jueves, 29 de diciembre de 2011

asociación Esperanza Bipolar





Este mes he constituido una asociación sin ánimo de lucro con el nombre Esperanza Bipolar. Hace mucho tiempo pensé en hacerlo y ahora parece ser el momento de arrancar. Me encuentro muy bien, con minúsculas, y las ilusiones se van cumpliendo sin prisa pero sin pausa.
Este mismo mes, también he presentado a Deusto-Salud,  la unidad de investigación de la Universidad de Deusto en el ámbito de la Psicología, un proyecto el que pongo a su disposición a un grupo de la Asociación Vasca de Pacientes Bipolares para su labor investigadora. Siempre pensé que ayudando a superar muchas dificultades y limitaciones que muchas personas con trastorno bipolar tienen, y yo mismo tenía hace no tanto tiempo, uno puede reencontrarse con la vida. Sin una labor psicoterapéutica de éxito, personalmente creo que es imposible.
Hoy es el día que llevo más de dos años sin contar con la ayuda de mi psicóloga, una mujer profesionalmente muy competente y con una vocación por ayudar excepcional. Tengo la sensación de que la estabilidad ha venido aquí para quedarse.

Al mismo tiempo este año próximo espero concluir mi primer libro, en el cual dejaré constancia de mis conclusiones respecto al trastorno bipolar. Tras haber dedicado mucho tiempo a reflexionar sobre mi experiencia y la de otros, he encontrado algunos rasgos que podrían ser comunes entre nosotros y que me condujeron a la inestabilidad extrema hace ya más de diez años.
Hoy es el día que ya no me dedico a desear, si algo me falta, no debe ser nada importante. Dispongo de una rutina que me lleva a concluir aquello que tengo intención de concluir.
Cuando un año como éste termina, sólo hay un problema: convierte el 2011 en un año difícilmente mejorable. Al decir esto, no me olvido de aquellos que no pueden decir lo mismo. El año próximo, seguiré contándote aquello que considero fue, es, y espero será, muy importante para consolidar mi bienestar.
También puedes visitar http://www.esperanzabipolar.org/, la página web de la asociación a la que voy a dedicar una parte importante de mi vida.

Muchas gracias por vuestros comentarios, vuestras palabras me ayudan a continuar. Feliz 2012 y mucha salud :)


miércoles, 21 de diciembre de 2011

el trastorno bipolar y la empatía




La semana pasada estuve con los padres de una chica que pasará las navidades ingresada en el hospital. Contactaron con la asociación de pacientes bipolares del País Vasco y vinieron acompañados por dos de sus hijos. La hermana de la chica diagnosticada con trastorno bipolar, al hablarme de su hermana, se le humedecieron sus ojos. Me bastó con darme cuenta para que sintiera la humedad en los míos en menos de tres segundos. Personalmente, la vida me ha tratado con mucha dureza y, al rato, me alegré porque todavía soy capaz de sentir la tristeza de los demás y emocionarme.

Esta capacidad de percibir las emociones de los demás y sentirlas en el propio cuerpo se conoce como empatía. Conozco muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar que sienten y padecen por los demás. Lógicamente esto sucede cuando han logrado alcanzar una estabilidad y se sienten satisfechas con sus vidas.
En mi caso particular, aunque siempre me he preocupado por el que sufre, no siempre pude hacerlo porque el que sufría era yo. Era capaz de "entender" porqué los demás se sentían como se sentían porque siempre he sido una persona observadora, pero no tenía ni idea de porqué yo me sentía tan mal. Sólo tenía claro lo que estaba en la superficie: un problema con mi profesión. Tuve que arrancar el árbol por la raíz para poder volver a nacer.
Conozco personas, como Carlos Mañas, que han convertido la cualidad de la empatía en el centro de una vida. Su labor como presidente de Solidarios Anónimos muestra el reflejo de una persona digna de admiración. Por cierto, Carlos, en el apartado de libros pendientes, tengo el tuyo: "Mi cabeza me hace trampas". Espero el día en que publiques uno nuevo titulado: "Mi cabeza me hacía trampas" ;)

No todas las personas son capaces de sentir con la piel del otro, aunque es una cualidad que se pule como tantas otras. Si te ves identificado con la palabra empatía, te recomiendo que pienses en el voluntariado. Comprobarás, en muy poco tiempo, que ayudar ayuda. Pero no es la única opción. Si te fijas en tu entorno encontrarás tantas personas con problemas, que tendrás que elegir aquella a la que te sientas capaz de darle aquello que pueda necesitar de ti. Y no se trata de un mensaje navideño, simplemente ha coincidido en el tiempo con el mes de Diciembre :)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

el trastorno bipolar y la voluntad




La voluntad es una cualidad humana que nos permite emprender a todos y tomar decisiones en nuestras vidas para tratar de mejorar nuestro presente o cambiar nuestro futuro. Sin embargo, cuando los problemas de salud nos derrumban, la voluntad se debilita y se ve gravemente dañada. Esto sucede no sólo con el trastorno bipolar, sino con cualquier enfermedad que psicológicamente nos desborde.
En cualquier caso, en el problema que nos afecta a nosotros, parece difícil no dejarse vencer por el pesimismo imperante en algunos medios de comunicación y desde algunos ámbitos. Al estar considerado un trastorno crónico y altamente recurrente, se lanzan unos mensajes que provocan mayor sensación de indefensión y desesperanza que no logro comprender. Sin embargo, y afortunadamente, se está produciendo un cambio positivo de mensaje desde algunas personas relevantes y con voz que se agradece.

Un requisito para poder salir adelante, tras el vértigo de los síntomas y las crisis, es convencerte de que tu vida puede cambiar a mejor y el trastorno bipolar no es una cadena perpetua al sufrimiento. Sólo desde este convencimiento puedes poner en marcha tu voluntad para afrontar cambios en tu vida o en tu actitud. No se trata de no querer ver la realidad y creer que lo que te ha pasado no va a volver a pasarte. Se trata de pensar que lo que te ha pasado puede volver a pasarte pero no tiene porqué volver a pasarte necesariamente. Si crees que nunca va a volver a pasarte, puedes olvidar todas las precauciones que tienes que tener en cuenta, tratamiento farmacológico incluido. Siento el lío aparente de esta última frase, pero es importante ser consciente de que, a pesar de las estadísticas desfavorables, hay una gran parte que depende de ti y no sólo me refiero al tratamiento. El tratamiento, bajo mi punto de vista, minimiza riesgos y alivia síntomas pero no garantiza ni el bienestar psicológico ni la estabilidad.
Este comentario, como todos los que hago, son conclusiones de una experiencia de vida y no tienen, ni más ni menos valor que cualquier otro. Supongo que habrás leído otros blogs donde todo se tiñe de un paisaje más oscuro y sombrío. Son vivencias tan reales como la mía, el sufrimiento está ahí y todos sabemos el sabor que tiene.

Piensa que, a pesar de tu pasado, puede llegar un día en que agradezcas incluso los momentos más difíciles. Si ese día llega, querrá decir que habrás aprendido grandes lecciones de la experiencia: la única escuela de la vida. Y si me dejas tu opinión, me darás la oportunidad de aprender :)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

el trastorno bipolar y el estilo de vida






Navegando por internet, en foros y páginas donde la gente comenta sus experiencias sobre el trastorno bipolar, es muy frecuente encontrar sugerencias e invitaciones a cambiar de estilo de vida. Cuando tomé la decisión de abandonar mi trabajo de oficina para dedicarme a escribir, no había oído hablar de estilos de vida, pero hoy es el día en que me uno a aquellos que recomiendan cambiar el estilo de vida.
En mi caso particular, el cambio de ocupación supuso un cambio radical en mi rutina diaria. La empresa había sido mi hábitat durante más de diez años en los que conocí bien cuál es el trabajo que desempeña un ingeniero y cuáles eran mis dificultades más importantes. A pesar de haber adquirido habilidades para realizar las tareas de una forma más o menos eficiente, nunca acabé de sentirme cómodo en mi profesión.

Ni siquiera algunos logros objetivos que tardé mucho tiempo en alcanzar me reportaron la satisfacción que esperaba de ellos antes de alcanzarlos. Inicialmente sufrí muchos problemas de estrés por problemas de adaptación y una vez superados, aparecieron nuevos problemas. La dificultad para sobrellevar lo que para mi era una rutina fue uno de los mayores. Sin embargo, soy muy consciente de que pude permitirme el "lujo" de abandonar mi profesión, un lujo al alcance de muy pocos. En cualquier caso, también me doy cuenta de que afrontar un cambio radical en tu vida constituye sólo el primer paso de un camino que todavía tienes que recorrer y al que vas a dedicar el resto de tu vida. Es importante dar este primer paso, pero no hay que engañarse, no es nada más que un paso. Sólo puedes construir una vida en la acción que viene detrás.

La escritura me permite disponer de una rutina muy estimulante que complemento diariamente con la lectura. Es evidente que gran parte de mis progresos en la memoria, por ejemplo, son el resultado de estas dos actividades. Al mismo tiempo, colaboro desinteresadamente con un compañero de la universidad para ayudarle en cuestiones relacionadas con el mundo del marketing en internet. Estas dos actividades, junto con la coordinación de las reuniones de una asociación de pacientes bipolares, son una parte muy importante de mi vida. Personalmente, soy de la opinión de que todos hacemos lo que podemos y, hoy en día, esto es todo lo que puedo hacer. Es muy probable que, si el dolor y la salud me lo permiten, regrese algún día al mundo de la empresa. Si hace tiempo no sabía qué hacer con mi vida, ahora tengo la sensación de que tendría más de una vida por llenar.

El estilo de vida al que me refería en este comentario para mi supone un cambio de rutina horaria y de lugar de trabajo. Trabajo desde casa y estoy ocupado incluso los fines de semana, realizando actividades que me recompensan con creces en forma de satisfacción personal.
Siento que estas líneas hayan sido tan personales pero me gustaría que conocieras un poco mejor a quien escribe, quizás puedas haber sacado algo "positivo" de ellas. Un propósito que intento cumplir siempre que publico en este blog. :)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

el trastorno bipolar y el deseo




Para el que ha llegado hasta aquí, tengo unas reflexiones que considero muy importantes para quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar. Un tema sobre el que estoy profundizando últimamente, revisando en mi historia personal, es el deseo. Tengo intención de dedicarle un capítulo del libro que espero publicar próximamente. Hace algún tiempo, me di cuenta de que un deseo por sastifacer condujo mis estados de ánimo en direcciones opuestas convirtiéndose en un veneno que intoxicó mi vida hasta un extremo inimaginable.
La mayoría de nuestros actos tienen un propósito, pero el deseo no siempre conduce nuestra vida por el buen camino. Una vida gobernada por el deseo nos puede llegar a convertir en víctimas del propio deseo y, si no somos capaces de suavizar su empuje y aprovecharlo como impulso más que como necesidad vital, las consecuencias pueden ser debastadoras.

