domingo, 9 de septiembre de 2018

agarrar el volante



El trastorno bipolar es pasado para mí. He tenido que cambiar mucho para poder decir esto con toda la tranquilidad del mundo. Me voy dando cuenta de los detalles más importantes que me llevan a esta conclusión. No soy una persona que me guste agarrar el volante de los demás, pero he tenido que hacerlo.

Mi situación familiar, para una persona como yo, era de dificultad grado 10. Muchos hubieran perdido la cabeza en una situación parecida,  y yo ya no. Gracias a todo lo que he aprendido en los últimos años, ya no hay situación emocional que me haga perder el control. No soy invulnerable, pero soy menos vulnerabable que la mayoría de personas que conozco. Quizás haya tenido que llegar a este casi extremo para tener una buena vida. El premio ha merecido la pena.

Si tienes trastorno bipolar, la regulación emocional es una de las partes más difíciles de aprender. Si tuviera que compararlo con algo, es como caerse y levantarse después de cada caída. Después, pensar en cómo te has caído, dónde te has caído, con quién te has caído y por qué te has caído. Si te cuesta pensar, busca un buen motivo para hacerlo. Yo los tenía. 

Mis dos buenos motivos eran dejar de sentirme mal, y dejar de sufrir los síntomas del trastorno bipolar: mi prioridad. Al final, lo he logrado. Cuando me siento mal, me dura minutos el calentón. Estos días he dormido casi bien a pesar del dolor. Hace tres años, en las mismas circunstancias hubiera sido imposible. Una gran señal de mi estabilidad emocional. Eso no significa que no pase malos ratos, eso significa que la sensación de fondo es de felicidad.

Si quieres deja un comentario aquí para explicar tu proceso. Tu comentario puede servir a muchos.

domingo, 26 de agosto de 2018

quimiofilia y quimiofobia: dos posturas extremas ante los fármacos para tratar el trastorno bipolar



Aunque no es mi "tema", hoy voy a escribir un comentario dedicado al uso de los fármacos en el tratamiento del trastorno bipolar. Durante años, yo tomé litio, antidepresivos, antiepilépticos o antipsióticos. Actualmente, y bajo prescripción médica, tomo la cuarta parte de la dosis mínima eficaz de un anti-psicótico cuando lo necesito. Tiene un efecto sedante que me ayuda a dormir. Si no tuviera dolor crónico, intuyo que ni siquiera lo necesitaría.

Conozco personas que prefieren no medicarse. Yo pertenezco a ese grupo y tengo mis motivos. Si los tratamientos no tuvieran posibles efectos adversos, no me importaría tomar lo que fuera. Y hago algo que es más importante: renuncio a algunas cosas que me gustaría hacer para evitar medicarme. Por ejemplo, acostarme a cualquier hora o "vivir la vida sin límites".

Bajo mi punto de vista, resistirse a los fármacos suele ser una mala estrategia. La lucha psicológica contra los fármacos genera tensión, y no tomar los fármacos si son necesarios puede provocar consecuencias no deseadas.Cuando uno considera que ya puede vivir sin fármacos, y su psiquiatra no piensa lo mismo, se produce un dilema importante que incluye la ética profesional. Como la psiquiatría trabaja de una forma bastante inflexible, el paciente puede no ser tenido en cuenta y quedar excluido de una atención médica integral.

También están las personas que ponen toda su confianza en el tratamiento. Los fármacos "a secas" no evitan siempre las posibles recaídas o crisis. Sin embargo, si con ellos acabas por sentirte bien y aceptas los posibles efectos adversos, ningún problema a la vista.

De lo que pocos hablan, es de las muchas personas que siguen sufriendo a pesar de los fármacos prescritos. Algunos médicos y familiares hablan de la voluntad de los pacientes o su responsabilidad para explicarse el fracaso.

Los fármacos parecen ser milagrosos acompañados de, por poner un número cualquiera, otras diez cosas vitales para no sufrir recaídas. La lástima es que pocos hablan de la responsabilidad de los profesionales en su fracaso. Se recurre al tópico de que la enfermedad es muy grave y punto pelota.

¿Cuál es tu experiencia? ¿Y tú qué opinas? Puedes enriquecer este espacio con tu comentario.

viernes, 17 de agosto de 2018

¿sabes lo que necesitas?




La pregunta tiene su importancia. En especial, si tienes trastorno bipolar, porque las necesidades de la naturaleza bipolar suelen estar un poco, o un mucho, más marcadas que las del resto de los mortales. Yo sufrí durante mucho tiempo y no tenía ni idea de por dónde me daba el aire.

