miércoles, 25 de enero de 2012

I premio Merck al mejor blog de salud





Escribo este comentario únicamente para pediros un favor. He inscrito el blog en el I concurso Merck al mejor blog de salud. El ganador tiene un premio de 3.000€ que donaría integramente a la asociación Esperanza Bipolar que constituí a finales del año pasado. LLevo casi un año dedicándome a compartir con todos vosotros lo que he aprendido sobre el trastorno bipolar, y tengo intención de seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Sé que cuesta registrarse para poder votar, pero si realmente crees que este blog específico sobre el trastorno bipolar merece la pena, estarás haciendo una aportación importante al proyecto Esperanza Bipolar.
No me gustan los premios, pero en este caso hago una excepción :)
Haz click en este enlace y sigue las indicaciones I premio al mejor blog de salud Merck .

el trastorno bipolar y los grupos de ayuda




Hace ya tres años que me dedico a coordinar los grupos de ayuda de la Asociación Vasca de Pacientes Bipolares de Bilbao. Cuando comencé no tenía ni idea de cómo hacerlo, ni he tenido que plantearme qué haríamos allí ni de qué hablaríamos. Se me ocurren tantas ideas sobre aquello que nos podría ayudar a todos que, hasta ahora, sólo he puesto un espacio a disposición de un grupo de doce personas donde compartir.
Cuando oigo algunos comentarios, no dejo de sorprenderme. Personas que comentan abiertamente que las reuniones son incluso tan útiles como el tiempo que comparten con sus psicólogos, me llevan a pensar que los beneficios son  difíciles de valorar objetivamente pero visibles. Disfruto viendo el cambio que han experimentado la mayoría de ellas desde el primer día que las conocí hasta el día de hoy.

Puedes llegar a pensar que las reuniones en una asociación no son para ti. Así todo, te recomiendo que te lo replantees. Si me hubieran dicho hace quince años que me acercara a una asociación, no lo hubiera hecho porque no habría estado en las condiciones de aprovechar todo lo que pueden aportar a una persona que, muchas veces, sufre en soledad. Si estás diagnosticado con trastorno bipolar y me lees, te recomiendo que preguntes si existe alguna asociación en tu entorno. Si no existe y puedes ponerla en marcha porque te sale del corazón hacerlo, házlo. Es muy posible que tu salud mejore hasta el extremo de sorprenderte a ti mismo.
Qué hacer y cómo hacerlo es más fácil de lo que parece, pero si tienes alguna duda aquí me tienes para ayudarte en el proceso. Te puedo facilitar mi experiencia y mi forma de enfocar las reuniones donde lo importante es compartir en el sentido más amplio de la palabra. Me puedes dejar un comentario aquí o enviarme un mail a esperanzabipolar(arroba) hotmail.com. Estaré encantado de ayudarte.

miércoles, 18 de enero de 2012

el trastorno bipolar y la imaginación




Siempre he pensado que quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar tenemos mucha imaginación, y quizás abusemos de ella. La imaginación es muy volátil porque se centra en el futuro, y la mayoría de las veces en un futuro que nunca llega. Además de vivir lo no vivido con tanta intensidad, o incluso más que en el momento presente, la imaginación puede convertirse en adictiva.
En sí misma no creo que se pueda considerar un mal vicio, empleada en exceso crea dependencia y puede acabar por pasarnos factura.
Quien vive un presente con satisfacción, no necesita recurrir a ella tan a menudo. Quienes quieren escapar del presente, abusan de esta forma de proyectarse al futuro para construirse una realidad a medida. Aunque también puede ser una herramienta útil de personas que son muy expansivas o creativas. Hace mucho tiempo solía utilizar la imaginación con mucha frecuencia, ahora prácticamente he abandonado esta práctica que puede suponer más frustración que ilusión. Para disfrutar de ilusiones en tu vida, no es necesario hacer este viaje sin moverte del sillón de tu casa. Un viaje muy cómodo que puede ser como comparar un maravilloso documental que te transporta a Nueva York sin respirar la altura de sus rascacielos con la realidad de una ciudad sin medida. Ni las pulgadas de tu televisión pueden reducir la diferencia entre lo que es y lo que parece ser.
Psicológicamente hablando, imaginar una situación no es muy diferente a vivirla. De hecho, la experiencia suele ser incluso más intensa. Nosotros tenemos un problema importante con la intensidad de nuestro mundo emocional y quizás debamos limitar, en cierta manera, esta tendencia al escapismo.