Vivir ajeno a los deseos sólo parece accesible unos pocos privilegiados, sin embargo, creo que es un aprendizaje al alcance de cualquiera. Siempre se me ocurren estrategias para no sucumbir a su poderosa atracción. Motivaciones, es una palabra que se ajusta mejor a mi actitud de los últimos años y reconozco que verlo desde esta nueva perspectiva me está ayudando a no caer en situaciones de inestabilidad. La palabra deseo es tan intensa como los extremos de los estados de ánimo del trastorno bipolar.

Un buen ejercicio es plantearse si uno lleva algún tiempo persiguiendo un deseo con cierta ceguera. Me parece muy conveniente tratar de equilibrar todo deseo con pequeños trucos que te pueden ayudar a no aportar más leña al fuego. Creo que el entusiasmo y la pasión, unidos a un intenso deseo pueden convertirse en una auténtica bomba de relojería para las personas vulnerables como nosotros.

Me gustaría que te sintieras identificado con lo que aquí cuento, porque así encontrarías utilidad en mis palabras. El único propósito de este blog :)


jueves, 24 de noviembre de 2011

el trastorno bipolar y el balance emocional





Hace mucho tiempo que sentado en la mesa de mi oficina, me dispuse a hacer un balance emocional de mi vida. Cogí una hoja de papel e hice un repaso a mi historia personal porque había perdido la perspectiva del tiempo y pensaba que en mi vida no había habido más que sufrimiento. Parar en aquel momento y hacer balance supuso un antes y un después. Por un lado, me di cuenta que mi vida no había sido siempre síntomas y malestar, y me dediqué a hacer un repaso hacia atrás de circunstancias personales y debilidades propias que me afectaron hasta el extremo de enfermar.

Estoy convencido de que este ejercicio puede ayudar a comprender algunas situaciones que te han podido estrellar, una y otra vez, contra el mismo muro. Sin bolígrafo y papel es imposible recomponer tu historia personal porque se escapan muchos detalles y se pierde la visión de conjunto. La psicología narrativa es terapéutica, entre otros muchos motivos, porque ayuda a integrar tu vida y a verte desde fuera, como si contemplaras una marioneta descompuesta por motivos ajenos a tu persona y otros, que viven dentro de ti. Al hacer balance emocional, puede que caigas en la cuenta de que en invierno también luce el sol y no siempre hace frío. Cuando lo concluyas y leas tu propia historia con tus propias palabras, también puede ayudarte a identificar qué te hiere y qué te sana, a distinguir qué te frena y qué te empuja, a separar el grano de la paja, y a deshacerte de lo prescindible que es mucho. Si escribes tres hojas y empiezas unos años antes de empezar a sufrir los síntomas del trastorno bipolar, mucho mejor.

Haber perdido la sonrisa es motivo suficiente para encontrar mucha utilidad en este ejercicio en el que no necesitas nada más que enfrentarte a ti mismo. Conozco personas de la asociación que escriben habitualmente, y estoy convencido de que si no lo hicieran, no se encontrarían como se encuentran. Si crees que es una necesidad que sólo tenemos algunos, acepto pulpo como animal de compañía. Si crees que sólo sirve para desahogarse, es posible que pienses así porque no lo has probado nunca.

Nada me gustaría más que dentro de unos días, dejaras un comentario diciendo: "Lo he hecho y me ha ayudado mucho". Y no por tener razón, sino porque querría decir que te encuentras mejor. Si es así, te invito a que ya que has empezado no te detengas. Vendrán sorpresas mayores. :)

jueves, 17 de noviembre de 2011

web congress madrid 1-2 diciembre

El próximo 1 y 2 de diciembre se celebra el Web Congress Madrid, al que asistiré como blogger partner. Si te interesa el marketing digital, las redes sociales o el mundo de internet puedes conseguir una invitación gratuita mediante sorteo entre los visitantes de este blog (es fácil, no somos tantos :)). Sólo tienes que entrar en el enlace del congreso , y comunicarles que has conocido el congreso a través de este blog. Además podríamos tomarnos un café, voy poco por Madrid y es una oportunidad para conocernos en persona. Me haría mucha ilusión. :)


miércoles, 16 de noviembre de 2011

el trastorno bipolar y la evolución





Este año que termina es un año muy especial para mi. Me he sentido tan bien como hacía quince años que no lo hacía. La evolución de una persona diagnosticada con trastorno bipolar puede ser muy positiva, pero depende de muchas circunstancias personales. No todas las personas se enfrentan a las mismas dificultades en la vida, ni todos tenemos los mismos recursos, pero siempre podemos encontrar nuevos recursos para enfrentarnos a las dificultades que nos toquen. Algunos, como la psicoterapia, lamentablemente requieren de recursos económicos pero la salud es mucho más valiosa que el dinero. Sacrificar lo prescindible para invertir en la salud es la mejor inversión. Otros recursos son más asequibles, como los libros. Y muchos otros, y muy valiosos, gratuitos como la ayuda de cualquier persona dispuesta a ayudarte con su cariño y atención.

La evolución es tan importante como valorar tú mismo si este año ha sido mejor que el pasado o no. Sacar conclusiones respecto a qué lo ha hecho mejor o peor pueden ayudarte a que el año próximo te alegres de los pequeños cambios que hayas podido afrontar al darte cuenta de qué es aquello que te sienta bien. Me planteo el trastorno bipolar como una marathon o una carrera de fondo. Consolidar la estabilidad afrontando nuevos retos me ayuda a sentirme centrado en la vida. Si logras alcanzar el bienestar psicológico, te darás cuenta de que los miedos se van diluyendo, y con ellos las limitaciones.

Todos, con el tiempo, aprendemos a identificar aquello que nos desestabiliza. Al principio no es fácil descubrirlo pero las experiencias amargas y las crisis ayudan a no repetir las mismas equivocaciones. Esquivar situaciones o cambiar hábitos pueden ayudarnos a evitar, en cierta manera, la euforia, pero mantener el motor de la ilusión en marcha necesita de otras actitudes.La convicción de que puedes salir adelante con mucha tranquilidad y paso a paso es imprescindible para empezar a recuperar la salud . La tranquilidad te ayudará a encontrar alternativas que nunca habías considerado a problemas que creías sin solución. La tranquilidad es el caldo de cultivo de la creatividad, las grandes respuestas suelen aparecer después de mucho tiempo de repensar las preguntas. Aquí no hay reglas mágicas, ni todos nos planteamos las mismas preguntas ni a todos nos sirven las mismas respuestas.

Y para terminar, si quieres dejar un comentario contándonos cómo es tu evolución todos podremos aprender un poco de tu experiencia. :)

jueves, 10 de noviembre de 2011

el trastorno bipolar y los límites





La idea de este comentario me surgió hace algún tiempo a partir de una pregunta que me invitó a pensar. La necesidad de establecer siempre unos límites para no tener que pagar el precio de la euforia. Imagina que llevas todo un día sin comer porque no has tenido tiempo y para cenar das cuenta de cuatro platos y postre. Es muy posible que duermas mal, te levantes con mal cuerpo porque has tratado de compensar el hambre con un empacho. Ahora imagina que tu estado de ánimo, por el motivo que sea, empieza a aligerar tu vida y no pareces necesitar imponer ningún límite al pequeño placer de sentirse muy bien, sacrificando horas de sueño. Cuanto menos duermes, curiosamente, pareces necesitar menos descanso y seguramente ya sabes lo que viene después.

Si, por el contrario, empiezas a sentirte cada día más cansado y con menos vitalidad que la habitual, puedes encontrar en la cama un amigo que no te conviene. Cuando no había tocado fondo ni había recibido la información sobre psicoeducación para el trastorno bipolar me encontré en más de una ocasión encontrando en el sueño, el único cobijo al sufrimiento de la vigilia. Han pasado muchos años pero todavía puedo recordarlo.

A nadie le gusta que le pongan límites, y muchos no necesitan imponerse ningún límite. Mi recomendación, si estás diagnosticado con trastorno bipolar como yo, es que sí lo hagas. Lo vivo como un seguro de estabilidad y me compensa con creces el hacerlo. Aunque al padecer dolor crónico, tengo un límite impuesto que me favorece en un sentido pero me perjudica en el otro.

Si tienes la inmensa fortuna de lograr una estabilidad emocional y del estado de ánimo duradera, te dejará de importar el tener que tener en cuenta estas precauciones tan insignificantes. Aquí he hablado sólo respecto al sueño, pero podría hacer una lista con otras cuestiones importantes que trataré en próximos comentarios. En realidad, el cuerpo impone ciertos límites para su regulación, y saltárselos es atentar contra tu propio cuerpo.

Lo que he contado hasta aquí no debes considerarlo una renuncia porque no lo es. Considerarlo una elección inteligente te puede ayudar. Si este comentario no te ha parecido muy optimista o te cuesta digerirlo, aquí te dejo una buena noticia: "Con el tiempo te darás cuenta de que has logrado romper muchos límites que creías insalvables".

jueves, 3 de noviembre de 2011

el trastorno bipolar y la irritabilidad






En los episodios de euforia, la irritabilidad es muy común en las personas diagnosticadas con trastorno bipolar y que se comportan de una forma muy diferente a como lo hacen habitualmente. La falta de descanso podría ser una de las causas de esta irritabilidad, y el exceso de energía propias de la manía también podrían explicar este rasgo común si esta energía no es bien canalizada y desborda a la persona escapando a su propio control. Si reconoces la irritabilidad como uno de tus síntomas previos a la euforia, es conveniente que te impongas una rutina para relajarte. Ejercicio físico moderado, un simple paseo por tu ciudad o reducir la intensidad de tu jornada laboral pueden ayudarte a despresurizar tu cuerpo y tu cabeza. El yoga o pilates no es para todos, pero para aquellos capaces de permanecer "casi parados" durante una hora y centrados en la respiración es 100% recomendable.

