jueves, 27 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y el hoy




Ayer mi hija Raquel nos sacó una fotografía para celebrar un cumpleaños diferente. El dos, visto del revés, representa los dos últimos años de mi vida que nada tienen que ver con aquellos en que los síntomas me hicieron sufrir hasta el extremo. Lo realmente importante es que tampoco se parecen en nada a otros años en que todavía los síntomas no habían aparecido pero mi vida era de un gris humo difícil de sobrellevar.

Explicar el porqué y cómo he logrado llegar a este día de hoy no cabrá nunca en este espacio tan reducido pero, si tienes paciencia, trataré de explicar durante el próximo año algunas de las respuestas clave a preguntas que no he podido dejar de hacerme hasta hace no mucho tiempo. Ahora llegó el momento de parar y aprender de los demás porque exprimí mi experiencia hasta la última gota, únicamente para aprender de ella y compartirla contigo.

El hoy es realmente lo único que importa. Nada nuevo, receta de libro de autoayuda repetida hasta casi hartar. Si te dijera que aplicando a tu vida esta regla tan sencilla tu vida puede cambiar radicalmente, no te engañaría. Si te dijera que es uno de los remedios naturales para muchos de los males de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, tampoco faltaría a la verdad. El porqué es lo de menos y excesivamente científico para este blog, basta con que lo creas y lo pongas en práctica desde hoy mismo.

Mañana mismo, mi vida, como la tuya, podría sufrir un vuelco por mil y un motivos que nada tienen que ver con el trastorno bipolar. Me importa bien poco saberlo porque hace ya seis años sufrí uno de los mayores dolores cuando un trágico accidente se llevó la vida de mi mujer y estuvo a punto de hacer lo propio con la de mis dos hijos y la mía propia. Basta como resumen una simple frase: las mayores desgracias de la vida nunca avisan. Quizás ya lo hayas vivido en tu propia carne y no te estoy mostrando nada nuevo, si no es el caso, simplemente te lo cuento para que te liberes del miedo porque es una armadura demasiado pesada y asfixiante para vivir con ella.

Hoy es el día que disfruto de la vida, de las sonrisas de mis hijos, del amor de mi mujer cuando me lo regala que no es siempre :) , de la sabiduría de mi madre, de las conversaciones de mis amigos, de los chipirones encebollados, del buen café y una mejor lectura, de las palabras que llenan este espacio y otros, de mis amigos de la asociación, de la orilla de la playa, del sol cuando asoma y la lluvia cuando sorprende, y de vosotros que me leéis o dejáis comentarios siempre positivos. Sois todos muy generosos conmigo y os lo agradezco. Siento el trastorno bipolar cada vez más lejos pero no pierdo la conciencia. Mi vida ha sido bipolar y espero mantener la perspectiva para seguir acompañando a quienes todavía no conocen esta otra cara menos frecuente, pero posible, del trastorno bipolar.

Dos años escribiendo para vosotros, dos años de algo más que bienestar :)

domingo, 23 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y la vulnerabilidad




El otro día en la asociación alguien habló sobre la disfunción cerebral que presentamos quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar. Evidentemente, los mecanismos que regulan el estado de ánimo cuando alguien sufre la depresión o la euforia no han sido capaces de mantener el equilibrio de nuestro cuerpo. Hablar de disfunción cerebral cada vez es más frecuente porque el origen siempre se centra en el cuerpo, dejando un poco de lado algo muy importante que todos saben pero muchos omiten. El entorno influye en nuestra biología y puede llegar a desequilibrar a cualquier persona que no padece ninguna enfermedad hasta que sufre los síntomas de cualquiera de ellas. La palabra vulnerabilidad está empezando a colarse en algunos discursos, pero hay que prestar mucha atención para llegar a distinguirla porque queda enterrada dentro de un discurso plagado de neurotransmisores, dopamina, serotonina y demás familia.

Hace ya bastante tiempo que no me planteo si estoy enfermo o no. Lo que no olvido ni olvidaré nunca es que soy una persona vulnerable. LLevo colaborando más de tres años en una asociación de pacientes y resulta más fácil no olvidarse del trastorno bipolar cuando te vuelcas en ayudar a quien todavía lucha por salir adelante. El trastorno bipolar está reconocido como una enfermedad crónica y altamente recurrente. Muchas veces me pregunto porqué, pero tampoco me extraña que así sea teniendo en cuenta que mayoritariamente los pacientes reciben exclusivamente atención médica. Quien no considera el trastorno bipolar un problema psicológico simplemente quiere hacer hincapié en la cronicidad de la enfermedad. La lástima es que la ciencia no podrá llegar a avances significativos fuera del mundo de la farmacología. Hoy en día, nadie se atreve a negar la relación entre mente y cuerpo ni lo borrosa que es su frontera. Todos sabemos que el trastorno bipolar es una enfermedad mental, y lo mental, si no es psicológico, ¿qué es?.
Evidentemente, cuando se presentan los síntomas, el desequilibrio electroquímico se produce en el cerebro y las redes neurales implicadas quedan, de alguna manera, marcadas. La vulnerabilidad procede de esta huella que la mayoría consideran indeleble, y no sólo duradera.

