viernes, 28 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y las prioridades




En esta vida es tan importante priorizar como aprender a decir que no. Especialmente si padeces los síntomas del trastorno bipolar porque, de no hacerlo, uno corre el riesgo de subir y bajar sin llegar nunca a encontrar la estabilidad, para finalmente acabar allí donde más duele y de donde más cuesta salir: la depresión.

Priorizar, especialmente en los primeros años hasta que uno retoma su vida, puede marcar un antes y un después si tienes claro que tu primera prioridad es la que todos sabemos y muchas veces olvidamos, la salud. Yo ya no lo olvido ni lo olvidaré nunca porque hay circunstancias que pueden empujarnos a tomar determinadas decisiones o afrontar algunos cambios, que pueden afectar seriamente a nuestra salud. Estímulos a los que parece que no podemos negarnos -cuando en realidad sí podemos y se puede aprende a hacerlo- que pueden tirar de ti para invitarte a abrir una puerta con salida a un precipicio. No es necesario estar excesivamente preocupado sino bien atento a no repetir errores o caer en el piloto automático que más de una vez ha podido llevarte allí de donde es imposible regresar sin pasar antes por una casilla de salida demasiado dolorosa como para que merezca la pena.
Afortunadamente, ahora apenas pienso en mi salud porque disfruto de ella a pesar del dolor que padezco y otros pequeños problemas llevaderos -secuelas de un trágico accidente- y todos mis propósitos van llegando, una verdadera novedad para una persona que tuvo que romperse la cabeza demasiado a menudo para llevar una vida como la de cualquier otra persona, con las dificultades y obstáculos que todos tenemos que afrontar. Afirmar que ha bastado con arrancarme una espina para dejar de sufrir el dolor emocional sería simplificar demasiado las cosas, pero sin haberlo hecho nada de lo que he vivido últimamente hubiera sido posible. Cuando me arranqué la espina lo hice priorizando mi salud, y fue uno de mis mayores aciertos hasta el día en que lo hice. Si intuyes que hay algo que te provoca dolor porque no sabes cómo manejarlo y puedes prescindir de ello, no lo pienses dos veces. Al hacerlo, tu vida cambiará a mejor con toda seguridad. A partir de ese momento el panorama cambia tanto que no merece la pena ni que te lo imagines, porque será más idílico de lo que alcances a imaginar. Han pasado ya siete años desde que hice lo propio y te puedo asegurar que ni en el mejor de los sueños estaría viviendo lo que estoy viviendo.Una vez que hayas priorizado tu salud, no olvidar seguir estableciendo prioridades en todas las facetas de tu vida es tan saludable como lo es para cualquiera que no haya sufrido nunca el trastorno bipolar. Constituye un aprendizaje que no termina nunca, y del que disfruto siempre que me enfrento a él.

Si has tenido la fortuna de no haber perdido a un ser querido recientemente, espero que estés disfrutando de estos días. Si por éste u otro motivo cualquiera lo único que deseas es que pasen estas fechas cuanto antes, piensa en hacer disfrutar a quien te rodea. Es un truco que no suele fallar :)

jueves, 13 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y el entorno





Para continuar el comentario anterior en el que hablaba de la importancia del entorno para el bienestar emocional, voy a dedicar éste para explicar cómo puede llegar a influir en la vida de una persona.

Ni todos contamos con los mismos recursos emocionales, ni todos nos desenvolvemos con la misma soltura en los mismos ambientes. Las relaciones de familia, el trabajo o las relaciones de pareja pueden tener lugar en distintos entornos y de nuestra adaptabilidad a ellos puede depender nuestra salud. Hay personas que viven en el trabajo y pasan el tiempo justo en familia, otras que viven para la familia y su ocupación se centra en ella, otras que prefieren las relaciones de pareja sin compartir espacio y muchas otras variantes que se te pueden ocurrir. Si todos somos en cierta manera diferentes y nos sentimos más cómodos en determinados ambientes es porque no todos tenemos las mismas las mismas habilidades emocionales, las mismas necesidades, los mismos gustos o las mismas prioridades. Todos los síntomas del trastorno bipolar que sufrí estuvieron relacionados con el entorno laboral, y decidí abandonar el mundo de la empresa de forma consciente. No se trató de una decisión motivada por el miedo sino por el cansancio.

Mi vida es bastante diferente a la de la mayoría de las personas que conozco principalmente en el entorno en el que me muevo. La mejora de mi salud, entre otras muchas cosas, se debe a este nuevo entorno que nada tiene que ver con el entorno que enmarca la rutina laboral de una empresa. Una de mis mayores carencias durante mucho tiempo estaba relacionada con la dificultad para adaptarme a un espacio cerrado de cuatro paredes. Lo que para muchos no es problema, para mi era un problema bastante grave. Ahora que dispongo de una rutina que me permite el aire libre todos los días, me siento muy bien. Lógicamente no es el único motivo por el que me siento bien, pero estoy seguro de que es uno muy importante.

Cuando una persona sufre hasta el extremo, siempre oculta una dificultad personal extrema. Encontrar alternativas que te permitan adaptarte a una nueva vida, un nuevo entorno o una nueva rutina puede ser vital para que te reencuentres con la salud. Conozco muchas profesiones en las que una persona no está sentado frente a una mesa, un ordenador y un teléfono. A cualquiera de ellas me hubiera adaptado mejor que a la profesión que ejercí durante más de diez años.

Sea cual sea tu situación, si intuyes que en el entorno está uno de tus principales problemas provocándote estrés, sólo hay dos alternativas: cambiar de entorno, o dotarte de recursos para sobrellevarlo de la mejor manera posible. A mi me resultó imposible, y ahora me siento muy afortunado de que así fuera. Mi vida no sería la que es si me hubiera adaptado al mundo de la empresa. Me hubiera perdido todo lo que he vivido desde hace cinco años y lo que me queda por vivir, una experiencia que me ha enriquecido tanto que no la cambiaría por nada del mundo.

Si dejas tu comentario enriquecerás este blog, y también mi vida :)




jueves, 6 de diciembre de 2012

el trastorno bipolar y la actitud




Desde hace tiempo, la actitud parece ser el remedio para casi todos los males. Durante mucho tiempo, pensé que mi problema principal era un problema de actitud relacionado con mi profesión. Con la perspectiva del tiempo, he aprendido que la actitud no estaba en una posible lista sobre mis dificultades relacionadas con mi trabajo hasta que dejó de serlo. La actitud, tan importante en la vida para sobrellevar la cara menos amable de la vida, quizás esté demasiado sobrevalorada.
La actitud positiva, por si misma, no siempre mejora las cosas. Es demasiado habitual escuchar a alguien decir respecto a quien sufre que tiene "un problema de actitud". Si tuviera que hacer referencia al sufrimiento emocional utilizando una única palabra, se me ocurren muchas que nada tienen que ver con la actitud.

La mayoría de los problemas personales están relacionados con la ignorancia, no en el sentido peyorativo de la palabra, sino en el sentido más amplio del "no saber". Te encuentras mal, y no sabes cómo salir de la situación en la que te encuentras, entre otras muchas cosas, porque puede que no sepas, o ni siquiera intuyas, porqué te encuentras mal. Los problemas siempre llaman a la puerta de las dificultades y las dificultades, si son circunstancialmente insalvables, los dejan pasar. Si cierras los ojos ahora mismo y piensas en tu mayor problema, es posible que esté muy relacionado con una dificultad. Puedes contar con la actitud necesaria para abordar el problema, pero si no sabes cómo sortear la dificultad, te servirá sólo para no derrumbarte y seguir intentándolo, que no es poco.

La actitud que recomiendo, en general, es una actitud relajada ante cualquier problema. Como muchas de las propuestas que aquí he ido dejando en este blog, muy fácil de decir y no tan fácil de poner en práctica. Una forma de mantener esta actitud consiste en reducir la importancia. Hace un mes, envié mi primer libro a una editorial importante de este país y he recibido mi primer rechazo editorial. La decepción duró menos de cinco minutos porque, en realidad, tampoco me parecía tan importante que una gran editorial publicara mi primer libro. Simplemente, me hubiera hecho ilusión que así fuera. Ahora enviaré el libro a cinco editoriales al mismo tiempo. Los hábitos me parecen más importantes que la actitud, porque son los únicos que permiten mantener la actitud adecuada.

He comenzado mi segundo libro y lo importante, para mi, es concluirlo en el próximo año. Los malos hábitos y los buenos hábitos constituyen una de las maneras más directas que he encontrado para tratar de mostrar cómo he logrado mantener mi bienestar en los últimos años. Para tener una buena salud no hace falta tener la actitud adecuada, basta con tener buenos hábitos. Los veintiún hábitos que intuyo como muy perjudiciales para quien está diagnosticado con trastorno bipolar nada tienen que ver con los hábitos saludables universales o aquellos propios de la psicoeducación. Constituyen hábitos invisibles porque reflejan nuestra forma de pensar, de ver el mundo, de vernos a nosotros mismos, o de interpretar nuestra realidad. Si dejas aquí tu comentario con alguna de tus dificultades todos aprenderemos un nuevo hábito que tenemos que forjar. O quizás la actitud que debemos mejorar antes los problemas :)

viernes, 30 de noviembre de 2012

el trastorno bipolar y la tranquilidad





La tranquilidad. Una palabra que basta con leerla para tranquilizarse un poco.  Hace ya mucho tiempo mi vida se parecía a mi vida actual como un huevo a una castaña. Los síntomas del trastorno bipolar que sufrí hace más de diez años estaban muy ligados a mi entorno profesional, y uno de los motivos más importantes de mi malestar era la dificultad para adaptarme al mundo de la empresa, una dificultad unida a muchas carencias. Aunque finalmente logré superar la mayoría de ellas, abandonar mi profesión devolvió la tranquilidad a mi vida. Algunas investigaciones más recientes afirman que el entorno llega a modificar, de alguna forma, tu biología. Nuestro cerebro es plástico -como un tetra-brik- y la epigenética nos enseña que incluso nuestro ADN es permeable al intercambio de nuestro cuerpo con el entorno. Los cambios se producen siempre de forma progresiva, al igual que uno descubre la sensación de que ha recobrado la salud.  No voy a negar que siempre he sido una persona tranquila, y por lo tanto menos vulnerable que una persona con un carácter más inquieto, pero también me considero una persona activa y con muchas inquietudes. Todas ellas las abordo de una forma tranquila porque he aprendido a librarme, poco a poco, de la importancia.