Otra de los motivos por los que conocí la irritabilidad en la euforia, hace más de seis años, tiene una explicación en la que quizás puedas identificarte. Cuando la percepción de la realidad que tienes es, apartentemente, tan clara, aunque haga "aguas" por otro lado, irritarse es lo más normal del mundo. Cuando los colores son más vivos, la vida de color de rosa, y las cualidades y defectos se exageran hasta acabar siendo una caricatura de uno mismo, no es de extrañar que uno se irrite con el resto de los mortales. De la misma forma que un desgraciado se irritaría en una fiesta o un premiado con la lotería se sentiría extraño en un funeral. Dicen que no es oro todo lo que reluce, pero de la manía sí creo que se puede sacar una pepita de oro. Yo no la extraí hasta casi diez años después de haberla sufrido, pero pude reconocerla una vez alcanzado el bienestar psicológico. Por esta razón es tan importante luchar por el bienestar psicológico. Es el único capaz de permitirnos comprender algunos de los motivos que se esconden tras los síntomas.

Si además la irritabilidad es un rasgo de tu carácter, entonces la ración será doble. En esta vida siempre hay motivos para irritarse, lo que siempre me pregunto es si merece la pena hacerlo. Esta cuestión la dejo para un futuro comentario porque la irritabilidad es un cáncer para el bienestar y es importante saber cómo mantenerla a raya. Y si hay algo que no te guste de esta publicación, deja un comentario. Trataré de no irritarme ;)

miércoles, 26 de octubre de 2011

el trastorno bipolar y la impulsividad





En realidad no creo que todas las personas diagnosticadas con trastorno bipolar sean impulsivas pero la impulsividad sí que puede ser un rasgo común cuando nos vemos abocados a la euforia. Si fuesemos capaces de darnos cuenta del aumento de revoluciones a tiempo, es muy posible que pudiéramos frenar el aumento de actividad que conlleva el agarrarse a un globo que uno no sabe nunca donde va a aterrizar. De hecho, dentro de los programas de psicoeducación para el trastorno bipolar se da una importancia especial a la identificación de los síntomas previos como el no dormir lo suficiente, la irritabilidad, no callar ni debajo del agua o hacer amigos hasta en el supermercado.

Si eres capaz de ser consciente de darte cuenta de estos u otros detalles, incluso tú mismo puedes imponerte una rutina para esquivar lo peor. Empezar a relajarte cuando el cuerpo te pide lo contrario, limitar las actividades cuando lo que realmente te apetece es no parar, obligarte a estar solo cuando te gustaría disfrutar de todos tus amigos e incluso de tu suegra, al principio, no es fácil. Sin embargo, creo que si eres capaz de conseguirlo habrás dado un paso de gigante para tu recuperación.

Pensar "no hagas hoy lo que puedas dejar para mañana" es lo más apropiado si tienes la sensación de que no puedes perder el tiempo y debes aprovechar esa energía que empieza a desbordarte. De esta impulsividad quería hablar en esta publicación, porque es una impulsividad que se puede domesticar y mantener a raya por el bien de nuestra salud. Sé tan bien como tú que la euforia es placentera pero también sé que no compensa por los riesgos que implica y de los que hablaré en próximos comentarios.

La impulsividad tiene un origen psicológico y es un mecanismo de reacción automática a una emoción o estado de ánimo. Aprendiendo a reconocer tus propias reacciones puedes llegar a reconducirlas y sacar partido de ellas. No se trata de tratar de anular tus reacciones ni de convertirse en un espantapájaros sin vida, sino de aumentar tu nivel de consciencia. Una de las grandes ventajas de ser más consciente es que nos permitirá tomar mejores decisiones y evitar situaciones que se pueden repetir y corren el riesgo de acabar formando parte de tu personalidad.


miércoles, 19 de octubre de 2011

el trastorno bipolar y la paciencia








Hace tiempo una persona me dijo que alguien llamaba al trastorno bipolar como la enfermedad de la paciencia infinita. No sé muy bien a qué se refería con esta afirmación, quizás que haya que tener mucha paciencia para soportar las crisis y síntomas que se sufren. Pero aquí voy a hablar de la paciencia en otro sentido, porque me parece también importante. Durante mucho tiempo sufrí de ansiedad al ver que no evolucionaba en el terreno profesional al ritmo que me hubiera gustado. Cuando uno no logra aquello que persigue, lógicamente uno se siente impaciente aumentando la presión que ejerces sobre ti mismo. En algunos casos, esta situación puede provocar una actitud impulsiva y desproporcionada en la que el desgaste es asegurado. Si salpicas con agresividad a tu entorno recibirás más agresividad o alejamiento, si reprimes el malestar también puedes acabar estallando al más mínimo contratiempo.

Aunque más de una vez tu reacción pueda estar justificada es necesario saber pararse a tiempo. Como todo en la vida, requiere de práctica, y una vez que logras la primera vez frenar tu impulsividad, puedes acabar por dominarla. Los beneficios son muchos, el mayor de los riesgos que acabes convirtiéndote en un buda impasible e inmutable. No te preocupes porque no llegarás a ese extremo por mucho que lo intentes. Hay reacciones humanas imposibles de parar, simplemente se trata de modular tu respuesta ante aquello que te molesta, te ofende o te saca de quicio. Llegar a ser consciente de tus propias reacciones puede resultar hasta divertido. Muchas veces me rio de mi mismo recordando momentos en los que me he subido por las paredes, dicho sea de paso, cada vez me resulta más difícil subirme por las paredes. Puede ser una manera, como otra cualquiera, de que tomes perspectiva y acabes convirtiéndote en un maestro del arte de hablar claro sin herir, de defender tu postura sin pisar la contraria, de hacerte respetar sin dominar.

La sumisión como actitud para evitar el enfrentamiento o la cobardía para evitar ser juzgado por los demás es más dañina que el mayor de los enfados. Reivindica el derecho a enfadarte si es tu caso. Lo que no conviene olvidar es que no podemos esperar que nos traten nunca mejor que la forma en que nosotros tratamos a los demás. Si eres capaz de lograrlo sólo lo conseguirás a través del miedo o porque has tenido la fortuna de encontrar a alguien capaz de dar olvidando lo que recibe. La primera de las opciones es avergonzante y la segunda nos haría un regalo que no nos mereceríamos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

el trastorno bipolar y la psicoterapia





Conozco muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar que no siguen psicoterapia por distintos motivos. Algunos, después de haber sido ayudados por un psicólogo, han llegado a la conclusión de que ya han agotado esa posibilidad, de alguna manera, para siempre. Mi opinión personal es que encontrar la estabilidad sin la ayuda de un buen psicólogo es practicamente imposible. Por este motivo, no la considero recomendable, sino imprescindible. Renunciar a esta posibilidad cuando todos los recursos son necesarios puede ser prescindir de un auténtico salvavidas. Resignarse, con la convicción de que nadie podrá ayudarte, no merece la pena.
He sido tratado por dos psicólogas en mi vida, y, la última, particularmente, me cambió la vida. Es una forma de hablar, porque lógicamente tu vida sólo la puedes cambiar tú. Seis años de psicoterapia en la que el punto de partida era el de una persona que sufre. Cuando el deterioro de la salud ha llegado a un extremo aparentemente sin retorno, se necesita de una ayuda profesional muy eficiente para llegar a recuperarse.

Siempre he pensado que, tras el sufrimiento, siempre se esconde algún motivo. Uno principal y muchos secundarios, algunos propios y otros circunstanciales, algunos sin solución aparente y muchos emocionalmente difíciles afrontar.

Aparentemente pequeños problemas pueden convertirse en graves problemas, dificultades insalvables para algunos, pueden parecer ridículas para otros. Todo se complica cuando uno ni siquiera sabe qué es lo que le hace sufrir. En este punto es necesario parar y tomarse un tiempo para despejar la confusión. Esto es exactamente lo que tuve que hacer, hace ya más de cinco años.

Un buen psicólogo, entre otras muchas cosas, es aquel capaz de lograr que, finalmente, seas capaz de ayudarte a ti mismo. No es una labor nada fácil, cuando los recursos personales de cada uno de nosotros son insuficientes, especialmente en las circunstancias más extremas o de mayor sufrimiento.
Una de las mayores fortunas de mi vida, fue encontrar la psicóloga que hizo posible todas estas líneas y el bienestar necesario para poder escribirlas. Sentirse dueño de la propia vida es una sensación desconocida para quien sufre los síntomas del trastorno bipolar en primera persona. Es una sensación tan agradable como la sensación de serenidad, alcanzables sólo cuando uno se reencuentra con el bienestar psicológico.

viernes, 7 de octubre de 2011

el trastorno bipolar y el historial médico





No sé si es lo habitual o no, pero cuando empecé a conocer lo que es el sufrimiento emocional con mayúsculas, en primera persona, no podía imaginar lo que estaba por venir. Cuando los informes médicos, tras un ingreso psiquiátrico o varios, como fue mi caso particular, dejan constancia de síntomas y diagnósticos, no es de extrañar que aparezca la preocupación y su hermano mayor: el miedo.

Un historial médico, como su nombre indica, sólo refleja una historia y nunca puede negar un futuro. Si tomas tu propio historial como un punto de partida, y no como un destino final, podrás adoptar la actitud necesaria para comenzar a desandar el camino del bienestar al sufrimiento.

No se trata de restar importancia a un diagnóstico, sino de darle la importancia que le corresponde y no más; no vivirlo como una cadena perpetua al sufrimiento porque no lo es.
Según mi opinión, es más positivo tomarlo como una oportunidad para que tu conciencia despierte y una llamada de aviso a tu persona: quizás una invitación a la reflexión sobre tu vida o la necesidad de un cambio dentro o fuera de ti.

Una buena forma de aceptar un diagnóstico es reconocer la realidad de que uno necesita ayuda médica profesional. La responsabilidad de los profesionales de salud debería ser la misma que la tuya: velar por tu salud. Si tú pones todo de tu parte y tu salud no responde, quizás quien vela por tu salud no ha sabido cómo ayudarte. Las enfermedades mentales, aunque implican a nuestra biología, requieren de un tratamiento integral en el que hasta el más mínimo detalle es importante. Por este motivo, buscar al profesional que sea capaz de volver a hacerte sentir, en el sentido más amplio de la palabra, es la única opción de reencontrarte con tu salud.

