martes, 9 de julio de 2019

unas vacaciones muy especiales




Este verano está siendo uno de los mejores veranos de los que tengo recuerdos. Me imaginaba que no iba a ser uno más porque durante este año he tenido sensaciones muy positivas.

Físicamente me encuentro mejor, y tengo intención de mejorar un poco más haciendo más ejercicio que en invierno. Mi amigo Juanma me ha enseñado a respirar y ahora tengo más aguante. También he aprendido a estar con todos los amigos que tengo diagnosticados con trastorno bipolar sin estresarme, Hace años quería verles y no podía hacerlo muy a menudo porque me sobrecargaba. Necesitaba mis descansos y dosificaba el tiempo que pasaba con ellos. Sé que puede no sonar bien, pero era lo que me ocurría.

Ahora tengo más vida social y he dejado aparcado un poco el aprendizaje. No tiene sentido que siga al mismo ritmo que llevé durante más de ocho años, ya saqué mis conclusiones. Unas están en mis dos libros ya publicados, otras estarán en los que iré publicando. Sin embargo, mi mayor placer es estar al lado de personas que antes sufrían mucho, y ver que algunas están ya bien. Les agradezco que sean mis amigos porque son muy generosos conmigo. Mis amigas también lo son.

Los síntomas del trastorno bipolar ya son pasado. Mi última depresión fue hace más de diez años. Hace tres años, tuve sensaciones que me recordaron algún brote psicótico y ahora tengo mucha más confianza en que no me vuelva a pasar. La lección definitiva me mantiene tranquilo y con ganas de disfrutar de la vida sin miedo. Ahora es mi momento :))

domingo, 30 de junio de 2019

comparte lo importante


Desde hace tiempo no me guardo lo que me afecta, antes era todo lo contrario. Ahora lo comparto sin necesidad de desahogarme, se ha vuelto en algo natural en mí. Me gusta hablar de mis problemas porque ahora lo hago tan tranquilo y sé con quién hacerlo.

Dicen que la mayoría de las personas no tienen con quien hablar de su intimidad. O no quieren, una de dos. La manera más eficaz de sentirse bien es soltar los problemas antes de que se te hagan bola. No hace falta que sea con un psicólogo o un psiquiatra. Puede resultar igual de útil, o más, hacerlo con un amigo o amiga. Para cuando llegue el día de la consulta, tu problema ha podido caducar o pudrirse. Cuando te escucha una persona en la que confías, las sensaciones al vaciarte son muy diferentes.

Como muchas personas saben a qué me dedico, y conocen algo de mi pasado, algunas me cuentan algunos problemas de salud mental de familiares cercanos. Tienen dudas o se sienten desbordados por la situación, y no es para menos. Alguna vez, por involucrarme en exceso lo pasé mal. Con mi mejor intención me hice tanto daño que decidí sólo hablar cuando alguien me pregunta. 

Si compartes lo importante tendrás dos ventajas. La primera es soltar presión y aliviar parte de la carga de estrés. La segunda es aprovechar lo que te devuelva quien te escucha. No juzgues nunca las respuestas, llévatelo a casa y piensa sobre ello. Cuatro ojos no ven más que dos, ven cosas diferentes porque están en dos cabezas distintas. Aprovéchalo.

lunes, 17 de junio de 2019

saltar entre zonas seguras sin sentir estrés



Durante años salté entre zonas seguras. Quien recomienda salirse de la zona de confort puede que no haya sufrido el estrés como yo lo sufrí durante años. En los últimos diez, he saltado entre zonas. No es una palabra que me guste, pero la zona de confort es el lugar donde te sientes cómodo y seguro.

Sin embargo, me enfrenté a distintos retos buscando maneras que no me supusieran estrés. Así todo, me encontré con él más de una vez. Tuve que parar y vuelta a empezar. Por otro camino, o un tiempo después. La cuestión es que he huido del estrés siempre que lo he sentido en el cuerpo. El estrés es una señal que necesitamos atender. El cuerpo es sabio, dijo el sabio.

Ahora estoy en una nueva zona desconocida para mí. Ya no me siento inseguro ni incómodo, ni siento estrés en ninguna situación. No soy un robot, pero no me estreso como antes. Esta sensación tan nueva me hace sentir muy bien porque antes reconocía mis limitaciones en cuanto el estrés me ponía en mi sitio.

El estrés predispone a los síntomas del trastorno bipolar. No sólo a la depresión, también a la hipomanía o la manía. La química hace que seas más sensible a determinadas situaciones y está muy bien saberlo. 

Empieza la semana y hoy he establecido nuevos contactos interesantes. :))


jueves, 6 de junio de 2019

aprendiendo a estar en mi lugar



Por la mañana, me he vuelto a descubrir. Estoy aprendiendo a permanecer en mi lugar y haciendo que se me respete. A primera hora, un hombre joven parecía querer ponerme a prueba, y le puse en su sitio porque quería invadir el mío.

Después, a un hombre que lleva tiempo tratándome como si fuese tonto, le he vuelto a dejar claro que no lo soy. Muchas veces no he tenido suerte con la gente que me he encontrado, y me alegro mucho de no dejarme hacer como antes.

He pasado de ser una persona siempre educada y correcta, a alguien que "pierde" la educación si es necesario. Perder la educación no es incompatible con el respeto. Digo lo que tengo que decir, de la manera que viene, y lo dejo salir. No veas lo bien que le sienta al cuerpo. Pruébalo si te identificas con este comentario.

Siempre fui una persona tirando a inocente. En los últimos años, he perdido la inocencia a marchas forzadas. Ahora, sé defender mi lugar ante los que se creen que ellos están primero, y, para una persona como yo, lo siento como un gran logro.

Quizás pienses que esto no tiene nada que ver con el trastorno bipolar. Pues sí que lo tiene. Y no te voy a explicar más porque seguro que ya lo has entendido. Feliz fin de semana :))

martes, 28 de mayo de 2019

lo que me desvelaba ya no me desvela




Ahora que duermo bien, aunque poco, quiero hablarte de cosas que me desvelaron en el pasado. Querer dormir y no poder, es un gran problema si estás diagnosticado con trastorno bipolar.

Hay dos cosas que desvelan a todo el mundo, y son el miedo y el deseo. Piensa en tu experiencia. 

El estrés puede venir de casi cualquier parte y dormir estresado es imposible sin fármacos. Hace muchos años, dormía mucho estando deprimido y me costaba despertar. No deseaba lo que me esperaba al día siguiente o me daba miedo no poder afrontarlo.

También la ira me desveló en situaciones esporádicas. Recuerdo algunos problemas de convivencia con mi mujer, unos pocos conflictos con mis hijos, o el estrés de querer protegerles cuando veía algunos riesgos en su vida. Que yo recuerde, han pasado casi cinco años desde la última vez que algo presionó mi sueño. 

También tuve una época en que Esperanza Bipolar me desvelaba. El exceso de ilusión me hizo pasar por alguna que otra noche de mal dormir y tuve que tomar decisiones radicales para recuperar mi sueño. 

Hoy quería hablar de sueño porque estoy durmiendo como nunca. Haber aprendido a no estresarme  ha sido la clave. Diez años en los que he perseguido este momento sin descanso para poder descansar bien.