Lo que sí recuerdo bien es que al abandonar mi profesión pensé: "Habrá que probar a renunciar a lo que intuyo es el origen de muchos de mis problemas para ver qué pasa con mi salud". Renunciar a lo que para ti es tóxico puede traer el bienestar suficiente para empezar a ver la vida de otra manera y ampliar la perspectiva. El sufrimiento, cuando está ligado al entorno, no permite ver nada "fuera del túnel". Las opciones siempre están fuera de él y mientras uno permanezca sumido en la oscuridad no podrá ver nada.

Sea cual sea tu situación, valorar las posibilidades cuando uno parece enfrentarse a un callejón sin salida es la única forma de seguir caminando. Ahora mismo, me parece increíble levantarme todos los días con ilusión cuando hace quince años no tenía ni idea de cómo salir de la situación en la que me encontraba. Una situación que me desgastaba diariamente donde mi actitud decía "hay que seguir" y mi cuerpo decía "hay que parar". Sin embargo, ahora mismo puedo reconocer muchas experiencias que me ayudaron, al menos, a conocerme mejor para aprender a decidir mejor. Mi forma de vida nada tiene que ver con la forma de vida de mi etapa profesional. Todos tenemos que aprender a manejar las situaciones de estrés, pero también tenemos que aprender dónde está el límite y si un nuevo entorno puede ayudarnos a recomponer nuestras vidas. Iba a escribir sobre tranquilidad y he acabado haciéndolo del entorno. El motivo es que, en mi vida, han tenido mucho que ver.

Reserva en tu vida una parcela para la tranquilidad. Reserva parte de tu rutina diaria a cultivar actividades que te proporcionen tranquilidad. Rodéate de personas que te hagan sentir bien y preocúpate de que ellas se sientan bien contigo. La tranquilidad es tan contagiosa como la sonrisa. De hecho, la sonrisa es la risa tranquila :)


viernes, 23 de noviembre de 2012

el trastorno bipolar y las causas




Aunque hoy es el día en que se desconocen las causas del trastorno bipolar, algunas fuentes afirman que confluyen causas bioquímicas, ambientales y genéticas en la aparición de los síntomas. No soy quién para dudar de que así sea, pero me gustaría añadir que estoy plenamente convencido de que también se pueden reconocer rasgos psicológicos comunes en quienes padecen o han padecido la enfermedad. En realidad, mi ocupación desde hace ya cinco años consiste en desvelar algunos de estos rasgos que son más que evidentes cuando comparto tiempo y conversación con personas diagnosticadas como yo.

Muchos de los comentarios de este blog, dejan constancia de algunas cuestiones que yo tengo muy en cuenta desde hace ya mucho tiempo. Una de ellas, la primera conclusión importante surgió hace ya mucho tiempo reflexionando sobre mi propia experiencia. Desde el bienestar, se pueden llegar a reconocer y comprender determinados hábitos relacionados con el cognitivo -el mundo de los pensamientos- que pueden tener mucho que ver con el trastorno bipolar. No me refiero únicamente a las distorsiones cognitivas conocidas por los psicólogos, sino otras muchas tendencias, hábitos recurrentes o estilos de pensamiento que quedan patentes en las reuniones que mantengo en la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao con todas aquellas personas a las que acompaño para tratar de que dejen atrás los síntomas.

Concretamente, creo que hay algunas cuestiones que ya están escritas en este blog que pueden ayudarte a evitar algunas situaciones. Una cosa es saberlas, otra distinta, ser capaz de ponerlas en práctica y no olvidarlas. Son rasgos muy humanos y no tan fáciles de modular porque evolutivamente estamos condicionados por el deseo y las expectativas. Yo estuve girando en la rueda durante mucho tiempo y ahora sonrío al verla girar desde fuera. Hace falta salir de uno mismo para darse cuenta de aquello que te está perjudicando para poder poner remedio a algunas situaciones recurrentes por falta de conciencia. El mundo emocional que todos albergamos tiene mucho que ver con las reacciones de nuestro cuerpo al entorno más cercano, a la interpretación que hacemos de él, nuestra relación con este mismo entorno, y a la visión que tenemos de nosotros mismos. 

Resumiendo, y como conclusión personal: predisposición genética a la vulnerabilidad, causas ambientales, las causas bioquímicas -supongo que referidas a una mayor vulnerabilidad tras los primeros síntomas- y, por último, el estilo cognitivo. En este blog, hablaré a título personal de las causas ambientales y el estilo cognitivo. Del resto, me dedicaré a resumir la información disponible y no siempre fácil de encontrar.

Cada día un poco más denso. En el próximo comentario volveré al estilo más informal :)

jueves, 15 de noviembre de 2012

el trastorno bipolar y la vocación




Cuando sufría con los síntomas del trastorno bipolar, también tenía un problema vocacional importante. La palabra vocación me parece que pertenece a lo que me gusta llamar vocabulario bipolar. Refleja y representa un extremo dentro de los posibles. Te recomiendo que lo evites siempre porque suele perjudicar mucho nuestra salud. Pocos saben realmente lo que es la vocación. Desafortunadamente, la mayoría dejan este mundo sin conocer su sabor porque deben confluir demasiadas circunstancias para que una persona encuentre su verdadera vocación. En realidad, se utiliza la palabra vocación para camuflar la palabra disfrute, una palabra que parece no tener tan buena prensa. Aquí si alguien disfruta, siempre sospechamos alguna trampa o engaño. La realidad no está para disfrutar, excepto en los anuncios publicitarios.

Si quieres descubrir tu vocación, antes tienes que descubrir el disfrute. Si no hay atajo sin trabajo, tampoco hay vocación sin disfrute. Dicen las malas lenguas que sólo veinte de cada cien trabajadores van al trabajo en cuerpo y alma. El resto sólo llevan el cuerpo. Mal dato, si hablamos de disfrute. Para poder disfrutar con aquello a lo que te dedicas, antes has de saber cuáles son tus cualidades o habilidades. El que quiera encontrar la vocación a través de la transpiración, puede aspirar a ser corredor de marathon. El que quiera encontrar la vocación a través del disfrute, puede aspirar a ser lo que ya es. Parece un trabalenguas pero no lo es.

Y ya voy a abandonar la palabra vocacion para siempre. He decidido borrarla de mi diccionario. Ahora me gusta hablar de disfrute, habilidades o cualidades. Mucho ojo con los "dones", porque aunque existen, también pertenecen al vocabulario bipolar. Los dones, en la mayoría de los casos, son los genes. Esa predisposición genética que mostramos con nuestras tendencias, nuestra maneras de pensar, nuestra actitud o nuestra forma de ser. Todo el tiempo que dediques a moldear las tres, será tiempo bien empleado. Especialmente, si tienes la sensación de que te dificultan la vida, las relaciones con los demás o tu bienestar. LLevo haciéndolo mucho tiempo y quizás haya sido una de las claves para explicar mi situación actual. Siempre que termino un comentario, me da la sensación de que dejo algo inacabado. Lo siento, es una de las mayores virtudes de las palabras. Pero también una de las mayores limitaciones :)

Por cierto, si vives en Vitoria y quieres acudir a reuniones en un espacio donde compartir tu experiencia como persona diagnosticada con trastorno bipolar y aprender de la de los demás, una persona que aprecio mucho se va a ocupar de coordinarlo todo. Puedes llamar al teléfono de la asociación Esperanza Bipolar para darte más detalles.

jueves, 8 de noviembre de 2012

el trastorno bipolar y el cerebro




No suelo leer información relacionada con el trastorno bipolar con frecuencia, y cuando lo hago, no dejo de sorprenderme. Lo último que he leído en dos fuentes psiquiátricas es que el trastorno bipolar es una enfermedad cerebral. Hace poco, debido al comentario que dejó una persona en este blog respecto a la estructura del cerebro de la persona diagnosticada busqué información al respecto. Una persona que sembró la curiosidad y me invitó a aprender. Parece ser que determinadas pruebas clínicas dejan evidencia de que los síntomas modifican la anatomía del cerebro de determinadas personas que han sufrido los síntomas de la enfermedad. Bien. Mi pregunta es: ¿causa o consecuencia? ¿en todos los casos? ¿modificaciones permanentes?. Entiendo que la ciencia requiere de tiempo para validar pero, en mi humilde opinión, se puede tardar una eternidad en encontrar los calcetines en el cajón de las camisas. Mientras tanto el sufrimiento de muchas personas espera una respuesta, que, desgraciadamente, no encuentra.

El trastorno bipolar está considerado una enfermedad mental y es tratado, principalmente, por psiquiatras. Las enfermedades del cerebro son tratadas por neurólogos. Calificar el trastorno bipolar como enfermedad cerebral es confundir, al menos de momento, deseo con realidad. Si algún experto me puede explicar y aclarar esta confusión, yo encantado. No me gustaría prescindir de la experiencia de los psiquiatras para seguir aprendiendo pero me apena darme cuenta de que cada vez me interesa menos recurrir a determinadas fuentes de información.

Ahora mismo estoy terminando un libro de Christophe André titulado "Los estados de ánimo. El aprendizaje de la serenidad"; el tipo de libro que te puede enseñar a vivir mejor y comprender muchas cosas que quizás nunca hayas pensado. He aprendido mucho de  libros de psicología o de la no siempre bien considerada categoría de la "autoayuda". Sobre todo, a comprender. Cuando uno comprende, se disuelven muchos de los miedos y se ve más claro. Lógicamente, luego hay que actuar. Bien es verdad que dispongo de todo el tiempo del mundo para aprender, un lujo no al alcance de cualquiera. Sin embargo, creo que una hora de lectura diaria está al alcance de muchos y cuenta con muchos beneficios. Si has sufrido los síntomas y todavía no has recuperado tus capacidades, o quieres seguir desarrollándolas, la lectura cambia tu biología. Al igual que un paseo por el parque, una conversación, o una buena película. Lógicamente, no de un día para otro. Yo llevo más de siete años practicando con regularidad la vida relajada y tranquila. Más activo que nunca, aunque visto desde fuera pueda parecer todo lo contrario. Hace no mucho tiempo, me encontré con un amigo muy inquieto por la calle y me dijo: "Pareces Kung Fu" :)

domingo, 4 de noviembre de 2012

el trastorno bipolar y la gravedad



Muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar como yo se han sentido impotentes al pensar que tenían una enfermedad crónica que les iba a acompañar toda su vida con el sufrimiento que conllevan las crisis y la temida depresión. En realidad, la realidad es más variada de lo que parece aunque mayoritariamente el panorama parece bastante desolador. Muchas veces me pregunto porqué es así y las respuestas que encuentro son más bien pesimistas. Teniendo en cuenta que no todo el mundo puede permitirse contar con un psicólogo que le trate, y que encontrar un buen psicólogo que sea capaz de ver lo que tú no eres capaz de ver no siempre es fácil, el tratamiento que uno puede recibir puede resultar insuficiente. Conozco tantas personas con tantas dificultades objetivas o subjetivas, pero siempre reales, que hablar de enfermedad cuando uno está sumido en la inconsciencia o la incapacidad de resolver situaciones vitales no siempre sencillas me parece una forma de tratar de abordar un problema olvidando detalles demasiado importantes. El origen o la raíz no suele ser una única causa- tal y como la ciencia atribuye a la vulnerabilidad- y el sustrato psicológico puede ser tan importante como tu biología.