El trastorno bipolar es un trastorno grave, en el que se necesitan poner los mejores medios que puedas encontrar a tu disposición. Personalmente, si durante los últimos tres años, tu salud no ha experimentado ninguna mejoria o, incluso, ha empeorado, cambiar de psiquiatra y/o psicólogo es darte una nueva oportunidad. Y nunca lo tomes como un fracaso personal, sino como la búsqueda de un futuro mejor y de una vida más saludable.

jueves, 29 de septiembre de 2011

el trastorno bipolar y el compromiso




Es importante entender primero lo que es el compromiso para cualquiera, simplemente ser capaz de tomar una decisión para lograr un fin y mantenerla en el tiempo. Cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar tenía la sensación de que era incapaz de comprometerme porque, creo que equivocadamente, pensaba que no me entregaba lo suficiente en mi profesión. Este pensamiento limitaba mi realidad hasta el punto de llevarme al desprecio hacia mi mismo, y convertía mi vida en una sensación de incapacidad e insatisfacción permanente. Lógicamente había otros muchos motivos ocultos que en aquel momento era incapaz de ver para explicar mi propia situación.

He decidido escribir un comentario hablando de compromiso porque el sentido de sentirse desvalido y sin nada a lo que agarrarse es propio de otros bipolares que conozco. Realmente encontrar una salida a esta situación no es nada fácil y para mi no hubo otro camino que explorar e ir probando distinta actividades hasta encontrar la escritura.

Vivir nuevas experiencias, como comentaba en otra publicación, para mi fue la única manera de descubrir en qué podía volcar mi creatividad, una creatividad que todos tenemos pero no todos desarrollamos.

Puede haber distintos motivos para que uno se sienta incapaz de comprometerse, desde la insatisfacción hasta la falta de recursos para desarrollar la tarea a la que te vayas a comprometer. La falta de dedicación necesaria, la falta de adecuación de tus cualidades a la tarea a realizar o la falta de motivación podrían ser el origen de esta dificultad para fijarte un objetivo y alcanzarlo. Una vez que encuentres algo a lo que agarrarte, la mejor opción es hacer tuyo el famoso refrán de "sin prisa pero sin pausa".

Vivir una vida sin ningún compromiso es un caldo de cultivo de la depresión. Es como andar sin saber a dónde vas ni para qué. Al final te acabarás parando y empezarás a perder energía e ilusión.
No es necesario que te comprometas a grandes logros, pero sí que éstos sean importantes para ti.

El que busca, normalmente, encuentra. Nunca dejes de buscar ni desesperes porque puede que sea la única manera de no perder la fuerza vital que toda pesona necesita para vivir.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

el trastorno bipolar y la ansiedad






Muchas de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar padecen de ansiedad. Yo, hace tiempo también sufría de ansiedad y es una síntoma muy desagrable y difícil de atajar. No tiene porqué ser una sensación intensa que dura sólo horas, la ansiedad que se aloja en nuestro cuerpo y permance en él, tiene un efecto devastador sobre nuestra salud. Impide disfrutar la vida con serenidad y va asociada habitualmente a situaciones de estrés sin resolver y que desbordan nuestros recursos personales.

Particularmente creo que se puede acabar con la ansiedad, aunque no sea nada fácil. Una vez que la ansiedad se ha apoderado de ti, es mucho más difícil sin recurrir a los ansiolíticos, por lo que parece mejor opción tener una rutina de mantenimiento que impida que caigas en ella. Cualquier forma de relajación sirve, desde los clásicos ejercicios de respiración, el yoga o la práctica de un deporte que te ayude a liberar tensiones. Rutinas de distracción como la lectura, la música o el cine también despresurizan el día a día, así como las relaciones sociales sanas. Las relaciones sociales sanas, bajo mi punto de vista, son aquellas basadas en la confianza, el respeto y el amor, donde las quejas y amarguras, si surgen, tienen que tener un espacio limitado. Son como el aire y suelen ocupar todo el espacio disponible, como las desgracias en los telediarios. Personalmente leo y escucho música a diario, actividades complementarias: una intelectual que requiere del uso de la concentración, y, la otra, liberadora de endorfinas.

Un hábito muy común es buscar maneras de relajarse cuando uno empieza a sentirse mal. Lo verdaderamente útil es mantener la rutina que elijas durante todos los días del año, porque te mantendrá psicológicamente más relajado y estable.

El problema, en realidad, es conocer con la mayor precisión posible que es aquello que te genera ansiedad. Si son situaciones inevitables, tendrás que encontrar recursos que te ayuden a sobrellevar la situación que te desestabiliza de la mejor manera posible. Un buen psicólogo puede ayudarte mucho en ambos trabajos; en descubrir el qué y en aprender el cómo. Si son situaciones evitables, aunque emocionalmente sea emocionalmente difícil tomar una decisión, no olvides que está en juego tu salud. Hace más de cuatro años que tomé una decisión emocionalmente difícil y, sin embargo, hoy es el día que no me arrepiento de haberla tomado. Abandonar una profesión con cuarenta años sin saber a qué iba a dedicar mi vida no es una decisión fácil. Sin embargo, el haberlo hecho me ha permitido recuperar la estabilidad y desarrollar actividades relacionadas con el mundo del marketing digital después de haberme especializado en este campo a través de formación online. No dispongo de una rutina laboral de ocho horas, y sin embargo, desarrollo una actividad mucho más productiva que cuando dedicaba más tiempo presencial a mi profesión.

Aunque habitualmente las estrategias de evitación no son recomendables, mi forma de afrontar un problema de estrés laboral ha supuesto únicamente un cambio de escenario en el que priorizo mi salud sin olvidar mis responsabilidades. Cada día me siento más capaz, y voy avanzando poco a poco en una dirección que me trae bienestar. Una sensación desconocida por mi hasta hace bien poco. ¿Quieres compartir conmigo lo que te genera ansiedad?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

el trastorno bipolar y el reto





En un post anterior comenté que desde un principio, al recibir el diagnóstico de trastorno bipolar, lo afronté como un problema, y como todo problema representa un reto. La actitud de un reto es aquella en la que, a pesar de las dificultades que te encuentres en el camino, en forma de síntomas, desilusión o desesperanza, el convencimiento de que saldrás adelante debe estar siempre presente en tu vida.
Como cualquier reto al que te enfrentes, necesitarás movilizar todos los recursos personales a tu alcance. En este caso particular, un psiquiatra que te ayudará en los momentos más difíciles, una psicoterapia imprescindible para encontrar la estabilidad de largo plazo y los hábitos saludables; ejercicio físico intenso o moderado a tu gusto, alimentación sana y ausencia de tóxicos.
Entre todos los recursos incluiría, como de gran ayuda, la lectura de libros relacionados con los problemas que intuyes te afectan y que te darán pistas muy importantes sobre qué hacer para superarlos. Además, cuentan con la ventaja de que te harán ver que sufres, en el peor de los casos, con las mismas cosas que la mitad del planeta.

Una vez que has quitado las telarañas a tu consciencia, borrosa como el vaho de un cristal, empezarás a reconocer las dificultades a las que te enfrentas y dejarás de ver exclusivamente los síntomas que, muchas veces, son únicamente las señales visibles de una realidad y la forma en que te enfrentas a tu realidad.
Los problemas que nos afectan pueden ser de diferente naturaleza: de inadaptación, de equilibrio, falta de recursos personales, de autoconocimiento o de motivación, por citar sólo algunos de ellos.
Muchos tienen, al menos, una solución. Algunos tienen varias soluciones y, muy pocos, ninguna. El reto al que me refiero, consiste simplemente en la determinación para encontrar estas soluciones y ponerlas en práctica.
El trastorno bipolar, considerado como un trastorno crónico o altamente recurrente, necesita del cien por cien de ti mismo. Cobijarse en el aislamiento puede ser una necesidad temporal, pero, puede ser sólo una solución cómoda que se convertirá en incómoda en cuanto recuperes el ánimo. Apoyarte en alguien de tu entorno para compartir los buenos y malos momentos es saludable para todo el mundo, pero para nosotros debería ser una obligación autoimpuesta. Como muchas otras, que yo, como bipolar, no olvido cada vez que la vida me pide, amablemente, más de mi mismo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

el trastorno bipolar y las nuevas experiencias



No pensaba escribir ninguna publicación sobre las nuevas experiencias, pero aclarar este punto relacionado con el comentario anterior me parecía importante. Las nuevas experiencias no tienen nada que ver con los deportes de riesgo ni los cambios de vida radicales. Una nueva experiencia para una persona diagosticada con trastorno bipolar es lo mismo que una nueva experiencia para cualquiera. Actividades como aprender a tocar la guitarra, a bailar tango o salsa, recibir clases de teatro, pintar acuarela, descubrir la filosofía o hacer senderismo tienen un beneficio directo sobre la salud y pueden ayudarnos a incrementar nuestro nivel de bienestar de una manera llamativa.

Si tienes la fortuna de descubrir en cualquiera de estas nuevas actividades una verdadera pasión, entonces tu salud puede dar un verdadero paso de gigante. En mi caso particular, la escritura me abrió un mundo nuevo y desconocido, y su efecto ha sido asombroso. Además de fortalecer la memoria y evitar el embotamiento de muchas facultades mentales, me ha servido para ordenar mi vida, una vida que estaba realmente desordenada.
Descubrir una habilidad en ti que puedas ir desplegando con tiempo, ilusión y dedicación ayuda a sentirse mejor con uno mismo y centrar tu atención en cualquier actividad creativa o  no, te saca obligatoriamente de "la vida hacia dentro" que muchas veces sólo sirve para incrementar tu ansiedad o ahogarte en preocupaciones sin ningún sentido.

Si la actividad que decides elegir es una actividad social, el beneficio será doble. Compartir una afición o ilusión refuerza todavía más el beneficio directo sobre tu salud, vivir una vida "socialmente rica" es una de las garantías para alcanzar el bienestar psicológico. Sin embargo, cualquier actividad, por muy solitaria que sea, puede servir para empezar a sobreescribir tu experiencia y empezar a enterrar lo que no merece tener espacio en tu vida, el sufrimiento emocional soportado en una depresión, o una crisis personal de cualquier otro tipo.

