miércoles, 30 de noviembre de 2016

sorpresa agradable



Esta semana una mujer ha dejado un comentario en las redes sociales que me ha hecho mucha ilusión. Dice que lleva leyendo el blog desde el año 2010 y ha llovido mucho desde entonces. Al principio, no podía rescatar lo valioso de lo que leía porque no se sentía bien y estaba tomando medicamento psiquiátrico. 

Ahora sólo toma vitaminas y cuida mucho su alimentación y las horas de descanso. Aprendió a monitorear sus emociones y su mente aprendió a desconectarse, a detener todo pensamiento negativo. Escribir en este blog durante tanto tiempo me devuelve esta sorpresa agradable. Como suelo comentar en Esperanza Bipolar, yo hago lo que puedo y ellos hacen el resto. 

También he leído un comentario de una persona bipolar que piensa que hablar desde la experiencia personal es hacer apología del abandono del tratamiento médico. Malinterpreta las palabras de los demás. Yo no seré quien diga si alguien puede hacerlo, yo sólo puedo hablar de mi experiencia y de la de otras personas como yo.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

la bipolaridad como condición




Ya han pasado casi veinte años desde mi diagnóstico. En los últimos diez, mi visión sobre la enfermedad se ha transformado bastante. Por mi experiencia y la de muchas personas que he conocido en los grupos.

Algunas personas debaten si la enfermedad se pueda curar o no. Muchos psiquiatras dicen que, en general, no. Yo pienso que, en algunos casos, quizás pueda curarse. Si por curarse se entiende vivir sin fármacos y sin síntomas. 

Como nadie lo sabe a ciencia cierta porque una enfermedad mental es invisible, mi conclusión más reciente es que el trastorno bipolar es una enfermedad, y la bipolaridad, una condición.

Yo soy bipolar. Eso significa que no puedo hacer algunas cosas que otros, sin serlo, pueden, Como sé muy bien cuáles son, vivo feliz y sin síntomas. Conozco muchas cosas que te pueden hacer tanto daño como a mí. Y otras que te pueden beneficiar tanto como a mí. Por este motivo me dedico a compartir lo que sé en los grupos y en los libros.

Si me lees, te invito a que me dejes tu comentario con tu opinión. Para los demás puede valer mucho.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

querer, poder, ser, saber



En esta imagen te propongo el tercer juego de escritura del taller de Esperanza Bipolar llamado "Descubrir escribiendo". Incluye todas las palabras en el orden indicado, en un texto tan largo como quieras. Si quieres puedes dejar como comentario tu propio ejercicio para sacar algo positivo todos de él.

La cita de la imagen corresponde al libro de Brené Brown: "Frágil. El poder de la vulnerabilidad". Lo leí hace tiempo y te recomiendo que lo leas. Mañana tenemos una reunión donde algunas personas quieren ampliar el alcance de lo que hacemos porque han experimentado una mejoría que les hace pensar que otras personas podrían beneficiarse como ellas.

Yo, por mi parte, ya estoy pensando cómo será la Asociación en el año 2019. Tengo previstas cosas nuevas muy interesantes e innovadoras. Mi papel, a partir de entonces, será otro ligeramente diferente al que he desempeñado hasta ahora.

martes, 8 de noviembre de 2016

la caja sorpresa





En la asociación he visto casi de todo. Una de las cosas que más me llama la atención es contemplar lo que hacen las personas una vez que abren la caja.

Hasta que no sabes lo que hay dentro, estás perdido o desorientada. Incluso sabiéndolo puede que no seas capaz de hacer algo con ello. Me gusta provocar las condiciones que abren las cajas de los demás. Lo hago, a veces a través de preguntas, y otras, comentando lo que yo veo dentro de ellas. Conocer lo que hay dentro de la caja es importante. Con trastorno bipolar, es vital.

No ser consciente es un grave problema que puede provocar recaídas. La depresión y la manía son muy frecuentes por éste y otros  muchos motivos. Yo, por mi parte, intentó tener siempre la caja abierta y con todo lo posible a la vista.

¿Y tú? ¿Has descubierto algo importante dentro de tu caja?

martes, 1 de noviembre de 2016

Ja ja




El otro día mi madre me envió un SMS que decía: "Estoy en Getaria. Ja ja. Abrazos". Tiene 80 años y ya se ríe como una adolescente.

Cuando tenía setenta, tuvo que cuidar de mis hijos y de mí durante un año. Había vivido una pesadilla casi tan grande, o más, que la que nos tocó vivir a nosotros. La actividad le había rejuvenecido tanto que parecía todavía más joven. Nunca ha aparentado su edad. Mis hijos se convirtieron en sus hijos. Ellos tuvieron la suerte que yo he tenido toda mi vida; tener a una persona como ella a mi lado en los momentos más difíciles.

Cuando envejezca, quiero ser como mi madre. Hace tiempo que me he dado cuenta de algo. Siente que la vida se le escapa y me quiere dejar las últimas lecciones. El día que ella no esté, la tendré también a mi lado. Ella siempre fue mi mayor fortuna.