Desde que vivo centrado en el presente, mi vida es mucho más saludable. Disfruto de todo y con todos. De vez en cuando me doy un viaje, pero retorno rápidamente al aquí y ahora. Anticiparse al futuro sin bola de cristal es igual que andar sobre una cinta de correr. Parece que te mueves, pero no avanzas.
Algunos síntomas del trastorno bipolar pueden corresponderse con este mal hábito. Si te identificas con él, mi recomendación es que lo hagas con mucha precaución.
Y tú, ¿qué opinas? :)

miércoles, 11 de enero de 2012

el trastorno bipolar y la razón




Cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar, llevaba una vida aparentemente razonable. La realidad es que sufría más de lo que aparentaba, aunque lógicamente no siempre el malestar era visible. Se traducía en una inquietud derivada de muchas dificultades a la hora de desempeñar mi profesión que no me permitían sentirme satisfecho con mi trabajo. Cuando finalmente alcancé algún logro, la sensación de que acababa de abrir un regalo que llevaba mucho tiempo tratando de desenvolver fue la misma que si hubiera abierto una caja vacía. Con el agravante de darme cuenta de que necesitaba estar ocupado el cien por cien de mi tiempo para sentir la sensación de flujo; la sensación en que las horas vuelan cuando uno está concentrado en una tarea que desempeña con habilidad y soltura. También llegué a pensar en la palabra "anestesia", en una clara referencia a la anestesia emocional que suponía dedicar meses a un proyecto que me había permitido dejar de sufrir emocionalmente al sentirme volcado en una actividad sin pausa.

Hasta aquí, todo relativamente razonable. Sin embargo, el deterioro de mi salud se alejaba cada vez más de lo razonable. Crisis e ingresos en hospitales psiquiátricos jalonaron más de tres años de depresiones y alguna que otra euforia. Ahora que mi vida es sensiblemente diferente a la de los demás, en cuanto a rutina y ocupación, mis salud es como la de los demás. Evidentemente, esto me lleva a pensar que tenemos que tener en cuenta las diferencias que nos afectan a los bipolares y trataré de describir en nuevas publicaciones. Nuestra salud está en juego y aunque mi vida, a muchas personas les puede resultar indisciplinada o desordenada, nunca he tenido una vida tan ordenada como la de ahora. Antes tenía muchas razones para llevar la vida que llevaba, todas ellas muy razonables. Una rutina en la que no encajaba, haber dedicado toda mi vida a formarme para una profesión que nunca conseguí disfrutar, amigos que hacían lo que yo hacía sin despeinarse y otras muchas que podría enumerar.
Bien es verdad, que ser ingeniero por vocación paterna quizás marcara muchas de mis debilidades en una profesión que abandoné por falta de motivación y otras carencias que fui incapaz de resolver.

Decía Roberto Assagioli que la necesidad siempre es razón. Mi necesidad era abandonar mi profesión y fue la decisión más razonable de mi vida. Cuando uno no escucha a las emociones, el sufrimiento suele ser cada vez mayor.
Y si quieres contarme qué tal has empezado el 2012, aquí me tienes :)

sábado, 7 de enero de 2012

el trastorno bipolar y las limitaciones





Antes de nada, pido disculpas por este pequeño retraso en publicar de nuevo por no haber dispuesto de conexión estos días.
Hace no mucho tiempo, dejé un comentario sobre la importancia de imponerse límites cuando estás diagnosticado con trastorno bipolar. A continuación, me gustaría hablar sobre las limitaciones más habituales cuando una persona recibe el diagnóstico.
Al margen de las situaciones en las que uno se siente realmente incapaz, principalmente debido a una depresión, una vez que has recuperado el estado de ánimo normal es muy frecuente sufrir muchas limitaciones debido a diferentes secuelas psicológicas.

Una de las más frecuentes es el miedo que, visible u oculto bajo capas de apariencia, nos hace retornar a la vida caminando despacio como si pisáramos un terreno de barro. Este miedo, si tienes la inmensa fortuna de lograr una estabilidad de medio plazo, se irá diluyendo con el tiempo permitiéndote cada vez mayores avances.
La grieta de la inseguridad es otra de las cicatrices habituales cuando uno tiene la sensación de haber perdido el control sobre su vida o de ha haber soportado situaciones de estrés que han podido desbordarte física y emocionalmente. Afortunadamente, también desaparece con el tiempo, como la fiebre.
El rechazo a aquellas situaciones que no hemos sido capaces de digerir es también muy común, cuando la falta de recursos nos ha convertido en naúfragos de la vida que nos ha tocado vivir. Esta última limitación puede dejar de serlo cuando eres capaz de aceptarlo como circunstancia de vida, y has sido capaz de encontrar alternativas que pueden convertirse en auténticos salvavidas.

Otras limitaciones, son simplemente falsas etiquetas que atribuimos al trastorno bipolar cuando, en realidad, son limitaciones tan humanas como la escasa sociabilidad, la falta de motivación, o la dificultad para encontrar motivos para vivir con ilusión. Todas estas limitaciones llevan al mismo callejón oscuro de la depresión, la única calle de la ciudad sin salida y tan oscura como la noche.
Si descubres cómo entraste en ella, puedes aprender a no volver a transitarla. Que no hayas aprendido a la primera, no quiere decir que no lo harás nunca.
¿Y por qué te cuento todo esto? Porque pienso que, la mayoría de las veces, nuestras reacciones son tan comprensibles como humanas.