miércoles, 29 de febrero de 2012

el trastorno bipolar y los sueños




En distintas publicaciones he hablado de cuestiones que pueden guardar una relación directa, desde el punto de vista psicológico, con el trastorno bipolar. Si prestas atención a las palabras que ya he dejado escritas, habrás reconocido algunas conclusiones personales respecto al trastorno bipolar basadas en mi experiencia. Muchas de ellas han tardado más de cinco años en materializarse, y han surgido tras cientos de horas de lectura y cientos de horas de reflexión sobre mi vida y de experiencias compartidas con otros.
Aunque creo que no existe ninguna relación entre el trastorno bipolar y los sueños, me gustaría hablar de la capacidad que todos tenemos de ilusionarnos.
Un sueño no deja de ser una ilusión, un castillo en el aire que puede ser derribado por una ligera corriente de aire o una torre de babel que puede acabar por convertirse en un motivo para vivir. Las personas soñadoras, como yo, hacen uso de la imaginación con mucha frecuencia y aprovechan la facultad de construir a futuro desde el presente. Antes de perseguir ningún sueño, es necesario reencontrarse con la salud. Priorizar la salud en tu vida puede darte la oportunidad de cumplir cualquier sueño por inaccesible que pueda parecerte ahora.

La serenidad y los sueños, aunque son difíciles de compatibilizar, requieren de una gran dosis de creatividad y del uso de distintos tipos de inteligencias. La mayoría de nosotros disponemos de recursos para movilizar nuestras distintas capacidades, y nuestro potencial de crecimiento no debería estar limitado por el trastorno bipolar. La única excepción está en la pérdida de capacidad debida al tratamiento farmacológico, que puede reducir nuestra capacidad de atención, memoria o concentración. En este sentido, la psicoterapia puede ayudarte mucho porque, una vez alcanzado el bienestar psicológico, irás gradualmente recuperando lo perdido entre síntomas, crisis emocionales y estados de ánimo límite.

Me gustaría proponerte lo siguiente. Elige un sueño y concrétalo con lápiz y papel. Puede ser una simple aspiración o un logro que ahora mismo consideres inalcanzable. La única diferencia es el tiempo que te separará de él. En Diciembre me puedes dejar un comentario en el blog y comentarme cómo lo llevas. No es necesario que le pongas ningún plazo, pero sí que lo escribas en una agenda.
Cumplir uno de mis sueños me ha llevado más de diez años, constituir la asociación Esperanza Bipolar en Bilbao para acompañar y, en la medida de mis posiblidades, apoyar a quien sufre, padece o está diagnosticado con trastorno bipolar. Formo parte de este tercer grupo y mi ocupación, desde hace tiempo, consiste en que quien todavía sufre o padece los síntomas pueda integrar su historia personal en su vida de una forma saludable.
Mi segundo sueño, concluir mi primer libro, fue mi principal ocupación durante cinco años. Mi próxima ilusión, concluir mi segundo libro es simplemente una de mis muchas ocupaciones en la actualidad. Espero poder compartirlo con vosotros en el próximo año y, que el día que lo haga, tú hayas alcanzado tu primer sueño, el segundo o hayas perdido ya la cuenta.

Si quieres dejar tu sueño por escrito aquí en el blog, yo encantado. Será una ilusión compartida :)

miércoles, 22 de febrero de 2012

el trastorno bipolar y la oportunidad




El trastorno bipolar es una enfermedad que marca un antes y después en tu vida. No conozco a nadie que haya vivido la depresión o la euforia sin haberse enfrentado a situaciones objetivamente difíciles, y en algunos casos, habiendo atravesado experiencias que podrían derrumbar a cualquiera. Visto el problema desde fuera, podría parecer que las crisis emocionales más llamativas aparecen sin avisar pero el origen, en muchos casos, se encuentra en la acumulación de estrés y una alteración en la rutina del sueño.
Decir que el trastorno bipolar se trata de una oportunidad puede resultar demasiado superficial, dependiendo de la situación de salud de la persona diagnosticada y sus circunstancias vitales. Si llevas tiempo leyendo mi blog y has llegado hasta aquí comprenderás lo que me gustaría explicarte a continuación.

Si no hubiera sufrido en mi vida situaciones en las que mis emociones y estados de ánimo se desbordaron por completo, no podría estar escribiendo esto para ti ni podría haber  aprendido todo lo que aprendí acerca del trastorno bipolar. Con toda seguridad tampoco habría descubierto la escritura, habría constituido la asociación Esperanza Bipolar ni habría terminado por especializarme en marketing digital.
Reconozco que he encontrado mi recuperación, en gran parte, en el estudio del trastorno bipolar a través de mi experiencia personal y la experiencia de otros. Volcarme en esta actividad  me ha permitido despertar una creatividad dormida y también desarrollar algunos tipos de inteligencia que me han facilitado concluir un primer libro y completar cien páginas de un segundo.

