jueves, 26 de abril de 2012

taller sobre la ilusión en Bilbao



Durante los dos próximos meses se celebrará un taller en Bilbao sobre la ilusión, promovido por la asociación Esperanza Bipolar. El taller tendrá lugar los días 17 y 31 de Mayo, y el 7 y 21 de Junio en el centro cívico de Deusto de 19:00 a 21:00. Estará dirigido por un psicólogo que colaborará con la asociación de forma altruista y a quien puedes conocer mejor a través de su blog entrenando emociones.

Todos aquellos que estéis diagnosticados con trastorno bipolar podéis asistir al mismo, previa inscripción mediante correo electrónico a esperanzabipolar(arroba)hotmail.com. Reservaremos las plazas disponibles según orden de inscripción.

Como diría Mou: ¿Y por qué?
Porque la ilusión es el motor de la vida :)

martes, 24 de abril de 2012

el trastorno bipolar y la pérdida



Recientemente he llorado como hacía mucho tiempo que no lo hacía. La última vez que recuerdo, el motivo había sido el mismo: la pérdida. El motivo no fue la pérdida que había sufrido sino los recuerdos que siempre regresan cuando hay algo que los llama a la puerta.

Este próximo verano, se cumplirán seis años desde que sufrí las mayores pérdidas que un hombre puede sufrir a excepción de la pérdida de un hijo. Debido a una negligencia profesional, perdí a mi mujer, mis dos hijos tal y como eran, y mi salud. Y todo ello para siempre. Perdí incluso aquello que pensaba que tenía y ni siquiera nunca tuve, como el amor de muchas personas que yo amaba y habían estado a mi lado circunstancialmente. Afortunadamente me demostraron que no significaba nada para ellas a tiempo.
Había conocido a mi mujer con dieciocho años, mi única mujer hasta que la vida me golpeó con la tragedia. En más de una ocasión he pensado porqué no perdí también la vida. En sólo una ocasión lamenté no haberlo hecho.

Al regresar a la vida, volví a encontrar el amor, y de nuevo volví a perderlo. Pérdidas, pérdidas y más pérdidas. Todas ellas con sus cicatrices, todas ellas con su interminable tren de recuerdos inolvidables, todas ellas con trozos arrancados de cuajo de mi vida.

Esta semana perdí una ilusión. Pequeña, insignificante, con toda seguridad una ilusión con minúsculas. Pero perder una ilusión siempre es perder mucho. No hay nada en esta vida que merezca tanto la pena. Hace tiempo decidí que no haría nada en mi vida que no me ilusionara. Quizás sea infantil, pero no dejes de observar nunca a los niños. Tampoco conviene olvidar que perder una ilusión entre muchas, nunca puede ser un drama. Ve recogiendo todas aquellas que vayas encontrando a tu paso, nunca serán demasiadas.

En una ocasión, escuché por la radio a un escritor comentar que aquellos que escriben, lo hacen porque en algún momento su vida se ha roto y con la escritura tratan de recomponer lo que queda de ella. Con toda seguridad no dejaré de hacerlo nunca y no será éste el motivo por el que lo haga. Sin embargo, hoy sí es el día que he tenido que recurrir a la escritura y me encuentro mejor. La primera vez desde que comencé a escribir en este blog. Esta semana no te he contado nada nuevo sobre el trastorno bipolar pero sí cosas muy importantes que me han ayudado a vivir una nueva vida. Mañana será un nuevo día, y volveré a sonreir.
Si quieres dejar aquí tus pérdidas, aquí quedarán junto a las mías :)

martes, 17 de abril de 2012

el trastorno bipolar y la madeja emocional



El mundo de las emociones es el origen de la mayor parte de nuestros sufrimientos. El trastorno bipolar, entendido como una forma de sufrimiento emocional muy particular, me obligó a convertirme en un detective que durante mucho tiempo se dedicó a buscar el rastro de todo aquello que condicionó mi vida y me dejó secuelas que tardaron tiempo en cicatrizar. Si me permites una recomendación, lee todo aquello que encuentres para comprender qué es lo que sientes y porqué lo sientes. Es un tema que me interesó durante un tiempo y ahora se ha convertido en un juego que practico con el ánimo de conocerme mejor. Siempre uno acaba descubriendo nuevos hallazgos y muchos de ellos pueden ser determinantes en tu futuro.

