lunes, 18 de febrero de 2019

el cuerpo me pide marcha


La semana pasada el cuerpo me pedía marcha. Se lo comenté a mi amigo José porque me sentía incómodo. Con la serenidad de Kung-Fu me dio uno de sus sabios consejos. El año pasado ha sido muy importante para mí porque he aprendido a no estresarme. Hasta ahora nunca lo había sentido como lo siento ahora. Con trastorno bipolar, me da la sensación de que es algo tan difícil como importante.

Ahora tengo en mente varias cosas para empezar que tienen que ver con el trastorno bipolar. Comencé con la comunidad Esperanza Bipolar en Facebook que ya reúne a casi dos mil personas de habla hispana, y ahora me quiero enfocar en nuevas iniciativas. Ya te contaré en qué consisten y para que sepas cómo van. Estoy buscando personas diagnosticadas con trastorno bipolar que tengan tiempo y ganas de ayudar a otras personas con la enfermedad que todavía no se sienten bien. Si es tu caso, deja tu comentario aquí y contactaré contigo.

Una de las cosas con las que tengo que hacer a veces equilibrios es con dos necesidades personales contrapuestas. Necesito estar intelectualmente bastante activo y, a la vez, necesito tranquilidad y tiempo para descansar. Tengo calidad de vida a pesar de tener dolor crónico, y todavía puedo hacer cosas útiles para los demás. Es posible que esté en uno de los mejores momentos de mi vida y voy a aprovecharlo. Aunque es posible que me mantenga con fuerzas a pesar de cumplir años,  52 no son 25, y nunca sabes lo que te puede pasar. Así que ahí voy. A por "casi todas" :))


martes, 12 de febrero de 2019

a mi aire y sin descontrolarme




Las personas necesitamos vivir bastante a nuestro aire. Estés diagnosticado con trastorno bipolar o no, todos necesitamos nuestro espacio. Aunque parece fácil, muchas veces no lo es tanto.

Si sabes lo que sientes, y eres capaz de tener un margen de control sobre lo que sientes, te resultará mucho más fácil. Yo ahora no necesito controlarme porque ya lo he integrado en mi vida, pero sí he tenido que aprender cosas para evitar descontrolarme en situaciones difíciles. Lo que se conoce como inteligencia emocional es vital para alcanzar la remisión del trastorno bipolar. 

A veces, perdía la cabeza con mi mujer o con mis hijos. Eso era antes. También con situaciones que sucedían en mi familia y me afectaban. Ahora ya no. He alcanzado un punto zen en el que me importan las cosas pero no me hacen daño. Y cada vez doy menos importancia a lo que sé que no depende de mí, o lo que intuyo que es pasajero. Así es mucho más fácil estar tranquilo y vivir a mi aire.

Con trastorno bipolar, vivir a tu aire es necesario. Que nadie se entrometa en tu vida no es fácil, que no te entrometas tú en la vida de nadie, también. Si todos fuésemos capaces de hacer esto, el mundo sería multicolor.

Yo, mi, me, conmigo. Y con los demás.

viernes, 1 de febrero de 2019

cómo acabé con alguna pequeña o gran obsesión



Un comentario en las redes sociales me ha sugerido el comentario de esta semana. Me siento más tranquilo que nunca porque no me obsesiono con nada. En mi vida estuve obsesionado más de una vez y aprovecharé mis recuerdos para explicártelo.

Hace veinte años estaba obsesionado con mi trabajo. Me sentí más de una vez en un callejón sin salida y aquello me llevaba a la obsesión. Obsesión rima con depresión y, a veces, acaba en depresión. La depresión bipolar tiene mucho que ver con esa dinámica tan difícil de cortar. Si te encuentras en un callejón sin salida, sal de él. No importa cómo lo hagas, pero sal. 

