domingo, 31 de julio de 2011

el trastorno bipolar y la pasividad





El diagnóstico de trastorno bipolar, a veces, tarda en llegar. Depende no sólo de la franqueza del paciente, sino también de la profesionalidad del psiquiatra que lo trata. Normalmente, suele llegar después de varias crisis de manía o euforia, una vez que éstas han sido identificadas por el profesional médico encargado de evaluar al paciente.

Cuando una persona ha sufrido varias crisis y el sufrimiento emocional que conllevan todas ellas, lo habitual es tomar una actitud inconscientemente pasiva. Es como si, al quedarnos quietos, el sufrimiento fuera menor. Algunos de nosotros, además intentamos maquillar la tristeza o la apatía, cuando estamos sumidos en ellas. Ambas actitudes son perjudiciales para nosotros mismos. El movimiento atenúa el sufrimiento, entre otras cosas, porque cuanto mayor es el número de estímulos cuando uno está deprimido, antes sale uno de la indeseada depresión. Por este motivo, todos recomiendan mantener rutinas cuando uno se encuentra en horas bajas y no tiene fuerzas ni siquiera levantarse de la cama. Particularmente, me parece de gran utilidad mantener rutinas estimulantes y placenteras para recobrar el bienestar cuanto antes.

En cuanto al repliegue de las emociones también perjudica notablemente porque aumenta la ansiedad y el automático rumiar de las preocupaciones recurrentes. Compartirlas nunca puede hacer daño, sino todo lo contrario. Pero es muy importante elegir con quién hacerlo, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad. Seguro que sabes perfectamente con quién hacerlo y con quién no. Imprescindible que sea al menos una persona. Preferiblemente, dos o más.

La última vez que me deprimí sólo lo comenté con dos personas y mi  psiquiatra. Nadie de mi entorno sabía que lo estaba, y el fingir me costaba un esfuerzo doble. La depresión me duró más de cuatro meses, antidepresivos incluídos.

El problema de quedarte inmóvil cuando estás deprimido, es que tu cabeza no se para, sigue elaborando pensamientos negativos que se contagian con gran rapidez. Necesitas distraerte; salir a pasear, quedar con gente aunque no tengas ganas (evitar el aislamiento), y una rutina a la que debes obligarte y gradualmente incrementar según te vayas encontrando mejor. Soy bipolar como tú, y sé tan bien como tú que no es fácil. ¿Pero alguien ha dicho que la vida sea fácil?

sábado, 23 de julio de 2011

el trastorno bipolar y la esperanza





Voy a dedicar esta publicación al título del blog y su importancia, mucho mayor de lo que aparenta ser.
En la mayoría de los casos, las crisis que atravesamos o hemos atravesado los bipolares no son únicas.
Es muy lógico pensar que has llegado a un punto de no retorno, porque las experiencias que se repiten normalmente dejan un mensaje grabado en tu memoria del que es difícil desprenderse.

A pesar de que tengas esa sensación de que la vida, tal y como la conocías hasta el momento en que padeciste la primera crisis, ha terminado para siempre, no tiene porqué. Aunque las estadísticas avalen lo contrario.

Sé muy bien que no es fácil la recuperación, de hecho, sin una ayuda profesional muy eficiente, mi opinión es que es del todo imposible. Aún en el supuesto de que supieras qué necesitas cambiar, no resulta fácil hacerlo. Los bloqueos y las respuestas automáticas se escapan muchas veces a nuestro control.

En mi caso particular, desde que me diagnosticaron el trastorno bipolar, hasta que comencé a sentirme bien de nuevo, transcurrieron más de tres años de psicoterapia que me hicieron comprender quién era yo y me ayudaron a tomar decisiones importantes que mi salud corroboraron como acertadas. Como Eduardo Grecco dice en su libro "Despertando el don bipolar"; el bipolar tiene muchas dificultades en buscar en los repliegues de su intimidad.
Estoy convencido de que sin la convicción de que podía recuperarme, nunca lo hubiera logrado del todo. Esta es la esperanza a la que me refiero, y considero imprescindible para andar el mismo camino del bienestar al sufrimiento, pero en sentido contrario.

"La esperanza es lo último que se pierde" -dice el dicho. ¿Qué te queda, entonces, si la has perdido? Un sufrimiento que, muchas veces, no tiene fin.
La esperanza de que el esfuerzo por recuperar la salud, tarde o temprano, se verá recompensado.
Uno no amanece pensando: ¡Qué bien me siento! La recuperación, si se produce, es lenta y gradual y siempre basada en pequeños o grandes cambios.

