viernes, 28 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y las prioridades




En esta vida es tan importante priorizar como aprender a decir que no. Especialmente si padeces los síntomas del trastorno bipolar porque, de no hacerlo, uno corre el riesgo de subir y bajar sin llegar nunca a encontrar la estabilidad, para finalmente acabar allí donde más duele y de donde más cuesta salir: la depresión.

Priorizar, especialmente en los primeros años hasta que uno retoma su vida, puede marcar un antes y un después si tienes claro que tu primera prioridad es la que todos sabemos y muchas veces olvidamos, la salud. Yo ya no lo olvido ni lo olvidaré nunca porque hay circunstancias que pueden empujarnos a tomar determinadas decisiones o afrontar algunos cambios, que pueden afectar seriamente a nuestra salud. Estímulos a los que parece que no podemos negarnos -cuando en realidad sí podemos y se puede aprende a hacerlo- que pueden tirar de ti para invitarte a abrir una puerta con salida a un precipicio. No es necesario estar excesivamente preocupado sino bien atento a no repetir errores o caer en el piloto automático que más de una vez ha podido llevarte allí de donde es imposible regresar sin pasar antes por una casilla de salida demasiado dolorosa como para que merezca la pena.
Afortunadamente, ahora apenas pienso en mi salud porque disfruto de ella a pesar del dolor que padezco y otros pequeños problemas llevaderos -secuelas de un trágico accidente- y todos mis propósitos van llegando, una verdadera novedad para una persona que tuvo que romperse la cabeza demasiado a menudo para llevar una vida como la de cualquier otra persona, con las dificultades y obstáculos que todos tenemos que afrontar. Afirmar que ha bastado con arrancarme una espina para dejar de sufrir el dolor emocional sería simplificar demasiado las cosas, pero sin haberlo hecho nada de lo que he vivido últimamente hubiera sido posible. Cuando me arranqué la espina lo hice priorizando mi salud, y fue uno de mis mayores aciertos hasta el día en que lo hice. Si intuyes que hay algo que te provoca dolor porque no sabes cómo manejarlo y puedes prescindir de ello, no lo pienses dos veces. Al hacerlo, tu vida cambiará a mejor con toda seguridad. A partir de ese momento el panorama cambia tanto que no merece la pena ni que te lo imagines, porque será más idílico de lo que alcances a imaginar. Han pasado ya siete años desde que hice lo propio y te puedo asegurar que ni en el mejor de los sueños estaría viviendo lo que estoy viviendo.Una vez que hayas priorizado tu salud, no olvidar seguir estableciendo prioridades en todas las facetas de tu vida es tan saludable como lo es para cualquiera que no haya sufrido nunca el trastorno bipolar. Constituye un aprendizaje que no termina nunca, y del que disfruto siempre que me enfrento a él.

Si has tenido la fortuna de no haber perdido a un ser querido recientemente, espero que estés disfrutando de estos días. Si por éste u otro motivo cualquiera lo único que deseas es que pasen estas fechas cuanto antes, piensa en hacer disfrutar a quien te rodea. Es un truco que no suele fallar :)

jueves, 13 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y el entorno





Para continuar el comentario anterior en el que hablaba de la importancia del entorno para el bienestar emocional, voy a dedicar éste para explicar cómo puede llegar a influir en la vida de una persona.

Ni todos contamos con los mismos recursos emocionales, ni todos nos desenvolvemos con la misma soltura en los mismos ambientes. Las relaciones de familia, el trabajo o las relaciones de pareja pueden tener lugar en distintos entornos y de nuestra adaptabilidad a ellos puede depender nuestra salud. Hay personas que viven en el trabajo y pasan el tiempo justo en familia, otras que viven para la familia y su ocupación se centra en ella, otras que prefieren las relaciones de pareja sin compartir espacio y muchas otras variantes que se te pueden ocurrir. Si todos somos en cierta manera diferentes y nos sentimos más cómodos en determinados ambientes es porque no todos tenemos las mismas las mismas habilidades emocionales, las mismas necesidades, los mismos gustos o las mismas prioridades. Todos los síntomas del trastorno bipolar que sufrí estuvieron relacionados con el entorno laboral, y decidí abandonar el mundo de la empresa de forma consciente. No se trató de una decisión motivada por el miedo sino por el cansancio.

Mi vida es bastante diferente a la de la mayoría de las personas que conozco principalmente en el entorno en el que me muevo. La mejora de mi salud, entre otras muchas cosas, se debe a este nuevo entorno que nada tiene que ver con el entorno que enmarca la rutina laboral de una empresa. Una de mis mayores carencias durante mucho tiempo estaba relacionada con la dificultad para adaptarme a un espacio cerrado de cuatro paredes. Lo que para muchos no es problema, para mi era un problema bastante grave. Ahora que dispongo de una rutina que me permite el aire libre todos los días, me siento muy bien. Lógicamente no es el único motivo por el que me siento bien, pero estoy seguro de que es uno muy importante.