Preguntarse el porqué, en un principio, no resulta demasiado útil. Preguntarse por el cómo siempre plantea contemplar alternativas invitando a la acción. Creer que no hay ninguna posibilidad ni margen de maniobra es un engaño al que nos sometemos nosotros mismos cuando hemos fracasado más de una vez en el intento. Los estados de ánimo, sobre todo en las primeras variaciones extremas, responden a circunstancias vitales concretas y a  nuestra respuesta ante ellos. Si has recuperado el bienestar suficiente para reflexionar sobre esta cuestión, te recomiendo que lo hagas. De vez en cuando y sin obsesionarme, fui adquiriendo la costumbre de pensar en lo que me ocurrió y porqué me pudo ocurrir, aprendiendo de esta forma a conocerme mejor y a encontrar una manera de decidir y elegir que ya he convertido en hábito. El aprendizaje no termina nunca porque, si no permaneces estancado, siempre tendrás la oportunidad de aprender más de ti a partir de las nuevas situaciones a las que te enfrentas.

El trastorno bipolar está considerada una enfermedad crónica. Teniendo en cuenta la atención que reciben la mayoría de los pacientes, con toda seguridad, es mejor que así sea. Los riesgos, aún contando con la atención de un psiquiatra que se ocupe de tu tratamiento, son elevados. Las precauciones a tener en cuenta son tantas y tan fáciles de olvidar que para mi siguen siendo una prioridad. Algunos mensajes optimistas ante una realidad bastante descorazonadora reflejan una situación muy mejorable desde el punto de vista de la atención médica. En la asociación me he dado cuenta de que muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar que sienten apoyo social y comprensión, dejan de sufrir. Esta impresión es incompatible con una enfermedad mental grave y me hace replantearme constantemente si realmente el trastorno bipolar es tan grave, o lo que es grave es la situación a la que se enfrenta una persona que ha sufrido en su propia carne los extremos y ha acabado asustado, paralizado, aislado y retraído. Una vez aceptado el hecho de que mi biología me diferencia convirtiéndome en más vulnerable a determinados estímulos, sólo me preocupo por lo que está en mi mano para disfrutar de la vida sin correr riesgos innecesarios. Incluso renunciando, a veces, a algunas cosas que pueden llegar a atraerme. ¿Lo has hecho tú alguna vez? ¿Te resultó difícil? :)

viernes, 26 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y la aceptación




Aceptar la realidad siempre cuesta, especialmente cuando la realidad es difícil o dolorosa. La mayoría de los profesionales de la salud hablan de la importancia de aceptar la enfermedad como primer paso necesario para empezar a construir. Desgraciadamente, el trastorno bipolar puede convertirse en un problema de salud cada vez más limitante si uno no es consciente de la propia gravedad y del deterioro que puede llegar a suponer si uno no es bien tratado por su médico. Y digo bien tratado porque no basta con ser atendido por un médico como quien padece una úlcera de estómago. Las enfermedades mentales hacen sufrir de tal forma que los detalles marcan la diferencia entre un buen médico y un médico mediocre. He conocido a ambos y mi salud únicamente refleja la importancia de ser tratado por un buen equipo médico; profesional y eficiente.

Cuando uno toca fondo no queda otro remedio que aceptar que uno tiene un problema de salud importante. Personalmente encontré en una forma de sana rebeldía hacia el mismo problema de salud uno de los recursos necesarios para dejar atrás el sufrimiento. Creí en lo posible para poder hacerlo posible. Tomé decisiones cruciales en mi vida que me permitieron recuperar poco a poco el bienestar hasta poder consolidarlo en el tiempo y disfrutar de él con serenidad. Lo que hoy me parece sencillo quizás no lo sea tanto; de hecho creo haber empleado todos los recursos a mi alcance para lograr superar un gran reto: el reto del bienestar emocional. Aunque he sufrido circunstancias vitales más trágicas que adversas, me he dado cuenta de que uno no sabe lo que puede llegar a lograr hasta que lo logra. He contado con la ayuda y el amor de muchos, he puesto toda mi inteligencia al servicio de mi salud, y he llegado a un punto en que ya sólo me importa vivir para compartir lo aprendido y disfrutar de la vida mientras la vida me lo permita.

Aceptar que el trastorno bipolar es un grave problema de salud que puede malograr una vida es fundamental para empezar a pisar terreno seguro. Confiar en tus propias posibilidades resulta tan fundamental como la aceptación. Si no lo crees, no lo verás nunca. Haber sufrido hasta el límite conduce a la desorientación, y muchas veces al abandono. Levantarte una y otra vez hasta dejar atrás tu propia historia es la única forma de poder sentir algún día que algo positivo se escondía tras el sufrimiento emocional. Cuando uno sobrevive a él, puede disfrutar de la vida de una forma muy especial. Con la misma sensación del que lo ha perdido todo y, asombrosamente, ya no le falta nada. Importante, se entiende :)


viernes, 19 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y la ilusión




Esta semana, ha concluido el taller sobre la ilusión en la asociación Esperanza Bipolar de Bilbao. Pablo Cueva nos ha regalado su tiempo y su ilusión con pequeñas actividades y juegos que nos han invitado a pensar en nuestras propias ilusiones. Para mi sorpresa, todos teníamos muchas ilusiones por vivir, y lo que es más importante, ilusión por tratar de alcanzarlas.

Vivir sin ilusión constituye una forma de vida para muchos que desearían encontrar algo que diera un poco de color y sabor a su existencia. Vivir con ilusión es un reto accesible a través de la búsqueda, la observación y la acción. Aunque se puede disfrutar de la vida sin grandes ilusiones, como la inmensa mayoría viven, buscar esa chispa cambia la vida de forma radical. La única ilusión que reporta un bienestar duradero es el disfrute con la actividad diaria. Si tu día a día no te permite disfrutar, se requiere de un esfuerzo para levantarse de la cama nada saludable. Lo sé muy bien porque fui víctima de esa sensación durante casi una década y supone un desgaste que puede acabar en depresión. La palabra disfrutar simplemente refleja la sensación que una actividad agradable deja en tu cuerpo, la misma sensación que puede reportar el ejercicio físico, una actividad intelectualmente estimulante, un hobbie, el sexo, o una conversación que te entretiene, enriquece o hace reir. Las personas felices no son aquellas que han logrado lo que perseguían o ansiaban, sino aquellas capaces de disfrutar un poco todos los días.

Encontrar cosas que te ilusionen es la mejor inversión que puedes hacer en tu vida. Si todavía tienes hueco en la mochila de las ilusiones, no hay otra forma de llenarla que saliendo a su búsqueda como quien sale a coger setas. No son tan fáciles de localizar, porque pueden estar en ninguna parte y en todas a la vez. Una ilusión puede esconderse donde menos te lo esperas. Una vocación dormida, una afición por descubrir, una habilidad por desarrollar, o una persona que se cruza en tu vida pueden cambiarte la vida. Algo que nunca habías probado antes, una nueva experiencia que te despierta los sentidos o un actividad lúdica como un simple juego. Todo vale y todo suma. Cuanto mayor sea el número de pequeñas ilusiones que inunden tu día mayor será tu bienestar. Aunque creas, o hayas creído alguna vez, que no hay nada que te ilusione, simplemente no lo has encontrado. Sigue buscando, observa a tu alrededor y experimenta las sensaciones en tu propio cuerpo porque el cuerpo está lo suficientemente evolucionado para disfrutar, y no sólo para sufrir.

Ya ha llegado la lluvia para quedarse :)

jueves, 11 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y el equilibrio





Al principio, mantener el equilibrio cuando estás diagnosticado con trastorno bipolar no resulta fácil. Muchos, cuando ya lo han logrado, sienten que cualquier día todo puede volver a cambiar de repente y sin previo aviso. Me sorprende también ser testigo de comentarios en los que pocos se plantean que el bienestar puede ser la consecuencia de una vida equilibrada y atribuyen, para bien y para mal, cualquier cambio a la vulnerabilidad. Cuando uno llega a la conclusión de que "las cosas son así", "las cosas acaban siendo así".

LLevar una vida equilibrada no siempre es suficiente porque la vida requiere de muchos otros ingredientes. Pequeños retos que te hagan sentir pequeños avances o disfrutar de la vida sin motivo y sin porqué no son excluyentes. Cuanto mayor sea el número de recursos con los que cuentes para las situaciones de cansancio, que siempre aparecen, más fácil lograrás sortearlas. Lo mismo aplica para aquellos días en que uno parece perder la confianza o ha bajado un escalón sin saber porqué. Hoy me siento un poco cansado, pero sé que pasará. El dolor actúa como freno y supone siempre mayor desgaste.

Una vida equilibrada es aquella vida en la que si algo te falta -a todos nos falta algo- te importa bien poco. Lo que atesoras, te mueve o ilusiona resulta siempre un motor que nunca se para. Encontrarlo marca una diferencia vital que supone siempre un antes y un después. Sé muy bien que el problema de muchos bipolares tiene mucho que ver con las expectativas de cualquier deseo. Una ilusión vital, sin ninguna expectativa detrás, constituye el ingrediente principal de una vida equilibrada. La ilusión sin expectativas es posible. LLevo más de cuatro años subido a este carro y resulta la vacuna para muchos de los males que me aquejaban.