Tampoco tiene porqué tratarse de una nueva experiencia. Puedes retomar alguna que abandonaste hace tiempo por olvido o falta de interés, y volver a explorarla porque puede que te traiga una satisfacción que habías olvidado.
Seguramente lo que hoy te cuento, no sea nada nuevo para ti. Sin embargo, aunque sabemos muchas cosas que podrían ayudarnos, muchas veces no las ponemos en práctica. Y si nosotros, diagnosticados con trastorno bipolar, no aprovechamos todos los recursos a nuestro alcance, jugaremos una partida de ajedrez con la vida sin todas las piezas. Y un simple peón, puede tener un gran valor.
Y por último, te invito a que me dejes un comentario para saber que estás ahí y qué piensas sobre lo que escribo. Ya sabes, que leer los comentarios me hace una ilusión especial.

viernes, 2 de septiembre de 2011

el trastorno bipolar y la capacidad




Cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar, la sensación de incapacidad era total. Visto ahora con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que es completamente normal que esta sensación incremente el sufrimiento todavía más, especialmente cuando uno ha sufrido varias depresiones y se da cuenta de que la palabra esfuerzo no sirve de nada. Sin embargo, este comentario que voy a dejar representa la otra cara de la moneda: es posible recuperar la capacidad que uno tenía antes de recibir el diagnóstico de trastorno bipolar. No es fácil ni sucede de la noche a la mañana, como todos los logros requiere su tiempo.

¿Cómo hacerlo?
Si consigues mantener un período de estabilidad lo suficientemente prolongado, hay varias maneras de conseguirlo. Yo sólo puedo recomendarte la que he vivido con mi propia experiencia.
La lectura diaria debería ser casi una obligación. En mi caso particular, llevo leyendo libros de psicología durante más de ocho años ininterrumpidamente. Cuando me di cuenta que padecía de graves problemas en el "piso de arriba" comencé a hacerlo y me sirvió de mucho. No hay ni un solo libro del cuál no haya aprendido nada. Si te interesan otro tipo de libros, también te ayudarán mucho por muy variados motivos. Vivir otros mundos, entre otras cosas, reduce la ansiedad y el estrés. También favorecen la memoria, además de evitar los pensamientos egocéntricos. No esta nada mal, habiendo tantas bibliotecas y tantas librerías a tu alcance.

La segunda parte requiere de acción y puedes empezar con ella en cuanto te encuentres lo suficientemente bien. Si puedes permitirte el lujo de vivir nuevas experiencias (en cualquier faceta de tu vida), puede que el comenzar cualquier nueva actividad te regale la sensación de satisfacción que durante tiempo te ha sido negada. Si utilizas la intuición para averiguar qué camino tomar házlo. La intuición, a veces, es más razonable que la propia razón. Descubrir nuevas habilidades o cualidades en tu propia persona es muy gratificante, especialmente si has llegado al extremo de pensar, erróneamente, que no sirves para nada. Yo, de hecho, lo pensé durante años y es una sensación que desgasta hasta acabar con toda tu energía.

Sin duda, eres capaz. Quizás no sepas de qué todavía, pero no olvides nunca que lo eres. Sólo necesitas un poco de bienestar, tiempo y dedicación. Lo demás irá llegando y muchos síntomas pueden ir desapareciendo. Al menos, así es como yo, como bipolar, lo he vivido. Si tu has vivido un experiencia parecida me gustaría leer tu comentario. Y si tienes dificultades en este sentido, también. Trataré de ayudarte de la mejor manera posible. Con mis palabras.

jueves, 25 de agosto de 2011

el trastorno bipolar y las emociones




Cuando sufría los síntomas del trastorno bipolar, en cierta manera, era un analfabeto emocional. Sabía muy bien qué es lo que me afectaba o me hacía daño pero era incapaz de salir de un círculo vicioso del que, circunstancialmente, conseguía salir durante un tiempo no muy prolongado. Pero la insatisfacción, la falta de motivación y, en ocasiones, el aburrimiento, acababan por inundar mi vida convirtiéndola en apatía y desencanto. Cuando este conjunto de sensaciones se perpetúan se hace muy difícil volver a coger ritmo vital y, todavía más difícil, mantenerlo. Detrás de la mayoría de las emociones se esconde un mensaje oculto. A veces, evidencian una falta de recursos, una actitud equivocada o la ignorancia sobre lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas. Ahora me siento realmente afortunado por encontrarme centrado y con ilusión, pero, bien es cierto, podría seguir desorientado y abatido como estuve durante tanto tiempo.

En cierta manera, esperaba mucho de la vida aunque, como leí hace poco tiempo en un libro, es más importante lo que la vida espera de ti. Personalmente, creo que la vida nunca espera más de ti que lo que buenamente puedas aportar con tu esfuerzo. Afortunadamente, pero obligado por mi precaria salud, tuve que dar un giro a mi vida muy importante con un único propósito: encontrarme bien. Tener un diálogo íntimo con uno mismo y prescindir de aquello que puedas prescindir es una forma de inteligencia. No todos podemos prescindir de las mismas cosas, sólo tú puedes saber lo que sobra en tu vida. Son decisiones emocionalmente difíciles, y por este motivo cuesta tanto tomarlas. En la práctica y no siempre, son más fáciles de tomar de lo que parecen. Las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, como todas las personas, actuamos cargados de buenas razones. Sin embargo, cuando el cuerpo dice basta, debe haber otros motivos que hemos pasado por alto, que nos conducen por un camino que, sorprendentemente, nos puede llevar a la euforia o la depresión. Escuchar tus emociones y preguntarte qué se esconden tras ellas, a veces, ayuda. De lo contrario, llega el momento en que te encuentras tan mal que eres incapaz de saber, ni siquiera, qué te ocurre.

Y cambiando de tema, las vacaciones llegan a su fin. Os deseo que disfrutéis con los vuestros los últimos días y os acompañe el buen tiempo. :)

jueves, 18 de agosto de 2011

el trastorno bipolar y la aceptación




Desde el mismo momento en que fui diagnosticado con trastorno bipolar, lo he vivido más como un problema que como una enfermedad. Al principio, uno no es consciente de la situación a la que se enfrenta porque es totalmente nueva e inesperada. De hecho, tengo la sensación de que la mayoría de los bipolares tenemos que tocar fondo antes de empezar a remontar. Las razones son variadas, pero las más importante es la inconsciencia al no darnos cuenta de que sucede algo en nuestras vidas muy significativo y que nos diferencia. El pesimismo reinante alrededor de la enfermedad especialmente entre los afectados tampoco ayuda mucho.

Una vez que las crisis te despiertan a la realidad, es necesario ponerse en manos de un buen equipo médico porque, de lo contrario, el agravamiento de tu salud está garantizado. ¿Y cómo saber si un equipo médico es bueno o no? Lógicamente, es bueno aquel capaz de conseguir que dejes de sufrir para recuperar tu salud en un plazo razonable, una tarea aparentemente nada fácil según muestran las estadísticas. Si el sufrimiento se perpetúa, las posibilidades de recuperación se hacen más difíciles, entre otras cosas, porque uno acaba perdiendo la esperanza.

Pero al hablar de trastorno bipolar y aceptación, me quería referir a otra cuestión. Es fundamental que tengas en cuenta y aceptes las limitaciones que el trastorno bipolar te va a imponer. Serán limitaciones en tu propio beneficio. Tenerlas en cuenta, tampoco coarta tu libertad individual, es simplemente una decisión de responsabilidad con tu propia salud. En el inicio del tratamiento serán mayores que posteriormente, si el equipo que vela por tu salud y tú mismo sois capaces de llevar tu barco a buen puerto. Seguramente ya sabes cuáles son dichas limitaciones. Muchas de ellas son universales; la mayoría de los psiquiatras las explican a sus pacientes. En cualquier caso, yo iré dejándolas en este blog en distintos artículos, al igual que otras, que a mi me han servido de mucho.

Si te aceptas como eres y no te rechazas, tendrás una carga menos que soportar. Aceptarse no significa no esforzarse por mejorar en la medida de lo posible. Aceptarse es tratarse con respeto y no convertirte en tu peor enemigo. Cuando el sufrimiento emocional nos golpea, es muy normal rechazarte pensando que tú eres el sufrimiento mismo. El sufrimiento es una circunstancia en tu vida. Nada más y nada menos.

Y aunque estés de vacaciones, déjame un comentario. Para mi también son vacaciones y aquí estoy :)

viernes, 12 de agosto de 2011

el trastorno bipolar y el optimismo




Ayer fui a ver con mi hijo Roberto la película Capitán América. De su actitud de siempre y la mía más reciente, surgió la idea de esta nueva publicación que aparentemente nada tiene que ver con el trastorno bipolar. Cada vez que una escena se interrumpía para provocar la espera de alguna novedad en la siguiente, Roberto me miraba y me contaba exactamente lo que iba a suceder a continuación. Durante dos horas se convirtió en un pequeño adivino de nueve años. Lo curioso es que mi hijo siempre esperaba la "mejor" opción entre las posibles, al estilo "Capitán América no muere..." o "Capitán América va a vencer...". Este optimismo vital del que disfrutan la mayoría de los niños es el que debemos cultivar quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar. Un optimismo a todos los niveles que necesariamente tiene que ir precedido por uno que sustente a todos los demás, como el grueso tronco de un árbol. Este tronco es el optimismo sobre nuestro propio futuro y nuestro bienestar psicológico, difícil pero posible.

Ser pesimista es muy sencillo, especialmente, después de haber visto las noticias del día en cualquier medio de comunicación. Sin embargo, caer en la trampa de ver únicamente el lado negativo del mundo, que existe y es muy amplio, no nos hace ningún favor. Quienes saben cómo dirigir la atención a lo positivo, maestros del optimismo, disfrutan de mejor salud y de sonrisas más amplias y frecuentes. Nosotros, diagnosticados con trastorno bipolar, tenemos un doble motivo para cultivar el optimismo, ya que la depresión puede aparecer con mayor facilidad, cuanto más espacio le dejemos.

Roberto sólo se equivocó en una ocasión. El mejor amigo de Capitán América muere en uno de los incontables combates con el malvado de turno. El nunca lo hubiera esperado. Tiempo después de terminar todavía lo recordó una vez más, pero, al rato, ya estaba simulando lanzar un invisible escudo con la mejor de sus sonrisas. Si algún día pierdo a uno de mis mejores amigos, no olvidaré la actitud de mi hijo Roberto :).

viernes, 5 de agosto de 2011

el trastorno bipolar y el autoconocimiento




Cuando padecía los síntomas del trastorno bipolar con intensidad, hace ya bastante tiempo, era un tren en marcha sobre una vía muerta. Dicho con otras palabras, me movía sin llegar a ninguna parte. LLegó un momento en que me sentía tan inútil que era un completo inútil. Ahora, sin embargo, tengo la sensación de que soy capaz, al menos, de hacer ciertas cosas de una forma eficiente. Es una sensación muy satisfactoria, la mayoría de las personas disfruta de ella, pero yo lo hago de una forma especial al estar ausente en mi vida durante tanto tiempo.

