máximo de quince personas. Te sentirás cómodo aunque nunca hayas venido antes a la asociación, y si quieres conocernos antes, todavía puedes hacerlo pasado mañana en la reunión del centro cívico de Deusto.

He diseñado esta actividad pensando en cualquier persona diagnosticada con trastorno bipolar, como todas las iniciativas relacionadas en las que participo con el nombre Esperanza Bipolar. Antes y durante cuatro años desde AVASPABI, la asociación vasca de pacientes bipolares, donde aprendí a entender y comprender más de cerca la realidad de las personas. Ahora con un enfoque social desde la asociación Esperanza Bipolar. Aunque me hubiera gustado tener tres hijos, por circunstancias, sólo pude tener dos. Quizás éste sea el tercero que hace bien poco acaba de cumplir un año y me hace disfrutar tanto como Raquel y Roberto. Aunque ya han cumplido catorce y once años siguen creciendo. EB también sigue haciéndolo de una forma natural y sin prisa, al ritmo que marca la vida.

Siento no haber podido publicar la semana pasada el comentario pensado para ti, que me lees habitualmente. He tenido una semana más ocupada de lo habitual y espero no fallar esta semana :)