Ser capaz de distinguir aquello que te revitaliza de aquello que te desgasta nos plantea elecciones en la vida que, a veces, no nos atrevemos a mirar de frente. Una vez tomadas, no se te ocurriría dar la vuelta ni mirar atrás. Yo suelo hacerlo para reafirmar la pobreza de mi vida cuando no sabía ni quién era ni lo que podía convertir mi vida en una fiesta. Si no te lo has planteado nunca, te invito a que te preguntes si puedes hacer algo por ir cambiando poco a poco tu vida en la dirección que te gustaría. Pocos no saben lo que quieren, muchos no saben cómo conseguirlo. Comenzar por el principio, sin miedo y viviendo el día que muestra tu reloj, te permite reducir tus preocupaciones a la mitad, no anticipar desgracias y afrontar el futuro con tranquilidad. Dime algo, aunque sea para llevarme la contraria :)

jueves, 4 de octubre de 2012

el trastorno bipolar y el esfuerzo




Vivimos en una sociedad que promueve el esfuerzo como valor principal y no voy a negar su valor. Lo único que quiero reflejar en este comentario representa mi visión y mi experiencia respecto a esta palabra que inspira, siempre que la leo, freno y resistencia. Bajo mi punto de vista, el esfuerzo está sobrevalorado con la gran contrapartida del desgaste que provoca esforzarse sin ver resultado alguno. No conozco una prueba mayor de que has elegido el camino equivocado; una lástima que no me hubiera dado cuenta antes porque me habría ahorrado gran parte del sufrimiento.

En la otra cara de la moneda del esfuerzo brilla el oro. Sin haberme esforzado, incluso en aquellos días en que los logros eran pequeños pasos de enano, no hubiera conseguido aprender que todo lleva su tiempo y que a unos nos puede costar más que a otros. La realidad refleja otra conclusión vital para compartir contigo: el carácter sólo se forja allí donde puedas desplegar tus cualidades y habilidades. Si llevas demasiado tiempo esforzándote en un entorno donde sopla el viento en contra, prueba a cambiar de entorno. El viento es la fuerza que te frena y te impide avanzar. No es fácil encontrar una actividad que requiera de tu energía porque hay que tener fuerza hasta para untar una rebanada de mantequilla. Mucho más sencillo resulta encontrar muchas actividades que, de alguna manera, te superan. Los problemas no se resuelven tanto con esfuerzo como con tiempo por delante. Donde está el límite de tiempo para llegar a la conclusión de que el esfuerzo ya no merece la pena, sólo lo puedes valorar tú.

Todo lo escrito hasta ahora no es sólo aplicable al terreno profesional o a tu ocupación sea cual sea. Lo mismo aplica a otras muchas situaciones de la vida donde uno siente que no puede dar más de sí. Seguro que conoces más de una; conflictos en las relaciones con otros, problemas de pareja,  o el clásico "yosolocontraelmundo". Saber donde parar y darse la vuelta o cuando decirte "hasta aquí hemos llegado" es una asignatura que no se enseña en los colegios. Suponiendo que no hayas recibido una educación que te haya replegado a la aceptación del sufrimiento y el "totalesloquememerezco".

El mejor ejemplo de lo que es el esfuerzo lo tengo en mis hijos. Mi hija, con una responsabilidad casi adulta y capaz de concentrarse, roza lo que un profesor puede considerar como el alumno ideal. De hecho, lo es. Mi hijo, todo lo contrario, resulta agotador porque él nunca se agota. ¿Quién se esfuerza más en el colegio? Muchos profesores no coincidirían comigo. Sin embargo, yo creo que mi hijo se esfuerza más aunque se dedica menos. Basta con ver lo que le cuesta estar sin hacer el pino, leer, saltar, ver la televisión, estudiar, cantar, hablar... Energía en estado puro :)

jueves, 27 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y el hoy




Ayer mi hija Raquel nos sacó una fotografía para celebrar un cumpleaños diferente. El dos, visto del revés, representa los dos últimos años de mi vida que nada tienen que ver con aquellos en que los síntomas me hicieron sufrir hasta el extremo. Lo realmente importante es que tampoco se parecen en nada a otros años en que todavía los síntomas no habían aparecido pero mi vida era de un gris humo difícil de sobrellevar.

Explicar el porqué y cómo he logrado llegar a este día de hoy no cabrá nunca en este espacio tan reducido pero, si tienes paciencia, trataré de explicar durante el próximo año algunas de las respuestas clave a preguntas que no he podido dejar de hacerme hasta hace no mucho tiempo. Ahora llegó el momento de parar y aprender de los demás porque exprimí mi experiencia hasta la última gota, únicamente para aprender de ella y compartirla contigo.

El hoy es realmente lo único que importa. Nada nuevo, receta de libro de autoayuda repetida hasta casi hartar. Si te dijera que aplicando a tu vida esta regla tan sencilla tu vida puede cambiar radicalmente, no te engañaría. Si te dijera que es uno de los remedios naturales para muchos de los males de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, tampoco faltaría a la verdad. El porqué es lo de menos y excesivamente científico para este blog, basta con que lo creas y lo pongas en práctica desde hoy mismo.

Mañana mismo, mi vida, como la tuya, podría sufrir un vuelco por mil y un motivos que nada tienen que ver con el trastorno bipolar. Me importa bien poco saberlo porque hace ya seis años sufrí uno de los mayores dolores cuando un trágico accidente se llevó la vida de mi mujer y estuvo a punto de hacer lo propio con la de mis dos hijos y la mía propia. Basta como resumen una simple frase: las mayores desgracias de la vida nunca avisan. Quizás ya lo hayas vivido en tu propia carne y no te estoy mostrando nada nuevo, si no es el caso, simplemente te lo cuento para que te liberes del miedo porque es una armadura demasiado pesada y asfixiante para vivir con ella.

Hoy es el día que disfruto de la vida, de las sonrisas de mis hijos, del amor de mi mujer cuando me lo regala que no es siempre :) , de la sabiduría de mi madre, de las conversaciones de mis amigos, de los chipirones encebollados, del buen café y una mejor lectura, de las palabras que llenan este espacio y otros, de mis amigos de la asociación, de la orilla de la playa, del sol cuando asoma y la lluvia cuando sorprende, y de vosotros que me leéis o dejáis comentarios siempre positivos. Sois todos muy generosos conmigo y os lo agradezco. Siento el trastorno bipolar cada vez más lejos pero no pierdo la conciencia. Mi vida ha sido bipolar y espero mantener la perspectiva para seguir acompañando a quienes todavía no conocen esta otra cara menos frecuente, pero posible, del trastorno bipolar.

Dos años escribiendo para vosotros, dos años de algo más que bienestar :)

domingo, 23 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y la vulnerabilidad




El otro día en la asociación alguien habló sobre la disfunción cerebral que presentamos quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar. Evidentemente, los mecanismos que regulan el estado de ánimo cuando alguien sufre la depresión o la euforia no han sido capaces de mantener el equilibrio de nuestro cuerpo. Hablar de disfunción cerebral cada vez es más frecuente porque el origen siempre se centra en el cuerpo, dejando un poco de lado algo muy importante que todos saben pero muchos omiten. El entorno influye en nuestra biología y puede llegar a desequilibrar a cualquier persona que no padece ninguna enfermedad hasta que sufre los síntomas de cualquiera de ellas. La palabra vulnerabilidad está empezando a colarse en algunos discursos, pero hay que prestar mucha atención para llegar a distinguirla porque queda enterrada dentro de un discurso plagado de neurotransmisores, dopamina, serotonina y demás familia.

Hace ya bastante tiempo que no me planteo si estoy enfermo o no. Lo que no olvido ni olvidaré nunca es que soy una persona vulnerable. LLevo colaborando más de tres años en una asociación de pacientes y resulta más fácil no olvidarse del trastorno bipolar cuando te vuelcas en ayudar a quien todavía lucha por salir adelante. El trastorno bipolar está reconocido como una enfermedad crónica y altamente recurrente. Muchas veces me pregunto porqué, pero tampoco me extraña que así sea teniendo en cuenta que mayoritariamente los pacientes reciben exclusivamente atención médica. Quien no considera el trastorno bipolar un problema psicológico simplemente quiere hacer hincapié en la cronicidad de la enfermedad. La lástima es que la ciencia no podrá llegar a avances significativos fuera del mundo de la farmacología. Hoy en día, nadie se atreve a negar la relación entre mente y cuerpo ni lo borrosa que es su frontera. Todos sabemos que el trastorno bipolar es una enfermedad mental, y lo mental, si no es psicológico, ¿qué es?.
Evidentemente, cuando se presentan los síntomas, el desequilibrio electroquímico se produce en el cerebro y las redes neurales implicadas quedan, de alguna manera, marcadas. La vulnerabilidad procede de esta huella que la mayoría consideran indeleble, y no sólo duradera.

Toda esta explicación muy superficial y lejos de poder considerarse "ciencia", sólo es la introducción de una de las preguntas más importantes que puedes hacerte. ¿A qué soy vulnerable?
Yo me la respondí hace tiempo, y después de cinco años de mucha dedicación creo saber a qué somos vulnerables muchos de nosotros. Este fin de semana, encontré la confirmación científica a algo más que una intuición. Cinco años después, se cierra un círculo que me invita a descansar de la lectura por una temporada. Sin embargo, no dejaré de escribir :)

jueves, 13 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y la utilidad





Algunas personas diagnosticadas con trastorno bipolar se quejan por no sentirse útiles. No sólo no me extraña, les comprendo perfectamente porque hace diez años yo me sentía la persona más inútil del mundo. De todas formas, mirándolo con perspectiva, me da la sensación de que luchamos absurdamente por sentirnos como un martillo dentro de una gran caja de herramientas llamada mundo. Si no clavas clavos, aquí estás de sobra. Mi recomendación es que te olvides del concepto de utilidad para referirte a tu vida.


Albert Einstein decía lo siguiente: "Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil". Cuando lo leí me sentí inmediatamente identificado con la frase de mi tocayo, no porque me considere ningún genio, sino porque pasé años sintiéndome un inútil al desempeñar mi profesión como ingeniero. Abandonar mi profesión rozando la cuarentena -de edad- fue el primer paso fuera de la trinchera que había terminado cavando bajo mis pies de tanto ir y venir. Ahora estoy convencido de que, al menos, soy útil para aquellos que me importan, entre los que te puedes incluir desde hoy mismo. Si llevas tiempo leyendo este blog, seguro que te has dado cuenta de este detalle hace tiempo.
La sensación de inutilidad de una persona puede acabar por desembocar en una enfermedad conocida por muchos llamada depresión. Este no tiene porqué ser el principio de tu historia, de hecho, puede ser un capítulo en la parte central del libro de tu vida después de haber sufrido síntomas o crisis de menor o mayor intensidad. El trastorno bipolar, si no cuentas con un buen médico, puede acabar por convertirte en una persona con las capacidades cada vez más mermadas. Concentración, atención o memoria pueden verse reducidas no sólo por los síntomas, sino también por la ansiedad o el estrés permanentes. Algún día hablaré de cómo me enfrento a estos enemigos cuando asuman la cabeza y no les doy tiempo ni a enseñarme los ojos.