Al margen de las consideraciones biológicas que a muchos psiquiatras les apasionan, en las emociones se encuentran muchas de las respuestas que todavía están por responder. Si supieras porqué te sientes cómo te sientes y qué tendrías que hacer para dejar de sentirte así, estarías en disposición de empezar a desenredar la madeja emocional que te hace sufrir.

La única forma de poder comenzar este proceso depende mucho de lo enredada que esté esta madeja. Para poder estirar el hilo y empezar a ver los nudos, necesité de una psicóloga capaz de convertir su profesión en aparente magia. El resto del trabajo tuve que hacerlo yo mismo y dependiendo de la gravedad de tu situación te recomiendo que abandones todo lo que tengas entre manos para volcarte en el trabajo más importante de tu vida.
Si has llegado a conocer la planta de un hospital a la que nunca te gustaría volver a regresar, tómate todo el tiempo que necesites para reencontrarte con quien eres. Hace ya mucho tiempo que pasé por tan amarga experiencia -en más de una ocasión- y reconozco que hace falta perder no sólo el norte sino la brújula.

Conozco mucha gente que ha tratado de retomar su vida una vez pasados los momentos más difíciles en forma de mania, como si nada hubiera sucedido y no suele ser la mejor opción. Yo mismo también lo hice, traté de retomar mi vida muchas veces encontrándome al final con la misma pared o una diferente y acabando finalmente sin fuerzas y rendido. Tuve que tomar un desvío para poder empezar a pensar con mayor claridad y tomar decisiones imprescindibles para recuperar gradualmente la salud. Convencido de que había una salida y el origen de mis sufrimiento tenía uno o mil motivos, comencé a ejercer la libertad de elegir a la edad de treinta y ocho años. Quizás la mayoría de mis problemas hayan sido la consecuencia de haber tardado tanto tiempo en reaccionar. Afortunadamente puedo decir que estoy agradecido a que una enfermedad me haya obligado a hacerlo. La vida después del trastorno bipolar tiene otro sabor. Ójala llegué el día en que la saborees como yo lo hago, si no lo has hecho todavía.

Y si quieres dejar tu comentario para desenredarte un poco, yo estaré encantado de leerte y contestarte :)


viernes, 6 de abril de 2012

el trastorno bipolar y el avance



Como la próxima semana no podré publicar, hoy voy a hacerlo de nuevo para hablar sobre el trastorno bipolar y la sensación de avance. Durante más de diez años tuve la sensación de que no avanzaba en mi profesión y que tenía un grave problema de adaptación a las actividades que tenía que realizar diariamente. No me refiero solamente a las dificultades añadidas por los síntomas, crisis y el deterioro de mi capacidad consecuencia de las dos anteriores. Había toda una lista de motivos que condicionaban mi situación, unos muy importantes y otros no tanto. Hoy es el día que soy consciente de todos ellos y haber aprendido a identificarlos ha supuesto un antes y un después en mi vida.

Mi experiencia me dice que si la sensación de estancamiento es, además de clara, mantenida en el tiempo, puede ser el momento en que necesites dar un golpe de timón y cambiar el rumbo. Aunque muchos miedos pueden surgirte en el momento de poner punto y final, la mayoría de ellos serán infundados. La palabra incertidumbre habla por sí sola. Puedes enfrentarte a miedos que el tiempo te demostrará que no tienen ningún fundamento, y encontrarte con problemas muy diferentes a los que puedas imaginar en el momento de tirarte a la piscina.

