viernes, 26 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y la aceptación




Aceptar la realidad siempre cuesta, especialmente cuando la realidad es difícil o dolorosa. La mayoría de los profesionales de la salud hablan de la importancia de aceptar la enfermedad como primer paso necesario para empezar a construir. Desgraciadamente, el trastorno bipolar puede convertirse en un problema de salud cada vez más limitante si uno no es consciente de la propia gravedad y del deterioro que puede llegar a suponer si uno no es bien tratado por su médico. Y digo bien tratado porque no basta con ser atendido por un médico como quien padece una úlcera de estómago. Las enfermedades mentales hacen sufrir de tal forma que los detalles marcan la diferencia entre un buen médico y un médico mediocre. He conocido a ambos y mi salud únicamente refleja la importancia de ser tratado por un buen equipo médico; profesional y eficiente.

Cuando uno toca fondo no queda otro remedio que aceptar que uno tiene un problema de salud importante. Personalmente encontré en una forma de sana rebeldía hacia el mismo problema de salud uno de los recursos necesarios para dejar atrás el sufrimiento. Creí en lo posible para poder hacerlo posible. Tomé decisiones cruciales en mi vida que me permitieron recuperar poco a poco el bienestar hasta poder consolidarlo en el tiempo y disfrutar de él con serenidad. Lo que hoy me parece sencillo quizás no lo sea tanto; de hecho creo haber empleado todos los recursos a mi alcance para lograr superar un gran reto: el reto del bienestar emocional. Aunque he sufrido circunstancias vitales más trágicas que adversas, me he dado cuenta de que uno no sabe lo que puede llegar a lograr hasta que lo logra. He contado con la ayuda y el amor de muchos, he puesto toda mi inteligencia al servicio de mi salud, y he llegado a un punto en que ya sólo me importa vivir para compartir lo aprendido y disfrutar de la vida mientras la vida me lo permita.

Aceptar que el trastorno bipolar es un grave problema de salud que puede malograr una vida es fundamental para empezar a pisar terreno seguro. Confiar en tus propias posibilidades resulta tan fundamental como la aceptación. Si no lo crees, no lo verás nunca. Haber sufrido hasta el límite conduce a la desorientación, y muchas veces al abandono. Levantarte una y otra vez hasta dejar atrás tu propia historia es la única forma de poder sentir algún día que algo positivo se escondía tras el sufrimiento emocional. Cuando uno sobrevive a él, puede disfrutar de la vida de una forma muy especial. Con la misma sensación del que lo ha perdido todo y, asombrosamente, ya no le falta nada. Importante, se entiende :)


viernes, 19 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y la ilusión




Esta semana, ha concluido el taller sobre la ilusión en la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao. Pablo Cueva nos ha regalado su tiempo y su ilusión con pequeñas actividades y juegos que nos han invitado a pensar en nuestras propias ilusiones. Para mi sorpresa, todos teníamos muchas ilusiones por vivir, y lo que es más importante, ilusión por tratar de alcanzarlas.

Vivir sin ilusión constituye una forma de vida para muchos que desearían encontrar algo que diera un poco de color y sabor a su existencia. Vivir con ilusión es un reto accesible a través de la búsqueda, la observación y la acción. Aunque se puede disfrutar de la vida sin grandes ilusiones, como la inmensa mayoría viven, buscar esa chispa cambia la vida de forma radical. La única ilusión que reporta un bienestar duradero es el disfrute con la actividad diaria. Si tu día a día no te permite disfrutar, se requiere de un esfuerzo para levantarse de la cama nada saludable. Lo sé muy bien porque fui víctima de esa sensación durante casi una década y supone un desgaste que puede acabar en depresión. La palabra disfrutar simplemente refleja la sensación que una actividad agradable deja en tu cuerpo, la misma sensación que puede reportar el ejercicio físico, una actividad intelectualmente estimulante, un hobbie, el sexo, o una conversación que te entretiene, enriquece o hace reir. Las personas felices no son aquellas que han logrado lo que perseguían o ansiaban, sino aquellas capaces de disfrutar un poco todos los días.

Encontrar cosas que te ilusionen es la mejor inversión que puedes hacer en tu vida. Si todavía tienes hueco en la mochila de las ilusiones, no hay otra forma de llenarla que saliendo a su búsqueda como quien sale a coger setas. No son tan fáciles de localizar, porque pueden estar en ninguna parte y en todas a la vez. Una ilusión puede esconderse donde menos te lo esperas. Una vocación dormida, una afición por descubrir, una habilidad por desarrollar, o una persona que se cruza en tu vida pueden cambiarte la vida. Algo que nunca habías probado antes, una nueva experiencia que te despierta los sentidos o un actividad lúdica como un simple juego. Todo vale y todo suma. Cuanto mayor sea el número de pequeñas ilusiones que inunden tu día mayor será tu bienestar. Aunque creas, o hayas creído alguna vez, que no hay nada que te ilusione, simplemente no lo has encontrado. Sigue buscando, observa a tu alrededor y experimenta las sensaciones en tu propio cuerpo porque el cuerpo está lo suficientemente evolucionado para disfrutar, y no sólo para sufrir.

