miércoles, 28 de marzo de 2012

el trastorno bipolar y el aprendizaje



Casi todo en esta vida es cuestión de aprendizaje. Antes de empezar a sufrir los síntomas del trastorno bipolar no me preocupaba si me faltaba algo por aprender o no, desde que empecé a sufrirlos - hace más de trece años- me empecé a preocupar por aprender con el ánimo de encontrarme cada día mejor. Hoy es el día que me gusta aprender con la intención de ayudar a los demás a que cada día se encuentren mejor.

En realidad, hay tantas formas de aprender que, en este comentario, me voy a centrar exclusivamente en los libros. En los últimos siete años he leido alrededor de cincuenta libros, y de todos ellos he aprendido algo.Filosofía, psicología y otros libros difíciles de catalogar son la fuente de gran parte de lo aprendido, y gran parte de mi bienestar se debe a ellos. En realidad comencé a elegir en las librerías aquellos que pensaba me podían ayudar. Hoy necesito más de quince minutos para elegir un libro porque busco cuestiones muy concretas en las que me gustaría profundizar.

Un libro cuesta entre 6€ y 20€, lo que puedes aprender vale mucho más. Todos sabemos bastante bien de qué pie cojeamos, así que elegir no es difícil. Poner en práctica lo aprendido es otro cantar. Hay libros que me han dejado una única idea que puede valer media vida. Uno de mis mayores placeres es entrar en una librería, pasear en sus pasillos y ojear libros hasta que el dolor me lo permite.

Leer invita a la reflexión, y la reflexión es la antesala al cambio. La terapia psicológica es de gran utilidad en el tratamiento del trastorno bipolar pero no todos pueden acceder a ella. A un buen libro casi todos podemos acceder.

Te propongo lo siguiente. Haz un hueco en tu librería y esta tarde elige un libro para ti. Decía Tierno Galván, que los libros hay que leerlos como comen las gallinas; levantando la vista del libro de vez en cuando para reflexionar. Así lo hice durante muchos años, ahora me dedico a subrayar. No es necesario que sean libros específicos sobre el trastorno bipolar, ante todo somos personas y podemos aprender a dejar de sufrir. Con tiempo, paciencia y muchos libros :)

Se me había olvidado el espacio para compartir. Puedes dejar aquí un comentario con el libro que más te haya enseñado, y si quieres, qué es lo que te enseñó...

miércoles, 21 de marzo de 2012

el trastorno bipolar y el miedo



Todos tenemos o hemos tenido miedo alguna vez. Cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar, y especialmente después de las peores crisis, el miedo quedaba como residuo después de haberme sentido un superhéroe de papel o un cero a la izquierda. La inseguridad, melliza del miedo, también es una de las  secuelas que dejan a nivel psicológico las situaciones en las que uno ya no puede responder con su propia voluntad, o se escapan, de alguna manera a su control.
Recuperar la confianza en uno mismo es un proceso lento pero gradual. Depende básicamente de que encuentres un buen psicólogo o psicóloga que sepa cómo ayudarte, y de los pasos que tú vayas dando para recuperarla. La pasividad es uno de los mayores aliados del miedo e impide liberarse de él, y la acción es la única forma que conozco de romper sus cadenas.

Han pasado más de tres años desde la última vez que pasé miedo en el sentido fisiológico del término. Iba a apuntarme a un taller de escritura porque tenía la intención de escribir un libro que, por cierto, ya concluí. Era una época de mi vida en que había dejado de sufrir los sintomas del trastorno bipolar hace ya mucho tiempo, pero el miedo seguía vivo. La mujer que impartía el taller me comentó en qué consistía el taller. Básicamente había que hacer un ejercicio de escritura durante veinte minutos con unas reglas prestablecidas para después leer en voz alta lo escrito a los compañeros de clase. Recuerdo que en el coche, el miedo me atenazó al proyectarme a futuro y ver, después de los veinte minutos, mi hoja en blanco. El mayor de mis miedos iba acompañado por una pequeña sensación de vergüenza al tener que leer en público tus propias palabras.

Después de sentirme preso de un pensamiento: "Voy a llamar para decir que no voy a apuntarme al taller"; un pensamiento que se repetía en mi cabeza para librarme de aquel miedo que nunca llegué a sufrir, tuve la suerte de poder ponerle freno.
Paré el pensamiento y me dije: "Esto no puede ser... ya estoy otra vez bloqueado". Me apunté al taller y disfruté de todos los días que pude acudir hasta que el dolor me impidió continuar. Cinco meses de ejercicios de escritura que me enseñaron mucho. Y no sólo a aprender a escribir - suponiendo que haya aprendido a hacerlo- sino que supuso un buen rodaje para ayudarme a mejorar mi capacidad para comunicarme, perder el miedo escénico y la vergüenza a la vez, y comenzar a apasionarme por la escritura.

El miedo tiende a disolverse cuando te enfrentas a él. Los miedos tienen un origen psicológico, y suelen estar anclados a experiencias negativas del pasado. En cuanto algo huele a fracaso, tensión o estrés, el miedo entra en escena y te paraliza. Cuando has fracasado más de una vez en cualquier intento por lograr algo, el miedo se convierte en tu mejor amigo. Encontrarás mil y una justificaciones para tratar de ocultarlo y evitar aquellas situaciones que te obligan a mantener distancia como un hierro al rojo vivo. Acercarte y ver que no quema, es la única forma de empezar a luchar contra el miedo.