Mi ejemplo. Cuando decidí que iba a dedicarme a la escritura, pensé que la inactividad me iba a generar ansiedad. Nunca llegó a ocurrir. Desde que abandoné mi profesión, estoy mucho más activo que nunca. Mi problema ahora es elegir entre opciones. Antes de ejercer la libertad de decidir, no tenía ninguna opción. Estuve con el motor en punto muerto durante años y no llegué nunca a pasar de la segunda velocidad, si me olvido de los días de euforia y situaciones muy puntuales de trabajo. Es difícil circular por una carretera con el motor tan forzado. En una de las últimas reuniones de la asociación, cuando explicaba muy por encima esta situación, una persona del grupo me comentó que "yo no valía para mi trabajo" y después me pidió disculpas. Me hizo sonreir. Y le di la razón.

Hablar de valía es simplificar mucho una situación pero quizás no haya mejor palabra que resuma mejor el motivo de gran parte de mi sufrimiento. Abandonar sólo es una derrota si tú quieres que sea una derrota. Cuando decidí no volver a mi lugar de trabajo, me había demostrado a mi mismo que era capaz. De no haber llegado a ese punto quizás hubiera seguido haciendo lo mismo hasta lograrlo. Ser capaz para mi no era suficiente. Había otras muchas necesidades personales que mi trabajo no cubría y mi ocupación actual  cubre con creces.

¿Y que tiene que ver todo esto con el trastorno bipolar? Siempre he pensado que el trastorno bipolar es una forma de sufrimiento muy particular, pero con un origen multifactorial a nivel psicológico. Desde este punto de vista, tiene mucho que ver.

Disfruta de los días de descanso. Hay que cargar las pilas :)

miércoles, 4 de abril de 2012

el trastorno bipolar y el cambio






Una de las palabras clave a la hora de hablar del trastorno bipolar, según mi opinión, es la palabra cambio. Hasta el momento en que decidí afrontar cambios en mi vida, mi salud se mantuvo en un bienestar más relativo que real. Ahora sé lo que es el bienestar, la mima sensación que sentía antes de empezar a sufrir los síntomas del trastorno bipolar, y ahora llevo más de dos años instalado en ella.
Si resumiera todos los cambios que ha sufrido mi vida, y lo que he sufrido yo con ellos, esto parecería un cuento con final feliz. Aunque si me lo propusiera también podría parecer un drama. Describir uno de los más importantes y que ha contribuido a mejorar mi salud de forma radical quizás no serviría de mucho y se resumiría con la palabra "escritura".

De lo que estoy plenamente convencido es que todas las personas que estamos diagnosticadas con trastorno bipolar hemos sufrido emocionalmente mucho más que lo que nos hubiera correspondido de no haber sido así. Conozco personas que siguen sufriendo, otros que padecen y muchos que sobreviven al trastorno bipolar. Pero también conozco quienes viven su vida con bastante normalidad, algo que me parece un motivo de optimismo para todos. Los más afortunados, como yo, han sobrevivido al trastorno bipolar. Quizás fui capaz de sobrevivir al trastorno bipolar porque sobreviví también a la muerte, una experiencia sobre la que escribiré algún día.

La diferencia principal entre unos y otros, circunstancias personales al margen, se encuentra en la palabra cambio. Cuando el deterioro de la salud es o ha sido muy importante, la mejoría sólo puede venir afrontando cambios importantes o incluso radicales en tu vida. Cambios de mentalidad y de formas de pensar, cambios de estilo de vida, cambios de profesión, cambios de entorno, cambios de hábitos, cambios de compañía o ese cambio en el que llevas tanto tiempo pensando y nunca te has atrevido a afrontar. Sin cambios no hay cambio.

Una de las personas a las que dejé un borrador de mi primer libro antes de terminarlo me comentó que le pareció un canto al cambio. Con toda seguridad lo es. La vida me ha cambiado, entre otras muchas cosas, porque he cambiado mi vida. Me ha tratado de una forma muy cruel y, sin embargo, soy feliz. Aunque más de una vez haya llegado a pensar que ha sido "gracias a" y no "sin embargo". La cuestión es que en el momento en que uno decide cambiar su vida, su vida cambia. O, al menos, a mi me sucedió de esta manera. Me considero muy afortunado y sólo escribo por si pudieras encontrar algo de utilidad en mis palabras. Espero no ser demasiado idealista. :)