viernes, 31 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la salida




La opinión mayoritaria de la psiquiatría respecto al trastorno bipolar parece ser inamovible y todos sabemos lo difícil que es cambiar de opinión. Si se trata de una enfermedad que tiene cura o no, es una cuestión tan borrosa que no merece la pena discutir. Como todas las publicaciones que escribo, voy a buscar el sentido práctico para abordar esta cuestión desde otro punto de vista, siempre no profesional.

Imagina que vives en una situación cada día más difícil que empieza a parecerte insoportable, a veces insufrible, irreversible, o al menos, difícil de resolver. Puede que te identifiques con esta situación en el momento actual, pero lo más normal, es que recuerdes esta situación vivida hace dos, cinco o diez años. Tomar una decisión de cambio, sea cual sea, no suele resultar fácil. Lo importante es que sepas encontrar una salida a la situación que te ahoga. Algo más importante todavía, aunque hayas salido de dicha situación hace mucho o no tanto tiempo, consiste en no olvidar que el trastorno bipolar está ahí. El significado de esta frase lo puedes encontrar en otros comentarios de este blog personal. Tuve una dilatada carrera como enfermo y el diagnóstico, que siempre es una justificación incompleta. De hecho, me considero un enfermo asintomático, si es posible padecer la gripe sin fiebre.

Imagina que el trastorno bipolar es una casa. Cuando entraste en ella, y a pesar del placer de la euforia, seguramente llegaste a la conclusión de que habías entrado en la casa de los horrores. No parece haber salida, y el sistema de salud o sus profesionales, a veces, tampoco son de gran ayuda. Yo, al menos, lo viví así. Dentro de la casa hay muchas habitaciones, y no todas ellas dan miedo. En cualquier caso, aunque ya no sufra los síntomas del trastorno bipolar conozco la casa lo suficiente como para no olvidarlo nunca. En realidad hay un motivo que nada tiene que ver con el miedo para seguir siendo muy consciente, y es el deseo de seguir encontrándome bien. Cuando uno se pone el cinturón de seguridad en el coche no lo hace, al menos conscientemente, por miedo. La mayoría, de hecho, no hemos sufrido un grave accidente de tráfico y lo hacemos. Nosotros, que sí hemos sufrido más de un "accidente", tenemos que evitar los riesgos con los recursos que tengamos a nuestro alcance.

Aprender de los errores no resulta fácil pero para nosotros es vital. El sufrimiento, a veces, no tiene motivo ni porqué. Si crees que el tuyo sí lo tuvo, nunca lo olvides porque puedes tener la gran fortuna de acabar viviendo en una casa tan, o incluso más agradable, que muchas otras.

Muchas gracias por tu comentario de agosto. Me encantaría que dejaras tu experiencia aquí para enriquecer este blog porque la mía es sólo una más. Y prepáralo todo para empezar el "nuevo año". El otro año que siempre empieza en Septiembre :)

jueves, 23 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la inseguridad




Durante los primeros años de ejercicio de mi profesión como ingeniero fui convirtiéndome en una persona insegura día tras día, y año tras año. Demasiadas dificultades para desempeñar mi trabajo, muchas de ellas "patológicas", fueron minando mi autoestima hasta acabar por deprimirme. Digo patológicas porque considero que muchas de ellas se encontraban en un extremo dentro del abánico de las posibilidades. Aunque ahora comprenda muchas de las dificultades y fuera capaz de salvar la mayoría de ellas, estoy muy feliz con mi nueva vida. En los extremos siempre se cultivan los primeros síntomas del trastorno bipolar.

Con el tiempo, fui adquiriendo habilidades pero siempre a un ritmo lento y con demasiados trompicones. Cuando superaba un obstáculo, en forma de debilidad, aparecía otro que también me afectaba pero se hacía más latente al haber desparecido el "primero de la pila". El día que abandoné mi profesión, ya sólo quedaba un obstáculo del que hablaré algún día, pero era lo suficientemente importante como para decidir el abandono. Aquella decisión marcó un antes y un después en mi vida, porque supuso el punto de partida de mi recuperación. Los cambios radicales de vida y de entorno pueden suponer un cambio igual de radical en la salud de quien tiene la valentía de afrontarlos.En mi caso particular, yo no lo afronté con ninguna valentía, porque mi decisión estuvo más motivada por el desgaste y el cansancio de tener que avanzar durante demasiado tiempo contracorriente. Sea cual sea tu situación, si crees que soltando una situación vas a encontrarte mejor, házlo sin pensar.

La inseguridad no era la única carga que tenía que soportar. Nunca pude asumir por mi carácter, la incapacidad para mantener una motivación permanente, la ausencia de sentido y una mediocridad, todas ellas profesionales. También me faltaba la chispa necesaria para vivir con una maleta tan pesada, una chispa que no se encuentra en la Coca-Cola. Demasiados males, y pocos remedios. Los remedios de farmacia, como son llamados en Latinoamérica, apagan fuegos pero a mi no me lograron "reverdecer". La hierba empezó a aparecer sólo después de comenzar una nueva vida, con una nueva rutina y una única idea en mente que pude concluir hace poco más de un año: mi primer libro.