El trastorno bipolar, si encuentras un buen equipo médico que sepa como ayudarte, puede constituir una oportunidad para afrontar cambios importantes en tu vida hacia dentro o hacia fuera. En mi caso particular, tuve que dar un salto al vacío porque la situación de mi salud era tan delicada que no vi otra alternativa. Otras veces, se requieren cambios profundos de mentalidad o de hábitos no siempre fáciles. Estilos de pensamiento muy arraigados o una inercia vital que no siempre nos lleva por el buen camino dificultan o hacen imposibles los cambios tan necesarios.

El trastorno bipolar, como cualquier enfermedad, supone una oportunidad para que te conozcas mejor y comiences una vida a partir de lo que tienes. Uno de los grandes frenos a la hora de disfrutar de la vida es que muchos nos centramos en lo que nos falta. De esta forma la botella no está ni medio llena ni medio vacía, sino completamente vacía. La enfermedad tambíén se presenta como una oportunidad para superar los miedos no siempre infundados, porque toda crisis emocional deja sus cicatrices. Decidas lo que decidas hacer con tu vida conviene saber que no siempre es mejor estar en movimiento que tomando aire. Una vez alcanzado el bienestar, ya tendrás tiempo de ponerte otra vez en marcha. La vida siempre te espera.



miércoles, 15 de febrero de 2012

el trastorno bipolar y la psicología





La psicología es una de mis pasiones desde que empecé a sufrir graves problemas en el piso de arriba. Cuando te diagnostican con trastorno bipolar o cualquier otra enfermedad, es muy recomendable estar bien informado. Hay tantas fuentes de información como personas distintas puedas encontrar en el mundo. Escuchar a todas ellas es la mejor manera de aprender, rechazar a una sola por diferente puede ser un grave error. Ni lo que opina la mayoría es siempre lo más útil, ni lo que opina la minoría debe excluir la opinión de la mayoría.
Siempre he tratado de formar mi propia opinión, y creo que me ha ayudado mucho en mi recuperación.
Una de mis convicciones es que la psicología tiene la llave que abre casi todas las puertas. No sé muy bien porqué la situación es la que es, ni sería constructivo ver sólo los defectos del sistema.
Resumiendo, a no ser que el problema sea estrictamente económico, si padeces el trastorno bipolar, me parece tan incomprensible prescindir de la psicoterapia como padecer cáncer y no recibir tratamiento.
Pienso que quien todavía no divulga esta recomendación a los cuatro vientos o es víctima del interés, o está completamente equivocado.

Si tu psicólog@ sabe hacer su trabajo, nunca podrá hacerte daño. En el mejor de los casos, podrá cambiar tu vida. Un buen psicólogo es aquel que cumple la regla 80/20 de la siguiente forma:
"Si tu pones el 20%, el psicólogo te ayudará en un 80%".

Cuando uno acaba en la consulta de un psicólogo, no puede dar el 50% porque necesita mucha ayuda. El buen psicólogo es aquel que saca chispas a tu 20%.
Por otro lado, hay una opinión muy generalizada que también considero muy equivocada. Hay quien piensa que un buen psicólogo es aquel con el que te entiendes bien. A no ser que tú y tu psicólogo habléis distinto idioma, nunca he acabado de entender esta afirmación. ¿Y un buen traumatólogo? ¿Y un buen cirujano? ¿Y un buen psiquiatra? ¿También son aquellos con los que te entiendes bien?
Un buen psicólogo es aquel capaz de aumentar tu nivel de bienestar.

Mientras no se sitúe a la psicología en el lugar que le corresponde, los avances serán tan lentos como imposible la recuperación de muchas personas que sufren sin conocer, ni por lo más remoto, el origen de su sufrimiento.

Dedicado a Patricia Viviana Barrón, en el día de su cumpleaños. :)