Ya ha llegado la lluvia para quedarse :)

jueves, 11 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y el equilibrio





Al principio, mantener el equilibrio cuando estás diagnosticado con trastorno bipolar no resulta fácil. Muchos, cuando ya lo han logrado, sienten que cualquier día todo puede volver a cambiar de repente y sin previo aviso. Me sorprende también ser testigo de comentarios en los que pocos se plantean que el bienestar puede ser la consecuencia de una vida equilibrada y atribuyen, para bien y para mal, cualquier cambio a la vulnerabilidad. Cuando uno llega a la conclusión de que "las cosas son así", "las cosas acaban siendo así".

LLevar una vida equilibrada no siempre es suficiente porque la vida requiere de muchos otros ingredientes. Pequeños retos que te hagan sentir pequeños avances o disfrutar de la vida sin motivo y sin porqué no son excluyentes. Cuanto mayor sea el número de recursos con los que cuentes para las situaciones de cansancio, que siempre aparecen, más fácil lograrás sortearlas. Lo mismo aplica para aquellos días en que uno parece perder la confianza o ha bajado un escalón sin saber porqué. Hoy me siento un poco cansado, pero sé que pasará. El dolor actúa como freno y supone siempre mayor desgaste.

Una vida equilibrada es aquella vida en la que si algo te falta -a todos nos falta algo- te importa bien poco. Lo que atesoras, te mueve o ilusiona resulta siempre un motor que nunca se para. Encontrarlo marca una diferencia vital que supone siempre un antes y un después. Sé muy bien que el problema de muchos bipolares tiene mucho que ver con las expectativas de cualquier deseo. Una ilusión vital, sin ninguna expectativa detrás, constituye el ingrediente principal de una vida equilibrada. La ilusión sin expectativas es posible. LLevo más de cuatro años subido a este carro y resulta la vacuna para muchos de los males que me aquejaban.

Ser capaz de distinguir aquello que te revitaliza de aquello que te desgasta nos plantea elecciones en la vida que, a veces, no nos atrevemos a mirar de frente. Una vez tomadas, no se te ocurriría dar la vuelta ni mirar atrás. Yo suelo hacerlo para reafirmar la pobreza de mi vida cuando no sabía ni quién era ni lo que podía convertir mi vida en una fiesta. Si no te lo has planteado nunca, te invito a que te preguntes si puedes hacer algo por ir cambiando poco a poco tu vida en la dirección que te gustaría. Pocos no saben lo que quieren, muchos no saben cómo conseguirlo. Comenzar por el principio, sin miedo y viviendo el día que muestra tu reloj, te permite reducir tus preocupaciones a la mitad, no anticipar desgracias y afrontar el futuro con tranquilidad. Dime algo, aunque sea para llevarme la contraria :)

jueves, 4 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y el esfuerzo




Vivimos en una sociedad que promueve el esfuerzo como valor principal y no voy a negar su valor. Lo único que quiero reflejar en este comentario representa mi visión y mi experiencia respecto a esta palabra que inspira, siempre que la leo, freno y resistencia. Bajo mi punto de vista, el esfuerzo está sobrevalorado con la gran contrapartida del desgaste que provoca esforzarse sin ver resultado alguno. No conozco una prueba mayor de que has elegido el camino equivocado; una lástima que no me hubiera dado cuenta antes porque me habría ahorrado gran parte del sufrimiento.

En la otra cara de la moneda del esfuerzo brilla el oro. Sin haberme esforzado, incluso en aquellos días en que los logros eran pequeños pasos de enano, no hubiera conseguido aprender que todo lleva su tiempo y que a unos nos puede costar más que a otros. La realidad refleja otra conclusión vital para compartir contigo: el carácter sólo se forja allí donde puedas desplegar tus cualidades y habilidades. Si llevas demasiado tiempo esforzándote en un entorno donde sopla el viento en contra, prueba a cambiar de entorno. El viento es la fuerza que te frena y te impide avanzar. No es fácil encontrar una actividad que requiera de tu energía porque hay que tener fuerza hasta para untar una rebanada de mantequilla. Mucho más sencillo resulta encontrar muchas actividades que, de alguna manera, te superan. Los problemas no se resuelven tanto con esfuerzo como con tiempo por delante. Donde está el límite de tiempo para llegar a la conclusión de que el esfuerzo ya no merece la pena, sólo lo puedes valorar tú.

Todo lo escrito hasta ahora no es sólo aplicable al terreno profesional o a tu ocupación sea cual sea. Lo mismo aplica a otras muchas situaciones de la vida donde uno siente que no puede dar más de sí. Seguro que conoces más de una; conflictos en las relaciones con otros, problemas de pareja,  o el clásico "yosolocontraelmundo". Saber donde parar y darse la vuelta o cuando decirte "hasta aquí hemos llegado" es una asignatura que no se enseña en los colegios. Suponiendo que no hayas recibido una educación que te haya replegado a la aceptación del sufrimiento y el "totalesloquememerezco".

El mejor ejemplo de lo que es el esfuerzo lo tengo en mis hijos. Mi hija, con una responsabilidad casi adulta y capaz de concentrarse, roza lo que un profesor puede considerar como el alumno ideal. De hecho, lo es. Mi hijo, todo lo contrario, resulta agotador porque él nunca se agota. ¿Quién se esfuerza más en el colegio? Muchos profesores no coincidirían comigo. Sin embargo, yo creo que mi hijo se esfuerza más aunque se dedica menos. Basta con ver lo que le cuesta estar sin hacer el pino, leer, saltar, ver la televisión, estudiar, cantar, hablar... Energía en estado puro :)