No me extraña que no dejes ningún comentario estos días. Te tiene que gustar mucho escribir para dejar de lado la playa, la terraza, la familia o los amigos :)

jueves, 16 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la estabilidad




Las palabras, muchas veces, encierran matices importantes. Hay personas diagnosticadas con trastorno bipolar que se encuentran estables, otras estabilizadas y otras, simplemente se encuentran muy bien. Yo no sé si hay muchas que han logrado alcanzar el bienestar real, pero me siento muy afortunado de sentirme realmente bien.Haber encontrado el bienestar psicológico y haber sido capaz de mantenerlo en el tiempo, para mi tiene mucho valor. No en el sentido de enorgullecerme de ello, sino en el sentido de haber alcanzado una situación que llevaba mucho tiempo deseando y en la que he puesto de mi parte todo y más.

LLegado a este punto, he llegado a la conclusión de que no voy a afrontar ningún cambio importante porque me parece difícil mejorar mi situación actual, emocional y psicológicamente hablando. El motivo por el que voy  a escribir este comentario comienza a partir de esta línea.

Si te estás preguntando si es el momento más adecuado para exponerte a nuevos retos, hacer realidad alguna de tus ilusiones o emprender una nueva actividad, una buena manera de valorar si estás en disposición de no perder parte de tu salud en el intento es la que voy a describir a continuación. Puedes plantearte las preguntas siguientes:

¿Va a mejorar sensiblemente mi situación o mi bienestar tomar la decisión en este momento?
¿Cuáles son las expectativas del cambio pensando de la forma más realista posible?
¿En el peor de los casos, cuál sería la situación resultante?
¿Y en el mejor?
¿Puedo posponer la decisión para un mejor momento?

Soy de la opinión de que merece la pena ciertas precauciones porque es más importante no dar un paso en falso que el posible beneficio de la situación futura, después de filtrar todas las idealizaciones y contemplando las consecuencias desde distintas perspectivas.
Quizás pienses que racionalizar hasta el extremo es ir demasiado lejos, pero hace mucho tiempo que he llegado a la conclusión de que hacerse un par de preguntas nunca está de más.

El tema de la estabilidad me lleva a hablar del tiempo en que has consolidado tu bienestar. No es lo mismo tener altibajos que no tenerlos. Tampoco es lo mismo no tener altibajos que encontrarse bien. Nadie mejor que tú, para saber en qué situación te encuentras y si el tiempo que ha transcurrido es suficiente para pensar que realmente has subido un peldaño de la escalera.

Espero que estés disfrutando del verano, o lo que te permita el invierno, al otro lado del atlántico. Yo estoy deseando que terminen las vacaciones porque la actividad y el dolor me acaban por agotar físicamente  :)


miércoles, 8 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la familia




De vuelta de un descanso que he disfrutado como un niño, vuelvo para escribir desde el portátil hasta que me arreglen el PC. La avería tenía una causa no orgánica llamada acumulación de pelusa en el ventilador del interior. Aprovecho para invitarte a hacer limpieza, periódicamente, a tu alrededor y dentro de ti mismo.

Hace algún tiempo la mujer de una persona diagnosticada con trastorno bipolar me pidió que escribiera un comentario dedicado a la familia de aquellos que hemos tenido la mala fortuna de sufrir o padecer, en el pasado o presente, los síntomas de la depresión y la euforia.
Escribiré el comentario volviendo atrás casi diez años, con la gran ventaja de poder distinguir lo que hubiera necesitado a mi alrededor y no tuve. También me gustaría hablar de las personas que sí tuve a mi lado y me ayudaron de la mejor manera que supieron porque siempre hay alguna si nos fijamos bien. Al igual que recuerdo aquellas personas que dejaron de mirarme a los ojos al hablarme, todavía no sé muy bien porqué pero que ya no están a mi lado.
Muchas de las personas más allegadas y familiares directos sufren el estigma en carne ajena, complicando la situación personal de la persona diagnosticada aún más. Si alguien se "avergüenza" por ti, es difícil que uno no acabe por avergonzarse de uno mismo, especialmente cuando la depresión te encama o paraliza hasta el extremo de incapacitarte para mantener las relaciones sociales con la naturalidad del "antes de los síntomas". Teniendo en cuenta que todo ello va unido al sentimiento de culpa que suele acompañar a los extremos, la situación de la persona que sufre es todavía más delicada. La falta de delicadeza de algunos profesionales de la salud pueden empeorar la situación hasta llevar a la persona al borde de un abismo del que uno puede no salir, si tropieza y acaba por caer en él. Yo caí en lo más profundo y tuve la inmensa fortuna de contar con la ayuda de un médico -y su equipo- extraordinarios en todos los sentidos.

Volviendo a la familia, la situación no es muy diferente a la que se encuentra uno cuando sufre un grave problema y está rodeado de personas que pueden estar unidas a ti por la sangre, por amor, por el interés o por la indiferencia. No tardarás mucho en saber quién está y dónde, porque los hechos suelen delatarnos siempre. Encontrarás personas que desaparecerán ante el desconcierto inicial por ignorancia, falta de valentía o buscando a mejores compañías con las que reir. Cuanto antes aceptes que la vida es así porque las personas somos así, mejor para ti. Te evitarás una parte de sufrimiento importante que depende de ti y estarás en disposición de ponerte manos a la obra para luchar contra el resto del sufrimiento que también depende de ti en gran medida. De la parte que depende de nosotros trata este blog sobre el trastorno bipolar en el que llevo escribiendo los dos últimos años.

Aunque llevo quince días sin escribir, espero que las palabras no hayan hecho mucho ruido por falta de engrase :)

Dedicado a Virginia y, en especial, a su marido.