Años después encontré mucho placer en el hecho de aprender. Dediqué más de diez años de mi vida, sobre todo, a aprender. Algo puede convertirse en una obsesión enfermiza llamada también adicción. El trastorno bipolar y las adicciones tienen mucho que ver. Ahora que he dejado de sentir la necesidad de aprender me siento como nunca. He alcanzado una paz que me acompaña donde voy. Si intuyes que dependes demasiado de algo ten mucho cuidado. Se puede cuajar algo bueno o algo muy malo. El tiempo te responderá y sentirás si se trata de algo que te hace bien o que te empieza a hacer mal.

Hace poco tiempo, algunas circunstancias me obligaron a empezar a pensar más de la cuenta en si debía tomar una decisión o no. Un pensamiento comenzó a convertirse en obsesivo. Me replanteé la cuestión y lo enterré. Decidí no hacer nada y mi tranquilidad regresó de golpe.

Hoy he dado un paseo en bicicleta aprovechando que no llovía. Me encanta la bici, y mucho más desde que tengo algunas limitaciones para pasear. Ayer José recuperó las fotografías de mi familia de mi disco duro dañado y cenamos juntos un plato de queso. Gracias, José. Te lo agradezco infinito y cada día estoy más en deuda contigo. Una deuda que acepto con mucho placer.

lunes, 21 de enero de 2019

mi última visita el médico



Hace poco he estado visitando a mi médico. Siempre es un placer hablar con él y le encanta enseñarme cosas importantes. Es como un libro abierto.

Ya han pasado muchos años desde que me ofrecí para ayudarle en su equipo de investigación. Mi interés sobre el trastorno bipolar viene de muy lejos. Supongo que por este motivo, y otros más importantes, he llegado tan lejos. En aquel momento, él no aceptó mi propuesta. Poco después, mi regalo fue contarle de qué parte del cerebro yo intuía que se empezaba a gestar la enfermedad. Creo que se sorprendió bastante. Además de psiquiatra es neurólogo.

Con mi psicóloga hice algo parecido. Traduje la enfermedad en términos más "psicológicos" y la hice pensar.  Me parece que eso quiere decir que también la sorprendí. Siete años después sé mucho más sobre el trastorno bipolar. He llegado a un punto en que apenas ya me interesa la enfermedad desde un punto de vista intelectual. Para una persona como yo, eso significa mucho. Llegué donde quería llegar.

Le comenté a mi médico que me parecía que, de alguna manera, estaba desperdiciando su valioso tiempo. Desde hace no tanto tiempo, me he dado cuenta de algo: sería una pena que otra persona que esté sufriendo no aproveche su saber hacer. Como me dijo que me gusta verme, continuaré con mis dos visitas al año. No me importa, son siempre muy agradables.

sábado, 5 de enero de 2019

dificultades del año que empieza



Este año 2019 que comienza se me presenta con algunas dificultades, aunque ninguna tenga que ver con el trastorno bipolar. A pesar de que el año pasado no fue del todo bueno, mi balance es bastante positivo. Si algo he aprendido en los últimos años es que, a veces, merece la pena "la pena". Lo difícil siempre es saber dónde está el límite.

Ya no escribo aquí sobre mis problemas personales por preservar la intimidad de las personas que quiero. Supongo que antes lo hacía para desahogarme. Otras veces también soy consciente de haberlo hecho para enseñar algo a través de mi vida. Ahora que ya no necesito desahogarme, me siento mucho más tranquilo. Tengo varios amigos de confianza que me ayudan cuando tengo problemas. Algunos saben escuchar, y otros me ayudan de otras maneras. Ayer mi amigo Jose utilizó su inteligencia, que es mucha, para echarme una mano. Y además sabe escuchar, una auténtica rareza.

La foto corresponde a un seto del jardín en el que me casé hace siete años. El tiempo pasa a su ritmo. Como tengo dolor crónico, la sensación de que el tiempo vuela no es la misma para mí. Sin embargo, pasa bastante rápido y cada vez más. Es una buena señal porque significa que cada día me siento mejor.