viernes, 15 de septiembre de 2017

la química de las personas



Te he hablado de tantas cosas en este blog sobre el trastorno bipolar que corro el riesgo de convertirme en un abuelo que siempre cuenta la misma batallita. Como me gustaría seguir aportando valor, hoy te hablaré del mayor cambio que he sentido este año. Antes andaba muy precavido porque todavía tenía sensaciones que me recordaban mi fragilidad al estrés. Sin embargo, he perdido el miedo a algunas cosas gracias a lo último que he aprendido, y eso me hace sentir más tranquilo.

Explicar cómo he perdido el miedo no es sencillo. Alguna forma de afrontar las reuniones de Esperanza Bipolar me sobrecargaba demasiado. Tuve que darme cuenta de lo que hacía y el efecto que tenía en mi mente para poder empezar a cambiar la manera en que lo hacía. Estimularme intelectualmente me hacía daño y he tenido que escuchar de otra manera a los demás. LLegué a un punto en el que pensaba más de la cuenta. Además lo hacía mucho tiempo después de haber escuchado a alguien contarme algo. Lo hice durante años y en parte me alegro porque muchas cosas importantes que he aprendido sobre el trastorno bipolar tienen su origen en una atención muy focalizada y las reflexiones posteriores. Hace un tiempo que he dejado de hacerlo y vuelvo mucho más relajado a casa. Soy capaz de desconectar en menos tiempo que antes y puedo fijar mi atención en la televisión o cualquier otra cosa. La capacidad de desenganchar el pensamiento para fijar la atención en el exterior es la mayor fortaleza que puedes cultivar para vivir alejado de los síntomas. Yo estoy en período de aprendizaje y he logrado un avance importante que me permite hacer todo sintiéndome mejor. De rebote, puedo hacer un poco más sin poner en riesgo mi salud.

Hace seis meses, me cuidaba mucho de no hacer ciertas cosas porque veía riesgos. Ahora estoy empezando a sentirme más seguro después de haber superado algunas situaciones que antes me hubieran desestabilizado. He colaborado para poner en contacto a personas de Argentina y España a través de grupos de Whattsapp y mi primera experiencia en uno de ellos está siendo muy positiva. Estoy muy convencido del gran poder de las pequeñas cosas porque durante los últimos años he visto progresos sorprendentes en personas gracias a algo aparentemente "sencillo". Cada vez creo más en la química de las personas. Natural y sin contraindicaciones. Me ha bastado con crear las condiciones para que el intercambio sea positivo y siempre con la intención de que todos salgan ganando. Cuanto más veo, más creo en lo que hago.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿te parezco arrogante?



He dejado de escribir unas semanas porque han operado a Raquel y Roberto de sus injertos. Todo ha salido bien y ojalá nunca tengan que volver a un quirófano. Sufrieron tanto que ha sido especialmente duro para mi hija tener que pasar por el hospital de nuevo. Cuando fueron operados por última vez eran muy pequeños y los hospitales, con la edad, dan más miedito.

He pasado uno de los mejores veranos de mi vida. He disfrutado de todo con mucha tranquilidad y he pasado por situaciones que me podían haber desestabilizado hace no tanto tiempo. Me he dado cuenta porque soy mucho más consciente de lo que me puede afectar y ahora tengo formas de bloquear lo que antes me ponía en riesgo. Son demasiadas cosas para contarte en un comentario pero lo importante es que tú seas capaz de aprender cuáles son las tuyas. Aunque en el fondo son las mismas, o muy parecidas, te resumiré en una frase mi mayor avance. He aprendido cómo no volver a deprimirme, cómo no volver a sufrir una manía y cómo no volver a sufrir un brote psicótico. Me ha costado veinte años llegar a este punto y los últimos diez años de dedicación casi completa a aprender de aquí y de allá.

Después de todo el recorrido, ya no necesito tratamiento farmacológico para mantenerme bien. Hace varios años que no tomo medicación diaria y tengo supervisión médica dos veces al año. Cuando comencé a enfocarme en el trastorno bipolar, nunca pensé que llegaría tan lejos. Tengo la sensación de que ya no necesito aprender más, y quienes me conocen bien, saben lo que eso significa. Suelo ser una persona bastante insaciable en el aprendizaje y no paro hasta que llego al fondo de las cuestiones que me interesan. Ahora ya sólo necesito tiempo para escribir los libros que tengo intención de dedicarte. 