Si no te da miedo hablar del miedo, puedes dejar aquí tu comentario. Así veremos el mismo perro con distinto collar :)

miércoles, 14 de marzo de 2012

el trastorno bipolar y la insatisfacción




Cuando me diagnosticaron con trastorno bipolar y sufrí varias depresiones, si tuviera que resumir en una sola palabra el origen de todas ellas, lo haría con la palabra insatisfacción.
Tras los primeros cinco años de muchas dificultades en mi profesión principalmente por falta de recursos, y los últimos tres por falta de motivación, me convertí en una persona insatisfecha. Circunstancias personales contribuyeron especialmente a que esta sensación, mantenida en el tiempo, acabara por afectar a mi estado de ánimo convirtiéndome en una persona apagada y sin ilusión. No es necesario tener un grave problema para acabar sufriendo un grave problema de salud. Basta con tener un problema importante, mantenido en el tiempo el tiempo suficiente, para acabar teniendo un grave problema de salud.
Tras mi primera depresión vino la segunda con un adjetivo que te obliga a pensar: depresión recurrente. Si han caído juntas en algún informe que describe en forma de síntomas tu situación de vida, no te preocupes demasiado. Aunque hayas sufrido una depresión recurrente no quiere decir necesariamente que seas una persona depresiva como el que es calvo o tiene los pies planos.

La insatisfacción es uno de los mayores venenos y puede acabar por conducirte a vivir una vida sin vida. Cualquier actividad que comiences para luchar contra ella te ayudará a erradicarla, y he aprendido en los últimos años que se puede ser una persona plenamente satisfecha después de haber sido una persona muy insatisfecha. El único secreto que se esconde tras este cambio se encuentra en la misma palabra: cambio.

Cambié radicalmente de ocupación, y mi salud comenzó a mejorar gradualmente para finalmente sufrir un cambio radical. Sé muy bien que no es fácil pero si uno insiste, siempre acaba encontrando algo que mejora su vida. Lo que nació, intuitivamente, como una simple ilusión, se ha convertido en una nueva vida-suponiendo que a lo de antes se le pudiera llamar vida- y hoy es el dia que todavía me siento afortunado por poder vivirlo y poder contártelo.
La depresión es uno de los grandes riesgos del trastorno bipolar, y luchar contra la insatisfacción es una obligación si queremos mantenernos alejados de ella. Busca aquello que te pueda traer satisfacción sin descanso hasta que lo encuentres. El día que lo encuentres, si no lo has hecho ya, me puedes dejar un comentario en el blog con tu descubrimiento. Me hará mucha ilusión leerlo :)

miércoles, 7 de marzo de 2012

el trastorno bipolar y las expectativas




Todas las personas, diagnosticadas con trastorno bipolar o no, estamos condicionados en mayor o menor medida por las expectativas. Cuando tomamos una decisión o afrontamos un cambio siempre lo hacemos porque esperamos que nos traiga "algo" a nuestras vidas. Una de las cuestiones que me parecen importantes para tratar de evitar situaciones de euforia que viví hace ya más de diez años está relacionada con el tema de las expectativas.
Cuando tomé la decisión de cambiar de profesión y de vida, lo único que esperaba era que mi salud mejorara. Gradualmente fui recuperando un estado de ánimo natural y fui perdiendo la sensación de carga que mi profesión me provocaba en muchos aspectos. Hoy es el día que he llegado a reconocer cuáles eran los motivos que hacían que mi vida, en cierta manera, fuera gris y sin el sabor que disfruto ahora. Algunos tenían mucho que ver con mis limitaciones, otros muchos con el entorno en el que me desenvolvía.

Volviendo al tema de las expectativas, una vez que he recuperado el bienestar psicológico no espero nada en particular de ninguna de las actividades a las que me dedico. Pongo ilusión en todas ellas y me preocupo por hacerlas lo mejor que sé. Sigo aprendiendo y mi mayor satisfaccion es ver los resultados de mi labor. Todo lo que hago, lo hago con la sana intención de ayudar a quien sufre con lo mismo que yo sufrí y dejé de hacerlo. No me interesa tanto la cantidad como la calidad en lo que hago, si puedo ayudar a cien mejor que a diez, pero en realidad no "espero" nada al hacerlo.

La vida se vive de una forma diferente cuando no te sientes arrastrado por las expectativas. No es necesario ni ser ambicioso ni desear algo como si te fuera la vida en ello para conseguir llegar allí donde quieras llegar. Únicamente es necesario empezar y no parar, una vez que has encontrado aquello que para ti merece la pena. Además, por mucho que trates de evitar tener ninguna expectativa realmente no lo conseguirás nunca porque es una verdadera utopía. Si tratas de hacerlo conscientemente, lograrás al menos reducir el efecto perjudicial que puede tener en tu salud si te dejas guiar ciegamente por ellas. Me parece muy útil no olvidarlo, y es algo que tengo siempre presente en mi vida. Y para terminar y volviendo a la publicación anterior: "Se pueden perseguir los sueños sin tener grandes expectativas".