martes, 15 de febrero de 2011

el trastorno bipolar y el estrés IV




Y para dejar hasta otra ocasión las posibles relaciones entre el trastorno bipolar y el estrés vamos con la última idea.
Sea cual sea nuestra relación con el estrés, si éste afecta a nuestra salud negativamente lógicamente se puede considerar perjudicial. Aprender técnicas para aliviar el estrés está al alcance de todos y algún día comentaré por encima algunas de ellas. Mi conclusión final y personal, como todo lo que escribo, es una solución sencilla a un problema difícil. Con un simple ejemplo todo se entiende mejor.

Hoy, al sacar la bandeja de un horno, te has quemado la mano. No es la primera vez que te pasa y decides comprar un guante para protegerte la próxima vez. Acabas de encontrar la solución para que no te vuelva a suceder. Si la próxima vez olvidas ponerte el guante, correrás el riesgo de nuevo.

¿Pero qué sucede si el estrés te ha dañado una y otra vez y no has encontrado cómo solucionarlo?
Hay distintas opciones. Una de ellas es "quemarte" una y otra vez hasta que se te ocurra acercarte a una tienda y comprar el guante para protegerte. Otra podría ser cocinar en el microondas o simplemente prescindir del horno de tu cocina. Hagas lo que hagas será siempre acertado. Todo menos olvidar que la última vez necesitaste poner pasta de dientes o una pomada para aliviarte.

Espero que encuentres interés en estos sencillos ejemplos y su posible relación con el trastorno bipolar. Si quieres dejar algún comentario estaré encantado de leer y responder al mismo si es tu intención.
Y, como novedad, te dejo una foto que mi hijo me sacó delante del ordenador desde el que te escribo.:)

sábado, 5 de febrero de 2011

el trastorno bipolar y el estrés III





La historia de Carlos, como ya habréis podido suponer, tiene tintes autobiográficos. La autobiografía de una persona diagnosticada con trastorno bipolar. Carlos es un personaje imaginario, nunca me atrevería a proponer un juego con una persona de carne y hueso que se enfrenta a una situación más o menos difícil. Sólo sería capaz de hacerlo con mi experiencia, como en este caso.

Una de las muchas alternativas de mi personaje podría ser la siguiente. La abuela de Carlos, Elena, de edad avanzada y en situación de dependencia, casi no puede valerse por si misma. Su familia ha decidido que debería ingresar en una residencia de ancianos, ya que sus ocupaciones laborales o su despreocupación por la situación cada vez más precaria de Elena, le ha llevado a tomar esta decisión que a Carlos le apena.
Carlos, tras hablar con su familia, ha decidido abandonar su piso de alquiler para vivir con Elena. Sabe muy bien que Elena le ayudará en la medida de lo posible para sufragar sus mínimos gastos si abandona el supermercado. Recuerda su niñez, cuando todos los fines de semana Elena le llevaba a comprar tres caramelos y sentados en un banco del parque, disfrutaban por igual de historias de pequeños y no tan pequeños.

Súbitamente, Carlos se siente mucho mejor. La vida vuelve a ser ligera y empieza a imaginar la forma de una nueva escultura. Se asemeja a una mano que en su gesto parece devolver algo.

Carlos pudo ser bipolar, quizás ya lo sea sin saberlo, quizás nunca conocerá lo que ser bipolar supone.Quizás. ¿A quién le importa?