Cuando una persona sufre hasta el extremo, siempre oculta una dificultad personal extrema. Encontrar alternativas que te permitan adaptarte a una nueva vida, un nuevo entorno o una nueva rutina puede ser vital para que te reencuentres con la salud. Conozco muchas profesiones en las que una persona no está sentado frente a una mesa, un ordenador y un teléfono. A cualquiera de ellas me hubiera adaptado mejor que a la profesión que ejercí durante más de diez años.

Sea cual sea tu situación, si intuyes que en el entorno está uno de tus principales problemas provocándote estrés, sólo hay dos alternativas: cambiar de entorno, o dotarte de recursos para sobrellevarlo de la mejor manera posible. A mi me resultó imposible, y ahora me siento muy afortunado de que así fuera. Mi vida no sería la que es si me hubiera adaptado al mundo de la empresa. Me hubiera perdido todo lo que he vivido desde hace cinco años y lo que me queda por vivir, una experiencia que me ha enriquecido tanto que no la cambiaría por nada del mundo.

Si dejas tu comentario enriquecerás este blog, y también mi vida :)




jueves, 6 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y la actitud




Desde hace tiempo, la actitud parece ser el remedio para casi todos los males. Durante mucho tiempo, pensé que mi problema principal era un problema de actitud relacionado con mi profesión. Con la perspectiva del tiempo, he aprendido que la actitud no estaba en una posible lista sobre mis dificultades relacionadas con mi trabajo hasta que dejó de serlo. La actitud, tan importante en la vida para sobrellevar la cara menos amable de la vida, quizás esté demasiado sobrevalorada.
La actitud positiva, por si misma, no siempre mejora las cosas. Es demasiado habitual escuchar a alguien decir respecto a quien sufre que tiene "un problema de actitud". Si tuviera que hacer referencia al sufrimiento emocional utilizando una única palabra, se me ocurren muchas que nada tienen que ver con la actitud.

La mayoría de los problemas personales están relacionados con la ignorancia, no en el sentido peyorativo de la palabra, sino en el sentido más amplio del "no saber". Te encuentras mal, y no sabes cómo salir de la situación en la que te encuentras, entre otras muchas cosas, porque puede que no sepas, o ni siquiera intuyas, porqué te encuentras mal. Los problemas siempre llaman a la puerta de las dificultades y las dificultades, si son circunstancialmente insalvables, los dejan pasar. Si cierras los ojos ahora mismo y piensas en tu mayor problema, es posible que esté muy relacionado con una dificultad. Puedes contar con la actitud necesaria para abordar el problema, pero si no sabes cómo sortear la dificultad, te servirá sólo para no derrumbarte y seguir intentándolo, que no es poco.

La actitud que recomiendo, en general, es una actitud relajada ante cualquier problema. Como muchas de las propuestas que aquí he ido dejando en este blog, muy fácil de decir y no tan fácil de poner en práctica. Una forma de mantener esta actitud consiste en reducir la importancia. Hace un mes, envié mi primer libro a una editorial importante de este país y he recibido mi primer rechazo editorial. La decepción duró menos de cinco minutos porque, en realidad, tampoco me parecía tan importante que una gran editorial publicara mi primer libro. Simplemente, me hubiera hecho ilusión que así fuera. Ahora enviaré el libro a cinco editoriales al mismo tiempo. Los hábitos me parecen más importantes que la actitud, porque son los únicos que permiten mantener la actitud adecuada.

He comenzado mi segundo libro y lo importante, para mi, es concluirlo en el próximo año. Los malos hábitos y los buenos hábitos constituyen una de las maneras más directas que he encontrado para tratar de mostrar cómo he logrado mantener mi bienestar en los últimos años. Para tener una buena salud no hace falta tener la actitud adecuada, basta con tener buenos hábitos. Los veintiún hábitos que intuyo como muy perjudiciales para quien está diagnosticado con trastorno bipolar nada tienen que ver con los hábitos saludables universales o aquellos propios de la psicoeducación. Constituyen hábitos invisibles porque reflejan nuestra forma de pensar, de ver el mundo, de vernos a nosotros mismos, o de interpretar nuestra realidad. Si dejas aquí tu comentario con alguna de tus dificultades todos aprenderemos un nuevo hábito que tenemos que forjar. O quizás la actitud que debemos mejorar antes los problemas :)