Muchas veces me pregunto en qué situación personal te encuentras, porque saber un poco más de ti me ayudaría a escribir pensando en lo que más podría ayudarte. Ya sabes que vivo en el norte, si algún día quieres conocerme y charlar tranquilamente, estoy disponible para ti casi cualquier fin de semana del año. No puedo desplazarme porque tengo familia a la que atender, pero me ofrezco como guía para enseñarte la belleza de la costa cantábrica :)

jueves, 6 de septiembre de 2012

el trastorno bipolar y los expertos





Los expertos en trastorno bipolar son bien conocidos y tienen la relevancia suficiente para poder aprender de ellos. Con toda seguridad, algunos habrán sido los protagonistas en la investigación científica y en el descubrimiento de nuevos fármacos. A día de hoy, su mayor avance fuera de este campo se conoce como psicoeducación; un programa de gran ayuda para quien lo recibe y pone en práctica sus recomendaciones. En el año 2012, me parece que realmente el enfoque no es muy innovador porque son conclusiones que se pueden extraer simplemente compartiendo un café tres personas que han padecido los síntomas y reflexionan sobre ellos. Al paso que va la burra, parece que no llegaremos al destino nunca.

Lo que más me sorprende es, escuchar en palabras de algunos de estos expertos, mensajes en algunos casos perjudiciales, y en otros muchos, equívocos. "Si estás diagnosticado con trastorno bipolar puedes ser lo que quieras llegar a ser", establece uno de ellos con mucha convicción. Desde el punto de vista del marketing, un mensaje tan positivo y optimista como el de cualquier anuncio de cerveza. La realidad suele ser muy distinta: no todo el mundo salta sonriente en la orilla de una playa con una botella verde en la mano.

Conozco muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar y son las menos quienes realmente pueden llevar una vida como los demás. Algunos trabajan y sufren a la vez. Otros hace demasiado tiempo que no sonrien. En una sociedad productiva como la occidental, quien no trabaja no tiene valor aparente. La profesión genera una identidad muy parcial y muchas veces oculta la identidad real de quien se valora única y exclusivamente por lo que hace. No todo el mundo puede llegar a ser lo que quiere llegar a ser. Da igual si eres diabético, bipolar o coleccionas álbumes de vinilo. El sueño americano inundó hace mucho tiempo el mundo desarrollado en forma de mensaje, y aunque promueve el optimismo y estimula la actitud, también presenta efectos secundarios. Me encantan los sueños y vivo de ellos, pero la versión americana está demasiado alejada de la realidad para mi gusto.

Quien sufre o padece los síntomas está desorientado y muchos de ellos tienen una discapacidad intelectual importante. Yo mismo cumplí los dos requisitos al mismo tiempo durante años. No se trata de preocuparse tanto por ser quien quieres llegar a ser, simplemente sé tú mismo. Entre otras cosas porque no podrás ser diferente por mucho que lo intentes.

El día que una persona diagnosticada con trastorno bipolar explique en ciento ochenta páginas cómo llegar a ser quien quieres llegar a ser, voy corriendo a la libreria. Después de leer su libro cambiaré de opinión y trataré de aprender lo que todavía me falta. Me encantaría que dejaras un comentario con tus pequeños o grandes trucos para avanzar. Me ayudarás a mi, y nos ayudarás a todos :)

viernes, 31 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la salida




La opinión mayoritaria de la psiquiatría respecto al trastorno bipolar parece ser inamovible y todos sabemos lo difícil que es cambiar de opinión. Si se trata de una enfermedad que tiene cura o no, es una cuestión tan borrosa que no merece la pena discutir. Como todas las publicaciones que escribo, voy a buscar el sentido práctico para abordar esta cuestión desde otro punto de vista, siempre no profesional.

Imagina que vives en una situación cada día más difícil que empieza a parecerte insoportable, a veces insufrible, irreversible, o al menos, difícil de resolver. Puede que te identifiques con esta situación en el momento actual, pero lo más normal, es que recuerdes esta situación vivida hace dos, cinco o diez años. Tomar una decisión de cambio, sea cual sea, no suele resultar fácil. Lo importante es que sepas encontrar una salida a la situación que te ahoga. Algo más importante todavía, aunque hayas salido de dicha situación hace mucho o no tanto tiempo, consiste en no olvidar que el trastorno bipolar está ahí. El significado de esta frase lo puedes encontrar en otros comentarios de este blog personal. Tuve una dilatada carrera como enfermo y el diagnóstico, que siempre es una justificación incompleta. De hecho, me considero un enfermo asintomático, si es posible padecer la gripe sin fiebre.

Imagina que el trastorno bipolar es una casa. Cuando entraste en ella, y a pesar del placer de la euforia, seguramente llegaste a la conclusión de que habías entrado en la casa de los horrores. No parece haber salida, y el sistema de salud o sus profesionales, a veces, tampoco son de gran ayuda. Yo, al menos, lo viví así. Dentro de la casa hay muchas habitaciones, y no todas ellas dan miedo. En cualquier caso, aunque ya no sufra los síntomas del trastorno bipolar conozco la casa lo suficiente como para no olvidarlo nunca. En realidad hay un motivo que nada tiene que ver con el miedo para seguir siendo muy consciente, y es el deseo de seguir encontrándome bien. Cuando uno se pone el cinturón de seguridad en el coche no lo hace, al menos conscientemente, por miedo. La mayoría, de hecho, no hemos sufrido un grave accidente de tráfico y lo hacemos. Nosotros, que sí hemos sufrido más de un "accidente", tenemos que evitar los riesgos con los recursos que tengamos a nuestro alcance.

Aprender de los errores no resulta fácil pero para nosotros es vital. El sufrimiento, a veces, no tiene motivo ni porqué. Si crees que el tuyo sí lo tuvo, nunca lo olvides porque puedes tener la gran fortuna de acabar viviendo en una casa tan, o incluso más agradable, que muchas otras.

Muchas gracias por tu comentario de agosto. Me encantaría que dejaras tu experiencia aquí para enriquecer este blog porque la mía es sólo una más. Y prepáralo todo para empezar el "nuevo año". El otro año que siempre empieza en Septiembre :)

jueves, 23 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la inseguridad




Durante los primeros años de ejercicio de mi profesión como ingeniero fui convirtiéndome en una persona insegura día tras día, y año tras año. Demasiadas dificultades para desempeñar mi trabajo, muchas de ellas "patológicas", fueron minando mi autoestima hasta acabar por deprimirme. Digo patológicas porque considero que muchas de ellas se encontraban en un extremo dentro del abánico de las posibilidades. Aunque ahora comprenda muchas de las dificultades y fuera capaz de salvar la mayoría de ellas, estoy muy feliz con mi nueva vida. En los extremos siempre se cultivan los primeros síntomas del trastorno bipolar.

Con el tiempo, fui adquiriendo habilidades pero siempre a un ritmo lento y con demasiados trompicones. Cuando superaba un obstáculo, en forma de debilidad, aparecía otro que también me afectaba pero se hacía más latente al haber desparecido el "primero de la pila". El día que abandoné mi profesión, ya sólo quedaba un obstáculo del que hablaré algún día, pero era lo suficientemente importante como para decidir el abandono. Aquella decisión marcó un antes y un después en mi vida, porque supuso el punto de partida de mi recuperación. Los cambios radicales de vida y de entorno pueden suponer un cambio igual de radical en la salud de quien tiene la valentía de afrontarlos.En mi caso particular, yo no lo afronté con ninguna valentía, porque mi decisión estuvo más motivada por el desgaste y el cansancio de tener que avanzar durante demasiado tiempo contracorriente. Sea cual sea tu situación, si crees que soltando una situación vas a encontrarte mejor, házlo sin pensar.

La inseguridad no era la única carga que tenía que soportar. Nunca pude asumir por mi carácter, la incapacidad para mantener una motivación permanente, la ausencia de sentido y una mediocridad, todas ellas profesionales. También me faltaba la chispa necesaria para vivir con una maleta tan pesada, una chispa que no se encuentra en la Coca-Cola. Demasiados males, y pocos remedios. Los remedios de farmacia, como son llamados en Latinoamérica, apagan fuegos pero a mi no me lograron "reverdecer". La hierba empezó a aparecer sólo después de comenzar una nueva vida, con una nueva rutina y una única idea en mente que pude concluir hace poco más de un año: mi primer libro.

No me extraña que no dejes ningún comentario estos días. Te tiene que gustar mucho escribir para dejar de lado la playa, la terraza, la familia o los amigos :)

jueves, 16 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la estabilidad




Las palabras, muchas veces, encierran matices importantes. Hay personas diagnosticadas con trastorno bipolar que se encuentran estables, otras estabilizadas y otras, simplemente se encuentran muy bien. Yo no sé si hay muchas que han logrado alcanzar el bienestar real, pero me siento muy afortunado de sentirme realmente bien.Haber encontrado el bienestar psicológico y haber sido capaz de mantenerlo en el tiempo, para mi tiene mucho valor. No en el sentido de enorgullecerme de ello, sino en el sentido de haber alcanzado una situación que llevaba mucho tiempo deseando y en la que he puesto de mi parte todo y más.

LLegado a este punto, he llegado a la conclusión de que no voy a afrontar ningún cambio importante porque me parece difícil mejorar mi situación actual, emocional y psicológicamente hablando. El motivo por el que voy  a escribir este comentario comienza a partir de esta línea.

Si te estás preguntando si es el momento más adecuado para exponerte a nuevos retos, hacer realidad alguna de tus ilusiones o emprender una nueva actividad, una buena manera de valorar si estás en disposición de no perder parte de tu salud en el intento es la que voy a describir a continuación. Puedes plantearte las preguntas siguientes:

¿Va a mejorar sensiblemente mi situación o mi bienestar tomar la decisión en este momento?
¿Cuáles son las expectativas del cambio pensando de la forma más realista posible?
¿En el peor de los casos, cuál sería la situación resultante?
¿Y en el mejor?
¿Puedo posponer la decisión para un mejor momento?

