sábado, 5 de enero de 2019

dificultades del año que empieza



Este año 2019 que comienza se me presenta con algunas dificultades, aunque ninguna tenga que ver con el trastorno bipolar. A pesar de que el año pasado no fue del todo bueno, mi balance es bastante positivo. Si algo he aprendido en los últimos años es que, a veces, merece la pena "la pena". Lo difícil siempre es saber dónde está el límite.

Ya no escribo aquí sobre mis problemas personales por preservar la intimidad de las personas que quiero. Supongo que antes lo hacía para desahogarme. Otras veces también soy consciente de haberlo hecho para enseñar algo a través de mi vida. Ahora que ya no necesito desahogarme, me siento mucho más tranquilo. Tengo varios amigos de confianza que me ayudan cuando tengo problemas. Algunos saben escuchar, y otros me ayudan de otras maneras. Ayer mi amigo Jose utilizó su inteligencia, que es mucha, para echarme una mano. Y además sabe escuchar, una auténtica rareza.

La foto corresponde a un seto del jardín en el que me casé hace siete años. El tiempo pasa a su ritmo. Como tengo dolor crónico, la sensación de que el tiempo vuela no es la misma para mí. Sin embargo, pasa bastante rápido y cada vez más. Es una buena señal porque significa que cada día me siento mejor.






miércoles, 26 de diciembre de 2018

el año acaba bien para mí




Este año que termina me he sentido muy bien en general. No todos los años lo he logrado porque algunas veces solía perder el control con personas que quiero. Quizás lo más importante es que he aprendido a que no me vuelva a pasar.

He cocinado para mis hijos en Nochebuena y Navidad. Me gusta cocinar desde que lo probé por primera vez con veinte años. Si hubiera descubierto la cocina antes, quizás me hubiera dedicado a ella profesionalmente. Tengo libros de recetas para llenar una biblioteca. Este año próximo, cocinaré para mi mujer más a menudo. Como tengo dolor crónico, a veces necesito una banqueta para hacerlo sentado a ratos.

Aunque falta todavía el fin de año, esta Navidad podría haber sido mejor. También he aprendido a vivir con lo "no tan bueno" y el cambio que he sentido es bestial. Antes necesitaba que todo estuviera bien y sufría o me peleaba porque todo estuviera bien. Ahora acepto algunas cosas pero siempre con la intención de que todo mejore en el futuro. Y hago lo que está en mi mano con esa intención siempre presente.

A veces hay que aguantar para tener el premio más adelante. Con trastorno bipolar no es nada fácil aprender esta última frase para siempre. Yo la he aprendido y quizás sea una de las claves para tener una estabilidad emocional que puede ser difícil en ocasiones. Especialmente cuando tu entorno no está como a ti te gustaría.

Te deseo feliz fin de año y mejor 2019. Escríbeme un comentario para saber un poco de ti y si quieres despedirme el año tú también.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

se acerca el fin de año con recuerdos de la nieve




Hace mucho tiempo fuimos a la nieve con mis hijos. Pasé mucho frío y disfruté mucho. Ellos lo pasaron muy bien también. Ver a Roberto como la hormiga atómica me hace sonreír. Siempre ha sido muy habilidoso  y ha tenido mucha facilidad para los deportes.

Cuando era pequeño, un día me preguntó antes de dormir:

-papá, ¿qué quiere decir paquete?

Como no le entendí la pregunta, me dijo un detalle importante:

-hoy jugando al fútbol me han llamado "paquete".

Para todo hay una excepción. Todo no se nos puede dar bien. Yo estuve diez años haciendo algo que no se me daba bien: gran error. 

Lo que más me gusta es ver que Raquel y Roberto físicamente están bien. Después de haber salvado la vida de milagro, es mucho decir. No hemos vuelto a la nieve, pero me encantaría volver algún día. Me gusta sentir el aire frío en la cara y ver todo blanco. 

Tengo escritas unas cuantas cosas que quiero hacer en los próximos años. Una de ellas es dar un paseo en un trineo tirado por perros. Cuando lo haga, te lo contaré. Ahora que ya puedo ponerme calcetines a ratos, tengo que aprovechar. Nunca pensé que podría hacer tantas cosas como puedo hacer ahora. Doce años después tengo una vida mucho mejor de lo que nunca soñé.

lunes, 3 de diciembre de 2018

a partir de ahora este blog será...