Toda esta explicación muy superficial y lejos de poder considerarse "ciencia", sólo es la introducción de una de las preguntas más importantes que puedes hacerte. ¿A qué soy vulnerable?
Yo me la respondí hace tiempo, y después de cinco años de mucha dedicación creo saber a qué somos vulnerables muchos de nosotros. Este fin de semana, encontré la confirmación científica a algo más que una intuición. Cinco años después, se cierra un círculo que me invita a descansar de la lectura por una temporada. Sin embargo, no dejaré de escribir :)

jueves, 13 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y la utilidad





Algunas personas diagnosticadas con trastorno bipolar se quejan por no sentirse útiles. No sólo no me extraña, les comprendo perfectamente porque hace diez años yo me sentía la persona más inútil del mundo. De todas formas, mirándolo con perspectiva, me da la sensación de que luchamos absurdamente por sentirnos como un martillo dentro de una gran caja de herramientas llamada mundo. Si no clavas clavos, aquí estás de sobra. Mi recomendación es que te olvides del concepto de utilidad para referirte a tu vida.


Albert Einstein decía lo siguiente: "Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil". Cuando lo leí me sentí inmediatamente identificado con la frase de mi tocayo, no porque me considere ningún genio, sino porque pasé años sintiéndome un inútil al desempeñar mi profesión como ingeniero. Abandonar mi profesión rozando la cuarentena -de edad- fue el primer paso fuera de la trinchera que había terminado cavando bajo mis pies de tanto ir y venir. Ahora estoy convencido de que, al menos, soy útil para aquellos que me importan, entre los que te puedes incluir desde hoy mismo. Si llevas tiempo leyendo este blog, seguro que te has dado cuenta de este detalle hace tiempo.
La sensación de inutilidad de una persona puede acabar por desembocar en una enfermedad conocida por muchos llamada depresión. Este no tiene porqué ser el principio de tu historia, de hecho, puede ser un capítulo en la parte central del libro de tu vida después de haber sufrido síntomas o crisis de menor o mayor intensidad. El trastorno bipolar, si no cuentas con un buen médico, puede acabar por convertirte en una persona con las capacidades cada vez más mermadas. Concentración, atención o memoria pueden verse reducidas no sólo por los síntomas, sino también por la ansiedad o el estrés permanentes. Algún día hablaré de cómo me enfrento a estos enemigos cuando asuman la cabeza y no les doy tiempo ni a enseñarme los ojos.

Muchas veces me pregunto en qué situación personal te encuentras, porque saber un poco más de ti me ayudaría a escribir pensando en lo que más podría ayudarte. Ya sabes que vivo en el norte, si algún día quieres conocerme y charlar tranquilamente, estoy disponible para ti casi cualquier fin de semana del año. No puedo desplazarme porque tengo familia a la que atender, pero me ofrezco como guía para enseñarte la belleza de la costa cantábrica :)

jueves, 6 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y los expertos





Los expertos en trastorno bipolar son bien conocidos y tienen la relevancia suficiente para poder aprender de ellos. Con toda seguridad, algunos habrán sido los protagonistas en la investigación científica y en el descubrimiento de nuevos fármacos. A día de hoy, su mayor avance fuera de este campo se conoce como psicoeducación; un programa de gran ayuda para quien lo recibe y pone en práctica sus recomendaciones. En el año 2012, me parece que realmente el enfoque no es muy innovador porque son conclusiones que se pueden extraer simplemente compartiendo un café tres personas que han padecido los síntomas y reflexionan sobre ellos. Al paso que va la burra, parece que no llegaremos al destino nunca.

Lo que más me sorprende es, escuchar en palabras de algunos de estos expertos, mensajes en algunos casos perjudiciales, y en otros muchos, equívocos. "Si estás diagnosticado con trastorno bipolar puedes ser lo que quieras llegar a ser", establece uno de ellos con mucha convicción. Desde el punto de vista del marketing, un mensaje tan positivo y optimista como el de cualquier anuncio de cerveza. La realidad suele ser muy distinta: no todo el mundo salta sonriente en la orilla de una playa con una botella verde en la mano.

Conozco muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar y son las menos quienes realmente pueden llevar una vida como los demás. Algunos trabajan y sufren a la vez. Otros hace demasiado tiempo que no sonrien. En una sociedad productiva como la occidental, quien no trabaja no tiene valor aparente. La profesión genera una identidad muy parcial y muchas veces oculta la identidad real de quien se valora única y exclusivamente por lo que hace. No todo el mundo puede llegar a ser lo que quiere llegar a ser. Da igual si eres diabético, bipolar o coleccionas álbumes de vinilo. El sueño americano inundó hace mucho tiempo el mundo desarrollado en forma de mensaje, y aunque promueve el optimismo y estimula la actitud, también presenta efectos secundarios. Me encantan los sueños y vivo de ellos, pero la versión americana está demasiado alejada de la realidad para mi gusto.

Quien sufre o padece los síntomas está desorientado y muchos de ellos tienen una discapacidad intelectual importante. Yo mismo cumplí los dos requisitos al mismo tiempo durante años. No se trata de preocuparse tanto por ser quien quieres llegar a ser, simplemente sé tú mismo. Entre otras cosas porque no podrás ser diferente por mucho que lo intentes.

El día que una persona diagnosticada con trastorno bipolar explique en ciento ochenta páginas cómo llegar a ser quien quieres llegar a ser, voy corriendo a la libreria. Después de leer su libro cambiaré de opinión y trataré de aprender lo que todavía me falta. Me encantaría que dejaras un comentario con tus pequeños o grandes trucos para avanzar. Me ayudarás a mi, y nos ayudarás a todos :)