Hace mucho tiempo le comenté a una persona que trabajaba en una librería: 

-He escrito un libro sobre el trastorno bipolar que puede cambiar la vida de mucha gente que sufre.

El hombre me miró de una manera que no olvidaré y me respondió con un comentario que no recuerdo bien. Ahora lo traduciría como un "notelocreesnitú".

Un tiempo después, le volví a ver y se puso nervioso. Me pidió disculpas y no sé por qué. Era su opinión y me sirvió de mucho. Es bueno que alguien te pinche el globo de vez en cuando. 

Hace unas semanas, una persona se sintió molesta por un comentario que escribí en este blog. Me envió un mensaje ofendido por mi arrogancia. Me subió la fiebre nada más leer la palabra "arrogancia" pero la bajé en menos de un minuto. Mi cuerpo me reveló mi arrogancia por un espacio de tiempo muy breve. Me di cuenta de que me había equivocado con él y le invité al primer grupo de Whatsapp de Esperanza Bipolar. Somos cinco personas de distintos puntos de España, después de que dos de ellas abandonaran el grupo sin ningún problema aparente. Le pedí disculpas y estoy muy contento de haberlo hecho. Ni yo quería ofenderle, ni él tampoco a mí. Mi comentario estaba motivado por el exceso de importancia que doy a las palabras. Resulta fácil ofender cuando generalizas. Tengo espíritu crítico y una opinión firme, pero nunca pretendo ser ofensivo. Si no tuviera espíritu crítico, no habría aprendido cosas que muchos profesionales desconocen. Perdí la arrogancia que no tuve y gané un amigo. Ojalá algún día nos conozcamos en persona. He visto una fotografía de su familia y me encantó su mirada.

Si no creyera en lo que hago, no podría hacerlo. Lo que veo me suele reafirmar y me hace muy feliz. Mi ilusión era llegar donde he llegado para compartirlo. Ahora sólo me queda continuar compartiéndolo contigo. Y si me escribes un post comentándome si te parezco arrogante intentaré dejar de aparentar lo que creo que no soy.


miércoles, 16 de agosto de 2017

probando se aprende y descubre lo que hace bien



LLevo quince días de vacaciones de Facebook. Cuando lo comenté, muchos pensaron que había tenido una recaída. Muchos me deseaban que me recuperara pronto. Ni recaída ni nada por el estilo. Cuando decidí descansar pensé que echaría de menos visitar los comentarios de los grupos relacionados con el trastorno bipolar, y me he llevado una sorpresa. Además de no necesitarlo, me siento más tranquilo que hace dos meses.

Hay veces que se aprende haciendo cosas nuevas. Eso lo sabe todo el mundo. Lo que pocos saben es lo que se aprende dejando de hacer cosas que haces a diario. Si eres bipolar, te recomiendo que lo pruebes a menudo. Es una prueba que dice mucho de ti, porque te enseña lo que necesitas y lo que no. Y saber lo que necesitas y lo que no, es fundamental para saber la vida que te conviene llevar. No hace falta necesitar mucho ni necesitar poco, lo importante es descubrir lo que realmente necesitas.

Yo sé lo que necesito todos los días del año, y hago precisamente todo lo que necesito hacer. Así llevo más de diez años y así llevo casi ocho sin síntomas. Ni subo ni bajo. Me siento bien casi siempre. Sé lo que tengo que hacer para no deprimirme y también lo que necesito hacer para dormir bien. También sé lo que tengo que hacer para no ser vulnerable a la psicosis ni a la manía. Lo he comprobado con mi cuerpo y con todo lo que he aprendido de la biología del cerebro. Mi propia teoría no sólo es coherente, sino que es respaldada por mi vida y mi salud.

El otro día una persona me mandaba un mensaje para derivar algunas personas a una asociación de bipolares de una ciudad española. La palabra derivar me da alergia. Las personas se contagian del vocabulario médico y muchos se dedican a hablar del estigma sin darse cuenta de que lo promueven desde su manera de hacer las cosas. Hoy, una persona me contaba que para acudir a una asociación tenía que pasar antes una entrevista con un psicólogo. Menos mal que me siento libre. La manera de funcionar de la mayoría de la gente hace que muchos vayan por la vida siguiendo la flecha. Como en Ikea.

martes, 8 de agosto de 2017

descanso pero no paro




Hace tiempo una persona me pregunto qué hacía los fines de semana. Yo le contesté que lo mismo que todos los días. Se sorprendió mucho por la respuesta y quiso saber más con un ¿por qué?.

