martes, 24 de marzo de 2020

elige un entorno favorable y te resultará más fácil



Al fondo puedes ver el Teide. Siempre que puedo voy a visitar la isla de Tenerife. La última vez estuve con mi mujer y nos disfrazamos para el carnaval.

Hoy te voy a contar algo que pocos piensan. Es una de las cosas más importantes a tener en cuenta para recuperarte del trastorno bipolar. 

Para aprenderlo tuve que sufrir diez años. El mundo de la empresa me ahogaba.Yo no había elegido ese mundo, pero podía haberme sucedido aunque no hubiese sido obligado por mi padre. Cuando estudié Ingeniería no tenía la idea de lo que me iba a encontrar al terminar. Años después estaba en un lugar en el que me sentía incómodo y fuera de sitio. Me deprimí varias veces.

Probé a hacer cosas diferentes sin éxito. Encontré trabajo en una multinacional y me fundí en un tiempo récord. Había encontrado placer en lo que hacía por primera vez, pero sobrevaloraba la importancia del trabajo.

En el mundo de la empresa me faltaba disfrutar con lo que hacía. El trabajo rutinario no es para mí, aunque lo que yo siento como rutinario para otra persona puede ser de lo más estimulante. Ahora todo lo que hago sólo requiere de paciencia, silencio y tiempo. Como dispongo de las tres cosas, no tengo ningún problema. Mis tendencias naturales encajan muy bien con mi dedicación. Todo lo que necesito hacer me sienta muy bien y no me hace ningún daño. No siento presión ni ansiedad. Justo lo contrario de lo que vivía antes.


"Para sentirte bien necesitas encontrar un entorno favorable para ti. Las personas que te rodean y las condiciones ambientales son lo más importante. Si necesitas silencio o ruido da igual. Si necesitas soledad o multitud tampoco importa. Lo que importa es que tú sepas lo que necesitas y te lo des" 

Dedicado a los que sienten que no encajan. 


domingo, 15 de marzo de 2020

la manera en que no volví a deprimirme por falta de dirección



Hace unos meses estuve en la exposición de mi amigo Miguel: el mayor artista de la Bondad. Él pintó la obra de la imagen. Pero vamos al grano. 

Si hubiera sabido lo que sé hoy, habría hecho lo que te voy a contar al final. 

En el año 97 tuve mi primera depresión. No lograba adaptarme a mi trabajo ni disfrutaba con él. De fondo sentía muchos miedos que fueron creciendo. Entre otros, no sabía qué hacer con mi futuro. Dos años después, ingresé en un psiquiátrico de Oxford por un brote psicótico.

En 2005 dejé mi profesión. Ya sabía hacer mi trabajo pero seguía sin sentirme bien en él. Comencé a hacer otras cosas, y en menos de un año todo cambió a mejor. La base de todo fue la tranquilidad.

Había leído muy pocos libros hasta entonces. En la depresión encontré en la lectura un refugio cálido. Un día pensé que podía dedicarme a escribir. Vi claras las ventajas y me decidí. Alquilé una oficina y empecé a escribir sin tener ninguna experiencia. Había encontrado un placer tranquilo en las palabras. Juan José Millás fue quien me abrió el mundo mágico de los libros. Casi a la vez, descubrí una actividad que me gustaba hacer a diario: leer. Desde entonces no he dejado de leer ni un solo día de mi vida. 

Si quieres no volver a deprimirte por no saber qué hacer con tu vida, necesitas encontrar ese algo que te atrape y no te cueste hacer. Una sola cosa es suficiente. A partir de ahí, otras cosas pueden ir llegando.

Dedicado a mi amigo Jose.