martes, 18 de julio de 2017

cómo evito sobrecargarme para sentirme bien



Hay algo importante que me ayuda a llevar la vida que quiero y necesito. Soy pensionista y dispongo de todo el tiempo para dedicarlo a lo que me ocupa y me interesa. Además, cuando necesito descansar puedo hacerlo porque dispongo de libertad para tomarme mis momentos de parada. En los últimos años me he dedicado a mantener mi salud como prioridad sin dejar de lado a mi familia, Esperanza Bipolar y el aprendizaje sobre el trastorno bipolar. Como he llegado a un punto en que me resulta difícil aprender más sobre la enfermedad porque no lo necesito para mi vida, ni para hacer lo que hago, ya no tengo tanto interés sobre la ciencia ni el cerebro. Hace cinco años dedicaba mucho más tiempo a la lectura que ahora. Ahora me dedico a tocar la guitarra en mis ratos libres. No se me da bien pero me sienta muy bien. Si eres una persona con un trabajo intelectual, te lo recomiendo. Es la mejor manera de relajar el estrés de cualquier actividad que tire en exceso de tu cabeza. 

Con el tiempo me he dado cuenta de muchas cosas. Una importante es que siempre hay que ir cambiando algo para sentirse bien. Al menos, a mí me pasa. Suelo tender a necesitar un punto de novedad que una vida rutinaria no me permitiría. Antes escribía por necesidad, ahora escribo para ti. Antes me reunía con personas diagnosticadas con trastorno bipolar como yo, también por necesidad. Ahora lo hago de una manera diferente. Siento que necesito hacerlo porque los demás necesitan que lo haga. Para mí es un síntoma de buena salud no hacer nada por necesidad o para ocupar el tiempo y evitar la ansiedad de no tener nada que hacer. Como soy una persona que necesita estar bastante ocupada en algo, tener menos necesidad de hacer me hace sentir mucho mejor. Más tranquilo y más relajado. 

Este cambio ha sido posible gracias a que me he dado cuenta de que algunas cosas me hacen daño si me dejo llevar. Digo no a muchas cosas porque sé que me perjudicaría dejarme llevar por todo lo que me apetecería hacer. Sacrifico intensidad por tranquilidad y siento que mi vida es mucho más intensa que nunca. Y cuando hablo de intensidad no me refiero a la sensación eufórica de la hipomanía o la manía. Me refiero a la intensidad de disfrutar cada minuto de mi vida, algo que requiere de disponer de tu tiempo, tu espacio y tu libertad de elección. Búscalos porque ahí es donde puedes encontrar todo lo que necesitas. Nada más que la serenidad suficiente para disfrutar de todas las pequeñas y grandes cosas de la vida.

martes, 11 de julio de 2017

actividades diarias para recuperarse del trastorno bipolar



Si te contara lo que hago para sentirme bien y lo hicieras mañana es posible que acabaras deprimido o deprimida. Como quiero que este comentario sea útil para ti, te contaré lo que puedes hacer para sentirte mejor. Como depende de la situación inicial en la que te encuentres, puede que no te ayude de mucho, pero así todo, lo intentaré.

Haz todo lo que te haga sentir bien o lo que te hacía sentir bien antes de sentirte mal. Así tendrás más opciones. No te fuerces, deja que poco a poco lo que haces tenga su efecto en tu cuerpo. Entre todo lo que yo hago a diario, te voy a contar lo que te sentará bien si eres capaz de hacerlo. Sal a la calle todos los días y haz algo de ejercicio físico. No es necesario que sea intenso, incluso puede ser mejor que no lo sea. Yo paseo por la mañana y por la tarde porque tengo dolor crónico y es lo que mejor sienta a mi cuerpo. Si no tienes una rutina, la puedes construir poco a poco haciendo las cosas que te hacen sentir bien. Mucho de lo que te gusta y nada de lo que te disgusta o hace daño. Si estás mal, es muy posible que no tardes mucho en empezar a sentirte mejor. Véte a la cama todos los días a la misma hora. Evita actividades estimulantes en las horas finales del día. Relaciónate a diario con personas con las que te sientas bien. Amigos, familiares o compañeros de trabajo. Dedícate mucho tiempo a ti mismo sin ningún límite. Si sientes que necesitas estar solo o sola, házlo. No pienses en hacer lo que hacen los demás porque a ti puede que no te sirva para nada. Haz lo que tengas ganas de hacer. Intenta mantener una buena relación con el mayor número de personas, pero sin dar más de lo que te cuesta. Dáte pequeños placeres diarios porque te mantendrán con un buen estado de ánimo general. Busca cosas que te hagan sentir bien si todavía no las has encontrado, la única manera de descubrirlas es probar y probar. Haz pequeños esfuerzos si ves que no hacerlos empeora tu situación pero ten en cuenta que la solución definitiva a tus problemas no suele estar en el esfuerzo. 