¿Cómo se produjo el cambio? Gracias a una psicóloga que fue capaz de ver, lo que yo no fui capaz de ver durante años. Tres años de psicoterapia que fueron despejando la niebla y me ayudaron a afrontar cambios importantes en mi vida. Antes, conocía perfectamente cuáles eran mis debilidades y, sin embargo, desconocía cuáles podían ser mis cualidades o fortalezas. Yo sabía perfectamente de qué no era capaz, y no tenía ni idea de qué podía ser capaz. Ahora sigo sabiendo perfectamente de qué no soy capaz, y, al mismo tiempo, también sé lo que sí está a mi alcance. No parece una gran diferencia, pero es igual que vivir en otro mundo. En éste se respira un aire más limpio, es menos ruidoso y la amabilidad con los demás y conmigo mismo lo hace mucho más habitable.

Para llegar a esta situación, lo primero que tuve que hacer fue parar el tren. Con el tren en marcha, el paisaje pasa tan rápido a través de la ventana, que es difícil fijarse en los detalles. Y muchas veces, en los pequeños detalles se esconde la gran diferencia. La inercia del sufrimiento prolongado enreda la madeja de tal forma que uno acaba sin saber realmente quién es y qué hace aquí. Alguien desde fuera puede ver el nudo principal y empezar a desenredarla lentamente y con mucha habilidad, aflojar tu vida y sentirte cada vez más cómodo contigo mismo y con tu entorno.

No es un labor fácil, si lo fuera, las estadísticas no serían las que son. Sin embargo, ten la certeza de que es posible. Para empezar a reencontrarse con el bienestar psicológico es imprescindible descubrir una semilla dentro de ti. Esa semilla puede ser una habilidad antes desconocida por ti, una cualidad única o un propósito firme al que agarrarte y por el que merezca la pena vivir. No tiene porqué ser un gran logro. Educar y hacer feliz a un hijo puede ser más que suficiente. Aliviar el sufrimiento de alguien o colaborar por un bien común aportan un ingrediente a la vida con un sabor inigualable. Aunque estés diagnosticado con trastorno bipolar puedes hacerlo. Eso, y otras muchas cosas.

Y si quieres comentarme tus logros, déjame un comentario. Nos servirán de ejemplo y motivación a todos. :)

domingo, 31 de julio de 2011

el trastorno bipolar y la pasividad





El diagnóstico de trastorno bipolar, a veces, tarda en llegar. Depende no sólo de la franqueza del paciente, sino también de la profesionalidad del psiquiatra que lo trata. Normalmente, suele llegar después de varias crisis de manía o euforia, una vez que éstas han sido identificadas por el profesional médico encargado de evaluar al paciente.

Cuando una persona ha sufrido varias crisis y el sufrimiento emocional que conllevan todas ellas, lo habitual es tomar una actitud inconscientemente pasiva. Es como si, al quedarnos quietos, el sufrimiento fuera menor. Algunos de nosotros, además intentamos maquillar la tristeza o la apatía, cuando estamos sumidos en ellas. Ambas actitudes son perjudiciales para nosotros mismos. El movimiento atenúa el sufrimiento, entre otras cosas, porque cuanto mayor es el número de estímulos cuando uno está deprimido, antes sale uno de la indeseada depresión. Por este motivo, todos recomiendan mantener rutinas cuando uno se encuentra en horas bajas y no tiene fuerzas ni siquiera levantarse de la cama. Particularmente, me parece de gran utilidad mantener rutinas estimulantes y placenteras para recobrar el bienestar cuanto antes.

En cuanto al repliegue de las emociones también perjudica notablemente porque aumenta la ansiedad y el automático rumiar de las preocupaciones recurrentes. Compartirlas nunca puede hacer daño, sino todo lo contrario. Pero es muy importante elegir con quién hacerlo, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad. Seguro que sabes perfectamente con quién hacerlo y con quién no. Imprescindible que sea al menos una persona. Preferiblemente, dos o más.

La última vez que me deprimí sólo lo comenté con dos personas y mi  psiquiatra. Nadie de mi entorno sabía que lo estaba, y el fingir me costaba un esfuerzo doble. La depresión me duró más de cuatro meses, antidepresivos incluídos.

El problema de quedarte inmóvil cuando estás deprimido, es que tu cabeza no se para, sigue elaborando pensamientos negativos que se contagian con gran rapidez. Necesitas distraerte; salir a pasear, quedar con gente aunque no tengas ganas (evitar el aislamiento), y una rutina a la que debes obligarte y gradualmente incrementar según te vayas encontrando mejor. Soy bipolar como tú, y sé tan bien como tú que no es fácil. ¿Pero alguien ha dicho que la vida sea fácil?

sábado, 23 de julio de 2011

el trastorno bipolar y la esperanza





Voy a dedicar esta publicación al título del blog y su importancia, mucho mayor de lo que aparenta ser.
En la mayoría de los casos, las crisis que atravesamos o hemos atravesado los bipolares no son únicas.
Es muy lógico pensar que has llegado a un punto de no retorno, porque las experiencias que se repiten normalmente dejan un mensaje grabado en tu memoria del que es difícil desprenderse.

A pesar de que tengas esa sensación de que la vida, tal y como la conocías hasta el momento en que padeciste la primera crisis, ha terminado para siempre, no tiene porqué. Aunque las estadísticas avalen lo contrario.

Sé muy bien que no es fácil la recuperación, de hecho, sin una ayuda profesional muy eficiente, mi opinión es que es del todo imposible. Aún en el supuesto de que supieras qué necesitas cambiar, no resulta fácil hacerlo. Los bloqueos y las respuestas automáticas se escapan muchas veces a nuestro control.

En mi caso particular, desde que me diagnosticaron el trastorno bipolar, hasta que comencé a sentirme bien de nuevo, transcurrieron más de tres años de psicoterapia que me hicieron comprender quién era yo y me ayudaron a tomar decisiones importantes que mi salud corroboraron como acertadas. Como Eduardo Grecco dice en su libro "Despertando el don bipolar"; el bipolar tiene muchas dificultades en buscar en los repliegues de su intimidad.
Estoy convencido de que sin la convicción de que podía recuperarme, nunca lo hubiera logrado del todo. Esta es la esperanza a la que me refiero, y considero imprescindible para andar el mismo camino del bienestar al sufrimiento, pero en sentido contrario.

"La esperanza es lo último que se pierde" -dice el dicho. ¿Qué te queda, entonces, si la has perdido? Un sufrimiento que, muchas veces, no tiene fin.
La esperanza de que el esfuerzo por recuperar la salud, tarde o temprano, se verá recompensado.
Uno no amanece pensando: ¡Qué bien me siento! La recuperación, si se produce, es lenta y gradual y siempre basada en pequeños o grandes cambios.

Llegado el momento en que se han derrumbado los cimientos que te sustentaban , es obligatorio priorizar tu salud. Sin salud, todo lo demás sobra. Con salud, puedes rehacer tu vida y volver a sentir una sensación de bienestar que creías olvidada pero está esperándote. Aunque estés diagnosticado con trastorno bipolar, es posible. Sea cual sea tu historial médico no te niegues esa posibilidad. Es imprescindible creer en ella.

sábado, 16 de julio de 2011

el trastorno bipolar y el presente III




Y con esta publicación terminaré la posible relación entre trastorno bipolar y presente. Aprovecho para aclarar que todos los aspectos que iré relacionando con el trastorno bipolar son conclusiones a las que he llegado a través de mi propia experiencia y otras personas diagnosticadas con las que he compartido conversación.

¿Por qué no es conveniente preocuparse por el futuro?
Porque además de ser imprevisible, el que lo hagas no sólo no cambiará las cosas sino que simplemente las empeorará. La preocupación consume energía, se enfoca casi siempre hacia lo negativo y suele producir bloqueo. Por si esto fuera poco, la mayoría de las preocupaciones son inútiles por una sencilla razón: los problemas, contratiempos y desgracias más importantes que pueden surgir en esta vida nunca avisan. Puedes estar preocupándote porque no te falte leche en la nevera cuando te diagnostiquen una enfermedad grave. O preocuparte pensando que quizás padezcas una enfermedad grave y quedarte sin leche en la nevera. Resumiendo preocuparse es sencillamente inútil. Preocuparse en el sentido de darle vueltas a algo sin tomar una decisión que provoque algún cambio.

¿Y preocuparse sobre el pasado?
No sirve de nada tampoco, es mejor simplemente permanecer atento. Atento a tu entorno y a las posibilidades. Las posibilidades son siempre más de las que aparentan ser.
El sufrimiento emocional siempre es un freno en la vida. Si eres capaz de superarlo, se convertirá simplemente en un poso que siempre estará ahí y no tendrás necesidad ni siquiera de olvidarlo.
Yo mismo, diagnosticado con trastorno bipolar, pasé varios años sumido en la preocupación y me perjudicó notablemente. Sólo un cambio radical en mi forma de vida me permitió gradualmente recuperar el bienestar psicológico.
Aunque estemos casi de vacaciones, déjame un comentario. Me hará mucho ilusión leerlo. :)

miércoles, 13 de julio de 2011

el trastorno bipolar y el presente II





Después de diez días de descanso disfrutando del sol y del mar, vuelvo para ampliar porqué es tan importante vivir el momento presente. Una de las mayores dificultades para sentir la vida ligera y no como una carga es conocer el manejo de las preocupaciones. Si hay algo que te preocupa, simplemente quiere decir que tienes que hacer algo al respecto, por este motivo te pre-ocupa. Tienes que ocuparte de la cuestión. Si algo no tiene solución no sirve de nada preocuparte, bien porque no depende de ti, o bien porque es una situación inamovible. Estas situaciones también se dan, pero no son tan frecuentes como las primeras.

Muchas veces, creemos que no podemos cambiar nuestra situación y permanecemos pasivos esperando algún cambio y éste no se produce nunca. La posibilidad de hacer elecciones cuando estas son posibles es la única salida en algunos casos. Cambios de rumbo en tu vida, cambios de actitud personal , cambios en la forma de ver las cosas o incluso cambios en tu entorno más cercano.
Si no nos atrevemos muchas veces a afrontar un cambio es por el miedo a la incertidumbre o por inseguridad. La cuestión es que cuando uno se siente mal, el cambio normalmente es una apuesta ganadora. Es muy posible que te proyectes al futuro con tu imaginación, y no veas más que fantasmas o amenazas. La mayoría de las veces, todo lo que te imagines no será nunca suficiente porque la mayoría de tus miedos serán infundados.