Ahora es justo lo contrario. Como me conozco, y sé lo que necesito, todo es mucho más fácil. No voy buscando lo que no puedo tener o lo que no me conviene buscar. Sé muy bien lo que tengo que hacer para sentirme bien, y he llegado a un punto en el que no tengo la sensación de renunciar a nada. Sé que puede ser excepcional, pero te lo cuento por si te pudiera servir de algo.

Con el tiempo, he descubierto lo que se esconde tras la bipolaridad. Sé lo que provoca los síntomas y qué hacer para evitarlos. Aunque parezca mucho decir, hace tiempo que me siento con la confianza para escribir con libertad sobre cualquier cosa que tenga que ver con el trastorno bipolar. Quien dice que uno puede llevar una vida igual que cualquier otra persona, me pregunto a qué otra persona se refieren. Si a un notario con ocho hijos, a un artista con oficio y sin beneficio, o a un fabricante de botijos. 

Yo necesito aprender siempre algo nuevo. No conozco muchas personas como yo, así que mi necesidad es bastante excepcional. Antes sufría porque me encontraba en un lugar donde mis posibilidades de aprender eran limitadas. Ahora disfruto porque es justo todo lo contrario. 

También soy una persona que necesita estar en soledad a menudo. Antes me sentía solo estando acompañado, ahora me siento acompañado estando solo. También nací soñador, y ahora tengo la oportunidad de haber hecho realidad muchos de mis sueños. Y sigo soñando. Antes tenía que soñar dentro de una caja tan pequeña que no podía ni respirar. 

Haz una lista de lo que tú necesitas. Y ve a por todas. Poco a poco, y con tranquilidad.

sábado, 4 de agosto de 2018

82 días



Me gusta apuntar en una agenda cuántos días tomo medicación para dormir. Como tengo dolor crónico, a veces, la necesito. En 2017 he necesitado tomar un sedante ochenta y dos días. El resto nada, y cada día duermo mejor. Casi nunca llego a la dosis mínima efectiva, ni siquiera a la dosis pediátrica. Desde hace tiempo, mi psiquiatra confía en que puedo estar sin tratamiento diario.

También me siento más seguro. Atrás quedan los últimos avisos en los que me sentí con algún riesgo. Todo lo que he aprendido me ha ayudado mucho y ahora me limito a seguir con mi vida teniendo en cuenta lo más importante. Mi prioridad siempre fue sentirme bien y lo he conseguido.

Este blog sobre el trastorno bipolar ha cambiado a la vez que yo. Primero tuvo la forma de diario, y luego se transformó en un lugar donde empecé a reflejar mis conclusiones para no sufrir los síntomas y disfrutar de la vida. Mi situación ahora es difícil de mejorar, así que trataré de mantener todo lo ganado que es mucho.

Me siento mucho mejor que el año pasado. Soy capaz de hacer más cosas que antes sin sufrir estrés, y ése ha sido mi mayor avance. También me siento más libre para hacer lo que quiera y sin miedos. No tenía ninguna seguridad de que llegaría a este punto, pero he llegado. Lo que sí hice todos los días en que me sentí mal es reflexionar. Ahora toca vivir.

miércoles, 25 de julio de 2018

la satisfacción es la llave que abre muchas puertas




Si consigues estar satisfecho con tu vida, no tendrás miedo a casi nada. La satisfacción es la base si estás diagnosticado con trastorno bipolar. Me he dado cuenta de este detalle después de pasar por una situación difícil en mi familia. 

Lo contrario del miedo es la satisfacción, no el valor. El miedo no se tiene bajo control nunca. Si estás satisfecho con tu fondo, podrás tomar decisiones con más libertad. Si sientes que lo que haces está bien, hagas lo que hagas te sentirás bien. Atención: sucederá así aunque estés equivocado. Yo espero no equivocarme pero tampoco tengo miedo a no tomar la mejor decisión. Nunca sabes si has elegido bien hasta que ha pasado un tiempo. Así que lo único que podemos hacer es esperar.

Para muchos, la satisfacción suele encontrarse encerrada en una caja de metal. Al principio, no sabes ni qué contiene dentro. Con el tiempo, empiezas a descubrir su contenido. Hay gente que piensa al revés. Creen que es una caja que se llena con cosas que reportan satisfacción. La realidad es que la caja de todos está llena. Lo difícil es saber qué contiene tu caja.

Muchos mueren sin descubrirlo y viven como pueden. Otros no son capaces de salir de la depresión aunque lo hayan intentado casi todo. Yo estuve a punto de acabar así. Tuve que tirar mi vida de antes a la basura para descubrir qué contenía mi caja. Si no lo hubiera hecho, seguiría hecho una mierda. Cada día soy más consciente de la suerte que he tenido. El azar tuvo mucho que ver.