El sexo, el chocolate y el amor ayudan. Lo hacen de diferente manera, pero lo hacen. Preocuparte por los demás ayuda también mucho. Divertirte es fundamental. Disfrutar con lo que haces es necesario. No romperte la cabeza por nada en particular es clave. No pensar mucho en el mañana ayudar a reducir mucho el estrés. Elegir entornos en los que te sientas tranquila puede anularlo por completo. Con un poco de aquí y un poco de allí puedes dar la vuelta a tu vida. Si lo necesitas, que no lo sé. Puede que no te encuentres en una situación tan desesperada como era la mía hace veinte años. Ojalá así sea. Si yo he salido, me encantaría que tú también pudieras. Este es el motivo principal que me mueve a escribir en este blog, grabar vídeos en el canal de YouTube Esperanza Bipolar y dirigir una organización que trabaja por la recuperación de las personas que sufren la enfermedad. Mi objetivo era la remisión y ya lo he alcanzado. Tú eliges el tuyo. 

domingo, 2 de julio de 2017

siento que mi procesión de remisión del trastorno bipolar está cerca de completarse




Me siento cada día más seguro de mi bienestar. Me enfado como cualquiera y exploto como cualquiera. Cada día soy más normal, si la palabra normal significa algo. Me siento una persona normal que lleva una vida poco convencional y extraordinaria. He llegado hasta aquí después de haber sufrido de todo. Mucho tuvo que ver con el trastorno bipolar. Todavía más tuvo que ver con mi padre, mi trabajo y el accidente que sufrí sin haber cumplido los cuarenta años.

El otro día una amiga me amargó un rato una cena. Celebraba con mi mujer y otra pareja nuestros aniversarios. Me casé el mismo día que uno de mis mejores amigos: Enrique. En un momento de la conversación, su mujer me dice:

-¿tú eres anti-psiquiatras, no?

Me jodió. Cuando alguien habla de oídas y tiene una opinión de oído se suele equivocar. Hablar de lo que no has vivido es lanzar un dardo a una diana con los ojos cerrados. Para mi desgracia pasada, soy un experto en psiquiatras y enfermedad mental. Para mi fortuna actual, soy un experto en trastorno bipolar y salud mental. El título me lo pongo yo. Un privilegiado. Conozco al detalle lo que se hace mal y es mucho. Conozco al detalle lo que es importante y muchos psiquiatras no tienen ni pajolera idea. No me siento ni más listo ni mejor persona que nadie, pero sé de lo que hablo. Muchos psiquiatras no saben de lo que hablan y tienen unos resultados con sus pacientes que me avergonzarían. Por este motivo, lo pueden hacer mucho mejor. No soy anti-psiquiatras.
No soy anti-nada.

-¿entonces la psiquiatría no le sirve a nadie? -me pregunta.

Supongamos que le sirve a uno de cada tres pacientes. A una de cada tres personas, el placebo les sirve para que una depresión remita. Lo siento, me ha dado el ramalazo científico. 

Hace un tiempo una mujer vino a que aprendiéramos algunas cosas a un taller del grupo de la asociación Esperanza Bipolar. Semanas después, le pedí que me describiera con cuatro palabras. Me pareció una buena oportunidad para conocerme. 

-Luchador, resurgir, anti-sistema y crítico.

Touché. 

Un amigo me dedicó un libro con una palabra más bonita: contra-cultural. Si la cultura sostiene que la salud mental depende, sobre todo, de las pastillas que tomes, me siento bienvenido a la contra-cultura.  Si ser crítico supone hablar de lo que se hace mal y lo que se puede hacer mejor, me siento bienvenido al sector crítico. Resurgir. Claro que sí. Estuve a punto de morir. 

¿Luchador? No especialmente. Pero la vida me ha enseñado que dos pilares importantes sobre los que una buena vida se sostiene son el amor y la inteligencia. Como no podía ser de otra manera, con trastorno bipolar también. Si buscas la remisión del trastorno bipolar, cultiva el amor y desarrolla la inteligencia. Todos podemos hacerlo. Incluso los multipolares :))

viernes, 23 de junio de 2017

una situación difícil que todavía no sé cómo resolver



Una persona que aprecio mucho ha pasado tres semanas en el hospital. El otro día hablando con él por teléfono lloré por dentro. Haber aprendido tanto me ha ayudado mucho más a mí que lo que puede ayudar a los demás. Soy muy consciente pero me cuesta aceptar que hay cosas que no puedo evitar. Cuando tengo la oportunidad de decirle algo importante a alguien, ya no me callo. En la última reunión de Esperanza Bipolar de esta semana, le comenté a una persona la manera en que yo he aprendido a evitar caer en la psicosis. Sé que es efectiva porque la he probado en mi propio cuerpo y mi salud ya no depende tanto de lo que me rodea. No vivo blindado ni estoy más atento de lo que está una persona cualquiera en su vida diaria. He pasado la prueba más difícil hasta ahora y seguiré intentando ayudar a otros mientras pueda hacerlo.

