viernes, 7 de octubre de 2011

el trastorno bipolar y el historial médico





No sé si es lo habitual o no, pero cuando empecé a conocer lo que es el sufrimiento emocional con mayúsculas, en primera persona, no podía imaginar lo que estaba por venir. Cuando los informes médicos, tras un ingreso psiquiátrico o varios, como fue mi caso particular, dejan constancia de síntomas y diagnósticos, no es de extrañar que aparezca la preocupación y su hermano mayor: el miedo.

Un historial médico, como su nombre indica, sólo refleja una historia y nunca puede negar un futuro. Si tomas tu propio historial como un punto de partida, y no como un destino final, podrás adoptar la actitud necesaria para comenzar a desandar el camino del bienestar al sufrimiento.

No se trata de restar importancia a un diagnóstico, sino de darle la importancia que le corresponde y no más; no vivirlo como una cadena perpetua al sufrimiento porque no lo es.
Según mi opinión, es más positivo tomarlo como una oportunidad para que tu conciencia despierte y una llamada de aviso a tu persona: quizás una invitación a la reflexión sobre tu vida o la necesidad de un cambio dentro o fuera de ti.

Una buena forma de aceptar un diagnóstico es reconocer la realidad de que uno necesita ayuda médica profesional. La responsabilidad de los profesionales de salud debería ser la misma que la tuya: velar por tu salud. Si tú pones todo de tu parte y tu salud no responde, quizás quien vela por tu salud no ha sabido cómo ayudarte. Las enfermedades mentales, aunque implican a nuestra biología, requieren de un tratamiento integral en el que hasta el más mínimo detalle es importante. Por este motivo, buscar al profesional que sea capaz de volver a hacerte sentir, en el sentido más amplio de la palabra, es la única opción de reencontrarte con tu salud.

El trastorno bipolar es un trastorno grave, en el que se necesitan poner los mejores medios que puedas encontrar a tu disposición. Personalmente, si durante los últimos tres años, tu salud no ha experimentado ninguna mejoria o, incluso, ha empeorado, cambiar de psiquiatra y/o psicólogo es darte una nueva oportunidad. Y nunca lo tomes como un fracaso personal, sino como la búsqueda de un futuro mejor y de una vida más saludable.

2 comentarios:

  1. Así es y el diagnóstico en nuestro caso, que es difícil de distinguir en los primeros episodios, ayuda una vez obtenido a entender lo que te ha ocurrido, a comprender mejor los humores propios y a saber cómo cuidarse. Aunque paralelamente el diagnóstico pueda tener la sentencia de una incurabilidad que de creérsela pueda hacer mayor mal que bien.

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  2. Theoros, has tocado un tema que todavía no tengo muy claro. Hay quien se siente bien cuando, finalmente, le ponen nombre a lo que les sucede y eso les tranquiliza. Sin embargo, también hay otros a los que les cuesta reconocer una enfermedad que es considerada como crónica por la psiquiatría. En cualquier caso, mi punto de vista es que la prioridad es encontrar el bienestar psicológico y, lo demás, para mi es accesorio y no es tan importante. Gracias por escribir.

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