Ponerse en situación e imaginarse un futuro deseado poniendo el foco en las ventajas y lo positivo es la única manera de dar el salto. Tienes mucho que ganar y poco que perder. Estés diagnosticado con trastorno bipolar o no. Porque somos personas como cualquiera. Si has afrontado un cambio en tu vida y ha supuesto una mejora en tu bienestar me gustaría que me lo contaras. Si no lo has hecho todavía y quieres compartirlo antes de hacerlo, también. :)

viernes, 24 de junio de 2011

el trastorno bipolar y el presente






Hace algún tiempo, en la asociación de pacientes bipolares de la que formo parte me dejaron un libro titulado: "Despertando el don bipolar" del Dr.Eduardo Grecco. Hubo varios pasajes que me llamaron la atención sobre las personas que padecen el trastorno bipolar porque me sentí muy identificado con sus palabras. Una de ellas era la siguiente: "El bipolar no logra estar en el presente".

Durante mucho tiempo fui incapaz de vivir en el presente por distintos motivos. El sufrimiento de los síntomas por un lado me mantenían anclado a los peores momentos en forma de sensaciones. La sensación de fracaso continuado en algunas facetas de mi vida era una carga difícil de soportar y la acumulación de nuevos fracasos acabaron por hacerme sentir, en cierto modo, una persona incapaz.

¿Y respecto al futuro? Tengo la sensación de que los bipolares tenemos la costumbre arraigada de proyectarnos hacia el futuro de dos formas muy diferentes: la primera en forma de preocupación, la segunda en forma de ilusión.

Las preocupaciones, la mayoría de las veces, anticipan situaciones que nunca llegan a suceder pero es difícil vivir alejado de ellas. La mejor manera parece ser vivir el momento presente con intensidad.
El otro día al preguntarle a un bipolar :¿Qué tal estás? me respondió: Bien, a ver lo que dura...
Un buen ejemplo de proyección al futuro. Es muy normal este tipo de respuesta cuando uno se ha encontrado de frente con las crisis, las depresiones y el malestar emocional varias veces. A partir de ese momento, uno espera más de lo mismo y es incapaz de imaginar una vida sin sufrimiento.
Te propongo que, si eres incapaz de vivir el momento presente, te proyectes a futuro imaginándote a ti mismo antes de haber sido marcado por el dolor. Sé que no es un ejercicio fácil, pero es posible. Una depresión recurrente en un bipolar se siente de la misma forma que una depresión recurrente en una persona sin diagnosticar. Que te hayas deprimido más de una vez, no significa necesariamente que seas una persona depresiva. Simplemente puede ser consecuencia de que te has encontrado de nuevo con dificultades que no has sabido cómo afrontar. Y puedes aprender a afrontarlas o tomar decisiones para cambiar de escenario.
Según Nicolas Sarkozy: "La inmovilidad es la muerte". Yo creo que para nosotros, las personas diagnosticadas con trastorno bipolar, la inmovilidad puede provocar el sufrimiento. La inmovilidad de nuestros esquemas mentales y la pasividad frente a nuestro entorno. Muévete.

Y aprovecho este post para despedirme hasta dentro de veinte días. ¡Mañana me caso!
Si te sientes identificado de alguna forma con lo que lees, te agradecería me dejaras una respuesta. Me gustaría que el blog fuera mucho más abierto a la participación y no tuviera que ser yo quien publica siempre. :)

martes, 21 de junio de 2011

el grupo de facebook esperanza bipolar





Hace unos meses comenzamos a participar en el grupo de Facebook Esperanza Bipolar un grupo de personas diagnosticadas con trastorno bipolar y familiares. Más de ochenta personas y más de ochocientas publicaciones donde todos compartimos nuestra experiencia y nos apoyamos cuando alguno de nosotros necesita una palabra de ánimo o una visión diferente respecto a cualquier problema.

Las redes sociales no son el mejor espacio para trabajar en grupos de ayuda mutua porque tiene las limitaciones que todos conocemos, sin embargo, pueden ser útiles en muchos sentidos. Permiten compartir información, videos y otros recursos de una forma muy fácil y rápida.

El grupo de Facebook Esperanza Bipolar, está definido con la privacidad necesaria para que el contenido que allé se comparte no sea público para el resto de nuestros contactos. Respetar la intimidad de todos es importante en este espacio donde la sinceridad es la base de todos los comentarios.

Cuando se estableció el grupo eramos pocos, pero con la ayuda de María de Venezuela y otros amigos, fue creciendo poco a poco hasta llegar a un número considerable. Si te animas a unirte al grupo, allí te esperamos. Como se suele comentar allí, "entre pares" el entendimiento es mayor y la posibilidad de comprender las dificultades de los demás y prestar ayuda en forma de palabras es posible.

Hace no mucho tiempo, una buena amiga del grupo, que aprovecho para saludarla desde aquí, me dijo a través del chat: "Te agradeceré toda mi vida lo que has hecho por mi. Gracias al grupo me he reencontrado a mi misma".
Y aquí te respondo: "Te lo agradezco de corazón, comentarios como el tuyo son los que animan a seguir adelante con esta y otras iniciativas". En realidad el valor del grupo es la suma de todos, de los que participan activamente y de los que lo hacen esporádicamente.
Si estás diagnosticado con trastorno bipolar y quieres conocernos, te esperamos. Ya verás cómo merece la pena.

lunes, 13 de junio de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima X




Y para terminar esta serie sobre trastorno bipolar y autoestima, tres últimas ideas que pueden ayudarte en este sentido a valorar lo que eres capaz en su justa medida. Dicen que la autoestima crece en los entornos emocionalmente amorosos y respetuosos. Si no has tenido la fortuna de tener a tu lado personas que te valoren tal y como eres, quizás la mejor alternativa es que te alejes de ellas para poder crecer. Si además de hacerlo tienes la precaución o la inteligencia para no herirlas, mucho mejor para ti. Puede que haya personas que ni siquiera te merezcan, no siempre se recoge lo que se siembra. Atreverse a dar el paso no es fácil, pero no darlo es perjudicial y una garantía para tener "más de lo mismo".

Si te fijas en el desempeño del hombre corriente en cualquier tarea te darás cuenta de que, salvo excepciones, todos somos ese "hombre corriente". Si eres de los que no se perdonan el más mínimo error o la debilidad más humana, siempre llevarás exceso de equipaje. Y esta vida ya pesa lo suficiente como para llevar una maleta de más. El exceso de importancia o el perfeccionismo insano no merecen la pena. Oblígate a practicar, de vez en cuando, el escepticismo sano: "quizás la cosa no sea para tanto"...
Desdramatízate a menudo, y trata de darle la vuelta a las situaciones antes de que ellas se vuelvan contra ti. Y, por último, pasa a la acción. La pasividad es el mejor caldo de cultivo para una baja autoestima. Si no quieres enfrentarte a una reunión social porque crees que no te vas a sentir cómodo, házlo sin pensar. Si no te atreves a salirte de las situaciones en las que te sientes seguro, reúne el valor para hacerlo. No lo conseguirás en el primer intento, pero cada vez te costará menos y llegará un día en que se convertirá en algo natural para ti.

Y para terminar, cuando te veas en disposición y con la fuerza mínima para ayudar a alguien, házlo. Siempre encontrarás alguien que pueda necesitar de tu ayuda, aunque se trate simplemente de tu compañía, de tus palabras o tu tiempo. El simple hecho de ayudar a alguien se convertirá en el verdadero salto hacia adelante, que te hará olvidarte de ti mismo, de tus preocupaciones y de tus inseguridades. Porque ayudar ayuda. Y aunque estés diagnosticado con trastorno bipolar siempre podrás encontrar en tu entorno a alguien que valorará, agradecerá y te devolverá con creces lo que hagas por él. Te lo devolverá en forma de bienestar. Y cuando llegue ese momento quizá ya no vuelvas nunca más hacia atrás.

lunes, 6 de junio de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima IX




Esta última publicación será la penúltima de la serie dedicada a la posible relación entre trastorno bipolar y autoestima. Puede que alguien haya empezado a aburrirse por no avanzar con otros temas que para mi también son importantes.

¿Cómo afecta la aceptación a la autoestima?

La aceptación es fundamental a la hora de poder avanzar. Puede parecer contradictorio, pero explicaré porqué creo que aceptarnos a nosotros mismos es necesario para crecer y sentirnos mejor. Si llevas mucho tiempo, consciente o inconscientemente, negando alguna de tus debilidades o intentando superarlas sin éxito, aceptarlas no es un fracaso sino una opción muy saludable. Aceptar no debe suponer inmovilismo ni pasividad, sino simplemente aceptar que quizás no seas capaz de llegar a ser lo que siempre soñaste, por poner un ejemplo cualquiera. El mundo no debe acabarse ahí. En particular, a mi me resultó muy útil aprender que el camino más difícil no siempre es posible.El conocido "sueño americano" en cualquier ámbito de tu vida puede ser más frustrante que una sana ambición por lo que deseas.

Es muy frecuente que todos nos fijemos en las virtudes de los demás que nosotros carecemos, sin embargo, tengo la impresión de que en el caso de las personas que padecemos el trastorno bipolar, se convierte casi en una forma de obsesión. Pondré un ejemplo personal maquillado.

Hace ya mucho tiempo, me llamaba la atención el presidente Obama. En mi entorno no era difícil encontrar hombres de color ni personas con carisma. Sin darme cuenta, me dedicaba a escanear toda persona que encajara en el perfil, jugadores de la NBA en la televisión, africanos con los que me cruzaba en la acera, compañeros de trabajo con un aparente dominio profesional en su parcela, o simples actores de la televisión o el cine. ¿Y cuál era la trampa a la que me sometía? El color de la piel y los rasgos de personalidad que me atraían eran lo único que podía ver, como si emitieran una luz de un solo color y yo sólo viera esa frecuencia de color. Todo lo demás permanecía invisible, incluidos muchos aspectos que carecían de ningún valor o incluso podrían llegar a parecerme absurdos o irracionales. Tenía puestas las "gafas de la carencia".

