lunes, 23 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VIII

Me gustaría comenzar a escribir sobre otras conclusiones a las que he llegado que nada tienen que ver con la autoestima y su relación con el trastorno bipolar, pero antes me gustaría terminar con las últimas publicaciones de esta serie.

¿Qué relación guardan el mérito y la autoestima?

Una relación que crece en la misma dirección y, al mismo tiempo, es tan subjetiva como relativa. Especialmente es así para aquellas personas que, al igual que yo, consideran el mérito como algo personal y dan menor importancia a la percepción que otros puedan tener del mérito de uno mismo.

¿Quién tiene más mérito: el aspirante o el ganador? ¿El premiado o los candidatos? ¿El mejor calificado o el que más se esforzó en la prueba?

Supongamos que el reconocimiento se limite a una percepción social del logro. Muchas veces la dedicación es invisible, o, al menos, menos visible que el resultado final de cualquier actividad o trabajo. El reparto de aptitudes y capacidades es tan desigual como el reparto de la riqueza y puede convertir el mérito en un concepto borroso y difícil de valorar en su justa medida.

En la vida todos competimos en la misma categoría. No hay Olimpiadas y Paraolimpiadas.

¿Cómo puede afectar a nuestra autoestima el hecho de que todos pertenezcamos a un colectivo supuestamente homogéneo?

Y cambiando de tema:

¿Cómo puede influir el nuestra autoestima el tratar de ser quienes no somos?

Tratar de ser quien no eres además de difícil es imposible. Y afecta a la autoestima de la misma manera que afectaría cualquier fracaso relacionado con las metas no alcanzadas.

Y cambiando de tema una vez más:

¿Es posible que sólo los grandes logros sean capaces de otorgarte la autoestima que todos merecemos?

La palabra autoestima parece demasiado grandilocuente, al igual que la palabra logro, meta u objetivo. Preferiría hablar de avances o evolución. Sin despreciar lógicamente nunca las ilusiones o los sueños. Quizás sea suficiente con ser capaz de llevar una vida saludable, entregada a un propósito por el que merezca la pena vivir. Puede ser una vida en la que quien más da es el que más recibe. No se trata de un remedio para todos los males, pero se trata de un remedio que reparte bienestar. Personalmente creo que no hay un sólo remedio para no sufrir con el trastorno bipolar. Espero que tengas paciencia y esperes a los que iré dejando en este blog. Ojala encuentres utilidad en alguno de ellos. Y si me dejas un comentario o algún tema sobre el que quieras conocer mi opinión, aquí estoy para responderte :)

sábado, 14 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VII



Esta mañana surgió la próxima publicación que estás a punto de leer sobre la autoestima escrita por una persona diagnosticada con trastorno bipolar. Intentaré escribir la idea completa que intenté dar forma en la cama antes de levantarme.


Lo primero y fundamental, la reflexión que sigue es muy autobiográfica y, quizás, poco común. Aunque, a veces, uno puede equivocarse y la situación que detallaré a continuación, puede ser más frecuente de lo que pudiera parecer a primera vista.

Un problema importante de autoestima puede surgir a partir de la siguiente situación al estilo Pixar. Para ilustrarlo vamos a fijarnos en el mundo de los objetos. Comparemos un palillo y una viga de madera. Ambas son del mismo material, y, sin embargo, tienen propiedades muy diferentes de las que se derivan utilidades y cualidades igualmente diferentes. Un palillo en un almacén de materiales de construcción podría pensar :”No sirvo para nada”. Una viga de madera arrinconada en un restaurante podría llegar a la misma conclusión. Ambos, si tuviesen calidad humana, sufrirían de una baja autoestima y sentirían una sana envidia de tenedores y cajas de herramientas. Y, como diría Mourinho: ¿Por qué?

Pensarían un día sí y otro también: ¿Por qué ellos sí y yo no?. Una baja autoestima acaba afectando en la vida a todos los niveles. Aparecen siempre las comparaciones imposibles en las que siempre uno sale perdiendo. Hay muchos motivos por los que no deberíamos hacer este tipo de comparaciones. Además de las que ya todos conocemos, está la que apuntan ahora los científicos. “Experiencias individuales distintas suponen cerebros distintos”.

La única solución que encontré hace tiempo, es comparar lo que soy capaz de hacer hoy con lo que era capaz de hacer el mes pasado o el año pasado. La evolución es lo único que me importa. Autoestima y trastorno bipolar. Si guardan alguna relación no lo sé. En mi vida sí tuvieron mucho que ver.

domingo, 8 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VI




Trastorno bipolar y autoestima, quizás para terminar esta serie. Releyendo mi último comentario me volví a dar cuenta de lo que, a partir de ahora, llamaré vocabulario bipolar. Profunda motivación decía hace unos días escribiendo sobre la cuestión que ahora voy a retomar. Desde luego, un polo muy extremo entre todos los gradientes posibles.