Si las reacciones de nuestro cuerpo fuesen previsibles, no pasaría lo que pasa. Yo tengo muchas claves que me guían y estoy convencido de que son claves que pueden ayudar a cualquiera. Si no fuese así, no llevaría ocho años escribiendo en este blog ni hubiera empezado a grabar vídeos para el canal de Youtube de Esperanza Bipolar. Tampoco seguiría reuniendo a personas en Bilbao ni seguiría escribiendo libros sobre el trastorno bipolar. Hay días que escucho cosas que dicen algunos psiquiatras que ya ni me molestan. Se trata de una buena señal de salud, sigo mejorando día a día. Si algunos psiquiatras hablaran menos e hicieran mejor su trabajo, la salud de sus pacientes mejoraría de manera radical. Cada día estoy más convencido de que gran parte de ellos tienen pocas posibilidades de mejorar la salud de muchas personas diagnosticadas con trastorno bipolar. Viven en una ilusión que se refleja en unas estadísticas muy mejorables. Su trabajo no es fácil. La salud mental requiere muchas habilidades de las que carecen muchos. Si la mayoría cuidara los detalles en su atención y su forma de trabajar, muchas personas mejorarían. Yo es lo que hago cuando me relaciono con personas con trastorno bipolar, y lo logro con la mayoría.

Antes me hacía tanto daño mi propia mediocridad que cuando la superé apareció un nuevo problema: no soportaba la mediocridad de los demás. Un día me di cuenta de algo importante. Si yo no era responsable de ser un ingeniero mediocre, los psiquiatras mediocres tampoco lo son. También me he dado cuenta que ser mediocre es lo normal. El problema es cuando uno sufre por ser normal. Yo quise ser excepcional en lo que hacía antes y no lo logré. Mis resultados ahora son bastante excepcionales y me siento muy bien. Hay cosas que son muy difíciles de cambiar en uno. Deben estar escritas en esa complicada espiral que obsesiona a los científicos. Mientras sigan buscando en el cajón equivocado, las cosas no cambiarán. Se acercan meses de descanso que voy a disfrutar al máximo.




martes, 13 de junio de 2017

volver a ver a mis hijos es un placer





Mis hijos han regresado para pasar el verano con nosotros. Yo no he sufrido el síndrome del nido vacío porque nadie me había hablado antes de él. Es una broma. No los he echado tanto de menos porque los hemos podido ver en Navidades y también en Semana Santa. Me hace feliz verles disfrutar y espero que sigan así durante mucho tiempo. Este verano los dos tienen que pasar por el quirófano para unas intervenciones en sus injertos.

Dicen que educar a unos hijos es la asignatura más difícil de la vida. Para muchos lo es, para mí no. Como soy bastante juguetón, me entiendo muy bien con ellos. Además todo lo que he sufrido en la vida intento que sea la fuente que les da de beber. Aunque nadie escarmienta en cabeza ajena, tengo bastante claro lo que tengo que hacer y lo que no en cada momento. Todos nacemos con unas cualidades innatas y otras podemos aprenderlas- o no!- con el tiempo. Yo tuve la suerte de nacer con estrella en este sentido. En otros muchos, nací estrellado. Raquel tiene diecinueve años y Roberto quince. Con un poco de suerte, con  mucha vida por delante. 

Hace tiempo que me dedico sólo a aquellas cosas que son importantes para mí. Con trastorno bipolar, la base del bienestar puede estar en esta sencilla regla. Sólo necesitas añadirle una segunda: antes de volcar tus energías en algo tienes que haber comprobado que no te hace daño. Esta segunda regla es más importante todavía para evitar los síntomas del trastorno bipolar. En especial, la hipomanía o la manía. Si reduces tu lista de cosas importantes a tres, mucho mejor. Yo podría estar haciendo mil y una cosas y sigo centrado en tres. Esperanza Bipolar, la escritura y mi familia. La música, los libros y caminar llenan el resto de huecos. Me levanto todos los días con la ilusión que me faltó durante los peores años de mi vida. No me siento un afortunado, sé que soy un afortunado. Tengo lo que necesito y no busco nada en particular. Como ya lo encontré, ya no tiene sentido buscar para mí. Durante años me dediqué a demostrarme a mí mismo que valía. Cuando me lo demostré, empecé a hacer algo nuevo. Han pasado más de diez años desde aquel momento y me alegro mucho del camino elegido. Quizás fuese el mejor entre los posibles. Visto lo visto, me cuesta imaginar uno mejor. Todo ha sido ganar. De momento, seguiré.