Ahora mismo, mi color de la piel sigue siendo blanca como lo fue siempre y mi carisma, comparado con el de Obama, insignificante. Lo importante es que hace tiempo que dejó de importarme. Tengo prioridades y responsabilidades respecto a mi vida y con los demás que, hace tiempo, decidí no abandonar nunca. Y para mi, eso es mucho más que suficiente. Soy bipolar al igual que tú y puede que no te sientas identificado con esta historia. Si es así, espero que en las próximas publicaciones sí encuentres algo que te invite a reflexionar sobre tu vida. Reflexionar es una de las obligaciones que deberíamos imponernos quienes estamos diagnosticados con trastorno bipolar.

lunes, 23 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VIII

Me gustaría comenzar a escribir sobre otras conclusiones a las que he llegado que nada tienen que ver con la autoestima y su relación con el trastorno bipolar, pero antes me gustaría terminar con las últimas publicaciones de esta serie.

¿Qué relación guardan el mérito y la autoestima?

Una relación que crece en la misma dirección y, al mismo tiempo, es tan subjetiva como relativa. Especialmente es así para aquellas personas que, al igual que yo, consideran el mérito como algo personal y dan menor importancia a la percepción que otros puedan tener del mérito de uno mismo.

¿Quién tiene más mérito: el aspirante o el ganador? ¿El premiado o los candidatos? ¿El mejor calificado o el que más se esforzó en la prueba?

Supongamos que el reconocimiento se limite a una percepción social del logro. Muchas veces la dedicación es invisible, o, al menos, menos visible que el resultado final de cualquier actividad o trabajo. El reparto de aptitudes y capacidades es tan desigual como el reparto de la riqueza y puede convertir el mérito en un concepto borroso y difícil de valorar en su justa medida.

En la vida todos competimos en la misma categoría. No hay Olimpiadas y Paraolimpiadas.

¿Cómo puede afectar a nuestra autoestima el hecho de que todos pertenezcamos a un colectivo supuestamente homogéneo?

Y cambiando de tema:

¿Cómo puede influir el nuestra autoestima el tratar de ser quienes no somos?

Tratar de ser quien no eres además de difícil es imposible. Y afecta a la autoestima de la misma manera que afectaría cualquier fracaso relacionado con las metas no alcanzadas.

Y cambiando de tema una vez más:

¿Es posible que sólo los grandes logros sean capaces de otorgarte la autoestima que todos merecemos?

La palabra autoestima parece demasiado grandilocuente, al igual que la palabra logro, meta u objetivo. Preferiría hablar de avances o evolución. Sin despreciar lógicamente nunca las ilusiones o los sueños. Quizás sea suficiente con ser capaz de llevar una vida saludable, entregada a un propósito por el que merezca la pena vivir. Puede ser una vida en la que quien más da es el que más recibe. No se trata de un remedio para todos los males, pero se trata de un remedio que reparte bienestar. Personalmente creo que no hay un sólo remedio para no sufrir con el trastorno bipolar. Espero que tengas paciencia y esperes a los que iré dejando en este blog. Ojala encuentres utilidad en alguno de ellos. Y si me dejas un comentario o algún tema sobre el que quieras conocer mi opinión, aquí estoy para responderte :)

sábado, 14 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VII



Esta mañana surgió la próxima publicación que estás a punto de leer sobre la autoestima escrita por una persona diagnosticada con trastorno bipolar. Intentaré escribir la idea completa que intenté dar forma en la cama antes de levantarme.


Lo primero y fundamental, la reflexión que sigue es muy autobiográfica y, quizás, poco común. Aunque, a veces, uno puede equivocarse y la situación que detallaré a continuación, puede ser más frecuente de lo que pudiera parecer a primera vista.

Un problema importante de autoestima puede surgir a partir de la siguiente situación al estilo Pixar. Para ilustrarlo vamos a fijarnos en el mundo de los objetos. Comparemos un palillo y una viga de madera. Ambas son del mismo material, y, sin embargo, tienen propiedades muy diferentes de las que se derivan utilidades y cualidades igualmente diferentes. Un palillo en un almacén de materiales de construcción podría pensar :”No sirvo para nada”. Una viga de madera arrinconada en un restaurante podría llegar a la misma conclusión. Ambos, si tuviesen calidad humana, sufrirían de una baja autoestima y sentirían una sana envidia de tenedores y cajas de herramientas. Y, como diría Mourinho: ¿Por qué?

Pensarían un día sí y otro también: ¿Por qué ellos sí y yo no?. Una baja autoestima acaba afectando en la vida a todos los niveles. Aparecen siempre las comparaciones imposibles en las que siempre uno sale perdiendo. Hay muchos motivos por los que no deberíamos hacer este tipo de comparaciones. Además de las que ya todos conocemos, está la que apuntan ahora los científicos. “Experiencias individuales distintas suponen cerebros distintos”.

La única solución que encontré hace tiempo, es comparar lo que soy capaz de hacer hoy con lo que era capaz de hacer el mes pasado o el año pasado. La evolución es lo único que me importa. Autoestima y trastorno bipolar. Si guardan alguna relación no lo sé. En mi vida sí tuvieron mucho que ver.

domingo, 8 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima VI




Trastorno bipolar y autoestima, quizás para terminar esta serie. Releyendo mi último comentario me volví a dar cuenta de lo que, a partir de ahora, llamaré vocabulario bipolar. Profunda motivación decía hace unos días escribiendo sobre la cuestión que ahora voy a retomar. Desde luego, un polo muy extremo entre todos los gradientes posibles.

¿Qué sucede si no hemos sido capaces de encontrar esa profunda motivación vital en la que volcar nuestra vida? Nada en particular. De hecho no todo el mundo, afortunadamente, la necesita. Si así fuera, la insatisfacción vital de estas personas sería mayoritaria. Personalmente, creo que es mejor hablar de un interés satisfecho con la actitud y la dedicación necesarias. Mantenido este interés en el tiempo, y profundizando en él con la capacidad que todos tenemos en el "piso de arriba", puede que llegues a descubrir lo que se esconde detrás de él. La vocación, el desempeño, y, si tienes la fortuna de llegar a conocer, la pasión.

No siempre se consigue enfocar una vida desenfocada porque no es sólo una carencia la que nos limita. Pero hablando de motivación y vocación, nunca es demasiado tarde para llegar a su encuentro. Muy afortunados son aquellos que han sido capaces de "acertar" a la primera porque habrán disfrutado de los beneficios de la misma cuando los demás andábamos dando palos de ciego.

En el otro extremo situaría a los "todo-terreno", aquellas personas con la flexibilidad suficiente para adaptarse y dedicarse al simple hecho de vivir. Y aprovechar aquellas oportunidades que se le presentan en cualquier circunstancia o lugar. Admiro a este grupo de personas de la misma forma que al primero: el de aquellos que parecen haber nacido para llenar un pequeño hueco de este mundo que parecía estar esperándoles a que lo rellenaran. Admiro la inteligencia de ambos. La flexibilidad de los primeros y el don de los segundos. Te identifiques con uno u otro grupo, nada diferenciará tu vida. La diferencia únicamente quedará patente en tu dedicación. Hace mucho tiempo sufrí mucho las consecuencias de mi ignorancia respecto a esta cuestión. Problemas de salud no siempre leves.

Y para terminar, una última conclusión. El reconocimiento de los demás a tu esfuerzo siempre se agradece, pero ni siquiera es necesario. Tu propio reconocimiento al saber que estás dando el cien por cien de ti mismo en aquello en lo que crees es más que suficiente. Diagnosticado con trastorno bipolar, la actitud y la motivación son los motores que me mueven especialmente durante los últimos tres años. Una actitud que me acompaña desde hace seis años en una dirección hasta entonces desconocida por mi.

Estrés y autoestima hasta ahora. Si quieres que dedique algún comentario a cualquier cuestión en particular, estaré encantado de hacerlo. Intentaré hacerlo de la mejor manera posible. Como siempre lo hago. :)

lunes, 2 de mayo de 2011

el trastorno bipolar y la autoestima V




La relación entre el trastorno bipolar y la autoestima aparentemente se puede establecer, al menos, cuando la persona sufre una crisis maníaca y conoce lo que es la euforia. Entre los síntomas de los episodios de euforia todos o gran parte de los que nos hemos sentido alguna vez con exceso de energía y sin necesidad de dormir lo habitual, hemos sentido lo que se refiere como autoestima exagerada. En mi caso particular no podría asegurar que así fuera, pero sí tuve la sensación de no tener límites e incluso de lo que yo llamaría hiperpercepción (capacidad de percibir los detalles de una forma extrema). Pero volviendo a la posible relación entre trastorno bipolar y autoestima me gustaría resaltar algunas cuestiones.

La cuestión del foco me parece muy importante: si pones el foco en una de tus debilidades o rasgos de tu carácter o personalidad posiblemente te estés haciendo un flaco favor. Entre otras cosas, porque es la mejor manera de pasar por alto tus capacidades, virtudes o fortalezas. La única manera de perdonarte tus carencias es trabajar duro por lograr pequeños avances que, a veces, se convierten en pasos de gigante.

Una pequeña habilidad desarrollada con continuidad puede llegar a llenar una vida. El mayor peso siempre es el abandono. ¿Cuántas veces nos hemos sentido incapaces de terminar aquello que empezamos?

Hace tiempo esta sensación inundaba mi vida y puedo asegurar que no fue por falta de esfuerzo. Muchas veces el problema es no saber cómo. Otras, sin embargo, el problema está en el qué. Dediqué muchos años de mi vida a trabajar sobre el cómo hasta que encontré la manera de llegar, y, una vez que llegué, me di cuenta que mi verdadero problema estaba en el qué. Llegar a descubrir cuál es la motivación más profunda de tu vida no siempre es fácil. Sin embargo, puede que simplemente tengas que recordar cómo eras cuando no eras más que un niño para descubrirla. Aunque también puede aparecer en cualquier momento de tu vida, especialmente las crisis emocionales suelen ser especialmente esclarecedoras y cargadas de significado.

Si somos capaces de llegar a agradarnos a nosotros mismos, el  premio que nos espera será el aprecio de los demás. Es especialmente importante saber que agradar a todo el mundo además de innecesario es imposible. Mantener unos hábitos regulares de trabajo encaminados a mejorar gradualmente tus habilidades es la única forma de alcanzar la plenitud y la satisfacción de poder contemplar lo bien hecho. Para conseguir cualquier logro hace falta tiempo. En nuestro caso particular, que hemos sufrido importantes problemas de salud, lógicamente necesitaremos más tiempo y mucha paciencia. Lo importante es no olvidar nunca que podemos llegar. A pesar de estar diagnosticados con trastorno bipolar podemos. Estoy seguro de ello.