domingo, 20 de mayo de 2018

qué hacer con un mal día



Esta semana tuve un mal día. En los últimos años apenas he tenido malos días sin saber por qué. Muy buenos, muchos. Regulares ninguno. Supongo que como mucha gente que no está diagnosticada con una enfermedad mental. Me sentía un poco triste y me puse a recordar.

Mirando al mar con mis auriculares estuve a punto de llorar. Recordé a la mujer que perdí hace casi doce años. Emocionarme me ayudó mucho. No provoqué la situación, simplemente dejé que ocurriera. No es la primera vez que me pasa algo parecido. He tenido una vida muy difícil y más de una vez he llorado al recordarla. Estoy convencido de que hacerlo me ha servido para sentirme bien después. 

Las lágrimas son como el programa rápido de la lavadora. Hacen una limpieza que te dejan como nuevo. Si eres una persona emocional y estas diagnosticado con trastorno bipolar, no reprimas tu tristeza. Mejor llorar al aire libre. Con música, mejor todavía. Supongo que todos no tenemos la misma facilidad para llorar. Si eres de las personas que sí, házlo siempre que lo necesites. Si las primeras lágrimas no te desahogan, ya es otro cantar. Yo probaría otras cosas diferentes.

martes, 8 de mayo de 2018

tener ilusiones es vital con trastorno bipolar



Hace veinte años no tenía muchas ilusiones y tenía una vida muy apagada. Ahora tengo tantas que siento que me van a faltar vidas para cumplirlas todas. De momento, he visto seis grandes ilusiones cumplidas que tienen que ver con Esperanza Bipolar, y otras que tienen que ver con mi familia. No todas mis ilusiones tienen forma de libro o están hechas de palabras, muchas tienen sonrisa y vida.

Las ilusiones son como las estrellas fugaces. Prestar atención es lo único que te puede ayudar a encontrarlas. Mirar todos los días del año y esperar es lo único que puede aumentar tus posibilidades de dar con una. Y no desesperar es la única manera de acabar viendo alguna. Se puede vivir sin ilusiones y ser muy feliz, también. Para mí las ilusiones son como un buen postre. Me gusta comer bien, pero sin postre es como que me falta algo.

Desilusión y depresión riman, y no es por casualidad. Cuando sentía que mi vida de antes no iba a cambiar, y que iba de mal en peor, acababa deprimido. Se me juntaban el miedo, el no ser capaz de ver un futuro, y la ausencia de placer. Ahora es justo todo lo contrario. Ya no siento miedo, veo mi futuro mucho más claro y disfruto mucho todos los días. Aunque el futuro no existe, sin futuro a la vista se sufre mucho. Es uno de los muchos misterios del cerebro.

Si se te ocurre algo que venga a cuento, o que no venga a cuento, puedes comentarlo aquí. Te diré lo que pienso respecto a tu comentario.

miércoles, 18 de abril de 2018

el buen tiempo es una gozada y las buenas sensaciones muchas gozadas juntas



Ya llega el buen tiempo y me encanta poder coger la bicicleta cuando deja de llover. La bicicleta me permite desplazarme sin sentir dolor y es uno de mis mayores placeres. 

Algunos amigos diagnosticados que conozco lo pasan mal en los meses de frío y mal tiempo. Yo tuve la suerte de que nunca me afectaron las estaciones del año. Yo sufría las depresiones en cualquier mes del año. Recuerdo haber sufrido una manía y hacía buen tiempo. También recuerdo sentir las sensaciones previas a la psicosis en los meses que comienza a salir el sol. Sin embargo, estoy tranquilo porque estoy durmiendo cada día mejor.

Este año hemos comenzado con un grupo público llamado Esperanza Bipolar en Facebook. Años después de haberme dedicado a mis libros sobre el trastorno bipolar, vuelvo a mi actividad en redes sociales. Sentirme bien me permite hacer mejor las cosas. He aprendido a no estresarme y este gran cambio también me permite hacer más cosas. Después de veinte años he alcanzado un punto que nunca soñé que alcanzaría. Me siento muy afortunado y agradecido a la vida.

sábado, 7 de abril de 2018

no siento riesgos de sufrir los síntomas del trastorno bipolar



De vez en cuando, me gusta coger una hoja en blanco y pensar escribiendo en ella. La última vez que lo hice escribí la palabra "riesgos?", y para mi propia sorpresa no supe escribir ninguno. Es la primera vez que me pasa, y tiene mucho que ver con cómo me siento.

Durante años pensé en mis limitaciones. Pensaba en ellas porque las sentía en mi cuerpo en forma de malestar. Enfados, estrés o conflictos con otras personas cercanas. Después de un año 2017 en blanco y sin ninguna sensación de malestar, este año promete. Me siento capaz de hacer más cosas y mejor. Ya he empezado a hacerlas y me sorprende en positivo darme cuenta de que puedo hacer cosas que no podía hacer antes sin hacerme daño. Antes me tenía que pensar dos veces decisiones porque sabía que me podía estresar, ahora las hago porque he comprobado que no me estresan.

Sé que lo que he aprendido funciona porque lo siento en mi cuerpo. Pienso mucho menos que antes, y eso creo que es una muy buena señal en una persona como yo que se encuentra en un momento en que siente mejor que nunca. He escrito este comentario para mostrártelo y celebrarlo contigo. :))

miércoles, 28 de marzo de 2018

eliminar lo que te daña con trastorno bipolar



A veces no es tan fácil saber lo que te hace daño. La manera más fácil de descubrirlo es dejar de hacerlo y, de repente, sentirse bien. Yo sufrí mucho porque deseaba cosas que me acababan por hacer daño. Sin querer, cuando dejé de desearlas me empecé a sentir bien.

Hay cosas que dañan pero dan gusto también. Con esas hay que tener más cuidado todavía. Normalmente se repite el mismo plato cuando te ha sabido bien, aunque te haya sentado mal. El cerebro es un poco tonto. No conozco ninguna manera de abandonar algo que te hace daño si no sabes lo que es. Pensar sobre tu vida puede ayudarte a despejar algunas dudas. Yo lo hice, y despejé muchas para no volver a caer en el mismo error.

Te puede hacer daño un lugar, una compañía o una actividad. También una manera de pensar o una manera de reaccionar. Siempre que me siento mal, pienso en lo que me ha hecho daño. Ya sólo me pasa un par de veces al año, pero las aprovecho para conocerme un poco mejor e intentar cambiar algo. Esta forma de aprender ha sido la que me ha conducido a no volver a caer en una depresión nunca más. Y también a evitar subirme por las nubes o acabar pensando que algo o alguien conspiraba contra mí. Me ha llevado tiempo pero visto el resultado volvería a hacerlo.