Soy de la opinión de que merece la pena ciertas precauciones porque es más importante no dar un paso en falso que el posible beneficio de la situación futura, después de filtrar todas las idealizaciones y contemplando las consecuencias desde distintas perspectivas.
Quizás pienses que racionalizar hasta el extremo es ir demasiado lejos, pero hace mucho tiempo que he llegado a la conclusión de que hacerse un par de preguntas nunca está de más.

El tema de la estabilidad me lleva a hablar del tiempo en que has consolidado tu bienestar. No es lo mismo tener altibajos que no tenerlos. Tampoco es lo mismo no tener altibajos que encontrarse bien. Nadie mejor que tú, para saber en qué situación te encuentras y si el tiempo que ha transcurrido es suficiente para pensar que realmente has subido un peldaño de la escalera.

Espero que estés disfrutando del verano, o lo que te permita el invierno, al otro lado del atlántico. Yo estoy deseando que terminen las vacaciones porque la actividad y el dolor me acaban por agotar físicamente  :)


miércoles, 8 de agosto de 2012

el trastorno bipolar y la familia




De vuelta de un descanso que he disfrutado como un niño, vuelvo para escribir desde el portátil hasta que me arreglen el PC. La avería tenía una causa no orgánica llamada acumulación de pelusa en el ventilador del interior. Aprovecho para invitarte a hacer limpieza, periódicamente, a tu alrededor y dentro de ti mismo.

Hace algún tiempo la mujer de una persona diagnosticada con trastorno bipolar me pidió que escribiera un comentario dedicado a la familia de aquellos que hemos tenido la mala fortuna de sufrir o padecer, en el pasado o presente, los síntomas de la depresión y la euforia.
Escribiré el comentario volviendo atrás casi diez años, con la gran ventaja de poder distinguir lo que hubiera necesitado a mi alrededor y no tuve. También me gustaría hablar de las personas que sí tuve a mi lado y me ayudaron de la mejor manera que supieron porque siempre hay alguna si nos fijamos bien. Al igual que recuerdo aquellas personas que dejaron de mirarme a los ojos al hablarme, todavía no sé muy bien porqué pero que ya no están a mi lado.
Muchas de las personas más allegadas y familiares directos sufren el estigma en carne ajena, complicando la situación personal de la persona diagnosticada aún más. Si alguien se "avergüenza" por ti, es difícil que uno no acabe por avergonzarse de uno mismo, especialmente cuando la depresión te encama o paraliza hasta el extremo de incapacitarte para mantener las relaciones sociales con la naturalidad del "antes de los síntomas". Teniendo en cuenta que todo ello va unido al sentimiento de culpa que suele acompañar a los extremos, la situación de la persona que sufre es todavía más delicada. La falta de delicadeza de algunos profesionales de la salud pueden empeorar la situación hasta llevar a la persona al borde de un abismo del que uno puede no salir, si tropieza y acaba por caer en él. Yo caí en lo más profundo y tuve la inmensa fortuna de contar con la ayuda de un médico -y su equipo- extraordinarios en todos los sentidos.

Volviendo a la familia, la situación no es muy diferente a la que se encuentra uno cuando sufre un grave problema y está rodeado de personas que pueden estar unidas a ti por la sangre, por amor, por el interés o por la indiferencia. No tardarás mucho en saber quién está y dónde, porque los hechos suelen delatarnos siempre. Encontrarás personas que desaparecerán ante el desconcierto inicial por ignorancia, falta de valentía o buscando a mejores compañías con las que reir. Cuanto antes aceptes que la vida es así porque las personas somos así, mejor para ti. Te evitarás una parte de sufrimiento importante que depende de ti y estarás en disposición de ponerte manos a la obra para luchar contra el resto del sufrimiento que también depende de ti en gran medida. De la parte que depende de nosotros trata este blog sobre el trastorno bipolar en el que llevo escribiendo los dos últimos años.

Aunque llevo quince días sin escribir, espero que las palabras no hayan hecho mucho ruido por falta de engrase :)

Dedicado a Virginia y, en especial, a su marido.

miércoles, 25 de julio de 2012

Mi PC ha dicho " hasta aquí hemos llegado" :)

Ayer encendí el ordenador, se apagó y empezó a pitar. Me han dicho que va a tener que pasar por enfermería...Escribir con el móvil para los adolescentes es muy fácil, pero no para mi! Así que aprovecho este mensaje para despedirme hasta dentro de dos semanas, y para desearte un buen verano. Si quieres que escriba un comentario respecto a cualquier cuestión o tienes alguna duda respecto a lo que te he contado hasta ahora, yo encantado de aclararte lo que sea. Que disfrutes de los días de descanso , si los tienes :))

miércoles, 18 de julio de 2012

el trastorno bipolar y el freno




Hacía mucho tiempo que no tenía que renunciar a algo por evitar volver a a vivir situaciones que me harían retroceder después de haber encontrado no sólo la manera de evitar los síntomas, sino la forma de disfrutar de la vida exactamente igual que una persona no diagnosticada con trastorno bipolar. Consolidar el bienestar en el tiempo y mantener un estilo de vida saludable son mis principales prioridades porque me permiten dedicar mi tiempo a todas las actividades que tanta satisfacción me reportan.

Cuando uno ha sufrido los síntomas y es capaz de reconocer los avisos más sutiles con los que reacciona el cuerpo cuando uno ha traspasado sus límites o ha perdido cierto control sobre la situación, conviene pisar el freno antes de que la velocidad exceda los límites que ningún cuerpo debe rebasar. Digo cuerpo y no cerebro, porque cuando el cerebro los rebasa, el cuerpo va detrás, tan obediente como es él.

Seguramente no has vivido nunca la euforia sentado sobre una silla o tumbado sobre un sofá. Lo más habitual es que la actividad te inunde y acabe por ahogarte. Hace mucho tiempo que no vivo una situación tan placentera como desaconsejable ni tengo la más mínima intención de exponerme a ningún riesgo para volver a vivirla. No cambiaría mi vida por nada del mundo, euforia incluida. La viví en más de una ocasión, y ser capaz de "ponerte" con tu propia química no te convierte en un privilegiado. De hecho, es el camino más corto para acabar siendo una persona depresiva de por vida. Me cuesta imaginar una forma de sufrimiento mayor que la de una persona que deja de vivir para hacer un esfuerzo sobrehumano por sobrevivir.

Reconocer cuando debes frenar, aunque a todo el mundo a tu alrededor le parezca que no es necesario, puede ser vital para consolidar una estabilidad, aparentemente y según las estadísticas, tan difícil de conseguir. No requiere andar con pies de plomo o estar vigilándote todos los días y en todo momento. Es suficiente con que mantengas la conciencia sobre tu propio cuerpo y las reacciones del mismo principalmente a los cambios. Hace no mucho tiempo tuve que afrontar un cambio en mi rutina y no tuve ningún problema de adaptación. Muchos cambios importantes pueden no afectarte lo más mínimo, y, sin embargo, un pequeño cambio puede hacerlo al tocar una de tus fibras sensibles. Las debilidades siempre dejan entrever cuando uno no está preparado del todo para dar un paso que a otra persona no le supondría ningún problema. Todavía hay algunos malos hábitos que no logro controlar, aunque sé muy bien lo que no debo hacer :)



jueves, 12 de julio de 2012

el trastorno bipolar y el ritmo




Hace poco más de una semana, y en una primera reunión relacionada con los hábitos saludables me ofrecí voluntariamente a coordinar una iniciativa en Innobasque que, desafortunadamente, he tenido que abandonar.

Días después y en días consecutivos me desperté de madrugada como si un interruptor levantara mis párpados y fuese ya hora de levantarse, cuando no lo era. Seguramente conoces bien esta situación si has sufrido alguna vez la euforia y el cuerpo habla de la forma más curiosa cuando uno no oye ninguna voz pero siente que algo está interfiriendo tu rutina de sueño. No tardé mucho en decidir bajarme de un tren que todavía no estaba en marcha porque soy muy consciente de que tengo una responsabilidad muy importante de velar por mi bienestar. Mi salud, dos hijos todavía pequeños, un grupo de personas de la asociación EB y tú son motivos más que suficientes para que no ponga en riesgo el avance de los últimos años.

Mi salud física, consecuencia de un trágico accidente, no se corresponde con mi edad, y mi diagnóstico de trastorno bipolar me obligan a mantener una rutina muy estricta de hábitos, actividades intelectuales, ejercicio físico y descanso a partes iguales. No puedo rendir como los demás, ni nunca pude hacerlo porque las limitaciones que impone el trastorno bipolar son insalvables. Reconocer tus propias limitaciones es tan importante como no olvidarlas nunca. Marcar tu propio ritmo para ajustar el mismo a tu estado anímico es una de las muchas maneras que he encontrado para mantener el trastorno bipolar a raya. Acabar siendo víctima de la sobre-estimulación por perder la conciencia de uno mismo y no poder parar cuando se ha activado el interruptor supone una recaída casi siempre. Imagino que hay varios interruptores en el proceso que conduce a la manía pero en cuanto tengas la sensación de que "alguna situación" ha pulsado el primero, tú eres el responsable de poner freno sin esperar ni un sólo día.

Padezco dolor crónico, y llevar una vida saludable responde a cualquier adjetivo menos al de "fácil". Hace cinco años, cuando paseaba en bicicleta por mi ciudad al abandonar la silla de ruedas y no poder caminar porque el dolor era más intenso, me encontré con un conocido que me dijo: "¡Qué deportista!". Al rato, aquel comentario me hizo sonreir.

Hoy me alegro de no haber perdido el sentido del humor después de que la vida me arrebatara la vida de mi mujer. El sentido del humor es uno de los diez salvavidas a los que me tuve que agarrar fuerte para no ahogarme. Sonreía cuando no podía alcanzar caminando a los pensionistas que casi doblaban mi edad y visitaban el Puente Colgante de Bizkaia, y hoy es el día que mi fachada no se corresponde con mi salud. Desde el año 2006, problemas digestivos hoy más ligeros, un problema respiratorio que me provoca la fatiga de un abuelito al menor esfuerzo, y dolor crónico en los pies y piernas me obligan a convertirme en un ejemplo de los hábitos saludables por obligación. Sea como sea, bienvenido a los hábitos saludables, soy un buen ejemplo de sus efectos beneficiosos en el bienestar psicológico :)

miércoles, 4 de julio de 2012

el trastorno bipolar y los hábitos saludables


La novedad de hoy es la definición y futura puesta en marcha de un programa piloto relacionado con los hábitos saludables dirigido y coordinado por la asociación Esperanza Bipolar. El Consorcio de Inteligencia Emocional a través de su iniciativa Gosasun II colaborará poniendo a disposición de la asociación EB su red de colaboradores y otros recursos para la planificación y futura puesta en marcha del programa todavía por definir. Personalmente y en nombre del grupo EB de Bilbao quiero agradecer su apoyo en esta iniciativa que nos permitirá compartir una experiencia y estrechar las relaciones de la asociación con toda la sociedad en su conjunto. La salud de los demás también es responsabilidad de todos :)

La alimentación saludable, el ejercicio físico y el desarrollo de las competencias emocionales constituyen los tres pilares en que se apoyará el futuro programa con cinco entidades colaboradoras ya definidas.