¿Qué sucede si no hemos sido capaces de encontrar esa profunda motivación vital en la que volcar nuestra vida? Nada en particular. De hecho no todo el mundo, afortunadamente, la necesita. Si así fuera, la insatisfacción vital de estas personas sería mayoritaria. Personalmente, creo que es mejor hablar de un interés satisfecho con la actitud y la dedicación necesarias. Mantenido este interés en el tiempo, y profundizando en él con la capacidad que todos tenemos en el "piso de arriba", puede que llegues a descubrir lo que se esconde detrás de él. La vocación, el desempeño, y, si tienes la fortuna de llegar a conocer, la pasión.

No siempre se consigue enfocar una vida desenfocada porque no es sólo una carencia la que nos limita. Pero hablando de motivación y vocación, nunca es demasiado tarde para llegar a su encuentro. Muy afortunados son aquellos que han sido capaces de "acertar" a la primera porque habrán disfrutado de los beneficios de la misma cuando los demás andábamos dando palos de ciego.

En el otro extremo situaría a los "todo-terreno", aquellas personas con la flexibilidad suficiente para adaptarse y dedicarse al simple hecho de vivir. Y aprovechar aquellas oportunidades que se le presentan en cualquier circunstancia o lugar. Admiro a este grupo de personas de la misma forma que al primero: el de aquellos que parecen haber nacido para llenar un pequeño hueco de este mundo que parecía estar esperándoles a que lo rellenaran. Admiro la inteligencia de ambos. La flexibilidad de los primeros y el don de los segundos. Te identifiques con uno u otro grupo, nada diferenciará tu vida. La diferencia únicamente quedará patente en tu dedicación. Hace mucho tiempo sufrí mucho las consecuencias de mi ignorancia respecto a esta cuestión. Problemas de salud no siempre leves.

Y para terminar, una última conclusión. El reconocimiento de los demás a tu esfuerzo siempre se agradece, pero ni siquiera es necesario. Tu propio reconocimiento al saber que estás dando el cien por cien de ti mismo en aquello en lo que crees es más que suficiente. Diagnosticado con trastorno bipolar, la actitud y la motivación son los motores que me mueven especialmente durante los últimos tres años. Una actitud que me acompaña desde hace seis años en una dirección hasta entonces desconocida por mi.

Estrés y autoestima hasta ahora. Si quieres que dedique algún comentario a cualquier cuestión en particular, estaré encantado de hacerlo. Intentaré hacerlo de la mejor manera posible. Como siempre lo hago. :)

lunes, 2 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima V




La relación entre el trastorno bipolar y la autoestima aparentemente se puede establecer, al menos, cuando la persona sufre una crisis maníaca y conoce lo que es la euforia. Entre los síntomas de los episodios de euforia todos o gran parte de los que nos hemos sentido alguna vez con exceso de energía y sin necesidad de dormir lo habitual, hemos sentido lo que se refiere como autoestima exagerada. En mi caso particular no podría asegurar que así fuera, pero sí tuve la sensación de no tener límites e incluso de lo que yo llamaría hiperpercepción (capacidad de percibir los detalles de una forma extrema). Pero volviendo a la posible relación entre trastorno bipolar y autoestima me gustaría resaltar algunas cuestiones.

La cuestión del foco me parece muy importante: si pones el foco en una de tus debilidades o rasgos de tu carácter o personalidad posiblemente te estés haciendo un flaco favor. Entre otras cosas, porque es la mejor manera de pasar por alto tus capacidades, virtudes o fortalezas. La única manera de perdonarte tus carencias es trabajar duro por lograr pequeños avances que, a veces, se convierten en pasos de gigante.

Una pequeña habilidad desarrollada con continuidad puede llegar a llenar una vida. El mayor peso siempre es el abandono. ¿Cuántas veces nos hemos sentido incapaces de terminar aquello que empezamos?

Hace tiempo esta sensación inundaba mi vida y puedo asegurar que no fue por falta de esfuerzo. Muchas veces el problema es no saber cómo. Otras, sin embargo, el problema está en el qué. Dediqué muchos años de mi vida a trabajar sobre el cómo hasta que encontré la manera de llegar, y, una vez que llegué, me di cuenta que mi verdadero problema estaba en el qué. Llegar a descubrir cuál es la motivación más profunda de tu vida no siempre es fácil. Sin embargo, puede que simplemente tengas que recordar cómo eras cuando no eras más que un niño para descubrirla. Aunque también puede aparecer en cualquier momento de tu vida, especialmente las crisis emocionales suelen ser especialmente esclarecedoras y cargadas de significado.

Si somos capaces de llegar a agradarnos a nosotros mismos, el  premio que nos espera será el aprecio de los demás. Es especialmente importante saber que agradar a todo el mundo además de innecesario es imposible. Mantener unos hábitos regulares de trabajo encaminados a mejorar gradualmente tus habilidades es la única forma de alcanzar la plenitud y la satisfacción de poder contemplar lo bien hecho. Para conseguir cualquier logro hace falta tiempo. En nuestro caso particular, que hemos sufrido importantes problemas de salud, lógicamente necesitaremos más tiempo y mucha paciencia. Lo importante es no olvidar nunca que podemos llegar. A pesar de estar diagnosticados con trastorno bipolar podemos. Estoy seguro de ello.