lunes, 28 de marzo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima II




Todavía no sé cuántos comentarios voy a escribir sobre el trastorno bipolar y la autoestima. Pero aquí va el segundo. Puedes coger un papel y bolígrafo y escribir una sencilla lista con tus cualidades en una columna y tus debilidades en otra. Virtudes y defectos son palabras excesivamente cargadas de orgullo o reproche respectivamente. La inmensa mayoría, supongo, veremos un desequilibrio importante entre el número de palabras en una columna y en la otra. Sinceramente, creo que no se trata de que tengamos más o menos cualidades. Simplemente nuestra atención se centra en aquello que, de alguna manera, no nos perdonamos. Un kilogramo de más o mal repartido, la agresividad como reacción desproporcionada, la timidez de nacimiento, envidiar la belleza de la Bella, odiar parecernos a veces a  la Bestia, querer ser otro que siempre es más, despreciarse a uno mismo por ser siempre menos. Una carta de presentación además de desafortunada, subjetiva e incluso irreal. Seguramente hemos cargado las tintas en la primera columna, y se nos ha acabado el bolígrafo para rellenar la segunda. Aunque a alguno quizás no se le hubiera ocurrido nada que escribir en esta última. Si tienes la mala costumbre de ser demasiado cruel contigo mismo, o simplemente injusto, te costará levantar la cabeza del suelo al caminar. Es muy curioso comprobar que, a veces, sólo nos permitimos a nosotros mismos decirnos algunas cosas en forma de pensamientos. Es más, si alguien nos las dijera en voz alta, podríamos llegar a perder una amistad o dedicar una mirada con la caricia de un látigo. Sin embargo, lo hacemos con nosotros mismos y tan contentos. Mejor dicho, tan tristes.

Hace tiempo llegué a una conclusión que si no fue acertada, coincidió con una mejoría de mi salud. Creo que no es muy saludable tener en cuenta todo lo que llega a tus oídos de cualquier persona que te conozca poco o nada. Y ahora viene la segunda parte. Creo que tampoco es saludable creerte todo lo que te dices a ti mismo. En especial si son reproches. Puedes estar tan equivocado como cualquiera. Yo mismo, diagnosticado con trastorno bipolar lo hacía a menudo. No sé si estaba equivocado o no. Desde luego, desde que dejé de hacerlo me encuentro mucho mejor.

Gracias por leerme, gracias por participar a quienes ya han participado y te animo a dejar tu opinión. :)

martes, 15 de marzo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima




Tener una autoestima equilibrada es muy importante cuando hemos sido diagnosticados con trastorno bipolar. En realidad, para gozar de una buena salud, una sana autoestima es necesaria para cualquiera. Todos sabemos qué es la autoestima, que no tenemos que confundir con el orgullo o un exceso de ego. Simplemente se trata de reconocer en nosotros mismos nuestra propia valía, al igual que no tenemos ninguna dificultad en reconocer nuestras debilidades o defectos. Conozco muchas personas que no se valoran en su justa medida. Personas que creen no ser sociables cuando son capaces de mantener una conversacíón durante horas o se desenvuelven sin problemas en grupo. Personas que se sienten incapaces porque tienen dificultades en algunas habilidades pero nunca en todas. Personas que se sienten enfermas porque circunstancialmente y no siempre sienten síntomas y un malestar que les impide llevar una vida como los demás. Sucede de la misma forma que puedes encontrarte gente que se considera graciosa y no lo es, o viceversa.
Según mi opinión, los problemas relacionados con la autoestima, a veces, aquejan a personas con muchas cualidades y pocas debilidades. Si únicamente prestas atención a tus debilidades no podrás hacer uso de tus cualidades de una manera saludable. No conozco a nadie sin alguna carencia, a todos nos falta algo en mayor o menor medida. ¿Qué hacer entonces cuando nos centramos sólo en aquello que nos falta?
Mi recomendación es que no lo hagas nunca. Hacerlo es el mejor camino para la insatisfacción y el desánimo. Si no puedes evitarlo, sólo hay una salida: ponerse manos a la obra y empezar poco a poco a trabajar en aquello que consideres mejorable. Sin elevar el listón más de lo necesario. Nadie a saltado los dos metros de altura sin haber empezado antes por poner el listón en un metro cincuenta centímetros. Sé tan bien como cualquiera que el haber fracasado durante muchos intentos debilita y acaba limitando la capacidad de esforzarse para finalmente lograrlo. Pero reconozco que cuando uno lo logra, y tú puedes hacerlo, la satisfacción es mucho mayor que aquella que puede saborear alguien que no ha sufrido en su vida hasta el extremo. Insiste, no desesperes y no te desanimes. Con esta receta tienes muchas posibilidades de lograr aquello que te propongas. Seas bipolar o no. Hayas fracasado en el intento cinco o cincuenta veces.  Aunque te hayas sentido incapaz a pesar de haberlo intentado puedes lograrlo. Si yo lo hice, ¿por qué tú no?

Deja tu comentario, el compartir siempre es enriquecedor y nos sirve a todos. :)

martes, 1 de marzo de 2011

el trastorno bipolar y el estrés V




Un comentario de una persona diagnosticada con trastorno bipolar, compartido por otros muchos, me ha llevado a escribir esta nueva entrega sobre el estrés. La cuestión a tratar hoy es la relación entre el estrés y la inactividad. Cuando una persona no sabe qué hacer se enfrenta a una fuente de estrés tan destructiva, si no más, que aquel que tiene tantas cosas que hacer que se "funde" en un exceso de actividad mal gestionada. La sensación de flujo en el trabajo es simplemente esa sensación en que el tiempo vuela y no eres consciente de su paso, y es fruto de la concentración y la atención plena. La misma sensación de flujo que tiene el jugador de ajedrez, el coleccionista de mariposas o quien sale a pasear por su barrio.
¿Qué sucede si te levantas y no sabes qué tienes que hacer? Puede que no pase nada, o puede que te deprimas. Cuando intentas llenar una vida sin propósito, el esfuerzo suele ser en balde. Especialmente sufrimos esta sensación de vacío las personas activas e intelectualmente inquietas, pero todos la sufren en mayor o menor medida.

¿Solución al problema? Como la mayoría de las veces, más de una.

Si nos viesemos a nosotros mismos como marionetas movidas por hilos invisibles, lo veríamos mucho más claro. Hay quienes se mueven con un solo hilo, otros lo hacemos con, al menos, tres. Un solo hilo puede ser suficiente, pero, bajo mi punto de vista, no es muy recomendable. Normalmente este único hilo se convierte en adicción o dependencia. Tu salud será más estable cuanto mayor sea el número de hilos que te mueven. Familia, amor y trabajo son los considerados por muchos como universales. La historia ha venido a demostrar que son valores tan sólidos como saludables. Hace mucho tiempo que sé muy bien cuáles son mis hilos. Si no has pensado nunca en cuáles son los tuyos, quízá sea un buen momento para hacerlo. Es posible que tengas que soltar alguno y agarrarte a otro nuevo. O simplemente agarrarte a los que ya te mueven, con más fuerza. Estés diagnosticado con trastorno bipolar o no. Lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Y anímate a dejar algún comentario, estoy esperando a leerlo. :)