Éste es mi hijo Roberto en el hospital después de varias operaciones. Ahora está a punto de cumplir diecisiete años y me da gusto verle. Pronto estará otra vez con nosotros y disfrutaremos con él y con mi hija Raquel.

En este blog te contaré a partir de ahora lo que hago con mi vida. Ya no habrá más comentarios sobre los años en que sufrí los síntomas. Escribí muchos sobre mi época de mayor inestabilidad aquí para que los leas cuando quieras. Puede que este blog pierda interés para ti o no. Mi motivación no es sólo que me leas, es que me conozcas. Que sepas a qué me dedico ahora y si puedes sacar algo de ahí, mejor para ti.

Hablaré de muchas cosas que tienen que ver con el trastorno bipolar porque es a lo que me dedico desde hace casi diez años. Los mismos años que llevo convocando las reuniones de Esperanza Bipolar y escribiendo en este blog.

De vez en cuando, hablaré de lo que considero más importante para alcanzar la remisión. Me imagino que no es fácil llegar a ella porque muchas personas sufren o padecen la enfermedad. También sé lo que he tenido que hacer para alcanzarla y ha sido un "trabajo" de relojería fina. 

También sé que he contribuido a mejorar la salud de personas cercanas. Muchos han dejado de sufrir y otros se han recuperado. Una persona que conozco ha alcanzado la remisión después de ser valorada por su psiquiatra. Me parece bonito poder facilitar esa recuperación. Es algo con lo que soñé un día y se ha hecho realidad años después. 

Gracias por acompañarme aquí, aunque no te vea.

domingo, 18 de noviembre de 2018

un antes y un después de este blog sobre el trastorno bipolar


Para no convertirme en el abuelo que siempre cuenta la misma historia, éste será mi último post en el que hablaré sobre cosas que me pasaron y cómo afectaron en mi vida durante los años que sufrí los síntomas del trastorno bipolar. Si quieres saber más tienes muchos comentarios aquí de los últimos diez años.

Antes me sacaban de quicio las personas mediocres. Yo no me soportaba a mí mismo por ser mediocre y eso me hizo sufrir mucho. Aunque no fue el único motivo que me hizo sufrir, sí que me hizo daño durante los años que me costó aprender mi oficio como ingeniero que fueron ocho largos años.

Años después, exploté contra personas que eran parte de mi vida o se cruzaron en ella y fueron mediocres conmigo. También acumulé rabia contra quienes me hicieron mucho daño sin querer. El día que me di cuenta de lo que me habría dolido que alguien hubiera cargado contra mí durante mi mediocridad, me curé de esas explosiones.

Antes, las personas de mi familia que eran muy diferentes a mí podían llegar a desquiciarme con su actitud o sus palabras. El día que aprendí a aceptarles como son, me sentí como un mar en calma. Perder mis miedos fue crucial para poder aceptar sus decisiones cuando afectaban a mi vida. Aprender a no desear ayudarles también mejoró mi salud. Llegar a comprender algunos de sus motivos también fue fundamental. 

Antes también era capaz de hacerme daño por no dañar al otro. El día que aprendí a no permitir que me dañaran, no me volvió a ocurrir. Para no acumular rabia o ira, y aprender a perdonar, me ayudó mucho darme cuenta de que todos somos víctimas de las circunstancias de algún modo.

También me hacía daño con algunas cosas que me estresaban. Llegó un momento en que llegué a analizar demasiados porqués. Quería proteger a las personas que sufrían el trastorno bipolar y me equivoqué al pensar que era la mejor manera de hacerlo. 

Un día una persona que sufría me dijo que me había sentido más cercano. Ese día ese hombre, sin saberlo, me ensñó qué era lo que tenía que seguir haciendo y qué era lo que tenía que dejar de hacer. En mi dedicación a los otros, el estrés desapareció de mi vida espero que para siempre.

El día del aniversario de mi blog, te contaré en lo que se convertirá a partir de ahora. Se acerca el final del año y me encantaría que puedas disfrutarlo aunque sea un poco. O un mucho.