No supe qué responderle pero un tiempo después descubrí uno de los porqués. Y aquí va mi respuesta:

"Hago todos los días lo mismo porque necesito hacer todos los días lo mismo; para poder disfrutar todos los días"


Ayer vi a mi amigo Roberto mal. Hoy, al pedirle el café le he comentado que le veía mejor y me ha contestado:

-"Es imposible estar  bien todos los días"


Ha coincidido con la frase favorita de mi mujer. Yo voy camino de ser el hombre imposible. Tengo momentos de pim-pam-pum, como todo el mundo, pero me duran menos de cinco minutos. Ni tristeza, ni aburrimiento ni monotonía. Mis días sólo pueden cambiar por el típico cabreo familiar latino. El resto son una gozada. No me como la cabeza por nada, algo fundamental para evitar la depresión bipolar. Tampoco cometo ningún exceso, vital para dormir bien. He aprendido a evitar la psicosis y algún día escribiré un libro sobre cómo se hace. Aunque un libro te puede explicar lo que hay que hacer, sé que es mucho más complicado hacerlo. Sin embargo, existen libros y guías para todo. Si los libros no le sirven a todo el mundo, tienen mucho en común con los psiquiatras, amiga Marta.

Para mí, un libro es al conocimiento lo que los fármacos a un psiquiatra de manual: la pareja ideal.

Como pocos dicen lo que hay que hacer con trastorno bipolar para recuperarse, yo he decidido contárselo a todo el que quiera escuchar. No tengo miedo porque sé que todo lo que propongo es muy útil. Si quieres empezar con mi primer libro, házlo cuanto antes. He terminado mi segundo libro y creo que el año que viene podrás leerlo. 

Aunque es verano y no tendrás ganas de escribir un comentario, te agradecería que lo hicieras. Y si dejas la opinión respecto a mi blog Esperanza Bipolar sobre el trastorno bipolar, otros pueden ver lo que a ti te ha aportado. Y si te parece que digo muchas tonterías, también escribe, por favor :))




jueves, 3 de agosto de 2017

pastillas para no dormir con trastorno bipolar




Una persona preocupada dejaba un comentario en Facebook con una foto de una colección de pastillas. Duerme cinco horas y no comprende cómo no puede dormir tomando lo que toma. Va por su psiquiatra número once. Me gustaría que mi amiga Marta tuviera una conversación con este hombre. Ella dice que yo pienso que a nadie le sirven los psiquiatras. 

No dormir es un problema muy gordo. Yo duermo casi todos los días más de seis horas sin pastillas y tengo dolor crónico. Un dolor que siento en reposo y hace más difícil dormir bien. Para llegar a este punto he tenido que probar muchas pequeñas soluciones. La última es una bolsa de gel fría para adormecer mi pierna dolorida. Me voy a la cama todos los días a la misma hora y he ido probando distintas posturas de mi cuerpo para dormir hasta dar con la más efectiva. También me preocupo de no pasar frío ni calor para no despertarme porque, si lo hago, con el dolor me cuesta volver a coger el sueño. Tengo la fortuna de que soy pensionista y puedo llevar una vida bastante tranquila. Pero esto sólo explica una pequeña parte. Soy bipolar y he sufrido varias depresiones en mi vida. También manías y brotes psicóticos. Que me lo explique un psiquiatra de libro, por favor. Siento que todo es pasado, y nunca antes lo he sentido con tanta claridad. Me cuido mucho, me alimento bien y camino todos los días por la mañana y por la tarde. Leo el periódico a diario, ciencia actual y todo lo relacionado con el trastorno bipolar que encuentro a través de Internet. Me interesan más las experiencias de los demás que lo que dice la psiquiatría, porque lo que está dirigido a los pacientes cabe resumido en media hoja de papel. Ya no aprendo más porque lo necesite para evitar los síntomas. De momento he aprendido lo suficiente para disfrutar de la vida y no sufrir más la enfermedad. Ahora aprendo por placer y el placer es muy importante.

Ojalá esta persona de la que hablaba al principio duerma mejor. Yo no sé si su problema son las pastillas, pero desde luego no son la solución.

Muchas personas con dolor crónico sufren de depresión y ansiedad. Ocho de cada diez tienen trastornos del sueño. Si esta estadística corresponde a la población general puedo considerarme un bicho raro. Este verano está siendo una auténtica gozada. Me siento muy tranquilo y muy bien. No puedo pedir más no sea que me quiten algo. :))