Todos sabemos de la importancia de llevar una vida saludable, y nadie se cuestiona hoy en día la estrecha relación entre cuerpo y mente. De hecho, los investigadores hablan de unas fronteras tan difusas que quizás no sea necesario hacer ninguna distinción y hablar de salud con mayúsculas. Somos lo que comemos, cómo respiramos, nuestra sexualidad, a qué dedicamos nuestro tiempo, cómo nos relacionamos con nuestro entorno y nuestros semejantes, y muchas otras actividades que repercuten directamente en nuestra salud. Cuidar nuestro cuerpo es cuidar el hogar en el que habitamos, enriquecernos con todas las experiencias saludables a nuestro alcance, una responsabilidad para disfrutar de la vida como se merece.

Uno de los grandes retos de la sociedad en la que vivimos es encontrar la forma de depurar la toxicidad de muchos hábitos impuestos por el propio ritmo vital integrando rutinas saludables en todos los entornos sociales. Tanto el entorno laboral o el entorno familiar como las actividades de ocio o tiempo libre pueden formar parte de un estilo de vida saludable, tan necesario para poder hablar de progreso en términos más amplios que los estrictamente económicos.

Una visita anual al Guggenheim es tan saludable como la piña que hemos degustado de Frutas Dioni en el encuentro de hoy. Pero tampoco me puedo olvidar de Jaime y sus productos de la tienda gastronomía y regalos.



miércoles, 27 de junio de 2012

el trastorno bipolar y la euforia



Mi mayor interés en los últimos años ha estado centrado en descubrir lo que se podía esconder tras los episodios de euforia que viví hace ya más de diez años. Aunque manía es el término médico que se utiliza para describir un estado de desequilibrio temporal en el que las sensaciones son difíciles de describir, el pensamiento rebasa los límites de velocidad, y la atención se dispersa en exceso, prefiero hablar de euforia porque es una palabra que todos conocemos.

Las conclusiones han tardado en llegar pero, como dice el dicho, nunca es tarde si la dicha es buena. El estado de ánimo de una persona más o menos saludable fluctúa  sin llegar a tocar los extremos que los bipolares conocemos muy bien. Independientemente de la vulnerabilidad genética que podamos llevar escrita o no, muchos factores ambientales diferentes suelen desencadenar los episodios de euforia. Escuchando las experiencias de muchos amigos bipolares, y contrastándolas con mi propia experiencia, he llegado a reconocer varios rasgos psicológicos comunes a muchos de nosotros que pueden también predisponernos a ser más vulnerables a sufrir la euforia.

El proceso que me condujo a las conclusiones más importantes requirió de cientos de horas de lectura y reflexión y muchas conversaciones con personas que han vivido experiencias límite como algunas que todavía recuerdo con mucho detalle. El proceso creativo continúa y con toda seguridad continuará durante los próximos años. Una vez alcanzado el bienestar psicológico y con una dedicación casi exclusiva, logré ordenar las piezas del puzzle y ver la imagen completa que durante mucho tiempo estuvo desenfocada. Sólo puedo recomendarte que, aunque pueda resultarte doloroso, busques entre los restos de algunos recuerdos muchas de las pistas que pueden ayudarte a no repetir viejos esquemas o a no cometer los mismos errores. Las respuestas no llegan de inmediato, pero si regresas de vez en cuando a echar un vistazo a tu historia personal, puede que llegues a comprender muchas de las situaciones vividas. Situándote en el espacio y en el tiempo de los peores momentos, y retrocediendo un poco más en el tiempo, podrás identificar algunos de los detonantes que pueden ser auténticos salvavidas para evitar algunas situaciones que dejan una huella neurológica difícil de borrar.

Si estuviera en tu lugar, me impondría como obligación reflexionar un poco todos los días. De esta forma convertirás el hábito en una de las fuentes de sabiduría más útiles. Conocerte cada día un poco mejor para llevar una vida cada día más saludable.

miércoles, 20 de junio de 2012

el trastorno bipolar y las ofensas




Después de haber hablado de lo importante que es no tragarse las emociones para evitar una indigestión, en este comentario voy a hablar justamente de lo contrario. Ser capaz de regular la respuesta a una agresión o una ofensa constituye una asignatura completa y, a veces, se convierte en el "más difícil todavía". Me refiero no sólo a las ofensas y agresiones deliberadas, que también existen, sino a aquellas que pueden hacer emocionalmente el mismo daño sin ninguna intención.

Si dominar una de las dos artes se puede considerar un reto difícil, hacerlo en las dos situaciones resulta casi inhumano. Hay quien es capaz de esbozar una sonrisa ante el mayor de los ataques, cyborgs de última generación impasibles ante cualquier agresión o atropello. Suelen ser personas excesivamente seguras de sí mismas y emocionalmente pobres. Desgraciadamente, y como cualquiera, he sufrido agresiones más o menos directas que psicológicamente me hicieron mucho daño. Afortunadamente, son heridas ya cicatrizadas.

Las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, en general, somos sensibles y por lo tanto más vulnerables que muchas personas de nuestro entorno. Hace mucho tiempo una simple opinión podía herirme, ahora son necesarios muchos requisitos para llegarme al corazón. El primero de ellos es muy importante tenerlo en cuenta y es una cuestión de filtro. Solo una persona a la que quiero y me quiere me puede ofender o herir con una palabra o un hecho. Me sobran dedos de las manos para contarlas, como a cualquiera que se pare a pensar un poco en este doble filtro. Si coges un bolígrafo y un papel para escribir la lista te darás cuenta, al menos, de dos cosas.

Primeramente, te darás cuenta de que puedes querer a muchas personas que, el tiempo o los hechos, te han venido a demostrar que tu amor no fue correspondido. La primera sorpresa es bastante desagradable, pero te ayudará a reducir tu círculo de personas capaces de ofenderte. En segundo lugar, te darás cuenta de que hay personas que te importan y a las que importas. Esta segunda conclusión es más gratificante y te servirá para centrar tu tiempo y elegir con quién compartirlo.

Hablar de ofensas siempre lleva a hablar de egos, generosidad o perdón. Hoy elegi un ejercicio más práctico porque la teoría la conocemos todos bastante bien :)

miércoles, 13 de junio de 2012

el trastorno bipolar y la contención emocional




Este es un comentario que voy a imprimir para leerlo cuando lo necesite. Hace mucho tiempo, cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar, era una persona encerrada tras una puerta de hierro que no dejaba entrar ni salir las emociones. Mucho tiempo después me di cuenta de que es la mejor forma de sufrir el estrés con la misma fuerza que un huracán mientras los demás creen que has nacido con cara de palo. Ser una persona tranquila, como soy yo, no implica que tengas que ser una balsa de aceite desde que te levantas hasta que te acuestas. Hacerlo, si padeces el trastorno bipolar, puede acabar por convertirte en una persona depresiva y, como diría el cocinero Jose Andrés: "Eso no queremos".

Si te pisan un pie, y reaccionas como si no te hubiera dolido, te dolerá más. Si alguien te ofende y quieres reaccionar como un budista siendo mediterráneo, pasarás por una farmacia a menudo antes de apuntarte a clases de yoga. Con esto no quiero decir que sea necesario que te subas por las paredes, sino que no trates de ocultar lo que hierve dentro de ti. Quien esté leyendo este comentario, y no se haya contenido nunca, escribiré la próxima semana uno para él o ella.

Las personas necesitamos válvulas de escape como las ollas a presión. Puedes dedicarte a correr todos los días para poder participar algún día en una marathon, pero quizás no te veas capaz de verte reflejado en semejante esfuerzo. Ni motivado a ir a clases de yoga, ni lo suficientemente sereno para contar hasta diez antes de hablar, ni dispuesto a elegir entre tantas y tantas maneras de aprender a relajarse. Si crees que necesitas aprender a relajarte, busca en la librería el libro "Con rumbo propio" de Andrés Martín Asuero. Si eres capaz de llevar a la práctica la teoría, empezarás a sentir que habitas en un mundo nuevo. Aprenderás a desenchufarte con la misma facilidad con la que desenchufas una batidora. La ventaja es que aprenderás también a dejar de hacer girar "la batidora de los pensamientos".

Volviendo al tema de las emociones, si estás enfadado y te tragas el enfado como lo harías con un jarabe con sabor a rayos, acabarás con gastritis crónica, colón irritable o úlcera. No son palabras que suenen muy bien, quienes las eligieron consiguieron que su sonido nos provoque mayor dolor en el órgano del cuerpo que nos gustaría que nos extirparan. Hoy elegí el lenguaje directo para que tengas claro lo que te propongo. Lo conozco muy bien porque lo he sufrido en primera persona - como todo lo que escribo aquí - y porque "el no contenerse emocionalmente" lo sabían hasta los indios cuando gritaban a los vaqueros. Y para terminar una sonrisa :)

miércoles, 6 de junio de 2012

el trastorno bipolar y la velocidad de crucero





Una de las cuestiones que no olvido nunca es mantener desde hace mucho tiempo una velocidad de crucero que el tiempo y mi salud han confirmado como mi velocidad. Bien es verdad, que como bipolar, hay ocasiones en las que puedo comprobar en mi propio cuerpo que la he excedido sin darme cuenta. Una noche de mal dormir, por ejemplo, o un pequeño nudo de ansiedad en mi garganta pueden advertirme de los riesgos. Días contados en el año, en los que vuelvo al equilibrio sin dificultades. Conviene que no olvides nunca que tu cuerpo es tu termómetro y siempre avisa de las agresiones en forma de síntomas. El estrés, los excesos y olvidarte de tus límites pueden ser algunas de las agresiones más frecuentes.