miércoles, 8 de febrero de 2012

el trastorno bipolar y las metas





La palabra meta es una palabra que nos empuja a la consecución de algún logro. Ni todo el mundo considera los logros necesarios para vivir una vida satisfactoria ni es fácil fijarse metas que nos mantengan permanentemente motivados. En cualquier caso, con el diagnóstico de trastorno bipolar, sus síntomas y las crisis emocionales, no resulta tan fácil plantearse qué es posible y qué es lo que no está a nuestro alcance. Uno de los mayores problemas, además del deterioro o pérdida de capacidades que el trastorno bipolar puede suponer si no es bien tratado, es la dificultad de mantener cierta continuidad en cualquier actividad que consideres apropiada a tus cualidades y tus habilidades. Cuando uno se plantea, ante la recurrencia de los problemas, si va a ser capaz o no de lograr sus propósitos, es conveniente ser realista y valorar la situación teniendo en cuenta tus propias limitaciones.
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El día que decidí dar un cambio radical a mi estilo de vida mi primer meta era mi prioridad: reencontrarme con la salud. Lógicamente acerté de pleno en las elecciones que fui tomando porque, de lo contrario, no me encontraría como me encuentro. Una vez recuperada la salud, comienza el verdadero proceso de consolidación de tu bienestar, donde puedes plantearte pequeños retos orientados a lograr una estabilidad de medio plazo. Conozco personas que, a pesar del sufrimiento, han querido continuar su vida como si nada hubiera sucedido. Especialmente, esta inercia se produce en las primeras dificultades y crisis que nos sorprenden por inesperadas. Habitualmente, nos damos cuenta de que tenemos un grave problema que afrontar cuando la situación ya es de emergencia y la realidad se impone. Este momento suele coincidir con el momento en que la única salida posible parece ser tirar la toalla y abandonarse al sufrimiento.

Sin embargo, me gustaría terminar con buenas noticias. Si el equipo médico que te trata es capaz de encontrar la forma de ayudarte, nada de lo que te he contado hasta ahora es importante. Con el tiempo, te darás cuenta de que puedes hacer una vida tan satisfactoria como la de cualquier otra persona que conozcas. No sufrirás ninguna limitación excepto aquellas que tú mismo te impongas para cuidar tu salud. Hoy es el día que propósitos o intenciones de hace diez y cinco años atrás,  son para mi ya una realidad. Si no hubiera priorizado mi salud en un momento de mi vida ninguno de ellos hubiera sido posible. Mi vida es mucho más plena de lo que nunca hubiera podido llegar a imaginar.

Y si te apetece, déjame un comentario aunque sólo sea para contarme qué tal estás pasando este invierno de frío. :)

miércoles, 1 de febrero de 2012

el trastorno bipolar y la importancia





El tema de la importancia y su relación con el trastorno bipolar me interesa especialmente porque, en mi caso particular, muchos de los síntomas que sufrí guardaban una relación muy estrecha con una importancia desproporcionada. Me cuesta imaginar que una persona despreocupada al extremo pueda sufrir lo que se conoce como manía. La preocupación, en muchas ocasiones, va unida al exceso de importancia. Con la euforia puede ocurrir exactamente lo mismo.
Si, por ejemplo, piensas que la eduación de tus hijos es excesivamente importante la inquietud no te permitirá educarles desde la serenidad. Si otorgas a tu trabajo un exceso de importancia, sufrirás de un nivel de estrés considerable y realizarás tus tareas con mayor dificultad que si reduces el nivel de importancia de tus responsabilidades. Si crees que tu relación de pareja es demasiado importante, puedes caer en vicios tan extendidos como la incomprensión, la intolerancia o la agresividad.

Reconozco que pueda resultar difícil de comprender, pero librarse de la importancia es quitarse un peso de encima. Vivimos en una sociedad que rinde culto a la importancia; parece que aquello que no es importante no merece la pena. Los premios y el reconocimiento rinden culto a la importancia y no tanto al valor. Los poderes de los medios de comunicación difunden importancia para tragarnos sus mensajes de la misma forma que la publicidad nos muestra importancia para crearnos una supuesta necesidad.

La importancia es una de las fuerzas que contribuyen a la inestabilidad emocional porque refuerzan la intranquilidad, la ansiedad y la opresión. Ofenderse o enojarse tiene mucho que ver con la importancia, si te libras de ella te librarás de la mayoría de los problemas que se pueden sufrir en las relaciones sociales.

Tengo la intuición de que si me hubiera librado de ella hace tiempo, no hubiera conocido la euforia. La importancia en el ámbito profesional fundió mi salud. Evidentemente consideraba demasiado importante lo que hacía, sometiéndome a un nivel de estrés todavía mayor. El otro día pude comprobar con una llamada telefónica una de mis todavía debilidades. Sentir que el trabajo que desempeño desinteresadamente para un buen amigo era demasiado importante me creó cierta incomodidad al tratar de convencerle de mis planteamientos. Me trajo desagradables recuerdos que creía tener olvidados hasta que solté la importancia. Aparentemenente tan sencillo, pero tan difícil en la práctica.

Y para terminar, un tópico que no debemos olvidar quienes hemos sufrido o somos más vulnerables. Si únicamente das importancia a tu salud, tu salud mejorará notablemente. Dar importancia a tu salud significa priorizar tu salud ante todas las cosas. Si tu cuerpo se queja, escúchale y házle caso. A veces, es mucho más sencillo de lo que parece. No es necesario estar diagnosticado con trastorno bipolar para seguir este consejo tan simple. ¿Cómo lo ves? :)