Llegado el momento en que se han derrumbado los cimientos que te sustentaban , es obligatorio priorizar tu salud. Sin salud, todo lo demás sobra. Con salud, puedes rehacer tu vida y volver a sentir una sensación de bienestar que creías olvidada pero está esperándote. Aunque estés diagnosticado con trastorno bipolar, es posible. Sea cual sea tu historial médico no te niegues esa posibilidad. Es imprescindible creer en ella.

sábado, 16 de julio de 2011

el trastorno bipolar y el presente III




Y con esta publicación terminaré la posible relación entre trastorno bipolar y presente. Aprovecho para aclarar que todos los aspectos que iré relacionando con el trastorno bipolar son conclusiones a las que he llegado a través de mi propia experiencia y otras personas diagnosticadas con las que he compartido conversación.

¿Por qué no es conveniente preocuparse por el futuro?
Porque además de ser imprevisible, el que lo hagas no sólo no cambiará las cosas sino que simplemente las empeorará. La preocupación consume energía, se enfoca casi siempre hacia lo negativo y suele producir bloqueo. Por si esto fuera poco, la mayoría de las preocupaciones son inútiles por una sencilla razón: los problemas, contratiempos y desgracias más importantes que pueden surgir en esta vida nunca avisan. Puedes estar preocupándote porque no te falte leche en la nevera cuando te diagnostiquen una enfermedad grave. O preocuparte pensando que quizás padezcas una enfermedad grave y quedarte sin leche en la nevera. Resumiendo preocuparse es sencillamente inútil. Preocuparse en el sentido de darle vueltas a algo sin tomar una decisión que provoque algún cambio.

¿Y preocuparse sobre el pasado?
No sirve de nada tampoco, es mejor simplemente permanecer atento. Atento a tu entorno y a las posibilidades. Las posibilidades son siempre más de las que aparentan ser.
El sufrimiento emocional siempre es un freno en la vida. Si eres capaz de superarlo, se convertirá simplemente en un poso que siempre estará ahí y no tendrás necesidad ni siquiera de olvidarlo.
Yo mismo, diagnosticado con trastorno bipolar, pasé varios años sumido en la preocupación y me perjudicó notablemente. Sólo un cambio radical en mi forma de vida me permitió gradualmente recuperar el bienestar psicológico.
Aunque estemos casi de vacaciones, déjame un comentario. Me hará mucho ilusión leerlo. :)

miércoles, 13 de julio de 2011

el trastorno bipolar y el presente II





Después de diez días de descanso disfrutando del sol y del mar, vuelvo para ampliar porqué es tan importante vivir el momento presente. Una de las mayores dificultades para sentir la vida ligera y no como una carga es conocer el manejo de las preocupaciones. Si hay algo que te preocupa, simplemente quiere decir que tienes que hacer algo al respecto, por este motivo te pre-ocupa. Tienes que ocuparte de la cuestión. Si algo no tiene solución no sirve de nada preocuparte, bien porque no depende de ti, o bien porque es una situación inamovible. Estas situaciones también se dan, pero no son tan frecuentes como las primeras.

Muchas veces, creemos que no podemos cambiar nuestra situación y permanecemos pasivos esperando algún cambio y éste no se produce nunca. La posibilidad de hacer elecciones cuando estas son posibles es la única salida en algunos casos. Cambios de rumbo en tu vida, cambios de actitud personal , cambios en la forma de ver las cosas o incluso cambios en tu entorno más cercano.
Si no nos atrevemos muchas veces a afrontar un cambio es por el miedo a la incertidumbre o por inseguridad. La cuestión es que cuando uno se siente mal, el cambio normalmente es una apuesta ganadora. Es muy posible que te proyectes al futuro con tu imaginación, y no veas más que fantasmas o amenazas. La mayoría de las veces, todo lo que te imagines no será nunca suficiente porque la mayoría de tus miedos serán infundados.

Ponerse en situación e imaginarse un futuro deseado poniendo el foco en las ventajas y lo positivo es la única manera de dar el salto. Tienes mucho que ganar y poco que perder. Estés diagnosticado con trastorno bipolar o no. Porque somos personas como cualquiera. Si has afrontado un cambio en tu vida y ha supuesto una mejora en tu bienestar me gustaría que me lo contaras. Si no lo has hecho todavía y quieres compartirlo antes de hacerlo, también. :)