He podido comprobar que, con el tiempo, he aprendido a funcionar a dos velocidades. Nada de particular, porque casi todo el mundo puede hacerlo, pero quizás no tan sencillo para quienes tenemos el diagnóstico de trastorno bipolar. No te recomendaría que trataras de hacerlo antes de haber consolidado una estabilidad y un bienestar psicológico de años. Por mil y un motivos, me parece más conveniente funcionar al setenta y cinco por ciento de tus posibilidades como velocidad de crucero habitual. El más evidente es que no sufrirás de "la ansiedad de las prisas", y puede que tampoco sufras del "vértigo de la manía". Hay muchos otros, pero estos dos motivos son más que suficientes para tenerlos muy en cuenta. Puedes tener vocación y habilidades para ser astronauta, pero si no has aprendido a pilotar la nave te servirán de bien poco.

En sentido figurado, hace tiempo decidí dejar el coche y pasarme a la bicicleta. Se disfruta mucho más y se corren menos riesgos. Conozco personas que, tras una grave crisis, han querido continuar con su vida como si nada hubiera sucedido, cuando es del todo imposible. Retomar tu trabajo o tu vida del antes para tratar de olvidar lo que pasó aquellos días inolvidables. Es una opción como otra cualquiera, pero yo no la recomendaría porque no suele dar buenos resultados. Imagina que has sufrido un ataque al corazón y regresas a tu trabajo con la misma rutina que tenías antes del aviso de tu cuerpo. Días de trabajo de catorce horas, seis días por semana. Aeropuertos, reuniones, y tu smartphone como hijo predilecto. Lo puedes hacer, es tu decisión.

En el caso del trastorno bipolar, puedes olvidarte de tu salud si tienes mucha suerte, pero las estadísticas están en tu contra. Si eres bipolar y la vida te ha frenado no te despistes. Es una señal más que importante, un aviso vital de que algo tendrás que cambiar.

Si quieres dejar un comentario sobre tu velocidad óptima, aprenderemos de ti :)

miércoles, 30 de mayo de 2012

el trastorno bipolar y el sueño






A veces, me pregunto de qué me gustaría que me hubieran hablado cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar. El sueño quizás debería estar en el primer lugar de esta lista de cuestiones mucho más que importantes. No creo que haya nada más vital para una persona diagnosticada que saber de la importancia de dormir un mínimo de ocho horas ininterrumpidas y en horario regular para evitar que nos vayamos de carnavales en mayo. Algo tan básico como saber que lo que los demás pueden hacer sin riesgo, para ti puede ser lo mismo que jugar con fuego. Muchos los sabemos, pero también hay muchos que lo olvidan pagando una factura demasiado elevada.
Tovavía no logro entender porqué cuesta tanto ver este mensaje allí donde pudiera leerlo todo el mundo que lo necesitara, si esto es la sociedad de la información existe un grave problema con las personas responsables de proveer la información más relevante. "Si bebes no conduzcas". "Si eres bipolar no trasnoches" ¿No parece tan difícil, no?

Cuántas situaciones evitables y dramáticas se podrían evitar con un mensaje tan sencillo es algo que se desconoce. Cúantas situaciones graves de salud irreversibles que también se podrían evitar, tampoco se conocen.

Es impresionante la cantidad de información disponible y todavía me sorprendo cuando leo algunas afirmaciones no sólo confusas sino auténticas barbaridades. Lo que es evidente y claro, como la importancia del sueño para evitar las crisis de euforia o manía, no está en la superficie. Sólo por este motivo pensé que no podía faltar un comentario hablando del descanso aunque volveré a hablar de él en el futuro.
Generalizando siempre se corre un grave riesgo, sin embargo, hay aparentes verdades absolutas basadas en la generalización que no ayudan tanto como una rutina de sueño adecuada. Todo parece indicar que el trastorno bipolar lleva camino de convertirse en un problema que cada vez afectará a una mayor parte de la población. Mi opinión no es la misma que la de quienes argumentan que cada vez se disponen de más medios para el correcto diagnóstico. La sociedad en la que vivimos es el caldo de cultivo ideal para que el trastorno bipolar se convierta en una herida que acabará por desangrar a quien la padezca y no reciba la atención médica adecuada. Es decir, una atención médica integral, comprometida, profesional, eficaz y cuyo objetivo no sea otro que devolver la salud a quien sufre. Dicho así parece sencillo, en la práctica nada más lejos de la realidad.

¿Las buenas noticias? Tú eres quien decide, elige, y, si no mejor que nadie, te puedes ocupar de ti mismo al estar disponible las veinticuatro horas al día para velar por tu propia salud :)

viernes, 25 de mayo de 2012

nos reunimos en Madrid, ¿te apuntas?



Este próximo mes de julio nos vamos a reunir un grupo que nos hemos conocido a través de la red. Si quieres venir me hará mucha ilusión conocerte y compartir un fin de semana contigo. Al fin y al cabo, la red y la escritura son bastante limitadas para comunicarse ¿no te parece?
Puedes entrar en la página de Facebook Esperanza Bipolar y dejar allí un comentario. Si le das al botón "me gusta", tengo muchas citas para ti. No hay ningún propósito comercial detrás, sólo la intención de establecer distintos espacios para comunicarnos.
Hemos decidido que el día 7 de junio ya tenemos que saber cuántos somos para la reserva de una casa rural. De momento, somos cinco y más mujeres que hombres. Con familia o solo, tú eliges. Si te hace ilusión venir a mi me hará ilusión que vengas. Un abrazo, amig@ lector@ :)

martes, 22 de mayo de 2012

el trastorno bipolar y el rumbo





Hace mucho tiempo que tuve que afrontar un cambio radical en mi vida. Decidí dedicarme a la escritura cuando llevaba más de diez años trabajando en una empresa como ingeniero. No es que quiera relacionar el trastorno bipolar con los cambios de rumbo para escribir un comentario más. En mi caso particular, el cambio de rumbo en mi vida fue el punto de partida para reencontrar la salud y no fue ninguna casualidad.

Muchos de mis problemas en el trabajo, que no tardaron mucho en convertirse en síntomas, fueron el caldo de cultivo para sufrir cada vez más. Quizás ya sabes que en el sufrimiento de los síntomas del trastorno bipolar puede haber motivos endógenos o exógenos, es decir, que dependen de tu biología o de tu entorno. La cuestión es que si tu entorno influye en tu biología -nadie parece negar esta afirmación- te recomiendo que hagas todo lo posible por encontrar el bienestar. Para mi lo exógeno es sinónimo de lo desconocido o lo no consciente.

Cuando tomé la decisión de cambiar radical de estilo de vida y de ocupación, estaba seguro que la mayoría de mis problemas se encontraban en mi profesión. Estaba en una situación privilegiada porque podía tomar la decisión pero ninguna seguridad de que iba a poder convertir, en cierta manera, la escritura en una parte importante de mi vida. No tengo ni idea de cuál puede ser tu ilusión hoy mismo, pero estoy seguro de que no estará más alejada que la mía en el momento en que afronté el cambio de rumbo. Un cambio radical, si tiene sentido para ti, siempre será una buena forma de empezar a construir sobre las ruinas. Algunos lo llaman reinventarse, cuando en realidad se trata de reorientarse. Lo que haces con tu vida día a día te da forma y lo que soy se lo debo, en gran medida, a lo que hago desde hace ya siete años. Hace más de diez años era incapaz de pensar con claridad. Creía no tener ninguna salida y ninguna opción. Hoy disfruto de una situación completamente distinta, en la que el trastorno bipolar ya no es una enfermedad sino una oportunidad para compartir, acompañar a quien la sufre o padece, y seguir aprendiendo. 

Hoy es el día en que puedo elegir, pero ya no quiero hacerlo. Ya elegí en el momento en que aposté por el cambio y ahora sólo vivo el presente. Un presente con muchas ilusiones de futuro y una salud que espero me acompañe durante mucho tiempo para continuar. Me encantaría saber que tú estás en disposición de aprovechar estas palabras y poder ir abandonando el miedo si te limita. La mayoría de las veces y la mayoría de las personas no cambian nunca de rumbo porque creen que todo son tempestades. No creo que haya nadie que esté diagnosticado con trastorno bipolar y no haya sufrido ninguna tempestad.
Entonces, ¿qué hay que temer? :)

miércoles, 16 de mayo de 2012

el trastorno bipolar y el potencial





Si eres de las personas que te interesa buscar, ya habrás conocido la historia de personas diagnosticadas con trastorno bipolar que alcanzaron la fama. La mayoría de ellos, vinculados al mundo del arte como escritores, cantantes, músicos, actores o pintores. La historia de cirujanos, hombres de empresa, fontaneros o payasos de circo seguramente pasará más desapercibida, especialmente si no son personas conocidas por aparecer en los medios de comunicación. Únicamente sus familias y personas más allegadas conocerán, por obligación, los síntomas del trastorno bipolar.

En más de una ocasión he leído que las personas más inteligentes son más vulnerables a sufrir problemas emocionales o incluso enfermedades mentales. Si disponemos, al menos, de ocho tipos de inteligencia al margen de la inteligencia emocional, nunca se sabrá cuáles son las más importantes para frenar los síntomas del trastorno bipolar porque son temas que parecen no interesar a nadie. Hace no mucho tiempo se celebró en mi ciudad una conferencia sobre el cerebro del directivo. El trastorno bipolar, abordado por distintas disciplinas trabajando conjuntamente y sin liderazgos, hace tiempo hubiera dejado de considerarse una caja negra. Psiquiatría, psicología y terapias alternativas no son excluyentes.

Volviendo al tema del potencial; si tienes la inmensa fortuna de encontrar un buen psicólogo tu potencial será el mismo que el de tu vecino de arriba. O el mismo de Stephen Hawking. Si recuperas tus capacidades intelectuales porque el equipo médico que vela por tu salud colabora contigo para que logres avances, ni tú mismo sabrás hasta dónde puedes llegar. Todo esto refiriéndome al potencial profesional pero hay algo mucho más importante. Tu potencial para llegar a ser una persona sana, equilibrada, satisfecha o inmensamente feliz.

Estos hombres de la lucha canaria representan la fuerza. Ni siquiera es necesario ser fuerte para sobrevivir al trastorno bipolar. Más importante es conocer el terreno que pisas y aprender de tus propios errrores. Con mis comentarios, trato de ayudarte con la primera parte. Para la segunda, necesitaríamos sentarnos en el banco de un parque y hablar durante horas. Si quieres, y puedo, estaría también encantado de hacerlo.

Espero que sigas encontrando en este blog al menos una idea que te sirva para aclarar algunas cosas que, creo, son importantes.